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	<title>Esos pequeños bichitos &#187; farmaceúticas</title>
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	<description>El foro de microbiología de COMBACT</description>
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		<title>¿Se nos acaban los antibióticos?</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Dec 2010 11:52:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Vicente</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><iframe src="http://www.facebook.com/plugins/like.php?href=http%3A%2F%2Fwww.madrimasd.org%2Fblogs%2Fmicrobiologia%2F2010%2F12%2F20%2F131213&amp;layout=button_count&amp;show_faces=false&amp;width=450&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;height=21" scrolling="no" frameborder="0" style="border:none; overflow:hidden; width:450px; height:21px;" allowTransparency="true"></iframe></p>
<p style="text-align: justify;">autor: <a href="http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/mediateca/default.asp?videoID=1315">Miguel Vicente</a></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El 12 del pasado mes de junio, en una lluviosa tarde de sábado me dirigí a la Gran Vía madrileña para participar en un programa de radio en el que se comentaba el futuro visto desde la óptica de varios científicos y periodistas. Creo que no me hicieron mucho caso, porque mientras los demás presentaban un mundo feliz, repleto de inmortalidad, ciudades fantásticas y ordenadores que nos leerán el pensamiento, mi corta intervención quiso llamar la atención sobre lo que puede ser un mundo en el que curar las infecciones no tenga garantías de éxito.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"> </span></p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-131220" title="Antibiotics_Newsweek_lr_es" src="http://www.madrimasd.org/blogs/microbiologia/files/2010/12/Antibiotics_Newsweek_lr_es.jpg" alt="Antibiotics_Newsweek_lr_es" width="532" height="389" /><span style="color: #008000;"><strong> </strong></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #008000;"><strong>Resistencias ganan, antibióticos pierden.</strong></span><span style="color: #008000;"> Esta gráfica muestra cómo hay varios microbios patógenos en los que  sus variantes resistentes a los antibióticos son cada vez más frecuentes. Por el contrario, cada vez se descubren menos antibióticos. </span><span style="color: #008000;">MRSA</span><span style="color: #008000;"> <em>(Staphylococcus aureus</em> resistente a meticilina). </span><span style="color: #008000;">PRSP </span><span style="color: #008000;">(</span><span style="color: #008000;"><em>Streptococcus pneumoniae</em> </span><span style="color: #008000;">resistente a penicilina). </span><span style="color: #008000;">VRE</span><span style="color: #008000;"> (<em>Enterococcus</em> resistente a vancomicina). </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-131213"></span>Me permití además aventurar que si algún día el género humano conseguía la inmortalidad, además de ser aburrido, sería a costa de que las personas fuesen muy diferentes a lo que ahora somos. En fin, que no creo que a juicio de los organizadores me ganase ni siquiera la carrera del taxi que me llevó. Si quisiera ser divulgador o científico popular debería estar ahora escribiendo sobre si es posible la <a href="http://www.publico.es/ciencias/350929/guerra-abierta-por-la-bacteria-alternativa">vida dentro del arsénico</a> o narrando la carrera por construir órganos artificiales a partir de matrices sintéticas repobladas por células madre. De hecho, en el mismo número de Newsweek en el que se publica el <a href="http://www.newsweek.com/2010/12/07/are-we-running-out-of-antibiotics.html#">artículo</a> sobre los problemas que nos esperan si no encontramos nuevos antibióticos para curar las infecciones que me ha dado pie para escribir este comentario, también se publica otro sobre la carrera para ser los primeros en obtener órganos artificiales, casi para ser inmortales. Pero ya lo dije en el programa de radio, todos esos avances quizás nos permitirán estar en un estado de salud casi perfecto para morir a causa de una infección. Por eso voy a comentar algunos puntos que me evoca el artículo sobre los antibióticos, que además ocupa  el triple de páginas precediendo al que trata de <a href="http://www.newsweek.com/2010/12/07/future-of-medicine-growing-new-organs.html">órganos artificiales</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">No es que el público no tema a las enfermedades infecciosas, pero a la mayoría les parece que  son ya historia. Gracias al estado de bienestar, en el que afortunadamente vivimos los países ricos, no es previsible, salvo en situaciones catastróficas, que de la noche a la mañana retrocedamos en el tiempo para volver a la época en la que la medicina no disponía de antibióticos. La buena alimentación, el confort y la higiene son excelentes medicamentos que mantienen nuestras defensas naturales con la suficiente potencia para evitarnos las infecciones. Pero no siempre estamos en condiciones óptimas y muchas veces el preservar la salud nos impone someternos a procedimientos drásticos o pruebas diagnósticas comprometidas. Antes de los antibióticos cualquier cirugía rutinaria se podía complicar porque bacterias como <em>Staphylococcus</em>, que comúnmente habitan sobre nuestra piel sin ser dañinas, dejan de ser inofensivas para convertirse en peligrosas infecciones cuando por las heridas e incisiones quirúrgicas pasan al interior del cuerpo.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya he comentado en otras ocasiones cómo las bacterias acumulan <a href="http://www.madrimasd.org/blogs/microbiologia/2008/12/25/110204">resistencias</a> frente a los antibióticos que hay en la actualidad y también las <a href="http://www.madrimasd.org/blogs/microbiologia/2008/12/31/110445">razones</a> por las que cada vez se encuentran menos antibióticos nuevos. Hay razones prácticas, encontrar nuevos antibióticos es cada vez más difícil porque ya hemos explotado casi todos que se podían encontrar examinando muestras del suelo y de las aguas, ahora hay que buscar otras fuentes y sobre todo buscar compuestos que actúen de otra forma. Para eso es imprescindible conocer mejor y en más detalle cómo funcionan las bacterias. Pero también hay razones sociales y económicas.</p>
<p style="text-align: justify;">Cada vez es más difícil conseguir los resultados clínicos que se precisan para que un nuevo medicamento sea autorizado para ser usado en los enfermos. Un nuevo medicamento tiene que ser mejor que los ya existentes, y probar esto en el caso de los antibióticos resulta complicado. Los antibióticos en uso se introdujeron cuando los controles no estaban tan bien definidos. Posiblemente incluso el uso de la penicilina tendría ahora pocas probabilidades de ser autorizado, en cuanto se viese que una pequeña parte de las personas pueden ser alérgicas a ella. Tampoco es fácil encontrar voluntarios para probar la eficacia de nuevos antibióticos, las infecciones por lo general tienen, al contrario que otras enfermedades como el cáncer, un desenlace muy rápido en uno u otro sentido.</p>
<p style="text-align: justify;">A estas dificultades se une el escaso incentivo económico que el desarrollo de un nuevo antibiótico tiene para las grandes farmacéuticas. Empieza por producir unos beneficios que como mucho son la décima parte de los que generan las medicinas que han de tomarse en los tratamientos prolongados. Además un antibiótico nuevo se debe reservar para los casos en los que los usados normalmente no sean eficaces por tratarse de una infección causada por bacterias resistentes. Esto merma aún más el beneficio que producen. No es así extraño que de quince grandes farmacéuticas tan solo cinco tengan un programa de investigación para descubrir nuevos antibióticos.</p>
<p style="text-align: justify;">Para complicar aún más el tema, tras el 11 de septiembre de 2001, los fondos públicos que dedican las agencias financiadoras de investigación en los Estados Unidos han estado canalizados en su mayor parte a estudiar los patógenos que los gobernantes han identificado como posible <a href="http://www.madrimasd.org/blogs/microbiologia/2009/09/19/125078">amenaza bioterrorista</a>. En 2009 para investigar el carbunco y la peste se invirtieron en los Estados Unidos 94 millones de dólares, para los patógenos resistentes a los antibióticos solo 16. No parece muy razonable si se considera que a lo largo de la historia tan solo una veintena de personas han fallecido víctimas de ataques terroristas por carbunco, mientras que en el mundo mueren mas de tres mil quinientas personas cada día por <a href="http://who.int/mediacentre/factsheets/fs104/en/">tuberculosis</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">El problema con los antibióticos ha sido, y en parte sigue siendo, que se han usado demasiado y de forma no muy acertada. Si bien hay avances recientes, como la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Espectrómetro_de_masas">espectrometría de masas</a> y la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pirosecuenciación">pirosecuenciación</a>, que permiten mayor rapidez en la identificación de patógenos sin necesidad de cultivarlos, los métodos de diagnóstico de patógenos no son aún tan rápidos ni son tan accesibles como para permitir al facultativo una prescripción inmediata ajustada al tipo de patógeno y a su resistencia a  los antibióticos. Por eso muchas veces se necesita prescribir de inmediato tratamientos de amplio espectro que el médico razonablemente espera que salven al enfermo. El problema se presenta cuando el antibiótico prescrito no es eficaz y tan solo contribuye a seleccionar cepas resistentes del patógeno, lo mismo que hacen las prescripciones innecesarias que muchas veces se hacen como medida de precaución.</p>
<p style="text-align: justify;">Como corolario, el artículo que comento acaba con una nota de moderado, y puede que infundado, optimismo: “El futuro casi es seguro que será diferente. Los antibióticos serán más caros y menos eficaces. No habrá curas rápidas ni gratuitas, y tampoco se recetarán “por si acaso”. Pero si se actúa rápidamente, y si tenemos suerte, todavía es posible que no tengamos que conocer un mundo sin ellos”.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignnone size-full wp-image-130921" title="suple-noti" src="http://www.madrimasd.org/blogs/microbiologia/files/2010/05/suple-noti.gif" alt="suple-noti" width="211" height="63" /> <strong>Foro del día 21 de diciembre de 2010 en <a href="http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=46652&amp;origen=notiweb">notiweb</a></strong></p>
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		<title>Enfermedades infecciosas: por qué es necesaria la alianza academia, empresa y administración</title>
		<link>http://www.madrimasd.org/blogs/microbiologia/2009/10/11/126417</link>
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		<pubDate>Sun, 11 Oct 2009 14:26:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Vicente</dc:creator>
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		<description><![CDATA[autores: Marta García Ovalle* (texto); Miguel Vicente (selección de ilustración y pies de figuras) Hoy en día las enfermedades infecciosas son todavía una amenaza para la salud mundial. A pesar de que se han desarrollado antibióticos y vacunas eficaces contra muchas de ellas, los microbios encuentran nuevos caminos para resistir y provocar enfermedades. Según datos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><span style="font-family: Times;" lang="ES">autores: Marta García Ovalle* (texto); <a href="http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/mediateca/default.asp?videoID=1315">Miguel Vicente</a> (selección de ilustración y pies de figuras)<strong> </strong></p>
<p></span></p>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"><strong>Hoy en día las enfermedades infecciosas son todavía una amenaza para la salud mundial. A pesar de que se han desarrollado antibióticos y vacunas eficaces contra muchas de ellas, los microbios encuentran nuevos caminos para resistir y provocar enfermedades. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (1999), un 25% de todas las muertes que se producen en el mundo las producen las enfermedades infecciosas, casi el doble de las que provoca el cáncer (13%). Este problema es mucho más grave en los países de bajos ingresos, en los que las enfermedades infecciosas son la primera causa de mortandad.</strong></span></span><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"> </span></div>
<hr size="2" /><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"> </span><img src="/blogs/microbiologia/wp-content/blogs.dir/110/files/1431/o_deeping_poverty_10.jpg" alt="" width="450" height="309" /></p>
<p><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"><strong>La pobreza, la peor enfermedad. </strong></span><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES">Las bacterias patógenas aprovechan cualquier resquicio que dejan las defensas del cuerpo para producir infecciones, muchas de ellas fatales. En muchos casos, la falta de higiene, la desnutrición y la inadecuada atención médica se alían de manera que las infecciones siguen siendo la causa más frecuente de muerte en el mundo. Foto de </span><span style="font-family: Times-Roman; color: green;" lang="ES">Ruth Fremson/The New York Times.</span></p>
<hr size="2" /><span style="font-family: Times-Roman; color: green;" lang="ES"> </span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span></div>
<p><span id="more-126417"></span></p>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES">Para combatir las enfermedades infecciosas, es imprescindible la colaboración entre los profesionales dedicados a la investigación básica y quienes trabajan en las empresas farmacéuticas. Esta es la idea central transmitida por los participantes en la Jornada titulada “<a href="http://www.madrimasd.org/informacionidi/agenda/foros-mimasd/2009/programa/biomedicina-y-ciencias-para-la-salud/default.asp">Nuevas herramientas para combatir las enfermedades infecciosas</a>”, celebrada el pasado día <a href="http://weblogs.madrimasd.org/microbiologia/archive/2009/09/06/124376.aspx">29 de septiembre</a> en el Centro Nacional de Biotecnología  del CSIC) organizada en colaboración con la Fundación madri+d y el Programa <a href="http://www.cnb.csic.es/%7Ecombact/">COMBACT</a>. Los asistentes a este foro tuvieron la oportunidad de conocer qué investigaciones se están desarrollando para descubrir nuevos antibióticos y vacunas que nos protejan frente a las enfermedades infecciosas. Pero no sólo se dedicó tiempo a la investigación, sino que además se aportó una visión empresarial de lo que supone el desarrollo de nuevos productos diagnósticos y terapéuticos y se expusieron qué mecanismos existen para promover la interacción entre las entidades dedicadas a generar ideas y las dedicadas a ponerlas en práctica.</span></span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"> </span></p>
<hr size="2" /><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"> </span></div>
<p><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"><strong><img src="/blogs/microbiologia/wp-content/blogs.dir/110/files/1431/o_dkl148f1.jpeg" alt="" width="450" /></strong></span></p>
<div><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"><strong>Recreación del <a href="http://www.imperial.nhs.uk/aboutus/museumsandarchives/index.htm">laboratorio</a> de Fleming.</strong></span><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"> La penicilina se descubrió porque Fleming buscaba algo con lo que tratar las heridas infectadas, pero en el proceso de encontrarla tuvo una gran dosis de suerte. Con las técnicas que utilizó Fleming se pueden ensayar unos pocos compuestos por semana. Hoy en día las técnicas automatizadas y la miniaturización de los equipos permiten analizar por encima de los cien mil compuestos diarios, pese a ello, encontrar nuevos antibióticos es cada vez más difícil, no más de uno de ellos cada año completa la carrera de obstáculos para llegar a utilizarse en clínica.</span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span><br />
<span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span></div>
<hr size="2" /><span style="font-family: Times;" lang="ES"><span style="color: #a52a2a;"><strong>El descubrimiento de nuevas herramientas para combatir las enfermedades infecciosas</strong></span></span><span style="font-family: Times;" lang="ES"><strong> </strong></p>
<p></span></p>
<div><span style="font-family: Times;" lang="ES"><strong>La sepsis y los accidentes de circulación.</strong></span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> En la conferencia inaugural el Profesor Trinad Chakraborty, Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad alemana Justus-Liebig, explicó sus investigaciones acerca de la susceptibilidad genética a la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sepsis">sepsis</a>, una inflamación masiva, generalmente producida por una infección</span><span style="font-family: Times;" lang="ES">, y que está entre las principales causas de muerte en personas que han sufrido traumatismos graves, como pueden ser las víctimas de accidentes de circulación. Utilizando técnicas de análisis de expresión de numerosos genes han determinado que las personas que tras el traumatismo desarrollan sepsis tienen un perfil de expresión génica específico, ausente en las víctimas que no desarrollan la infección generalizada. Estas diferencias genéticas pueden ser útiles para predecir justo tras el accidente el riesgo de desarrollar una sepsis. De hecho, se ha descrito que los pacientes portadores de una variante específica del factor de necrosis tumoral alfa tienen más riesgo de sufrir sepsis, por lo que el análisis precoz de ésta característica puede ser una ayuda decisiva para preservarles la vida mediante la aplicación del tratamiento paliativo antes incluso de que se desencadenen los síntomas de la sepsis.</span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"> </span><br />
<span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"> </span></div>
<hr size="2" /><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"><strong><img src="/blogs/microbiologia/wp-content/blogs.dir/110/files/1431/o_450_CFTO_car_crash_080120.jpg" alt="" width="450" /></strong></p>
<p></span></p>
<div><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"><strong>Atacar la sepsis antes de que sea tarde.</strong></span><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"> Esto es lo que se podría conseguir si los procedimientos de diagnóstico precoz de la propensión a sufrir sepsis tras un trauma grave se implantan como rutina tras el rescate de las víctimas de accidentes. Un marcador que parece prometedor es la determinación del tipo del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Factor_de_necrosis_tumoral">factor de necrosis tumoral alfa</a>. Foto: cuarenta coches implicados en un mismo accidente en Bradford, Ontario el 20 de enero de 2008.</span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span><br />
<span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span></div>
<hr size="2" />
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"><strong>Microbios en el ambiente.</strong></span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> El problema de la aparición de microorganismos resistentes frente a los antibióticos fue abordado desde dos perspectivas, una ecológica y una clínica. José Luis Martínez, Profesor de Investigación del Centro Nacional de Biotecnología, aportó la visión ecológica. Destacó un aspecto importante que muchas veces se olvida: los antibióticos y los genes de resistencia frente a ellos ya existían en la naturaleza antes de que utilizáramos los antibióticos como medicinas. Investigaciones recientes indican que la función de estos elementos en el ambiente natural puede ser muy distinta a la que tienen en clínica. Tanto los antibióticos como la resistencia frente a ellos son las armas de ataque y de defensa que los microbios utilizan en la Naturaleza frente a sus competidores en la lucha por la supervivencia. Los antibióticos, a las bajas concentraciones que hay en los ambientes naturales, participan junto a los genes de resistencia en procesos de comunicación entre las diversas comunidades microbianas. Al alejarnos de este panorama natural, cuando se utilizan antibióticos a grandes dosis para tratar las infecciones y los genes de resistencia se transfieren a las bacterias patógenas es cuando estos genes pueden afectar a procesos metabólicos o de señalización celular en las bacterias resistentes. El uso masivo de antibióticos tiene además otra consecuencia no deseada, el de su dispersión por el ambiente, que conduce irremediablemente a la propagación de las resistencias entre las poblaciones bacterianas naturales. Esto podría tener repercusiones inesperadas tanto en la microbiota ambiental como a fin de cuentas también en la salud humana, ya que los genes que confieren resistencia suelen incorporarse a sistemas genéticos capaces de difundirse e integrarse con gran facilidad en los genomas bacterianos.</span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span></span><span style="color: green;" lang="ES"> </span><br />
<span style="color: green;" lang="ES"> </span></div>
<hr size="2" />
<div><span style="color: green;" lang="ES"><strong><img src="/blogs/microbiologia/wp-content/blogs.dir/110/files/1431/o_BLOOD_FALLSlg.jpg" alt="" width="450" /></strong></p>
<p><strong>Cascada de Sangre en el hielo.</strong></p>
<p></span><span style="color: green;" lang="ES"> En la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%A1rtida">Antártida</a> en el glaciar Taylor. Bajo el hielo del glaciar está atrapado un venero de agua salada del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Plioceno">Plioceno</a> en la que hay un contenido elevado de hierro. Su afloramiento propicia una gran <a href="http://aem.asm.org/cgi/content/short/73/12/4029">biodiversidad de microorganismos</a>.</span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span><span lang="ES"> </span><br />
<span lang="ES"> </span></div>
<hr size="2" />
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span lang="ES"><strong>Las bacterias de los hospitales</strong></span><span lang="ES">, a diferencia de lo que pasa en la Naturaleza, viven en presencia de altas concentraciones de antibióticos. Según la experiencia de Jesús Mingorance, responsable de la Unidad de Investigación del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario La Paz, a los enfermos ingresados por sospecharse que sufren una infección se les administra un tratamiento empírico como primer recurso. Se trata de actuar rápido empleando el antibiótico de mayor amplio espectro que puede ser activo frente al mayor número de los patógenos más comunes. Este tratamiento se sigue hasta que se dispone, unos días después, de un diagnóstico microbiológico que identifique al patógeno responsable de la infección; a partir de este momento, y si la infección no remite, se inicia un tratamiento con antibióticos de espectro más específico para atacar a la bacteria causante de la infección. Reducir los tiempos necesarios para obtener un diagnóstico microbiológico dentro del hospital es por consiguiente uno de los principales objetivos de la investigación clínica en Microbiología.</span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"> Los pacientes del hospital suelen tener algún padecimiento que les debilita y son por ello más vulnerables ante el ataque microbiano, con lo que con frecuencia pueden sufrir infecciones durante su estancia en el hospital. Como los tratamientos con antibióticos han de ser frecuentes en un espacio reducido como son las UCI no es de extrañar que los patógenos aprovechen cualquier posibilidad de adquirir resistencia. Mantener a raya a los patógenos resistentes dentro del hospital es una tarea que requiere la coordinación de varios servicios y profesionales clínicos, incluyendo a las áreas de gestión que pueden asignar recursos económicos a las distintas tareas.</span></span></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"><strong></strong></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"><strong>La tuberculosis, una pandemia mundial.</strong></span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> Más de dos billones de personas están infectadas de tuberculosis en el mundo. El agente que la causa, el bacilo de Koch, es capaz de permanecer largo tiempo en latencia en nuestro organismo sin manifestar síntomas de enfermedad, por lo que como mucho un 10% de las personas infectadas llegan a desarrollar la enfermedad. El tratamiento con antibióticos frente a la tuberculosis es eficaz, pero en los últimos años han surgido cepas muy resistentes que se han convertido en una peligrosa amenaza, ya que tratarlas resulta mucho más difícil, se precisa usar antibióticos que producen más efectos secundarios y las garantías de curación son menores. La protección que ofrece la <a href="http://weblogs.madrimasd.org/microbiologia/archive/2008/07/13/96774.aspx">vacuna BCG</a> (obtenida de una cepa atenuada de la tuberculosis bovina, <em>Mycobacterium bovis</em></span><span style="font-family: Times;" lang="ES">) frente a las formas respiratorias de la enfermedad es muy variable. Por eso continúan explorándose nuevas vacunas capaces de inmunizar frente la enfermedad. Los trabajos de Carlos Martín, Catedrático de Microbiología de la Universidad de Zaragoza indican que una de las posibles candidatas para obtener una vacuna viva es la inactivación del gen <em>phoP</em></span><span style="font-family: Times;" lang="ES">, puesto que los <em>Mycobacterium tuberculosis</em></span></span><span style="color: #000000;"> en los que este gen se ha inactivado son incapaces de crecer en el interior de los macrófagos. Se necesita comprobar ahora que estas cepas son por un lado inocuas para el hombre, y por otro que confieren inmunidad.</span></p>
<div style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span></span></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"><strong></strong></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"><strong>Vacunar protege y modifica la frecuencia de bacterias resistentes.</strong></span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> <em>Streptococcus pneumoniae</em></span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> es la bacteria, también llamada neumococo, que causa mayor número de muertes por infecciones respiratorias, aunque también provoca otras infecciones a veces mucho más graves, como la meningitis y la otitis media. En los últimos años se han extendido por todo el mundo neumococos resistentes a fármacos antibacterianos. Esto ha impulsado la búsqueda de nuevos fármacos más activos, entre los que destacan especialmente las fluoroquinolonas. Las nuevas fluoroquinolonas se utilizan actualmente en el tratamiento de enfermedades respiratorias en adultos. Todavía existen pocas cepas de <em>S. pneumoniae </em></span><span style="font-family: Times;" lang="ES">resistentes a estos compuestos (menos del 5%), pero su emergencia puede llegar a ser un problema clínico importante. Adela González de la Campa, investigadora del Centro Nacional de Microbiología, apuntó que las <a href="http://weblogs.madrimasd.org/microbiologia/archive/2008/06/23/95314.aspx">vacunas</a> que se han desarrollado frente al neumococo influyen sobre la frecuencia con la que se mantienen las cepas de esta bacteria que son resistentes a los antibióticos. La administración de la vacuna conjugada heptavalente que incluye los 7 serotipos más frecuentes en la enfermedad neumocócica invasiva en niños tiene como efecto adicional el desplazar a los serotipos vacunales, que ahora son sustituidos por otros, que por el momento son menos resistentes a las quinolonas.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"></span></span><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"><strong>La proteína FtsZ</strong> es un posible blanco para la inhibición del proceso de división celular bacteriana, ya que es necesaria para este proceso en la mayoría de las bacterias. Mediante estudios de dinámica molecular se han realizado predicciones sobre la actividad GTPasa de esta proteína, que luego se han verificado experimentalmente en el laboratorio. Este trabajo lo presentó Miguel Vicente, profesor en el Centro Nacional de Biotecnología y coordinador del programa <a href="http://www.cnb.csic.es/%7Ecombact/">COMBACT</a>. Los nuevos datos obtenidos se aplicarán al diseño de fármacos capaces de inhibir FtsZ de bacterias Gram negativas, las más difíciles de combatir, ya que por ahora el mejor inhibidor de su actividad que se ha encontrado solo se ha mostrado activo frente a las bacterias Gram positivas.</span></span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span></p>
<div><span style="font-family: Times;" lang="ES"><span style="color: #a52a2a;"><strong>Del laboratorio de investigación a la producción de nuevas medicinas en la industria farmacéutica</strong></span></span><span style="font-family: Times;" lang="ES"><span style="color: #a52a2a;"> </span></span><span style="font-family: Times;" lang="ES"></span></div>
<div><span style="font-family: Times;" lang="ES">En la segunda parte de la jornada se debatieron los aspectos clave para la traslación de los resultados obtenidos por los grupos de investigación al desarrollo de nuevos productos farmacéuticos en la industria.</span> Desde el Centro de Investigación y Desarrollo Farmacéutico de los Laboratorios Ferrer</div>
<div><span style="font-family: Times;" lang="ES"><a href="http://www.ferrergrupo.com/"></a> Teresa Pellicer transmitió la idea de que el proceso de investigación y desarrollo de nuevos medicamentos es largo y costoso. Desde el momento inicial en el que se propone una nueva idea y se reúnen las miles de posibles moléculas candidatas para obtener un nuevo fármaco, pasando por las mejoras que introduce la química médica para lograr sustancias que posteriormente se puedan ensayar en las fases preclínica y clínica, donde finalmente se prueban sus efectos y eficacia en seres humanos, pasan más de 12 años y se gastan millones de euros. Como el esfuerzo para desarrollar todo el proceso de investigación y desarrollo es grande y ha de hacerse de manera continua, resulta imprescindible la colaboración de todas las entidades implicadas, desde las instituciones académicas hasta las grandes empresas farmacéuticas. Sólo así se piensa que podamos llegar a la meta que deseamos: combatir todo aquél patógeno que nos haga frente, y poder seguirlo haciendo conforme ellos vayan desarrollando nuevas estrategias para resistir a los nuevos fármacos. </span></p>
<hr size="2" /></div>
<p><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"><strong><img src="/blogs/microbiologia/wp-content/blogs.dir/110/files/1431/o_Drug_discovery.jpg" alt="" width="475" height="227" /></strong></span></p>
<div><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"><strong>Proceso para conseguir un nuevo medicamento.</strong></span><span style="font-family: Times; color: green;" lang="ES"> En la actualidad una nueva idea sobre cómo frenar las infecciones no se concreta en un nuevo medicamento en menos de quince años y tras unos gastos de mil millones de Euros. Se empieza ensayando si en una colección de compuestos, que puede incluir hasta cien mil distintos (2008) hay alguno capaz de bloquear alguna función de las bacterias, y se acaba con las fases clínicas en las que el medicamento acaba probándose en seres humanos (miles en la última fase), en los que ha de demostrar que se puede eliminar por la orina, que es inocuo, que cura y que además es mejor que las terapias ya existentes. Si todo sale bien el antibiótico se podrá usar para tratar las infecciones en los pacientes. Según avanza el proceso van siendo menos los compuestos que cumplen con los requisitos para llegar a ser un medicamento, y los costes de la investigación van siendo cada vez mayores. Al final se puede tener un antibiótico que producirá unos 400 millones de euros anuales de beneficio, pero cuya explotación quedará limitada a los veinte años de vigencia de una patente.</span></div>
<hr size="2" />
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times;" lang="ES">Por otro lado, se presentaron las redes y asociaciones empresariales que existen para apoyar la labor tanto de instituciones académicas como de empresas. Dentro de la Red Enterprise Europe, formada por más de 600 instituciones de 40 países, se describieron los servicios que ofrece el nodo de Madrid, constituido por la <a href="http://www.madrimasd.org/empresas/een/">Red Enterprise Europe</a> madri+d. Según su coordinadora, Paloma Mallorquín, el objetivo de esta red es favorecer la colaboración entre la producción de conocimiento y su explotación económica. Se trata de una red coordinada por la Fundación madri+d que opera en forma de consorcio, del que forman parte entre otras entidades como el CSIC, asociaciones empresariales y la Cámara de Comercio e Industria de Madrid.</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times;" lang="ES">Asimismo se dieron a conocer dos agrupaciones que promueven el intercambio de conocimientos entre las instituciones académicas y las empresas que trabajan en el sector de la biotecnología. Rogelio Pardo, gerente de <a href="http://www.madridnetwork.org/red/madrid_biocluster">Madrid Biocluster</a>, habló de los objetivos y servicios que ofrece el cluster de Biotecnología de Madrid, e Isabel García, Secretaria General de Asebio, expuso la oferta de actividades de la Asociación Española de Bioempresas (<a href="http://www.asebio.com/">ASEBIO</a>).</span><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span></div>
<div style="text-align: justify;">Otro apoyo con el que cuentan los científicos investigadores de la Comunidad de Madrid son los programas de actividades de I+D en biomedicina de la Consejería de Educación. Beatriz Presmanes, Jefa de Área de Programas de Investigación, habló de su experiencia como gestora de ayudas a proyectos de investigación y de las principales características de las ayudas que ofrece la administración.</div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Times;" lang="ES"> </span><span style="font-family: Times; font-size: 12pt;" lang="ES"></p>
<p></span><span style="font-family: Times; font-size: 12pt;" lang="ES">Para completar el <span style="color: #000000;">punto</span> de vista empresarial. Juan Ignacio Imbaud, representante de la empresa Protein Alternatives (<a href="http://www.proteinalternatives.com/">ProAlt</a>), contó los entresijos de la creación de esta nueva empresa que está dedicada a la producción y comercialización de anticuerpos y proteínas útiles en el diagnóstico de enfermedades como el cáncer. La empresa fue creada en 2006 en el <span style="color: #000000;">Parque</span> Científico de Tres Cantos y con el tiempo ha ido incorporando personal y ampliando la superficie de sus instalaciones. Para la expansión de esta empresa ha sido vital establecer alianzas estratégicas con otras empresas biofarmacéuticas, instituciones hospitalarias y grupos de investigación.</span></p>
<hr size="2" /><strong><span style="color: #a52a2a;">* Marta García-Ovalle está contratada en <a href="http://www.bioinfo.es/">Biomol Informatics</a> con fondos de la <a href="http://www.diariocritico.com/jorgejuan/">Fundación Jorge Juan</a> para trabajar en difusión científica.</span></strong></p>
<hr size="2" /><img src="/blogs/microbiologia/wp-content/blogs.dir/110/files/910/t_logo-notiweb.gif" alt="" /></p>
<p><span style="color: #000080;"><strong>Foro del día 13 de octubre de 2009 en <a href="http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=41093&amp;origen=notiweb">notiweb</a></strong></span></div>
<div>
<hr size="2" /></div>
<p><!--EndFragment--></p>
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		<title>Descubrir nuevas medicinas para combatir las infecciones: una tarea urgente pero difícil</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Sep 2009 16:21:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Vicente</dc:creator>
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		<description><![CDATA[autor: Miguel Vicente El debate sobre las enfermedades infecciosas y los medios disponibles para combatirlas suscita interés por la creciente preocupación de los profesionales de la salud y del público en general con respecto al aumento de las infecciones causadas por microorganismos multirresistentes, la progresiva pérdida de la eficacia de los antimicrobianos y la falta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES">autor: <a href="http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/mediateca/default.asp?videoID=1315">Miguel Vicente</a><strong> </strong></p>
<p><strong>El debate sobre las enfermedades infecciosas y los medios disponibles para combatirlas suscita interés por la creciente preocupación de los profesionales de la salud y del público en general con respecto al aumento de las infecciones causadas por microorganismos multirresistentes, la progresiva pérdida de la eficacia de los antimicrobianos y la falta de desarrollo de nuevos antibióticos. La aparición de enfermedades emergentes y la rápida propagación de las resistencias, hacen vital mantener políticas activas para incorporar los resultados de la investigación al sector productivo y para finalmente llevar nuevas medicinas hasta el paciente. </strong></p>
<p></span><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES"><strong>La Fundación madri+d en colaboración con el Centro Nacional de Biotecnología y el Programa<a href="http://www.cnb.csic.es/%7Ecombact/"> COMBACT</a>, organizan el próximo 29 de septiembre una <a href="http://www.madrimasd.org/informacionidi/agenda/foros-mimasd/2009/programa/biomedicina-y-ciencias-para-la-salud/default.asp">jornada</a> sobre “Nuevas herramientas para combatir enfermedades Infecciosas</strong></span><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES"><strong>.</strong></span></p>
<hr size="2" /><img src="/blogs/microbiologia/wp-content/blogs.dir/110/files/1431/o_penicillinWWII.jpg" alt="" width="464" height="392" /></p>
<div>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-align: justify; line-height: 120%;" align="justify"><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD"><span style="color: #008000;"><strong>Los antibióticos que eran fáciles de descubrir son los que ya tenemos. </strong>Muchos de ellos, la penicilina incluída, son cada día menos eficaces porque muchos patógenos han adquiridoresistencias frente a ellos. La resistencia frente a la penicilina </span></span><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD"><span style="color: #008000;">ya se había descubierto antes de empezar </span></span><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD"><span style="color: #008000;">a usarse para tratar las infecciones en la segunda guerra mundial. Encontrar nuevos antibióticos es cada vezmás difícil y son menos los que llegan a utilizarse paratratar las infecciones.</span></span></p>
</div>
<hr size="2" /><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES"> </span></div>
<p><!--EndFragment--><span id="more-124376"></span></p>
<div><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD"> </span><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD"> </span><!--[if gte mso 9]><xml> <o:DocumentProperties> <o:Template>Normal</o:Template> <o:Revision>0</o:Revision> <o:TotalTime>0</o:TotalTime> <o:Pages>1</o:Pages> <o:Words>600</o:Words> <o:Characters>3420</o:Characters> <o:Company>CSIC</o:Company> <o:Lines>28</o:Lines> <o:Paragraphs>6</o:Paragraphs> <o:CharactersWithSpaces>4200</o:CharactersWithSpaces> <o:Version>11.773</o:Version> </o:DocumentProperties> <o:OfficeDocumentSettings> <o:AllowPNG /> </o:OfficeDocumentSettings></xml><![endif]--><!--[if gte mso 9]><xml> <w:WordDocument> <w:Zoom>0</w:Zoom> <w:DoNotShowRevisions /> <w:DoNotPrintRevisions /> <w:DisplayHorizontalDrawingGridEvery>0</w:DisplayHorizontalDrawingGridEvery> <w:DisplayVerticalDrawingGridEvery>0</w:DisplayVerticalDrawingGridEvery> <w:UseMarginsForDrawingGridOrigin /> </w:WordDocument></xml><![endif]--><br />
<!--  /* Font Definitions */@font-face	{font-family:"Times New Roman";	panose-1:0 2 2 6 3 5 4 5 2 3;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:auto;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:50331648 0 0 0 1 0;}@font-face	{font-family:Cambria;	mso-font-alt:"Trebuchet MS Italic";	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:auto;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:3 0 0 0 1 0;}@font-face	{font-family:"Arial Narrow";	panose-1:0 2 11 5 6 2 2 2 3 2;	mso-font-charset:0;	mso-generic-font-family:auto;	mso-font-pitch:variable;	mso-font-signature:50331648 0 0 0 1 0;} /* Style Definitions */p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal	{mso-style-parent:"";	margin:0cm;	margin-bottom:.0001pt;	mso-pagination:widow-orphan;	font-size:12.0pt;	font-family:Cambria;}a:link, span.MsoHyperlink	{color:blue;	text-decoration:underline;	text-underline:single;}a:visited, span.MsoHyperlinkFollowed	{color:purple;	text-decoration:underline;	text-underline:single;}table.MsoNormalTable	{mso-style-parent:"";	font-size:10.0pt;	font-family:"Times New Roman";}@page Section1	{size:612.0pt 792.0pt;	margin:72.0pt 90.0pt 72.0pt 90.0pt;	mso-header-margin:36.0pt;	mso-footer-margin:36.0pt;	mso-paper-source:0;}div.Section1	{page:Section1;} --><!--StartFragment--></div>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-align: justify; line-height: 120%;" align="justify"><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD">No suele <a href="http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=squashing-superbugs">saberse</a> que, actualmente, en Estados Unidos el número de muertes provocadas por un único patógeno bacteriano, MRSA (el <a href="http://weblogs.madrimasd.org/microbiologia/archive/2009/09/06/112065.aspx#124370"><em>Staphylococcus aureus</em></a></span><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD"> resistente a meticilina), es mas elevado que las producidas por SIDA.También ocurre que algunas victimas del virus de la gripe H1N1, como suele ocurrir con muchos tipos de gripe, fallecen por infecciones bacterianas asociadas a la enfermedad y no como resultado directo del ataque vírico. Estos hechos contrastan con el interés relativamente bajo de la opinión pública y de los presupuestos asignados por las administraciones para el desarrollo de nuevas terapias para combatir a las bacterias patógenas. En España, en un mismo instituto, hay proyectos financiados de investigación en virus que consiguen el doble de financiación respecto a los proyectos que investigan bacterias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-align: justify; line-height: 120%;"><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD">Pese a que las vacunas hayan demostrado su utilidad en la prevención de algunas infecciones bacterianas específicas es poco práctico conferir inmunidad contra muchas bacterias que ocasionalmente se convierten en patógenos oportunistas, puesto que frecuentemente habitan el cuerpo humano, y en general son necesarias para mantener una flora bacteriana sana y equilibrada. Además, al ser las vacunas altamente específicas son efectivas contra un limitado rango de bacterias, y muy frecuentemente únicamente contra algunos serotipos específicos.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-align: justify; line-height: 120%;" align="justify"><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD">Estas son solo un par de razones para enfatizar la necesidad de desarrollar antibióticos para combatirlas infecciones una vez establecidas. A pesar de que el número de antibióticos disponibles permite el tratamiento de la mayoría de las infecciones, no ocurre lo mismo con un buen número de enfermedades en las que el patógeno ha adquirido resistencia contra los fármacos más comúnmente prescritos o incluso, como es el caso del VRSA (<em>S. aureus</em></span><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD"> resistente a vancomicina), contra antibióticos que solo se utilizan en los hospitales y que hasta hace poco se consideraban como la última arma contra las infecciones.<br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-align: justify; line-height: 120%;" align="justify"><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD">La necesidad de descubrir nuevos antimicrobianos para contrarrestar la propagación de resistencias ha sido reconocida entre la comunidad académica por más de una década. Sin embargo, hay un creciente desinterés por parte de la opinión pública, de las compañías farmacéuticas y del sector público en lo que se refiere al apoyo a los esfuerzos para desarrollar nuevos compuestos antibióticos. Es más, a medida que el número de nuevos antibióticos se reduce año tras año, parece ser más difícil descubrir nuevas entidades químicas que se puedan desarrollar como terapias eficaces. El abordaje intensivo para descubrir inhibidores capaces de bloquear específicamente una actividad o interferir en una interacción es muy laborioso y requiere un gran componente de investigación fundamental, lo que frecuentemente no se valora a la hora de asignar fondos destinados a la investigación prefiriendo financiar proyectos de aplicación más directa. Ya se han realizado sin éxito importantes investigaciones cuya brillante estrategia intentaba explotar las prometedores tecnologías “ómicas”. A los antibióticos, por otro lado, no se les valora como bienes de consumo y la mayoría, si no todas, las grandes compañías farmacéuticas los han abandonado en sus prioridades de investigación en favor de los llamados <em>blockbusters</em></span><span style="font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD">, medicamentos que proporcionan beneficios anuales superiores a un millón de Euros.</span><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD"><br />
</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 6pt 0cm; text-align: justify; line-height: 120%;" align="justify"><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD">Ante este escenario, la búsqueda de nuevos antibióticos exigirá grandes dosis de ingenio y un esfuerzo continuo de apoyo a la investigación en varios frentes. Mientra que es difícil predecir la estrategia de investigación que conducirá a resultados potencialmente explotables, la actual forma de financiación no garantiza una continuidad suficiente para completar los objetivos que conduzcan a un resultado final satisfactorio. Aún así, hay varios <a href="http://weblogs.madrimasd.org/microbiologia/archive/2008/04/05/88357.aspx">proyectos</a> en curso que explorannuevas dianas y estrategias de inhibición para descubrir los antibióticos del futuro.</span></p>
<div></div>
<div>
<hr size="2" /><strong><span style="color: #a52a2a;">Para inscribirse en la jornada, obtener el programa y otros detalles se dispone de una <a href="http://www.madrimasd.org/informacionidi/agenda/foros-mimasd/2009/programa/biomedicina-y-ciencias-para-la-salud/default.asp">página</a> en la web de los foros de ciencia y tecnología mi+d.</span></strong><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD"> </span></p>
<hr size="2" /><span style="font-size: 12pt; font-family: &quot;Arial Narrow&quot;;" lang="ES-TRAD"> </span></div>
<p><!--EndFragment--></p>
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		<title>¿Dependen nuestros derechos de según sea de lo que enfermamos?</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Jul 2008 07:58:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Vicente</dc:creator>
				<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Foro del día en Madridiario]]></category>
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		<description><![CDATA[Reproducción del texto original enviado a el diario EL PAÍS y publicado el 11 de junio de 2008 autor: Miguel Vicente Hace un par de años unos colegas me hicieron el favor de preguntar a médicos de hospitales si creían necesario investigar para combatir a las bacterias resistentes con nuevos antibióticos. Lo más sorprendente no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Reproducción del texto original enviado a el diario <a href="http://www.elpais.com/articulo/futuro/Bacterias/antibioticos/etica/elpepufut/20080611elpepifut_4/Tes">EL PAÍS y publicado el 11 de junio de 2008</a></p>
<p>autor: <a href="http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/entrevistas/quien-es-quien/detalleGrupo.asp?id=103">Miguel Vicente</a></p>
<hr size="2" />
<div style="text-align: justify;"><strong>Hace un par de años unos colegas me hicieron el favor de preguntar a médicos de hospitales si creían necesario investigar para combatir a las bacterias resistentes con nuevos antibióticos. Lo más sorprendente no es que dos tercios dijesen que no, sino que la razón esgrimida era que los antibióticos ya existentes, o una combinación de ellos, resuelven en los hospitales el 80% de las infecciones. Quedaba implícito que un 20% de los casos no se resolvían, en otras palabras que el enfermo no sobrevivía. Preguntados por si esos casos tenían algo en común la respuesta era que son enfermos con uno de tres problemas: están inmunodeprimidos, han sufrido una cirugía mayor, o son viejos. </strong></div>
<hr size="2" /><strong><br />
<img src="/blogs/microbiologia/wp-content/blogs.dir/110/files/910/o_Baldung3_ages.jpg" alt="" width="283" height="721" /></strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<div><span style="color: #008000;"><strong>La edad modifica el aspecto del ser humano e influye en las enfermedades que padece.</strong> Aunque al final de todo aparezca la muerte, sería bueno que se pusieran todos los medios posibles para evitarnos enfermedades. No se trata, a mi entender, de morir con dignidad sino de morir con el mínimo de sufrimiento. Hans Baldung Grien: “Las edades de la vida&#8221;, o&#8221;las edades y la muerte&#8221;, 1539 (óleo sobre tabla, 151 x 61 cm, Museodel Prado, Madrid).</span></div>
<hr size="2" /><span id="more-96121"></span></p>
<div style="text-align: justify;">Intento reflexionar sobre el porqué a determinados enfermos se les considera casos perdidos. ¿Se aplican criterios muy economicistas al derecho de los enfermos? Para explicarme, ¿si el enfermo con pulmonía tiene 40 años, un individuo “productivo”, hay que curarle, pero si tiene 80 no?. Seguramente si lo preguntamos así nadie admitirá que uno y otro tengan derechos diferentes, pero no considerar importante encontrar curas para uno de ellos tiene ese significado. Además es que el riesgo de contraer la pulmonía aumenta significativamente con la edad.</p>
<p>Tampoco es hoy frecuente que personas sanas enfermen de tuberculosis, pero la incidencia de esta enfermedad entre los enfermos de SIDA no es despreciable, y el bacilo de Koch es cada día más resistente a los antibióticos que le combaten. ¿Tienen estos enfermos menos derecho a que se trabaje para encontrar una cura para una de las enfermedades que puede llevarles a la muerte? Una vez más preguntado así nadie se atrevería a decirlo.</p>
<p>Y raro es quien con una vida normal pesca una infección por bacterias como, por poner un ejemplo de actualidad, <em>Acinetobacter</em>, u otra de las que producen enfermedades “nosocomiales”, las que ocurren en los hospitales. Pero esto sí es un riesgo para quienes han sufrido operaciones quirúrgicas de envergadura. Una vez más diríamos que estos pacientes debieran tener el mismo derecho que cualquier ciudadano a que se busquen medios para curarle. Ni el viejo ni el inmunodeprimido ni el paciente quirúrgico merecen morir con una infección por mucha edad que tengan o graves que sean sus otras enfermedades. Aunque no sea la causa fundamental de su muerte, una infección no es nada agradable de tener.</p>
<p>Pero estos principios elementales de ética parecen estar en segundo plano, casi diríamos escondidos por el inconsciente colectivo, cosa que contrasta con la exquisita actitud empleada para otros casos, en que no se trata ya de vivir o morir, sino de aminorar el sufrimiento que inevitablemente acompaña al dejar de existir.<br />
No intento culpabilizar a nadie, y menos por su trabajo: los médicos tratan a los enfermos con su mejor ciencia para curarles, las farmacéuticas desarrollan las mejores medicinas que pueden y los investigadores perseguimos ideas que lleven a encontrarlas, hasta los políticos distribuyen los limitados fondos disponibles para así mejorar nuestras vidas. Nadie en sus cabales responderá afirmativamente a la pregunta inicial de este escrito, pero un conjunto de circunstancias contribuyen a que al final exista un problema, para resolverlo sepamos que existe. Si todos tenemos derecho a que se traten nuestras enfermedades, debemos demandar, desde todos los foros y a todas las instancias, que se pongan medios para conseguirlo. Urge encontrar nuevos compuestos que frenen las infecciones, en especial las causadas por microbios resistentes, y eso no es sencillo, los antibióticos fáciles de encontrar ya se llevan usando más de medio siglo. Queda una labor difícil y costosa, tanto en imaginación como en recursos, si no la hacemos seguiremos haciéndonos preguntas éticamente incómodas.</p>
<hr size="2" /></div>
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