La responsabilidad política ante la inmigración

Es una auténtica irresponsabilidad propiciar que la inmigración, que hoy es mucho más que una cuestión de Estado, se convierta en una mera arma electoral. Procediendo de este modo se abre la caja de Pandora y se dejan libres los males de la intolerancia y la discriminación; se penaliza el pluralismo y se obstaculiza la comprensión de la inmigración como una oportunidad para todos, incluyendo aquí también a la sociedad receptora.

 

Con todo, sería también de agradecer que los políticos dejasen de acusarse de “electoralismo” a cuenta de la inmigración: hace mucho tiempo que nuestros partidos -todos- no se posicionan sobre éste ni sobre ningún otro asunto sin previo cálculo de pérdidas-beneficios electorales. Pero ello no implica que cualquier idea que se ponga encima de la mesa sea igual de juiciosa o de integradora. Lo sensato y perentorio sería abrir, más bien, un debate político y social reposado y pedagógico sobre este importante tema.

La regulación de la inmigración es ineludible, pero siempre que previamente se realice la necesaria tarea de concienciación social para cambiar nuestra mirada sobre este complejo fenómeno social. La mirada sobre la inmigración continúa estando presa de prejuicios y de datos que no se corresponden con la realidad. Y en ese combate contra los estereotipos la responsabilidad no recae tan sólo en los medios de comunicación.

 

Si desde los partidos políticos se propicia el mensaje de la emergencia social, de la competencia desleal en el mercado de trabajo, de la incompatibilidad cultural o del riesgo para los derechos humanos se favorece la extensión de la xenofobia. Si, por ejemplo, se omiten datos referentes a la contribución de los inmigrantes al relevante incremento del PNB en los últimos años, así como sus aportaciones a la Hacienda pública o a la Seguridad Social, pues cotizan, pagan impuestos y sostienen sectores con déficit de manos de obra, se colabora igualmente a la extensión de la xenofobia.

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Comentarios

Sinceramente, estoy de acuerdo en toda su exposición. La inmigración además de mal entendida no es vista en este país como una solución a los problemas, tanto económicos como sociales. No se valora la sabia nueva, ni tampoco se mira hacia atrás para comprobar que nosotros eramos ellos hace unos años…La riqueza cultural es sólo eso, riqueza, es una suerte y un regalo tenerlos aquí, lo que no quita por su puesto el tener que llevar cierto control ya que este mundo tan desproporcionado llevaría a desajustes aún más grandes si no se toman a tiempo…Saludos.

te dejo la dirección de mi blog por si te quieres pasar:

http://norecuerdositengomemoria.blogspot.com

Es sobre pequeñas reflexiones que me van surgiendo…lo abrí hace sólo un par de días.

Poco se puede aportar a lo que escribes.

Quizá solo lo que dice un tercero: "Si, según la vieja máxima, la guerra es demasiado importante para dejarla en manos de los generales, el diálogo entre culturas es demasiado importante para ser dominio exclusivo de políticos y diplomáticos." Ramin Jahanbegloo

Jluis

http://www.dvueltaymedia.blogspot.com/

Es importante que los politicos profesionales se sientan responsables ante la opinion publica por la manera que tienen de gestionar las politicas migratorias. No pueden ignorar, que ademas de las criticas de caracter xenofobo, tambien han adquirido una creciente relevancia las objeciones "progresistas y liberales", basadas en un componente humanistico, al desarrollo de politicas migratorias basadas estrictamente en criterios de mercado. Ha surgido entre muchos una intensa sensibilidad por las penosas condiciones de vida a las que se enfrentan los trabajadores inmigrantes confinados en los estratos mas bajos del mercado laboral.

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