Vaso medio lleno – Vaso medio vacío – 2

Podemos jugar a escribir ecuaciones, y desarrollar modelos:

O podemos recordar las reglas de Occam: Un modelo no debe de ser mas complicado que lo que se quiere modelar, y de Galileo, sobre validar o falsar la teoría en el laboratorio. Hoy se insiste en algunos círculos metafísicos (cómo al que perteneces lo que arriba se muestra) que la física debe rechazar la medida y la experiencia, y limitarse a la consistencia interna. Si recordamos el Teorema de Goedel, la consistencia interna no sirve de nada, pues la correccion de una teoría -física- depende de la realidad de las hipótesis de cada teorema, o razonamiento mediante las herramientas que son las ecuaciones.

Uno puede generar todos las variantes de pegasos y centauros que desee, como se  dice aquí arriba, miles de millones (half a billion manifolds). Y eso, salvo para el que los genera, que juega con ellos como crío con ositos, ¿para que sirve? Sería indiferente que se hiciera, siempre que yo, con mis impuestos, no tuviese que pagar por ello. Los niños pueden jugar, pero el juego lo pagan sus papás, no los vecinos (por lo general).

Hay una novela de ciencia ficción en la cual un gigantesco ordenador se propone predecir el comportamiento del mundo. Y lo consigue hacer, pero a la misma velocidad con la cual el mundo evoluciona. Sobraba el gasto.

La ciencia, al menos la propuesta por Occam y Galileo, que podemos aceptar como seria, o rechazar y dedicarnos a jugar, exige que los modelos sean más sencillos que lo que se quiere modelar.  Debemos detener la carrera de los juegos. Hoy ya no podemos seguir disipando energía y personas en actividades ociosas.

 

 

 

 

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