Archivo de enero, 2015

El rechazo de la realidad

El lunes publicaba Krugman, en el NYT, un artículo interesantísimo. Hablando de la evidencia total del cambio climático de origen antropogénico, es decir, causado por el ser humano, se preguntaba Krugman como es así que los escépticos siguen sin aceptarlo.

Y se lo preguntaba porque él ve que los políticos no asumen la realidad de la crisis, y ve que hay mucha gente que sigue creyendo que beber un litro de agua de Lourdes cura el cáncer.

La ciencia tiene mala acogida en las mentes humanas, pues estas mentes son perfectamente capaces de aceptar que a las 12 del mediodía es de noche, que lo blanco es negro y que 2+2=3.

¿Como se puede conseguir eso?

Son las personas que asumen que somos el sueño de un ente de fuera de la realidad, y que toda nuestra vida no es más que una imagen mental de otro.

Pero esta gente que asume ese sueño, en su devenir diario se pirran por los Rolls-Royces, los palacios y los yates de 150 metros de eslora.

¿Cómo lo consiguen?

No es difícil: Se trata de anular la realidad de los demás y aceptar solamente la propia.

Son las personas que conducen como si la carretera estuviese vacía, y si no lo está piensan, realmente, que un par de comandos de tipo juego de ordenador la vacía, son aquellas personas que suben a un avión y se maravillan de que haya gente en los asientos. Son la gente que vive sola en un mundo que no es para ellos mas que un juego virtual.

Esto se conseguía, en la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX gracias al aislamiento social e incluso físico de una clase de personas (la clase noble). Inglaterra, tras Cromwell, dejó de tener guerras en su territorio, hasta 1940. Para aquella gente el mundo real había dejado de existir.

Lo mismo ocurrió en Francia antes de la Revolución. Y en los estados esclavistas en los EEUU antes de su guerra civil. Está ocurriendo en España, donde los ”ricos” viven en urbanizaciones rodeadas de alambre de espino, y trabajan al lado de las mismas sin siquiera tener que recorrer la ciudad. O que cuando tienen que viajar lo hacen en coches con cristales tintados o en helicóptero.

Son gentes que no han bebido el agua de Lourdes cuando el cáncer empieza a metastatizar y ese agua no sirve de nada.

La realidad no se ve: Se experimenta.

Aquí hay un inmenso fallo en la nueva (más bien talludita) física: Una física que renuncia al experimento, a la validación.

La ciencia ha sido, y si es ciencia, es, la experiencia de la realidad.

Necesitamos que todos los ciudadanos experimenten la realidad en sus propias carnes. La alternativa que produce la historia son las conquistas por pueblos extraños que sí la sienten todos los días, conquistas que no son avance, sino succión: Succión por vacío, por la irrealidad de los atacados. Otra alternativa han sido siempre las revoluciones sangrientas que han implicado siempre guerras civiles.

¿Es posible abrir a la realidad a los escépticos?

Lo llevo intentando 15 años, sin el menor éxito.

Quizás sea una ley de la naturaleza, que solo despierta el que siente el fuego en el colchón donde dormita.

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El conocimiento de la ciencia por la población.

¿Que es la ciencia?

Muchos piensan en “gadgets”,  cohetes, armas, la internet, las drogas que curan y matan, ADN, policía “científica”, la “nube”, ….

Todo esto es ciencia y nada de esto es ciencia.  Son los resultados de la ciencia, pero la ciencia es otra cosa.

La ciencia es una forma de mirar el mundo, radicalmente opuesta, completamente distinta de la mística, de la fé. Un giro de 180º que empezó Galileo en 1600 para estudiar el mundo que nos rodea, e incluso a nosotros mismos.

Su esencia es no creernos nada sin antes haberlo validado mediante el experimento o la observación repetida y controlada.

La mística, la fé, asumen que es cierto, es la realidad, lo que alguien afirma, comunicando que ha hablado, o tenido una visión con otro ente del universo.  ?Como puede nadie creer lo que otro diga sin validarlo de alguna manera?

Durante miles de años, en China, India, Mesopotamia, Egipto, Asia, África y Europa la mística no consiguió sacar a ninguna parte significativa de la población de la pobreza extrema (evidentemente desde siempre ha habido un o,1% de la población que ha robado a los pecheros): Como mucho conseguía un exiguo consuelo sugiriendo que si uno se portaba extremadamente bien toda su vida, ese uno quizás (y el solo, ¡sin su familia!) podría acceder a un cierto paraíso.

No parece mucho.

Esta mística estaba basada en la existencia de los dioses. El escritor de fama reciente, Michel Houellebecq, dijo en una entrevista hace poco: “Las personas no pueden vivir sin dioses. Si lo intentan la vida se convierte en insoportable”.

¿Qué dice este hombre? La vida se hace insoportable con los dioses.

Si son malos, evidentemente.

¿Y que pasa si los imaginamos buenos y todopoderosos?  Si son todopoderosos pueden, sin distraerse, ayudarnos. Pero, ¿nos ayudan? Y sin son buenos y todopoderosos, ¿como permiten el horror de nuestro mundo?

Los místicos hablan de la libertad que se supone dan los dioses a los hombres para hacer el bien o el mal.  Pero, ¿que libertad tiene un niño de 10 años que ve a sus padres quemados en una pira, por ejemplo, o degollados, vistos en la pantalla de un televisor?

¿Que libertad tiene un niño lleno de enfermedades y muriéndose de hambre?

No, la vida es realmente insoportable con la idea de que hay dioses.

La ciencia busca entender el mundo. Si lo consigue, quizás sea posible corregir lo que el mundo tiene de horror.

No sabemos si lo conseguirá totalmente pero sabemos que, al menos en los últimos 300 años ha contribuido al bienestar real, no virtual, de una parte creciente de la sociedad.

La maldad y la idea mística de: ”los dioses me protegen’ y puedo hacer lo que sea”, lo único que producido son muertes a millones y malestar para la inmensa mayoría de la sociedad.

Abrir los ojos a la realidad, saber cual es, como funciona la naturaleza, nos ha ido permitiendo una mejora de la calidad de vida inimaginable hace 300 años.

Siempre hay quien insiste en la mística. Los que la controlan es vidente que quieren hacerlo: Tienen con ello el poder.

Pero ¿por qué aceptan la mística aquellos que de ella no sacan mas que sufrimiento y muerte?

La ciencia es absolutamente abierta a todos, sin secretos ni arcanos, y cuando alguna de sus partes no lo es porque quiere utilizar un lenguaje que solo 100 iniciados dominan en todo el Globo, desaparece en unos años.

¿Tanto miedo causa en los maestros educar a las personas en la realidad?

Claro, la ciencia exige responsabilidad individual. Algunas personas prefieren ir desplazando esa responsabilidad hacia arriba, cada vez más lejos.

Es la pereza y la cobardía, quizás, la que lleva a rechazar la ciencia y pedir que la vida la resuelvan otros, y en definitiva unos dioses que de existir, ”pasan” olímpicamente, como los dioses del Olimpo, de los humanos.

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