Archivo de diciembre, 2013

Las profecías que se cumplen

En 1977, en su libro ”Caníbales y Reyes”, Marvin Harris profetizaba que en algún momento de su futuro próximo, las empresas perforarían mucho mas hondo y profundo en busca de una energía cada vez más difícil de conseguir.   En 1990 se lanzó masivamente la fractura hidráulica en pizarras embebecidas en petróleo, a grandes profundidades de la Tierra. Los pozos más tradicionales se están perforando hoy a un par de kilómetros bajo 3000 metros de agua en las costas de los continentes.

Fué una buena profecía.

¿Cómo pudo hacerla?

Marvin Harris denominaba ”intensificación” al proceso social que no es más que la evolución no lineal de las civilizaciones y culturas.  En los sistemas con realimentación positiva, los extremos se amplifican hasta que los rompen.  Marvin Harris señalaba la intensificación en los regadíos de Mesopotamia, Egipto, el Indo y el Ganges, China, Yucatán, el valle de México, y finalmente del sistema capitalista, privado, como lo está hoy, de tierras donde expansionarse.  Cualquier esfuerzo para incrementar la producción exige aumentar la energía -barata-, la energía que usa poca de ella misma para ser extraída, y de esa energía queda poca. El agua de los canales permite capturar la energía del sol mediante las plantas, pero cuando los canales se han llenado de barro, la energía de las plantas no es suficiente para liberarlos de él.

Esto mismo está pasando en la cultura capitalista moderna: La energía que exige mucha energía para ser extraída (el fracking, o el refino de las arenas asfálticas de Alberta en Canadá) está paralizando el sistema redistributivo de los grandes bwanas: El sistema del paro y las pensiones de jubilación, que son hoy el equivalente de los grandes festines para el pueblo de los brahmanes en la India.

En el pasado la intensificación de las formas de captura de energía llevó al colapso de las culturas.

Hoy conocemos la teoría. El primer paso para resolver un problema es reconocer que existe, y plantearlo adecuadamente. La negación de la existencia del problema es el método más seguro para conseguir que se convierta en irresoluble.

En la India pre-budista, los pobres se hacían cada vez más miserables, puesto que la tierra estaba dando el máximo de rendimiento para una población que había crecido en número hasta el nivel de subsistencia: Las doctrinas de Buda, y el jainismo  se desarrollaron predicando la aceptación de la miseria y el premio en una vida tras la muerte: Realmente en la aceptación social de la miseria.

Hoy se está predicando, en muchas partes, pero también en España, la doctrina de la aceptación de la pobreza, en forma de ”aumento de productividad’ (producir lo mismo cobrando la mitad), trabajos temporales o por horas, y reducción de las prestaciones en educación, sanidad, en infraestructuras  (las calles de las ciudades están hoy llenas de baches).  Lo que esta ocurriendo hoy son los primeros síntomas de la enfermedad, la primera palidez en la piel que señala la lepra.

La sociedad, y los gestores de esa sociedad que responden a los deseos de la misma, no se quieren dar cuenta de los síntomas, y probablemente, por falta de competencia, desconocen la existencia de la enfermedad, la existencia de las leyes de realimentación no lineales que rigen a las culturas humanas.

Hay solución, pero es preciso aceptar el problema y ponerse a resolverlo.  Mientras se mantenga que la crisis actual es una de las bajadas cíclicas seguidas de subidas, el problema se intensificará sin control.

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Apatía (¿cobardía?) social

Hoy he tenido examen de física en la Escuela de Arquitectura. Mis alumnos se han levantado en masa y han entregado el ejercicio en blanco, salvo quizás un 10%. Están agotados. Llevan días sin dormir, para las ”entregas”: Dibujos infinitos que no enseñan mas que a pasar las noches en blanco, sin capacidad para pensar. Mi examen, con una forma algo distinta, estaba resuelto en clase. Pedía yo a mis alumnos que mostraran su capacidad de ver lo que ya habiamos hecho vestido de una forma nueva: Buscaba su dominio de los conceptos, su habilidad para reflexionar.  Al dedicar dias y noches a labores estrictamente mecánicas, como dibujar, los alumnos se convierten en máquinas, en robots programados y se ven obligados a dejar la de lado la primera, la única característica universitaria: El desarrollo de la razón, del pensamiento, de la capacidad creativa. Esta capacidad, lo único que debemos enseñar en la universidad, solo es posible alcanzarla con tiempo para su ejercicio. Sin tiempo todo se convierte en una carrera hacia la nada.

Pero los alumnos no se quejan, y como borregos acpetan lo que les dicen, sin rebelarse ante el absurdo.

De la misma manera, hace unos dias murieron 3 personas de hambre, en 2013, en España. Y el puebo andaluz, el pueblo español, en vez de acercarse, 6 millones de personas, en masa a sus gobernos respectivos, y además de otras cosas, de entrada asestar un par de hs…. a quienes, cobrando sueldos de lujo permiten este horror, se queda en casa a esperar que el hambre y la muerte llege a cada uno de nosotros.

Las cosas van mal. Pero van peor porque la apatía de las personas, o de los grupos alcanza ya niveles vergonzosos. Yo, al menos, escribo, denuncio, exijo cambio. Por lo menos trato de dar la cara. Escribo con mi nombre.   Sin respuesta, sin apoyo alguno. Ante lo que escribo, ante lo que enseño en clase, solo encuentro apatía y pereza, solo encuentro la aceptación de una realidad desastrosa que se puede, pero no se quiere,  cambiar.

El estafador solo estafa si el que le compra el décimo falso quiere ser estafado. Votamos cada 4 años.

 

 

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Necesitamos cambiar: Urgentemente

Lean este articulo de El Confidencial: La luz va a subir radicalmente los próximos 15 años, si no cambiamos.  La alternativa al deficit de tarifa es que lo asuma el usuario, los impuestos (el mismo usuario) o que se mejore el sistema. Y las eléctricas no quieren ni oir de mejorar el sistema, de aumentar su eficiencia.

El drama eléctrico enlaza con el frente gasista, que amenaza con abrirse para convertir el problema en un desaguisado estructural. No en vano el déficit en el sector del gas alcanza ya los 1.200 millones y, a la espera de la enésima reforma, amenaza con crear un cóctel explosivo. “Estamos ante una crisis eléctrica total. Si suben la luz, la demanda va a seguir bajando. Y con menos ingresos para el sistema, el déficit va a seguir subiendo. Así de claro. El problema es que en 20 años no se ha tocado el sector, está obsoleto. La formación de precios en el pool, la subasta… Si el problema fueran las renovables, ¿no se habría solventado? Y si fuera el consumidor, ¿no se han pagado ya suficientes subidas?”, expone el exdirector del IDAE. Según el propio Soria, el 71% en la última década. Para reflexionar.”

Necesitamos cambio: Cambio en las estructuras energéticas, en las estructuras políticas.

Sobre todo, por encima de todo, necesitamos un cambio mental, un cambio de perspectiva, un cambio como el del sistema geocéntrico al del heliocéntrico, del mundo cerrado al mundo nuevo de Colón.

Necesitamos ver el mundo de otra manera.

Pero no lo hacemos. La resistencia numantina (¿Como acabo Numancia?) no es de las eléctricas, no es de los políticos. Numancia son la inmensa mayoría de los españoles.

Y, sin embargo, la solución ¡¡¡ es tan fácil !!! ¿Que dificultad había para quitar el centro del universo del centro de la Tierra? Solo el orgullo humano. No pasó nada malo, más que mejoramos increiblemente en cuanto cambiamos el centro del sistema solar: La mente, la sociedad se abrió a la ciencia.

Es muy fácil cambiar.

Pero la resistencia a ese cambio tan fácil, es …. numantina.

 

 

 

 

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La insoportable levedad de la sociedad (europea) o como en Europa hemos perdido el tren del progreso

He estado asistiendo a una reunión de presentación del plan de financiación de proyectos de innovación europeos y me he dado cuenta de por qué nos estamos quedando completamente atrás respecto a chinos, indios y hasta bolivianos.

Lo que se ha presentado es un gasto de dinero muy escaso, 77000 millones de euros en 7 años, 11000 millones por año para 27 países, digamos 400 millones de personas: unos 27 euros por persona/año. Recordemos que el PIB anual de España es de un millón de millones de euros: La innovación europea para 7 años es un 1.1% del PIB anual español.

Pero peor que eso es la absoluta falta de ambición del programa de innovación. No hay apoyo para cambiar los enfoques mentales. Es dar dinero para seguir haciendo lo mismo. Es como pintar de verde lo que estaba pintado de rojo, nada mas. No se rehace lo que hay debajo de la pintura: Es solo un sistema de trampantojos.

Ante desafíos radicalmente nuevos la respuesta es insistir en lo mismo que se ha hecho para situaciones ya superadas.

¿De qué sirve ésto? Imaginemos una nueva invasión de la peste bubónica como la de 1348. Podemos utilizar antibióticos, o podemos utilizar hierbas. En aquella época no se sabía de los beneficios del cambio, hoy lo sabemos de maravilla y ……, y sin embargo insistimos en no cambiar. Insistimos en utilizar hierbas cuando podemos usar antibióticos.

Vamos a seguir utilizando la energía del petróleo de Arabia y Persia, y del gas de Argelia y Kazajhastan. Las energías nuestras, al cajón. Seguiremos con las ciudades embebecidas en polución y con atascos diarios kilométricos. En economía seguiremos con los modelos de equilibrio, en vez de desarrollar modelos de flujo, y en ciencia seguiremos con las ideas de hace 60 y 90 años, sin cambiarlas. Los ciudadanos nos iremos empobreciendo según los financieros se vayan enriqueciendo. Y los trabajadores (los que tengan trabajo) irán viendo reducidos sus sueldos para pagar las pensiones de sus abuelos que seran los que les mantengan.

Europa y claro, España, viven felices en el mejor de los mundos posibles.

Y sin embargo sabemos como cambiar. Y cambiar es lo mejor que podemos hacer. Pero a una sociedad reblandecida, que se asusta de ‘el esfuerzo‘, le da un miedo pánico cambiar.

Podemos cambiar. ¿Queremos hacerlo?

 

 

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El error de la financiación a corto plazo.

Iberdrola renuncia a la construcción del mayor parque eólico del mundo en aguas marinas de Escocia. Una noticia del 15/12/2013, de Carlos Fresneda, en  El Mundo. El argumento es que los fondos de inversión hoy prefieren las ganancias rápidas, a base comprar y vender en Bolsa, haciendo subir el dinero nominal, sin interesarse por la productividad, es decir, la cantidad de bienes producidos.

Esta idea conduce a pobreza para los ciudadanos (con riqueza inmensa para unos pocos especuladores) porque si no hay bienes producidos, los ciudadanos poseen menos de lo que podían poseer, y al final la riqueza es sinónima de disponibilidad de bienes y recursos. Si no tengo agua caliente para ducharme soy mas pobre, sencillamente, que si la tengo, a pesar de todos aquellos que nos quieren convencer de que quizás no debemos ducharnos todos los dias, y cuando lo hagamos, hacerlo con agua helada.

Pero también conduce al colapso social: La única manera de mejorar, de que los pobres tengan mas riqueza, de que los jóvenes dispongan de trabajo, es la producción. Si los fondos de inversión no están dispuestos a producir kilowatios hora, esa energía, que puede convertirse en bienes, queda sin realizarse: La humanidad se mantiene pobre en mucho más del dinero necesario para inversión, pues ésta genera riqueza durante décadas por encima de lo invertido, aunque no genere un retorno inmediato a los que la pueden proporcionar.

Es la simple cuestión del progreso tecnológico: Podemos viajar en mulas o en vehículos de combustión interna. Podemos viajar por carreteras o caminos de barro. Podemos lavarnos una vez a la semana (o al año) con agua muy fría o disfrutar de un cuarto de baño con ducha, lavabo y retrete.  Y así, añadan los lectores las diferencias en sus vidas ahora y las vidas de sus antepasados, incluyendo quizás la vida del super-dueño de Europa en el siglo XVII, el Rey Sol, que vivió las últimas décadas de su vida sin paladar, saliéndosele la comida por la nariz, pues los salvajes dentistas de entonces le hicieron una carnicería para curarle un absceso dental.

Y, ¿cómo se consigue ese progreso? No gracias a las financieras.  Siempre ha sido gracias a quienes han invertido pensando en beneficios distintos de los de ”los accionistas”.  Con ”los accionistas” nunca se hubiese hecho ciencia, ni hubiésemos salido, unos pocos, la clase media en proceso de liquidación,  de la miseria, pues los accionistas, los grandes duques franceses e ingleses, que eran ‘los accionistas” en los siglos XVIII y XIX vivían de lujo sin necesitar fabricar nada.

Hablando de esto de ”los accionistas”, se supone hoy, en España, que la empresa privada gestiona los asuntos mejor que la pública. Miren los lectores de este post, si hay alguno, como de bien funciona la sanidad privada en los EEUU, y los desastres económicos de las empresas ”privadas” españolas.

Las empresas, como los países, funcionan cuando hay equilibrios de poder. Cuando el poder, político y/o económico, se convierte en oligarquía (2 partidos políticos, 3 empresas eléctricas, 4 constructoras, 4 bancos, sigan ustedes) la eficiencia de su funcionamiento cae a cero.  La ciencia y la industria crecieron en los siglos XIX y XX, cuando no se había producido la concentración, cuando había diversidad, competición.  En este siglo XXI, con dos países monolíticos como China y Rusia, , y otros oligárquicos como la UE y los EEUU, lo vamos a pasar mal. Muy mal.

 

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El juego, o la productividad

Hoy hemos leído la noticia, ¡muy buena noticia! de que, como era evidente, la estupidez de ”Las Vegas-Alcorcón” ha terminado como la película de ”Bienvenido, Mr. Marshall”.

En este país, en vez de fajarnos y ponernos al tajo, esperamos que nos caiga maná del cielo, sin haberlo trabajado. La fortuna histórica de España vino de dos conquistas, la del Perú y la de México, realizadas por un puñado de españoles y trabajadas por hordas de esclavos indios y negros, que morían como chinches en las minas.  La siguiente, en los años ’70 del siglo XX, de la llegada masiva de turistas en busca de sol y playas: Otro maná llegado sin trabajar.

A muchísimos de los que lean esto les parecerá naturalmente magnífico. Soy un perro verde y pienso que la riqueza real, la riqueza real para todos,  no la virtual, no la que se llevan los estafadores que hoy quieren de nuevo construir otro millón de pisos cuando hay uno sin vender,  se consigue mediante la innovación y el trabajo, no mediante el proceso de hinchar el valor de los bienes para jugar a la pirámide que explota para los de la punta, cuando los de la base ya han guardado sus ganancias a buen recaudo.

No ocurrirá, porque estamos en España. Pero sería maravilloso que visto que no nos van a regalar una ”Las Vegas” en el desierto español en vez de en el de Nevada, el mismo gobierno que tanto apostó por ella apueste por apoyar la innovación y la productividad: La productividad real, no el cociente entre lo producido y el salario de quienes lo producen, sino la productividad medida aumentando el numerador, y no disminuyendo en denominador, la productividad del número de bienes producidos y vendidos por personas bien pagadas.

Para esto hay que lanzar a la ciencia y a la ingeniería al trabajo. Hay que cambiar los carteles que se ven estos días en el Metro de Madrid, donde se identifica a ”emprendedores” con montadores de restaurantes. Hay que poner carteles que muestren figuras como las de Edison: trabajando horas y horas en los laboratorios para producir innovaciones que puedan ser vendidas hasta en Bangalore y Singapur.

Sería bello, pero no ocurrirá. La ciencia seguirá siendo un trampantojo de cartón sin resultado alguno. Y la ingeniería, comprar y vender empresas como el que compra y vende pisos.

Vivimos en España.

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¡Lomborg otra vez al ataque!

¿Se acuerdan de Lomborg? Aquel economista danés que sabía tanto de cambio climático que sabía que era falso.  Hace unos días volvió a publicar sus ideas en el NYT (pueden verse en http://cienciayclima.es , en Noticias de Clima).

Su argumento, el mismo que utilizaba para negar el Cambio Climático, es que los ”pobres” necesitan quemar carbón para tratar de salir de la pobreza.

Para empezar hay pocos ”pobres” que puedan quemar carbón. Los pobres a los que se refiere Lomborg generalmente queman leña, estiercol seco, o no queman nada.  En segundo lugar, Lomborg pone el ejemplo de China, donde 300 millones (no 680 como dice Lomborg)  de personas han salido de la pobreza gracia a quemar carbón. Esto es una de las mayores falsedades que escribirse pueda. China tiene almacenada, en deuda estadounidense, y en otros activos, unas diez veces su producto interior bruto, su PIB. En vez de déficit, tiene superavit, en vez de ser deudora, es acreedora de los países ricos del planeta.   Habría podido, perfectamente, utilizar uno de esos diez PIBs para montar centrales de energía renovable. No habría perdido nada apreciable y habría desarrollado una industria puntera, para sus propios habitantes. El hacerlo utilizando carbón es, esencialmente, no una ”necesidad” sino la utilización de un modelo mental reviejo y trasnochado, un modelo intrínsecamente malo desde el punto de vista energético, pero sobre todo económico.

En el modelo económico y mental de Lomborg  solo existe una dirección en la evolución económica: El progreso, el vivir cada vez mejor. En la realidad, el progreso es una entelequia, como estamos viendo en España: Unas veces se progresa, otras se regresa hacia etapas de pobreza, y estas regresiones no forman parte de ciclos económicos sino que suponen colapsos.  La realidad de los colapsos es clara: Colapsó China en el siglo XIX (fué lo que permitió a los ingleses su ingente negocio de la heroína con los chinos durante todo ese siglo, capos de la droga apoyados por el gobierno inglés), colapsaron las culturas islámicas, colapsó el Imperio Turco, etc. etc. España colapsó económicamente en 1650, se recuperó entre 1970 y 2000 y ha iniciado otra vez la vía del regreso, en vez de continuar con el progreso.

El progreso se debe casi únicamente a la puesta en marcha de fuentes nuevas de energía, y el regreso, a su agotamiento. El progreso rápido y de la magnitud experimentada entre 1800 y 2007 se ha debido a la puesta en marcha de la extracción de energía de muy alto ERoEI, alrededor de 50 y hoy ya no quedan fuentes de esos ERoEI, el fracking tiene un ERoEI de alrededor de 10.

Un desarrollo basado en ERoEIs de 50 ha generado una población de unos 7000 millones camino de 9000. Si no cambiamos el esquema de gasto, dado que ya no tenemos fuentes de esos rendimientos, los colapsos están asegurados.

Es preciso cambiar el argumento de Lomborg hacia otro en el cual podamos hacer salir a cuantas más personas posibles de la miseria, pero garantizando que esa salida no implique un colapso posterior.  La idea de Lomborg, como la de la corriente oficial de la economía, es poner un tesoro limitado al final de una calle:  La gente puede correr para alcanzar unas monedas de oro. Las cogen.

¿Que pasa un par de meses después?

Se trata de crear riqueza, no de disipar la que tenemos en aventuras sin futuro.

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El curioso ”capitalismo” español

Va uno estos días por el Metro de Madrid y ve montañas de anuncios que estimulan a las personas en general a contratar a otras en paro. Se supone que aquellos que pueden contratar, los dueños o altos ejecutivos de empresas viajan en Metro, lo cual no puede estar más lejos de la realidad. De hecho, y que yo sepa, quizás el 0.001% de estas personas ha cogido el metro alguna vez, quizás, solo quizás, cuando eran estudiantes.

Los gobiernos españoles lanzan campañas una y otra vez para animar a las personas a convertirse en ”emprendedores”: Es decir a poner su dinero para desarrollar sus ideas, sabiendo que de cada diez intentos, fracasan 9.

Hace unas semanas me acerqué a una gran empresa con una idea novedosa, que correspondía a su campo. La empresa declara beneficios anuales, incluso en 2012, de miles de millones de euros.  La idea les gustó. Su propuesta fué: ”Usted pone  el dinero, desarrolla su idea, y nosotros le ayudamos a venderla. Nosotros no ponemos ni un euro para realizar ese desarrollo”.

Empresas gigantescas, que han hecho su dinero partiendo de monopolios estatales, emplean sus reservas de capital para comprar y vender otras empresas, pero todavía estamos esperando que estas empresas contraten a los prestigiosos diseñadores españoles, a los magníficos ingenieros que salen de nuestras escuelas para fabricar productos que se vendan como churros en nuestro país y en otros.

El capitalismo es utilizar el capital acumulado para producir productos que al venderse lo hagan aumentar.  Hoy día las empresas ”capitalistas” son esencialmente jugadoras de casinos: Viven de la ruleta que es la bolsa, comprando y vendiendo sin producir gran cosa, o son abuelitas que meten su capital en bonos de las deudas estatales, donde no produce ni un producto vendible.

El problema real de la sociedad ”capitalista” es que no lo es.

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Los informes PISA sobre la educación en España

Los debates sobre la educación son tan viejos como la civilización. ¿Qué objetivos tiene la enseñanza? ¿Qué métodos podemos utilizar para conseguir esos objetivos? ¿Cuantos niveles distintos de enseñanza podemos poner en marcha?

Ayer me hicieron una pregunta sobre un post anterior: Había dicho allí que los últimos 60 años habían sido de una vida de ”lujo”.  El lujo ha consistido, no en vivir como los nuevos ricos de manera absoluta, con yates de 60 metros, pero si en derrochar recursos como estas personas ha derrochado dinero.

En una etapa de riqueza sobrante, la educación puede dedicarse a tareas tan vanas cómo buscar la ”felicidad”, o preparar buenos ciudadanos, vanas porque carecen de definición.

En una etapa de carestía creciente (donde estamos ahora y hacia donde vamos) necesitamos concentrar esfuerzos.  La búsqueda de la ”felicidad” y la formación de buenos ciudadanos nunca ha sido posible abordarlas en la escuela, porque la escuela no tiene reglas, métodos o paradigmas para ello, porque estos dos temas carecen de definición.

La escuela puede enseñar aquello de lo que hay registro y definición, y puede enseñar a pensar mediante el estímulo del ejercicio de la reflexión. Puede incluso, y de hecho lo hace, enseñar a reflexionar sobre la felicidad y sobre las innumerables definiciones que se han dado de lo que pueda ser un ”buen” ciudadano, pero no puede enseñar ”la felicidad”, ni la ”buena ciudadanía”, y como esto, otras muchas cosas.

Por lo tanto el objetivo de la escuela es enseñar aquello que tiene definición y enseñar a pensar, es decir, a relacionar entre sí los conceptos aprendidos.

Si necesitamos relacionar conceptos, estos conceptos deben estar accesibles en la mente: Necesitamos memorizar.  La memoria, esto tan denostado en las, no tan recientes, nuevas técnicas didácticas, es parte esencial del pensamiento. Solo podemos saber, solo podemos pensar si tenemos a nuestra disposición las más amplias bases de datos posibles, y estas bases debe de ser internas a la mente, no existir en ”la nube”, puesto que pensar es relacionar unos datos con otros, o recombinar partes de lo que conocemos con otras partes.  Por lo tanto es imprescindible ”embotellar” datos en las mentes de los estudiantes, cuantos más mejor y cuanto más sistematizados mejor.  Mis alumnos actuales saben una barbaridad de zapatos de caballero, pero no tienen ni idea de zapatos de señora.

Mis alumnos actuales sabrían, si fueran médicos, muchísimo sobre el riñón, pero no tendrían ni idea de cómo el riñón actúa sobre el hígado y ambos sobre el cerebro, por ejemplo. Serían muy malos médicos, aunque muy buenos especialistas: Serían magníficos robots.

Una vez memorizados, y desarrollada la capacidad de disponer de todos los conocimientos almacenados a voluntad, se precisa aprender a relacionarlos unos con otros.  Para esto es necesario realizar ejercicios, muchos ejercicios de correlación: Lo que en física y matemáticas se denomina ”resolver problemas”.

La escuela es entonces un sistema de adquisición de conocimientos y de ejercicios constantes para entender como cada una de las cosas conocidas influye en todas las demás.

No hay técnicas determinadas para conseguir estos dos resultados. Cada alumno es diferente de cada otro alumno, por habilidad mental (hay compositores natos, como Mozart, o científicos natos, como Kelvin) y por su entorno social. Pero además, cada clase es diferente de todas las demás: La interacción entre distintos alumnos genera cada año, y en cada grupo de estudiantes, reacciones diferentes ante las dificultades del aprendizaje de conceptos y del aprendizaje de sus interacciones.  Por esta razón, el único que puede sacar el máximo rendimiento de cada clase de alumnos es el profesor, no un robot, sino una persona preparada y con experiencia que toma decisiones que no están en los manuales cada minuto de su actividad docente.

Son los profesores los que deben determinar si un grupo de alumnos precisa de una evaluación docente cada tres meses o cada semana, si deben darse las clases con power-point o con tiza, si deben hacer cada día dos ejercicios en casa o 10, o hacer solo ejercicios una vez a la semana, y son solo los profesores, en interacción entre sí los que deben coordinar los cursos.

Si queremos una buena enseñanza, ésta debe estar diseñada por los grupos de profesores, nunca por empresas de control y diseño externos a cada unidad docente.

Una vez escrito ésto, es preciso añadir un detalle, no insignificante, sino esencial.

La única forma de aprender lo que los profesores enseñan es estudiar. Estudiar es una labor entretenida, en los dos sentidos de la palabra: El estudiante queda cautivado por lo que aprende, pero exige muchas horas ante los libros y los cuadernos de ejercicios, horas que no se pueden dedicar a otras actividades mucho más aburridas pero más sencillas.

Puesto que la presión social es hacia las cosas sencillas, la escuela debe ejercer una presión compensatoria para animar al estudiante hacia las cosas difíciles.  Cualquier animal responde al palo y la zanahoria, y el ser humano tiene una gran componente animal, o si queremos ser finos, ”genética”. Es preciso volver a instaurar en la escuela el premio y el castigo, y sobre todo, la limitación radical del paso de los alumnos de unos cursos a otros con asignaturas ”suspensas”.  Los cursos son un todo único, y fallar en una asignatura es fallar en todo el curso.

Se perfectamente que si alguien lee lo de arriba me acusará de toda clase maldades, desconocimientos, antigüedad, etc., etc.

De la misma manera, cuando digo que hay que cambiar los modelos económicos actuales, me escriben diciéndome que ¡qué locura!, y lo mismo cuando digo que el modelo estándar de la física de partículas, y sus derivaciones, las supercuerdas y las supersimetrías, son una plepla.

Pero ¿Funciona el modelo estándar, funcionan supercuerdas y supersimetrías?  No han sido validadas en laboratorios independientes en múltiples experimentos repetidos.

De los modelos económicos al uso, mejor no hablar: A los hechos me remito, a 6 millones de parados en España, a millones de parados en los EEUU, y la decadencia en ese país de la clase media.

Exactamente lo mismo ocurre con el modelo educativo actual. No funciona.

Cuando una cosa no funciona, se cambia.

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