Medio Ambiente: Un pequeño obstáculo a un expolio que no cesa.


Ayer venia una muy buena noticia en El Mundo:

Desde hace mucho tiempo, desde que los castellanos encontraron que un buen golpe a las haciendas al sur del sistema central, o los aragoneses/catalanes sobre el Ebro producía mucha más riqueza que la labor de labrar una tierra dura y áspera con pocas lluvias, desde aquel momento la cultura española es tratar de hacer dinero no mediante el trabajo o la inteligencia, sino mediante -la suerte-.

La suerte de encontrar una granja desprotegida, la suerte de encontrar un yacimiento, un placer, oro en unas islas, de acuchillar a una población para robar su riquezas, o de capturar a unas personas de piel negra para hacerlas morir en el interior de una mina.

Hay formas distintas de construir riqueza: Cultivar la tierra o trabajar la materia inanimada. La primera forma proporciona energía, la segunda permite distribuir esa energía entre muchos cuando la primera produce en exceso y hay mas personas de las necesarias para la captura energética.

Estas dos formas generan riqueza para todos, no estrictamente por igual, pero de una forma nivelada, con pequeños valles y colinas.

La otra es la buscada en una cultura del expolio.

El Algarrobico, el complejo Maria Isla de Valdecañas, lo que se quiere hacer en la Almoraima: Perlas encontradas en el camino, pepitas de oro que la tierra ha escupido y alguien encuentra, -la suerte-.

La captura de energía con el trabajo de todos, su reparto a todos, para que todos puedan crear y construir riqueza, eso esta fuera del substrato mental español (y de otros muchos sitios, quizás del substrato mental humano, tras milenios de robos descarados de unos sobre otros).

La cultura del expolio deriva (al menos en las tres religiones del Libro) de las ideas de un pueblo primitivo que maldijo el trabajo.  Trabajar, es, como dicen los Biblia de la cultura judía, una maldición divina. Ese texto que ha formado parte de la educación de media humanidad durante al menos 2000 años, es una de las horribles razones de esta inmensamente desagradable cultura del pelotazo. Si las primeras palabras que escucha un niño o una niña son los primeros versículos del Génesis, le queda desde entonces un horror al trabajo que se propaga, implícito, a lo largo de toda su vida.

Solo mediante una educación que hoy borre de raíz esa y otras muchas estupideces escritas por y para una cultura de hace 3000 años, y que desde la infancia muestre a los niños la realidad, la realidad de que trabajar es lo racional en el ser humano, solo así podremos pensar en acceder a otro sistema de vida, una vida en la cual esa realidad, que el trabajo es la verdadera dignidad de las personas, que en vez de ser un castigo es la posibilidad que tenemos cada uno de realizarnos como seres racionales, solo mediante ese cambio de educación podremos esperar otra vida algo mas digna de esta en la cual los pobres pagamos a los ricos, en un sistema de Robin Hood a la inversa.

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Renace el misticismo, o en términos modernos, la locura de Matrix


En las películas de Matrix, el mundo es irreal: Uno puede morir y morir y morir y renacer y renacer y renacer sin límite. Las personas pueden volar sin mas que levantar los brazos, y un niño de teta puede levantar con una mano un elefante.

Y hay gente que piensa que esto es real.

En el siglo XVI, Teresa de Jesús, utilizando técnicas de concentración mental de los gnósticos de Oriente Medio, similares a las que utilizan los lamas budistas, decía que podía escapar de su cuerpo y hablar con dios.  Lo mismo contaba Mahoma. La conciencia es la conexión entre los sentidos, los mensajes de la musculatura humana y las corrientes nerviosas que circulan constantemente en el cerebro. Mediante ejercicios perfectamente sistematizados y conocidos es posible eliminar esas conexiones y dejar funcionar solo al cerebro: Los que las emplean describen esos esquemas mentales como si fueran la realidad. Se puede hacer de manera controlada, o se puede hacer mediante alucinógenos: El resultado es el mismo, la confusión de la realidad con las imágenes construidas por las corrientes  iónicas cerebrales.

La física, la ciencia, fué un esquema de análisis de la realidad siguiendo otro método distinto del de los místicos: Un método basado en el experimento repetido y la observación controlada, con resultados medidos e iguales para todas las personas que realicen las medidas, y  en las normas de William of  Ockham, Roger Bacon y Galileo Galilei.

Las locuras de los místicos, entre los cuales podemos incluir a Agustín de Hipona, una de las personas que mas daño han causado a los seres humanos, jamás han sido capaces de hacer avanzar a estos seres humanos por el camino del bienestar, ni a la sociedad en la vía hacia la riqueza social. La mística, de los frailes y monjas españoles, de los lamas tibetanos, de los iluminados newyorkinos, se queda en ellos mismos. Ellos vuelan por el universo, pero nadie ha sido capaz de volar en la Tierra utilizando las técnicas de la meditación, del aislamiento de los sentidos.  Millones de personas lo hacen todos los días utilizando algo tan prosaico como la ciencia, las teorías y experimentos de la física, la termodinámica que hace funcionar los motores y la mecánica de fluidos que describe como se mueven las turbinas y porque levantan las alas al avión.

Hoy hay una nueva corriente idealista, o mejor, mística, entre algunos que profesionalmente ocupan puestos supuestamente de científicos en ciertas universidades del mundo.  Estas personas describen en sus publicaciones que la realidad del universo se ve desde fuera del mismo, y que la ven ellos.

Teresa de Jesús y sus ”Moradas”.

¿Cual puede ser la razón de este nuevo despertar del idealismo, del misticismo, y sobre todo en donde debería reinar el realismo mas estricto, en la disciplina de la física?

El ser humano ha querido siempre ser el dios que imagina.  En vez de aceptar humildemente la limitación de sus capacidades, y de su mente, quiere volar por los espacios siderales.  Esto se puede llegar a hacer, y estamos en camino,  es una labor -social- de siglos y milenios. Pero hay quienes quieren volar ya.  Y volar solos.

La filosofía, y las matemáticas, permiten dar rienda suelta a la imaginación. Esto hacían también los teólogos de Salamanca, de Bolonia, de París. Eran la crema de la crema de la sociedad, y los ”mecánicos” como Galileo no les llegaban a la suela de los zapatos, según ellos mismos. Estos  teólogos eran capaces de emplear cien años en debatir el sexo, tamaño y apariencia de los ángeles, entidades reales para ellos, pero que jamás ha visto, sentido, o experimentado nadie.  Cuando se rechaza la realidad, se crean , como en la mente de Goya, los sueños, no de la razón, sino de la imaginación.

El misticismo da, a quienes lo siguen, la sensación de ser ángeles, casi dioses. Pocos pueden resistir buscar esa sensación y muchos han muerto buscándola en la heroína y otros alucinógenos.

La física fué, y aún hoy sigue siendo en la gran mayoría de sus practicantes, una disciplina basada en la realidad. Pero como todas las actividades humanas,  la física es una actividad no lineal, con realimentaciones positivas. Si empezamos buscando los electrones en el átomo, acabamos viendo partículas que supuestamente tienen vidas de 10-28 segundos. Terminamos viendo ángeles en nuestros aparatos: Esto da sensación de poder a los que los ven. ¡Han encontrado algo que otros no han visto nunca!  ¡Han conseguido el grial!

Por si alguien que lee esto no lo sabe, salvo el electrón, y el protón que es mucho mas grande, nadie ha visto nunca el resto de las partículas de las que están hechos los sueños de la física moderna, solo se ven rastros en placas fotográficas, rastros como los que dejan tras sí las olas que destruyen un barco en alta mar, cuadernas, trozos de velas, restos de mástiles.  En particular, del Bosón de Higgs solo se han visto rastros de rastros de rastros.  Pero encontrar el Bosón de Higgs lleva al Premio Nobel, por ejemplo.

Si se aceptan estas partículas, se pueden aceptar otras muchas, y la construcción de relaciones entre ellas:  Es posible diseñar un modelo estándar de la vida en las ciudades de los ángeles, cuantos hay, como se unen entre sí, si se llevan bien o no lo hacen, y además construir ángeles de ángeles, es decir, pensar en que los ángeles saben que existen otros universos donde hay otros ángeles que saben que existen otros universos . . .

Lo que nos sugirieron Ockham, Bacon, Galileo esencialmente, es dejar este camino, primero inútil, y segundo, animal, animal en el sentido de que rechaza la razón que es la única característica realmente humana.

La mística nunca ha conseguido avanzar en la explicación del mundo. Decir que la realidad son infinitos multiversos, de órdenes 1,2,3, … en número infinito dentro de cada uno de esos órdenes, es no decir nada. En particular nadie ha conseguido nunca definir el infinito. Por lo tanto esa afirmación de mas arriba carece de significado.

Puedo perfectamente decir: ”Digo la verdad cuando digo que miento”, o mas breve: ”Miento”.

La manipulación de los símbolos es como la manipulación de los trozos de madera en una carpintería: Puede hacerse, pero la mayoría de las veces no dice nada.

Tras la creación de la física por Galileo,  Fermat, en el siglo XVII enunció el principio de que la luz ”elige”, de todos los caminos posibles el de longitud mínima.  Esto es un resultado de otra cosa: Si una bola baja por una colina llena de curvas, de cambios de nivel, de obstáculos, la bola sigue en cada posición y en cada instante la dirección de máximo gradiente –LOCAL–. La bola no explora cien mil caminos para elegir el mas corto en el espacio o en el tiempo, sigue, bajo la fuerza de la gravedad, el máximo empujón en  cada punto.

Si sumamos todos los intervalos, obtenemos el camino que lleva a la bola a tardar el mínimo tiempo posible. Esto es un resultado a posteriori, y no debe nunca elevarse a causa de la trayectoria. Sin embargo científicos de la supuesta talla de Feynman contaron a sus alumnos que la luz ( y las partículas elementales) prueban una infinidad de caminos y eligen el que hace máxima o mínima globalmente una cierta función.  Es un error de lógica, pero que muy pocos científicos son capaces de detectar.

Es el mismo error que cuando una carreta está tirada por dos bueyes lleva a algunos, locos, a decir que la carreta empuja a los bueyes para que avancen en el camino.

La imaginación humana, que es la recombinación arbitraria, y aleatoria de circuitos eléctricos neuronales produce un numero considerablemente alto de imágenes, como minotauros, sirenas, pegasos, centauros, y las figuras que pueblan los cuadros de El Bosco.

Galileo nos dió una fórmula para separar esas imágenes mentales de la realidad del universo: Medir una y otra vez por personas absolutamente desconectadas entre sí. Si 7.000 millones de personas ven volar a los aviones, y cero personas han visto nuca volar a un pegaso, tenemos un argumento para aceptar a los aviones y rechazar la existencia de los pegasos.

Si 7000 millones de personas ven caer una bola de acero pulida desde lo alto de una escalera hasta el suelo, y ninguna ha visto nunca una bola dejada en el suelo subir hasta la ventana desde donde la observa, tenemos un buen argumento para aceptar la teoría de la gravitación universal.

Si solo dos equipos de personas, que no han podido comunicar lo que hacen durante tres años,  que pertenecen a un instituto que si no descubre nada se cierra y despide a ambos equipos, nos dicen que han visto una partícula que desaparece en un tiempo de 10-30 segundos y nosotros no podemos repetir el experimento, tenemos toda clase de argumentos para pensar en que ese experimento es el equivalente del pegaso o del minotauro que nunca vio nadie.

Si nos dicen que la realidad son infinitos multiversos, podemos poner delante del que eso afirma algunos o muchos de los maravillosos cuadros de El Bosco: Esos si son multiversos de verdad.

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Necesitamos una nueva teoría económica – 3.


El robo es la adquisición casi instantánea de lo que ha costado años, décadas, siglos, o millones de años (carbón y petróleo) producir.  Es una cuestión de escalas de tiempo: Si el campesino necesita 20 años para tener el surplus suficiente para hacerse una casa y dejar la choza, y al cabo de 20 años llega el ladrón y se lleva ese surplus en una hora, la riqueza del ladrón son 20 años de trabajo del campesino.

Los modelos económicos al uso (todos) se basan en lo que se explicita como la teoría del equilibrio: El campesino invierte una cierta cantidad de energía , en forma de su trabajo, la energía almacenada en las semillas, la energía almacenada en los fertilizantes, la energía del sol, y obtiene energía nueva, ésta última mayor que la invertida en la cantidad exacta de la energía que las plantas de su campo, de su huerto, han asimilado de la energía solar recibida. Esa energía de sobra, el surplus, le serviría para añadir algo distinto a la mera supervivencia, para ir aumentando su riqueza, la energía almacenada (en granos, en animales, por ejemplo) e incorporada (en edificios, máquinas, infraestructuras). Esta sería una situación fuera del equilibrio, en la cual la energía capturada supera a la energía disipada.

En la situación contemplada en los modelos económicos al uso, el gasto, la disipación se equilibra con la captura de energía, y se alcanza una situación de equilibrio. En estos modelos no existe la posibilidad de amplificación de las ganancias, ni de estados críticos en los cuales se pierde en un instante todo el surplus acumulado a lo largo del tiempo.  De hecho, en los modelos de equilibrio el tiempo no existe, como no existe dentro de una bobina superconductora en la cual la corriente no varía a lo largo de los años.

Propongo aquí crear, dentro de la academia, dentro de los institutos de investigación, en los bancos centrales, en los bancos privados, en las empresas,  otro esquema de modelos económicos, un esquema dinámico, no estático, un esquema evolutivo, que incluye crecimiento, decrecimiento, amplificaciones y reducciones y puntos críticos, un esquema de realimentaciones positivas y negativas, un esquema, en suma que describa la realidad y no un mundo de Matrix, un mundo virtual.

El modelo deberá estar basado en la dinámica de fluidos, pues es una disciplina no lineal, evolutiva, que incluye realimentaciones positivas, amplificaciones y puntos críticos.  Solo basado en, pero evidentemente deberá ser un modelo económico, cuyos actores son los seres humanos que carecen de información,  que no son muy inteligentes, ni nunca buscan solo lo mejor, que nunca comparan precios y que no subastan oportunidades.

En un modelo tipo fluido se pueden identificar los lugares de estancamiento, es decir, las zonas de paro, y como cualquier persona que ha jugado con una corriente de agua, cambiar las fronteras del fluido, las orillas y el fondo para conseguir, de manera explícita, que el agua vuelva a circular convirtiendo las zonas de decaimiento en zonas de movimiento vibrante, de generación de empleo y por lo tanto, de riqueza social.

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Un andamiaje matemático que quiere representar el mundo: 1.


Desde hace unos 250 años los matemáticos han analizado las leyes físicas, pero muchas veces sin darse cuenta de lo que estas leyes decían o significaban. Para un matemático el signo ”=” identifica formalmente los dos miembros de una ecuación unidos por él.  Así

ax2+bx+c = 0

nos dice que, estrictamente la combinación de letras a la izquierda del signo = es realmente 0.

Sin embargo las ecuaciones de la física no identifican los dos miembros de las ecuaciones. En la física las ecuaciones son meras herramientas, no identidades sin cualificar. La segunda ley de Newton dice que

a=F/m

que la aceleración adquirida por un cuerpo de masa -m- bajo la acción de una fuerza -F-  es el cociente numérico del valor de la fuerza dividido por la masa del cuerpo -m-.

Las fuerzas producen aceleraciones. Pero la aceleración de un cuerpo de masa -m- en interacción con la masa de la Tierra no produce la fuerza gravitatoria que lo acelera:

F no está producida por -ma-.  La Tierra no está creada por la aceleración de un cuerpo que cae hacia su superficie.

En la ecuación, cada miembro es distinto del otro, aunque su valor numérico coincide (este es el significado de ”ecuación”).

Los matemáticos, o los físicos desconectados del laboratorio que hoy publican a mansalva en un escenario en el cual el numero de publicaciones es determinante para el ascenso en la profesión, son indiferentes a las medidas del laboratorio o las observaciones controladas en la naturaleza. Si una exposición es consistente, es publicable, indiferentemente de que represente o deje de representar la realidad.  Así podemos leer de universos de 1,2,3,4,5, . . . , n , . . .  dimensiones. En cada uno de ellos el numero de publicaciones es proporcional al factorial de la dimensión, y por tanto una maravilla para la creación de curricula.

Es en este escenario en el que se enmarcan ideas ”geniales” tales como las de el universo matemático, una resurrección del idealismo de Platón, que uno creería suficientemente degradado como para seguir sacando la cabeza del hoyo, pero que sigue a lo largo de la historia del pensamiento saliendo de vez en cuando a la superficie.  Según las diversas exposiciones del matemático Tegmark, la realidad es ilusión (¡que nuevo!) y no es más que una estructura matemática abstracta.  Otro idealista más a sumarse a la espantosa doctrina de Agustín de Hipona, que fué una de las causas de la falta de evolución intelectual en Europa durante 1000 años, y cuya sugerencia de un plan de vida para las personas era desesperante para el ser humano.

Las ideas del andamiaje matemático que algunos iluminados suponen -es- la realidad son, si se consideran con algún detenimiento, meras boutades destinadas a llamar la atención.  Una de las hipótesis de Tegmark es evidente, y no necesita discutirse, ni siquiera plantearse como tal. Es la realidad de que el universo existe independientemente de los seres humanos. Pero existencia no es lo mismo que descubrimiento: América existió desde hace millones de años, desde que el macro-continente Pangea se separó de África y Europa, y en ella vivían personas desde hace decenas de miles de años, pero no se ”descubrió” por los europeos hasta Colón, utilizando el concepto de descubrimiento como conocimiento de la existencia -y- comunicación a un conjunto muy amplio de la sociedad humana.

Tegmark introduce sus ideas citando a Galileo, cuya expresión: ”El universo es un libro grande escrito en el lenguaje de las matemáticas”  lo que quiere decir es que podemos utilizar ese lenguaje para avanzar en el conocimiento de la naturaleza, pero Galileo no confundió nunca -lenguaje- (la descripción) con -realidad- (lo descrito). Puedo perfectamente describir un león o un pitt-bull, pero esas descripciones no me muerden la pierna, por ejemplo.

Luego sigue exponiendo un árbol en el cual hay líneas que conectan entre sí distintos aspectos y escalas de la realidad, de la naturaleza, y establece el ”dictum” de que ”en principio” todo podría derivarse de una única teoría fundamental. Esto no es mas que un deseo de algunos místicos, la herencia del pensamiento de Akhenaton y de los judíos tras el exilio de Babilonia, pero un deseo que carece tanto de significado como de interés. No tiene significado pues en los sistemas complejos aparecen leyes nuevas y formas de comportamiento que no derivan de las de sus componentes. Los protones se comportan de forma radicalmente distinta cada uno de los tres quarks que se supone los forman y solo es -protón- cuando los tres quarks que supuestamente lo forman interaccionan entre sí. La nueva escala -protónica- deriva de la interacción , y no de las características de esos supuestos quarks. El comportamiento de los fluidos no es derivable de las leyes de las moléculas que los forman. Si en el mundo solo rigiese la matemática del movimiento de partículas ideales, no habría ni entropía, ni esta crecería a lo largo del tiempo.  El mundo real no deriva del mundo de las partículas ideales.

La razón es también evidente, pero se pierde en un mundo ideal en el cual hay esquemas de equilibrio, y comportamientos a partir de las variaciones de esos equilibrios, pero no interacciones entre sistemas, aunque son esas interacciones -nuevas- las que controlan el funcionamiento de aquellos. Las interacciones surgen en cada nueva escala, y aunque todas pueden escribirse en lenguaje matemático, no todas derivan unas de otras.

Pone Tegmark el ejemplo de la mitología nórdica, en la cual la Tierra esta soportada por un árbol: Yggdrasil. Sugiere que -un arbol- se reduce a describir el sistema -árbol- mediante una  distribución particular de átomos, y reducir éstos a un estado particular de ciertos campos cuánticos. Pero un -árbol- NO es UN conjunto de átomos, sino un sistema complejo en el que la interacción entre diversos conjuntos de átomos, o realmente de moléculas en las cuales las interacciones atómicas no intervienen en las interacciones intermoleculares, no describen la entidad. Entre otras cosas un árbol es un sistema histórico, y a nivel atómico los átomos carecen de memoria. Esta aparece solo en otras escalas y es algo radicalmente distinto de la dinámica atómica, algo que ésta no puede explicar.

Posteriormente, Tegmark se adentra en el caso de lo que -es- la realidad, volviéndonos a las discusiones medievales sobre la -esencia- de dios, algo que pensábamos la sociedad humana, el sistema complejo e histórico de seres humanos había superado en su interés en comprender el mundo.

Se pregunta Tegmark si sería posible dar una descripción de la realidad exclusivamente abstracta. Olvida añadir  ”para todas las escalas de esa realidad”.  Añade fantasías sobre multiversos, olvidando que si existen mundos paralelos todos ellos son el universo, puesto que esto es lo que significa esta última palabra.

La razón básica que lleva a Tegmark a asumir  que la realidad no es más que relaciones matemáticas es que la investigación en física descubre regularidades matemáticas en la naturaleza.  Según ésto, puesto que un péndulo matemático oscila (cuando oscila poco) según una función matemática sinusoidal, un péndulo acoplado a otro no existe pues su oscilación no sigue ninguna función matemática conocida o por conocer.

Aparte de otras muchas cosas que comentaré en posts posteriores, la propuesta de Tegmark es triste, muy triste, porque el mundo de las matemáticas es tan tremendamente limitado como el cielo de los teólogos medievales:  la descripción de ese cielo era, sencillamente , ”la felicidad”, sin añadir un solo detalle. Por el contrario, los detalles del infierno eran en número casi ilimitado. Un universo matemático, si realmente existiese, sería inmensamente aburrido. El mundo real no lo es, y las matemáticas que utilizamos para su descripción son solo uno más de los lenguajes que empleamos para ello.

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Necesitamos una nueva teoría económica – 2.


La idea del expolio como parte esencial de la conquista de riqueza deriva de la evidencia tanto de la historia como de la evolución económica mundial a partir de 1800. En Egipto los Faraones se hicieron ricos concentrando en si mismos (y su aparato de control) el surplus de los campesinos del Nilo, y adicionalmente, en cuanto hubieron dedicado una parte de ese surplus a montar un ejército, mediante robo directo de sus fronteras sur (Nubia) y Este (Palestina, Libano, Siria).

En Sumer se puso en marcha la agricultura. En cuanto se hubo acumulado surplus suficiente, los que rodeaban Sumer empezaron a robar: Akkad, Babilonia, Asiria, los persas, Alejandro Magno, aunque este, cosa rara, y por eso es ‘Magno’, mas que robar, extendió la civilización, la democracia, al menos la de los ciudadanos como la de Atenas,  y la cultura.

Lo de los romanos fue, sin embargo, un expolio querido y buscado, un robo sistemático para tener al mundo como esclavo.

La misma idea de robo, conquista, expolio, esclavos, se extendió por el mundo a partir de Mahoma, que escribe en su libro que todos los que no sean islámicos pueden ser esclavizados, no son personas.  Las tribus de Siberia aceptaron el islamismo y se lanzaron al robo descarado de todo lo que les rodeaba.

En Europa, los castellanos y aragoneses hacían sus fortunas robando a los reinos bereberes de la Península, y fue la continuación de este esquema de latrocinio lo que marcó que cuando llegaron a América decidieran hacerse ricos robando a los pueblos amerindios. Los ingleses no les fueron a la zaga y decidieron robar a los españoles y a los indígenas del continente americano en lo que hoy son los EEUU, al mismo tiempo que robaban personas negras para que les cultivaran el azúcar, luego el tabaco y el algodón.

Llevamos imbuido en el cerebro, llevamos como background mental, como estructura ignota de nuestro pensamiento la idea del robo, la idea de que para hacerse rico la única posibilidad es robar. Y se sistematiza y se racionaliza, como entre los ”lobos” de Wall Street, que consideran ”comme il faut”, lo normal, ganar un millón de euros al mes por traspasar dinero de unos bancos a otros.  O por personas en España que consideran que ”trabajar” es cobrar decenas de miles de euros al mes por tirar de agenda telefónica.

Es preciso, es urgente sacar ese pensamiento, ese marco mental, de su estructura implícita, desconocida, a una visión explícita. Es preciso que los modelos matemáticos de la teoría económica se rehagan explicitando esta idea de robo como robo, y no que este robo quede diluido dentro de hipótesis y razonamientos especiosos que los disimulan hasta hacerlo desaparecer de la vista.

Si explicitamos el robo (por ejemplo, describiendo las ganancias del imperio inglés en la India como las de un sistema de narcotraficantes protegidos por la armada inglesa, las ganancias del imperio español en Perú y México como el expolio de millones de amerindios y esclavos negros para extraer la plata de las minas de Potosí y Zacatecas, y así uno por uno todos los sistemas organizados de latrocinio) podemos clarificar hasta hacerlos útiles los modelos económicos actuales.

Por ejemplo, cogiendo una página al azar en la Web, ”The Creation of Wealth”, de www.digitaleconomist.org/wth_4020.html, aparece que el crecimiento económico es la suma del ritmo de crecimiento de la tecnología sumado con un promedio del ritmo de crecimiento de la población y el ritmo al cual se acumula el capital. Adicionalmente se considera la creación de riqueza como producción de bienes, y quizás su reparto.

Sin embargo, si observamos cuidadosamente la historia de las naciones, y la acumulación de riqueza actual, vemos que esto del párrafo anterior se debe referir a Marte, o Alfa-Centauri, porque en la Tierra la riqueza no se ha conseguido produciendo, sino robando lo que otros han producido, o el suelo, o extrayendo hasta el agotamiento los minerales de las minas del planeta.  Incluso hoy, las mayores fortunas no tienen nada que ver con la producción, sino con la acumulación de capital, entrando el trabajo y los recursos materiales con coeficientes cero en las ecuaciones expuestas en los manuales.

Lo que se cuenta, por ejemplo en la referencia citada arriba, no es la creación de riqueza, sino la supervivencia de empresas y personas. Pero esto se cuenta explícitamente, mientras que la riqueza real que ven todos los ciudadanos es el esquema implícito del robo de recursos existentes independientemente de su producción.  Las ideas de equilibrio, ajuste de precios, oferta y demanda, competitividad, productividad, tecnología, etc. no tienen cabida en la economía del mundo real, aunque son lo único que se estudia y debate en el mundo académico y lo que configura los modelos matemáticos que se utilizan para regular la economía de los países, con un fracaso claro y evidente para todos salvo para los que los enseñan y utilizan.

Necesitamos hacer explícita en los manuales de economía, en los textos universitarios, esta forma real de absorción de riqueza y concentración de la misma en pocas manos.  La alternativa es una teoría económica ajena a la realidad del planeta Tierra.  Necesitamos modelos de la evolución natural de cualquier economía hacia el monopolio excluyente. Estos modelos no existen en la actualidad, y al no existir, ni se enseñan, ni se manejan por la clase política. Puesto que oficialmente no existen, no pueden deshacerse, y las demanadas de los ciudadanos se oyen por los gestores sociales como  locuras de aquellos que desconocen la realidad, aunque es claro que quienes  dicen conocer la realidad son los que esgrimen los modelos matemáticos erróneos que controlan nuestras vidas.

 

 

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Frio y calor: El cambio climático.


Hoy se publica en El Mundo un articulo sobre las olas de frío que una tras otra están sufriendo los Estados Unidos, y las compara con el invierno muy suave de los países del norte de Europa. Y aunque cita las opiniones de Holdren, también cita las de algunos funcionarios  e investigadores españoles, que siguiendo el dogma de nuestro país,  rechazan la realidad, apoyándose en efemérides y en los resultados de los modelos.

El que la ola frío del día de Reyes en los EEUU no era un ‘vórtice polar’ sino la llegada de un meandro del chorro que arrastraba aire de las tundras siberiana y canadiense sobre el Medio Oeste americano lo publique yo en El Mundo dos días antes de que la explicación de Holdren se hiciese pública, como llevo publicando desde hace diez años la realidad de que es el chorro polar lo que controla el tiempo en las zonas templadas del Hemisferio Norte.

Ante la realidad, las efemérides no tienen significado alguno. Si la curva de probabilidad, que es lo que es realmente el clima, cambia de forma, de una gaussiana de colas cortas a una función de Weibull de colas largas y su mediana o centroide se desplaza hacia temperaturas más altas, como así ha sucedido ya, y esto es el cambio climático, lo que digan los modelos es indiferente, pues los modelos matemáticos no son mas que la integración de las ecuaciones de la mecánica de fluidos. Las ecuaciones son correctas, pero las soluciones dependen fundamentalmente de las condiciones iniciales y de contorno que se les impongan y estas tienen incertidumbres de hasta el 20%.

Hay un problema en la comunidad física y matemática, que llega hasta las alturas enrarecidas de la física de supercuerdas, y es que se hace la física mediante ecuaciones diferenciales, y se olvida en el esquema el hecho básico de que las ecuaciones diferenciales no tienen significado alguno sin sus condiciones iniciales y de contorno, y para éstas ni la física ni las matemáticas proporcionan ecuaciones, ni esquemas sistemáticos de determinación.

El cambio climático es una realidad, medida hasta el aburrimiento, y su efecto más claro es la ralentización de la intensidad del chorro polar, lo que produce meandros mas profundos, y su desplazamiento hacia el norte en unos 5 grados de latitud.

Esto es una vinculación directa de las olas de frío con el calentamiento del Polo Norte, a pesar de que los modelos matemáticos del clima, como dice unas de las fuentes del artículo de El Mundo, no lo marquen. Si no lo hacen, habrá que corregir los modelos. La física no son los modelos, como la economía real no son los modelos económicos.  Es una perversión metodológica asimilar la realidad con las ecuaciones diferenciales, olvidando las condiciones de contorno, y otra perversión, en el otro campo de los sistemas complejos, la economía, asimilar la realidad a los modelos de ecuaciones lineales algebraicas.

La física, y la economía, deben volver a considerar las ecuaciones como lo que son, meras herramientas descriptivas al servicio de la mente humana.  En una parte de la física, la mecánica cuántica, se han elevado las ecuaciones, que no son más que una aproximación instrumental a la realidad, al rango de realidad de la Naturaleza, como en el caso, propuesto irónicamente por Schroedinger, de su gato, que está vivo o muerto en la realidad, pero esta vivo y muerto en las ecuaciones de esa mecánica cuántica.

Tenemos que volver a la racionalidad, en el clima, en la economía, en la física.

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La economía mundial hace agua por todos los costados: Necesitamos una nueva teoría económica


China ya no crece como hace tres años (la curva logística es una realidad). Brasil se tambalea. De Rusia sabemos poco, pues vive en la opacidad. Kazakhastan gasta miles de millones, mientras le dure el petróleo.  Los salarios de los trabajadores en los EEUU rondan los 30.000 dólares/año, a lo que hay que quitar los seguros médicos.  Europa no sabe como salir de algo que se marca como ‘crisis’.

La economía despuntó en 1700 en Inglaterra, cuando algunos ingleses importaron las técnicas agrícolas de Holanda y empezaron a generar superávits económicos que almacenaban en bancos y en la ‘Deuda’ estatal.  Lo que realmente almacenaban era el sobrante energético capturado del sol por medio de las plantas y de una tecnología puntera. Con ese ‘capital’ se construían barcos, que vendían seres humanos como máquinas para cultivar caña de azúcar, tabaco y algodón, es decir, energía solar de nuevo. Esa energía solar producía superávits energéticos (económicos) que se podían volver a reinvertir, por ejemplo, en las minas de carbón.

En 1776 Adam Smith publicó el libro que se considera, como el de Newton para la física, fundacional para la teoría económica, pero en el mismo yerra de bulto, pues no descubre las causas ni la naturaleza de la

‘riqueza de las naciones”,

que era lo que se proponía hacer, pues centra su análisis en el trabajo, la división del trabajo,  el mercado, el dinero, los dividendos y las rentas de la tierra y de las fincas urbanas, comercio, importaciones y exportaciones, y demás elementos secundarios de la riqueza.

Así como Newton dio en la diana, Smith se salió del marco, pero perturbó durante casi dos siglos y medio la teoría real de la riqueza.

Antes de que una persona pueda trabajar tiene que haber generado carne y músculo, y desarrollado el cerebro, y eso exige una considerable cantidad de energía.  Se precisa vivir en edificios, transportar recursos, eliminar desechos, y todo esto exige energía.

Cuando se tiene energía de sobra, se puede mantener una parte de la sociedad improductiva, como ocurrió en Inglaterra en el siglo XIX. Esta parte de la sociedad recibía dinero (con el que compraban energía, directa, para calentarse y comer, o almacenada e incorporada, como edificios, fincas, viajes, etc. ) sin más que aportar otra cierta cantidad de energía (dinero almacenado, equivalente a energía almacenada). La puesta en explotación de la energía solar fósil (carbón, petróleo y gas metano) fué posible por el superávit anterior de la energía solar directa, y se consiguió con rendimientos (EREI: Energía Recuperada dividida por la Energía  Invertida en recuperarla) entre 50 y 100.

Esta captura de energía ya disponible de muy alto EREI era el equivalente del robo de tesoros acumulados, o de personas utilizadas como esclavos: Energía ya disponible lograda con una inversión pequeña.  Este robo generó acumulación de riqueza en ciertas capas sociales, o finalmente en alrededor de 3000 millones de personas (en la actualidad) pero teniendo como consecuencia el desastre de otras sociedades o capas sociales y hoy el agotamiento de las fuentes fósiles de energía.

El ser humano es un poco ‘lobo’, de ahí el éxito de películas como ‘El Lobo de Wall Street’, ‘Wall Street’, ‘El Capital’, y similares.  De ahí la elevación a rango de héroes españoles de personas como Hernán Cortés y Pizarro, y otros de estos últimos  20 años.

Estos esquemas económicos de robar recursos previamente almacenados (por otras sociedades humanas, o en el interior de la Tierra) no funcionan a plazos medios y largos, y no funcionan para toda la sociedad, pues si hay un ladrón hay siempre una víctima.

Necesitamos un cambio de paradigma:  Buscar la ”riqueza de las naciones” no mediante el robo o el expolio, sino mediante la captura de energía en dosis mayores de las necesarias para la mera supervivencia, pero garantizando que esa captura se mantiene a corto, medio y largo plazo y llega a todas las capas sociales y a todas las personas del planeta las cuales, una vez recibida la energía, pueden distribuirla de unas formas u otras, pero al menos que cada persona del planeta reciba la energía suficiente para una vida no solo digna sino estimulante y agradable.

Se trata de eliminar la característica de ciencia lúgubre de una economía que lo que quiere es repartir la escasez, y cambiar a una ciencia que genere abundancia energética, -para todos-.

Lo primero es reconocer que la riqueza no es dinero. Por ejemplo, según Oxfam, 85 personas en el mundo tienen tanto -dinero- como el que tiene la mitad, 3500 millones de personas de la población humana actual en el planeta.

Pero ese dinero no es -riqueza-, porque no sirve para nada.  Riqueza es la disponibilidad en el tiempo y en espacio de energía, para alimentarse, crecer, mantenerse sano, construir, y crear.  Si la energía no fluye (si esta en los pozos de petróleo sin salir de ellos, si no se captura constantemente la que llega en exceso del sol) la energía no se convierte en riqueza.

De nada sirve la división del trabajo (siglo XVIII) o los derivados y fondos cercados (‘hedge funds’, siglo XXI) si ese trabajo no genera energía para otros, o esos fondos no son capaces de producir bienes, recursos y servicios para toda la humanidad.  Y esto no es caridad, ni sentimentalismo: La riqueza solo es riqueza si es flujo, si esa riqueza genera otra cada vez más extendida.  Un sistema estático, de acumulación sin flujos es, sencillamente, el espejismo que llevo a los imperios romano y español, por citar dos de ellos, al colapso.

Los dividendos de las ‘acciones’, los intereses de las ‘deudas’, los alquileres recibidos como ganancias de la incorporación de energía en forma de pisos, y todos los demás esquemas financieros, no son riqueza si no se invierten en producir bienes, recursos y servicios para todos los seres humanos y para mantener la vida en el planeta.

Necesitamos una teoría económica dinámica, de flujos, y no de almacenes, fuera del equilibrio y no en el equilibrio, que reconozca el carácter no lineal, la acumulación de dinero en unos y la acumulación de miseria en otros, y no una economía lineal en la cual esas amplificaciones del dinero y la miseria no tienen jamás explicación y por lo tanto, no pueden corregirse (porque oficiealmente no existen en los modelos económicos) dentro de su esquema teórico.

Necesitamos cambiar radicalmente el paradigma que fundó Adam Smith, y que desarrollaron Ricardo y Marx, Marshall y Walras, Keynes, Samuelson, Solow, Hayek y Friedmann y los locos neoliberales de Chicago.

Necesitamos, ya, otra teoría económica, tan distinta de la que sufrimos desde hace 238 años como radicalmente distinta es la teoría heliocéntrica de la geocéntrica, como radicalmente distinta es la física galileana y de Newton de las ideas de Aristóteles y Tomas de Aquino.

La “Riqueza de las Naciones” de Smith comienza con una definición defectuosa:

El trabajo anual de cada nación es el fondo que le proporciona la satisfacción de todas las necesidades y conveniencias de la vida….”

Hoy, en Arabia Saudita, o en Kazakhstan el fondo que proporciona la satisfacción de las necesidades no es el trabajo de su población, sino el petróleo almacenado en sus subsuelos.  Y en la época de Smith, no era el trabajo lo que proporcionaba esa satisfacción, sino la captura de energía mediante la fotosíntesis y la extracción del carbón.

Debemos empezar cualquier teoría económica moderna con

“La disponibilidad de energía es el fondo que proporciona la satisfacción de las necesidades de la vida, y un superávit de aquella es lo que proporciona las conveniencias de la misma que denominamos -riqueza-”.

La disponibilidad de energía puede ser la mínima para garantizar la supervivencia (miseria) o suficiente para conseguir toda clase de bienes y servicios (riqueza extrema). Una persona como Bill Gates, Carlos Slim, o Amancio Ortega ha ido acumulando mes a mes, año a año energía sobrante, en forma de edificios, fábricas, estructuras, indexadas por un índice arbitrario que denominamos -dinero-, en cantidad tal que en un cierto momento puede conseguir los servicios (o adquirir los bienes) que desee, con escaso límite.

Si esa energía no fluye hacia todos los puntos, si esa energía solo se utiliza para, estáticamente, adquirir cuatro diamantes y los servicios de 10 personas, o un cuadro sobrevalorado, o una única o diez, pero no  más, villas de lujo, entonces no sale de los esquemas de incorporación o de almacenamiento. Si no fluye en torrente y no se invierte en obtener energía adicional (como al emplear energía para construir celdas solares o espejos parabólicos que permitan conseguir diez veces la invertida (EREI=10) , si la energía que estos sistemas capturan procedente del sol no se invierte en hacerla fluir hacia todas las personas para que puedan adquirir bienes y servicios, esa energía es inútil, ese esquema de equilibrio es falso y por mucho que se mantenga la energía o su representación, el dinero, a buen recaudo y buen guardado, esa energía estática no representa realmente riqueza.

Necesitamos pues una teoría económica que fuerce a la energía a fluir constantemente a todas las personas de la Tierra, en un esquema muy alejado del equilibrio.  Y este flujo, como todos, es no lineal, por lo que necesitamos esquemas de control de las amplificaciones positivas y negativas del mismo.

Esta teoría dinámica de una economía lejos del equilibrio, de una ‘plutonomía’ de flujos, se esta construyendo, pero es imprescindible que se acepte su necesidad, que no se insista en los conceptos obsoletos, y que se abran las puertas de la mente y de la enseñanza a esa nueva teoría del flujo de energía como teoría de la riqueza.

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Sistemas cíclicos y cambios de régimen


En los sistemas de la naturaleza (la evolución biológica, y por ejemplo, el sistema climático) se producen oscilaciones que a veces son cíclicas (línea azul), pero que otras veces son catastróficas (línea roja):  Son las llamadas oscilaciones de relajación, y modelan cambios de estado de los sistemas.

 

Figura 1: Oscilaciones de relajación propias de los sistemas no lineales (azul), o de sistemas de cambio de régimen. A partir de un punto se invierte el sentido de la oscilación y el sistema se coloca en otro régimen:

Figura 2: El sistema puede oscilar en una cuenca (alrededor de un cierto estado de equilibrio (mínimo de la izquierda) o pasar a otro estado distinto (mínimo de la derecha). Un ejemplo sencillo es el estado de riqueza social antes de 1800 y después de esa fecha.

En los últimos 120.000 años hemos tenido 2 etapas de temperaturas ”relativamente” altas (periodos interglaciares) y una etapa de temperaturas frías:

Figura 3: Oscilaciones climáticas de tipo de relajación en los últimos 600.000 años.

Si nos fijamos bien, las etapas ‘cálidas’ han durado muy poco e inmediatamente han bajado, con oscilaciones de tipo Dansgaard-Oescher:

Figura 4: Oscilaciones de menor amplitud dentro de cada periodo glacial.

Fijémonos en las escalas de 100.000 años de la figura 3, y de 5.000 años de esta última figura 4.  Estas oscilaciones, pequeñas en amplitud comparadas con las de los periodos glaciales-interglaciales, son las que eligen los escépticos del cambio climático para rechazar éste.

Fijémonos también que un sistema oscilante similar al del clima parece ser el que representa la evolución económica de los últimos 100 años:

Figura 5: Oscilaciones y catástrofe del sistema económica actual (al menos de los países ”occidentales”)

donde de nuevo podemos volver a poner el cambio de sistema de equilibrio posible:

  Un estado a la izquierda de alta riqueza social relativa, un estado de empobrecimiento social a la derecha.

En la naturaleza se dan estos fenómenos, como digo, y los saltos suelen ocurrir mediante fenómenos que se denominan de resonancia estocástica, bien estudiados.

Con respecto a la economía, el tiempo dirá si hemos pasado de la cuenca de la izquierda a la de la derecha, como, al menos en Europa y en los EEUU, parece ser, pues por mucho que mejoran los parámetros ”macroeconómicos” no lo hace la riqueza social, ni parece que lo hará salvo si no cambiamos radicalmente la idea de las empresas europeas, de empresas de maquila, de montaje de diseños realzados en otros países (Intel, Apple, etc.) a empresas que diseñan y montan ellas sus propios diseños: Empresas productivas en el sentido correcto de la palabra, no empresas que producen bienes copiados con salarios de miseria, sino empresas que producen bienes y servicios que el resto del mundo se disputa.

En el sistema económico parece evidente el esquema oscilaciones de relajación (vean esta noticia:

http://www.elmundo.es/economia/2014/01/19/52dae83a22601d4a6e8b456f.html),

y la posibilidad de cambio de estado, de régimen.

En el sistema climático, también. Basta con repasar las últimas noticias de los medios de comunicación:

http://www.elmundo.es/ciencia/2014/01/19/52d98aa4ca4741e2798b4586.html

http://www.elmundo.es/ciencia/2014/01/17/52d911c2268e3e8b5b8b4570.html

http://www.nytimes.com/2014/01/19/opinion/sunday/kristof-neglected-topic-winner-climate-change.html?hp&rref=opinion

http://www.nytimes.com/2014/01/18/us/as-californias-drought-deepens-a-sense-of-dread-grows.html

http://www.whitehouse.gov/photos-and-video/video/2014/01/08/polar-vortex-explained-2-minutes

etc.

Lo iremos viendo.

Pero si empobrecemos, empobrecemos la mayoría de nosotros, y si cambia el clima, los efectos que sufriremos todos serán enormemente serios.

Al tiempo.

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A vueltas con el ”debate climático”


Estamos registrando una subida considerable de extremos meteorológicos en las últimas décadas.  La gráfica de la NOAA nos dice que los extremos aumentan sin parar desde 1980.

Hay científicos que se curan en salud, y políticamente correctos, son blancos y negros, son ni si, ni no, no sea que se les vaya a reprochar algo.

El debate climático es una tontería. Es como debatir si las aves pueden volar o si los peces pueden vivir en el agua.  Los detalles individuales lo único que hacen es certificar la existencia de cambio climático, siempre que se entienda que cambio climático quiere decir lo que quiere decir: El cambio en las propiedades estadísticas del sistema meteorológico, que es lo que es el clima. El paso de una curva gaussiana  de colas cortas (extremos de la curva que tienden a cero muy deprisa) a una curva de Gumbel o de Weibull cuyas colas tienden a cero de manera parsimoniosa.  Esta es la realidad.

El por qué de este cambio del clima (de la distribución estadística de los fenómenos meteorológicos) ha de buscarse en algún cambio de los parámetros que controlan el tiempo atmosférico y la circulación oceánica. En los dos siglos alrededor del año 1000, el ‘óptimo medieval’, un cambio pequeño en la trayectoria de la corriente del Golfo, debido probablemente a un cambio en el talud entre Groenlandia e Islandia (una zona volcánica) que permite el desagüe del Ártico, produjo el calentamiento del norte de Europa, con las expediciones explosivas de vikingos (‘salir a piratear’, en danés antiguo) y la colonización, extremadamente reducida en el espacio y en el tiempo de las costas de Groenlandia.  En 1650 se produjo una ‘pequeña edad de hielo’ (denominación engañosa donde las haya, pues hizo frío durante 40 años, pero no avanzaron los glaciares como en las verdaderas ”Edades de Hielo”) debida a una disminución ligera de la radiación solar.

Hoy estamos en una situación de radiación solar esencialmente constante desde hace 100 años. Pero la temperatura media global (TMG) se mantiene unos 0.8ºC por encima de su valor medio estimado entre el año cero y 1800.

¿Estamos ante un cambio ‘natural’? Podría ser.  La concentración de CO2 en la atmósfera está en niveles de hace millones de años, mucho más alta de lo que ha estado a lo largo del último millón doscientos mil años, la etapa de las oscilaciones glacial-interglacial.

Un pequeño experimento realizado por el grupo de clima de la UAH en una de las ferias de la ciencia, y fácilmente repetible en cada instituto de enseñanza media, permite comprobar que una atmósfera de alto contenido en CO2 se calienta más, bajo la inyección de radiación infrarroja, que otra de bajo contenido en CO2.

A falta de algún argumento coherente como los del cambio de la corriente del Golfo, o la disminución de la actividad solar,  la única explicación racional de la subida de la TMG  es el aumento de concentración de CO2 en la atmósfera.

De la misma manera que la actual crisis económica no es uno más de los ”ciclos” de los modelos económicos basados en el equilibrio, sino que es una crisis estructural, o del paradigma económico al uso desde hace 200 años  (no hay más que ver que en ningún país que utiliza modelos cíclicos se ha conseguido superar la crisis,  la real, la de la riqueza de las personas, no la del dinero de los bancos), de la misma manera el sistema climático no sigue las curvas gaussianas de los años anteriores a 1870.

Estamos en regímenes estadísticos distintos, en la economía y en el clima. Es imposible negarlo.  El debate es infantil en un esquema científico.

 

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Las profecías que se cumplen


En 1977, en su libro ”Caníbales y Reyes”, Marvin Harris profetizaba que en algún momento de su futuro próximo, las empresas perforarían mucho mas hondo y profundo en busca de una energía cada vez más difícil de conseguir.   En 1990 se lanzó masivamente la fractura hidráulica en pizarras embebecidas en petróleo, a grandes profundidades de la Tierra. Los pozos más tradicionales se están perforando hoy a un par de kilómetros bajo 3000 metros de agua en las costas de los continentes.

Fué una buena profecía.

¿Cómo pudo hacerla?

Marvin Harris denominaba ”intensificación” al proceso social que no es más que la evolución no lineal de las civilizaciones y culturas.  En los sistemas con realimentación positiva, los extremos se amplifican hasta que los rompen.  Marvin Harris señalaba la intensificación en los regadíos de Mesopotamia, Egipto, el Indo y el Ganges, China, Yucatán, el valle de México, y finalmente del sistema capitalista, privado, como lo está hoy, de tierras donde expansionarse.  Cualquier esfuerzo para incrementar la producción exige aumentar la energía -barata-, la energía que usa poca de ella misma para ser extraída, y de esa energía queda poca. El agua de los canales permite capturar la energía del sol mediante las plantas, pero cuando los canales se han llenado de barro, la energía de las plantas no es suficiente para liberarlos de él.

Esto mismo está pasando en la cultura capitalista moderna: La energía que exige mucha energía para ser extraída (el fracking, o el refino de las arenas asfálticas de Alberta en Canadá) está paralizando el sistema redistributivo de los grandes bwanas: El sistema del paro y las pensiones de jubilación, que son hoy el equivalente de los grandes festines para el pueblo de los brahmanes en la India.

En el pasado la intensificación de las formas de captura de energía llevó al colapso de las culturas.

Hoy conocemos la teoría. El primer paso para resolver un problema es reconocer que existe, y plantearlo adecuadamente. La negación de la existencia del problema es el método más seguro para conseguir que se convierta en irresoluble.

En la India pre-budista, los pobres se hacían cada vez más miserables, puesto que la tierra estaba dando el máximo de rendimiento para una población que había crecido en número hasta el nivel de subsistencia: Las doctrinas de Buda, y el jainismo  se desarrollaron predicando la aceptación de la miseria y el premio en una vida tras la muerte: Realmente en la aceptación social de la miseria.

Hoy se está predicando, en muchas partes, pero también en España, la doctrina de la aceptación de la pobreza, en forma de ”aumento de productividad’ (producir lo mismo cobrando la mitad), trabajos temporales o por horas, y reducción de las prestaciones en educación, sanidad, en infraestructuras  (las calles de las ciudades están hoy llenas de baches).  Lo que esta ocurriendo hoy son los primeros síntomas de la enfermedad, la primera palidez en la piel que señala la lepra.

La sociedad, y los gestores de esa sociedad que responden a los deseos de la misma, no se quieren dar cuenta de los síntomas, y probablemente, por falta de competencia, desconocen la existencia de la enfermedad, la existencia de las leyes de realimentación no lineales que rigen a las culturas humanas.

Hay solución, pero es preciso aceptar el problema y ponerse a resolverlo.  Mientras se mantenga que la crisis actual es una de las bajadas cíclicas seguidas de subidas, el problema se intensificará sin control.

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