Migraciones, neotribalismo e identidades analógicas

Por Fernando Bayón

 

Selecciono un aspecto candente vinculado a los fenómenos migratorios que creo que están encontrando un eco enorme en la blogoesfera. Este circuito de retroalimentación entre migraciones e internet está aún por desarrollar, pero abre campos de enorme interés, en mi opinión. Me refiero al fin de las grandes colecciones museísticas de la experiencia. La blogoesfera está “metiendo el hombro” en ese agrietamiento generalizado de los órdenes que clasificaban y distinguían las tradiciones culturales (un fenómeno estudiado por Néstor García Canclini).

Y lo hace en beneficio de relaciones esporádicas e intensas, casi convulsivas, hechas de signos verbales tratados como imágenes transitorias y fungibles, interpelables… abominables o admirables: reactivas. La blogoesfera quizás suponga uno de los finales que tenemos previstos para el ideal del coleccionismo bajo el principio del Orden racional, Ideal (admirable -¿quizás irrenunciable?-) que halló acaso su mejor expresión en esa institución máxima de la pulsión clasificadora de la Modernidad que fue el Museo.

 

Hoy, de la mano, por ejemplo, de los blogs se da en cambio una yuxtaposición efervescente de tópicos a partir de sistemas que asumen un principio mayor de arbitrariedad y desgobierno (aparente), dirigidos además a una ciudadanía menos cribada: redirigidos a una comunidad que trasciende los límites de clase, de género y de raza. Pero a la que le une sin embargo un destino común –del que debemos, siempre, rescatar las diferencias si no queremos incurrir en comparaciones alevosas disfrazadas de adagio bienpensante-: somos, todos, migrantes.  

 

Siguiendo a la distancia la celebrada y discutida descripción del sociólogo francés Maffesoli por la cual la postmodernidad cursa con un nuevo expediente de tribalismo, me gustaría tan sólo sugerir para finalizar hasta qué punto existe una sinergia entre reivindicaciones arcaicas y desarrollo tecnológico. Sinergia que las voces de los migrantes cumplen en los blogs.

 

Es un error (probablemente nostálgico, añejo) seguir apostando acríticamente por la ecuación tecnología=progreso. Si se mantiene, esta ecuación debe ser susceptible de muchísimas matizaciones en sus términos. La rutina nos avisa de que a través de las mediaciones tecnológicas se está subvencionando un regreso a lo “local”, un bricolaje de ciencia y mitología, de redes planetarias de comunicación empleadas sistematicamente para adscribirse sentimentalmente a una tribu.

 

Los blogs de migraciones son constantemente asaltados por esta nueva especie de exuberancia identitaria que ha encontrado en internet su caldo global de cultivo [Hola. He leído su post y me agradó mucho. Soy un descendiente de uno de los Incas de mayor renombre en el Imperio, Maya Capac, fundador de los Kollas, que se extendieron en la región de Arequipa, hermoso valle… leo en una bitácora]. Una eclosión emocional de la identidad trabajada con empeño de artesano y genealogista primitivo. Micropertenencias, microidentidades son fabricadas con el buril más planetario  y difuso que jamás se ha puesto en mano de grabador. La identidad no se expande en internet conforme a esa supuesta economía de franquicias homogenizadoras sobre la que nos han dado y nos dan tantas voces de alerta, sino más bien conforme a una pulsión tribal (las hoy venerables tribus urbanas hace tiempo que se re-territorializaron como tribus de internautas) que a la insípida apoteosis/amenaza de lo universal parece querer corresponder con una nueva magia identitaria, seguramente no exenta de riesgos. Los sistemas digitales fríos se convierten así en plataformas calientes: tecnologías digitales, ¿para identidades analógicas?

 

(Resumen de la intervención en la mesa redonda “Las migraciones en la blogoesfera académica”, celebrada en Instituto de Filosofía del CSIC el 16-11-2006 en el marco de la VI Semana de la Ciencia)

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