El deseo de miseria

 

En una etapa social, la de la sociedad medieval, no solo se aceptaba la miseria, sino que se estimulaba, pues los pobres daban a dios la posibilidad de mostrar su compasión, y a los ricos, la posibilidad de ganar indulgencias mediante la limosna.

La destrucción de la educación y de la investigación, dos objetivos claros del actual gobierno (por sus hechos los conocereis) llevan a la miseria de la población.

La población no ha conseguido salir, en España, yen 2013, de una cultura pueblerina, porque la educación no se estableció para conseguir una visión cosmopolita del mundo y hoy, con la destrucción del sistema educativo, mucho menos aún. La visión que tiene el español de la vida, de la sociedad, de los objetivos vitales, es la de las autonomías de España: La reconstrucción de pueblos minúsculos, encerrados entre sus paredes, hablando una lengua de 4 millones de personas y sin querer saber nada del sistema global, de la sociedad general del planeta. La visión mísera, en vez de la visón global.

No es posible interesar a la gran mayoría (digamos un 99.99%) de la población española en los problemas del mundo, y se queda, esta mayoría, en los problemas de su familia, de su patio de vecinos, de su barrio, de su -pueblo- y pare usted de contar. Si se interesa por el fútbol, se interesa por su equipo, o como mucho, por algún equipo tribal (Madrid, Barça). Se interesa por su cofradía, por sus ferias.

Hablar a esta población de cambio climático, de economía, del desarrollo de la China y de la India es como hablar en chino (y nunca mejor dicho).  La furia es inmensa si muere alguien de su tribu particular, la indiferencia es total si la muerte es de otros.

La educación que se proporcionó a lo largo de 34 años se basaba, en su aspecto más profundo, que ha coloreado toda ella durante estos 34 años, en el -desarrollo de la persona-, pero nunca en la -responsabilidad- de la misma frente a las ingentes cuestiones a las que se enfrenta esa misma persona como miembro de una sociedad global. Desarrollo significaba aprender a bailar, a tocar algun instrumento musical, a viajar, e incluso cuando la educación era técnica, en la universidad, a desarrollar habilidades individuales.

Este desarrollo personal, que es una responsabilidad -personal- y no del estado, ha substituido al desarrollo de la responsabilidad social, y al conocimiento profundo del mundo en el que esas -personas- viven.

El resultado es ideal para el ejercicio de la -democracia- entendida ésta como una justificación mediante el voto de ignorantes de los deseos y caprichos de los gobernantes ( a todos los niveles) votados por ellos, por unas personas que solo se interesan en esa -democracia- para satisfacer, no su responsabilidad social, sino -su derecho personal- a ese voto.

Nos va de miedo. Solo somos 6 millones de parados, o mejor dicho, x millones de parados e y millones de trabajadores en negro, que satisfacen -sus- necesidades olvidando las de los demás: El fruto de 30 años de educación.

¡Nos va de miedo!

 

 

 

 

 

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