Solidarios en el laberinto del (des-)empleo

 

Por Silvia Marcu

 

En estos días inciertos, envueltos en los primeros temblores de otoño, coincidiendo con nuestra rentrée laboral, hemos pasado, seguramente, más de una vez, por delante de alguna oficina del INEM. Las colas inmensas nos pusieron de manifiesto la crisis económica vivida, que, de hecho, es el reflejo de la crisis europea y mundial. Millones de personas se quedaron sin empleo. En las colas, se ven también inmigrantes… Los que tienen documentación tienen el derecho de solicitar la prestación por el desempleo.

 

En España, actualmente, viven 4.169.086 extranjeros. De ellos, casi la mitad (el 48%) son ciudadanos comunitarios, según datos oficiales a 30 de junio de 2008. La excepción son los rumanos y los búlgaros, clasificados en el mismo régimen pero con una moratoria de trabajo que, tal vez, finalice en enero de 2009. El 58% de los 2,1 millones de extranjeros no procedentes de la Unión Europea que viven en España tiene un permiso de residencia temporal, y de ellos, más de 400.000 no tienen derecho a trabajar.


A los inmigrantes, no se les mira del todo bien, últimamente. Desde siempre, a pesar de la evolución, del cambio de siglo y de las transformaciones que tuvieron lugar en el mapa del mundo, de Europa, en la estructura mental de la ciudadanía, ser de otra parte, y además, llegar de un país pobre, porque no tienes trabajo, porque no tienes poder adquisitivo y necesitas aumentar las ganancias económicas, supuso una amenaza para la sociedad receptora. Parece que esta percepción sobre la inmigración existe todavía arraigada en las sociedades modernas. El tema ocupa multitud de debates y hay mucha controversia en las sociedades de acogida, en lo que se refiere a todos los aspectos de la vida de los inmigrantes: empleo, integración, atención social, acceso al estado de bienestar.

 

 Ahora, le llegó el turno al empleo… que es, de hecho, el objetivo central del proyecto migratorio de cualquier persona que decide cambiar de país para mejorar su vida. En este sentido, el año 2008 no es el mejor para la inmigración. La crisis del capitalismo global,  dejó sin empleo, también en España, a más de 2,5 millones de nacionales,  profesionales, personas de todas las edades, que viven la desesperación laboral en su propio país. Con desconfianza e incertidumbre.

 

La falta de trabajo entre los inmigrantes también se manifiesta. Comenzó en el sector de la construcción donde más se les empleaba, y siguió en otros, en los servicios, básicamente… Muchos decidieron regresar a sus países, o emigrar a otros, acogiéndose o no, a la prestación por el desempleo. Los más emprendedores buscan la vía para hacerse autónomos, aunque el camino implica riesgos.

 

Pero además de los inmigrantes con papeles o los que no lo tienen, pero que viven en España, está el tema de la contratación en origen, regida por convenios, que estos días ha levantado revuelo entre los que defienden o critican la inmigración. Frente a la inicial medida, que parece que no prosperará, de suprimir la contratación de 200.000 trabajadores extranjeros en origen el próximo año, se alzaron las voces críticas de los sindicatos y las asociaciones de inmigrantes.

 

El objetivo inicial era que, dada la crisis, los puestos que ocupan los extranjeros –fundamentalmente, temporeros contratados para la recogida de la fruta – queden disponibles para los nacionales que estén en el paro. No obstante, el problema que encuentra el sector agrario es que un porcentaje muy elevado de los parados “no quieren trabajar” allí. Y puede encontrarse que no haya trabajadores para recoger la fruta… En este caso, las pérdidas se contarán por millones de euros… Y casi lo mismo puede ocurrir en otros sectores como la hostelería… estos sectores relegados en los últimos años a  la inmigración.

 

¿Qué es lo que ocurre? La mayor parte de la población mundial vive en medio de la crisis del (des) empleo, o del empleo precario. Ha habido un importante desarrollo de la globalización en las últimas décadas, que ha hecho que no solamente las mercancías, los capitales, las comunicaciones y los servicios se involucrasen en la intensidad de los circuitos, sino también las personas. Y por más que se alzaran las fronteras, millones de personas huyeron y saltaron lo prohibido. Porque la desesperación no tiene fronteras.

 

Hay una continua movilidad, lo que Portes y Börök llamaban from bellow (1989), un movimiento global incitado por la incertidumbre económica. La movilidad se intensificó, dando origen a múltiples expresiones como la construcción de redes en las que intervienen movimientos sociales, políticos, laborales o culturales. En la faceta laboral de estos movimientos se encuentran los inmigrantes “económicos” que llegan a países desarrollados, en este caso a España, con contrato en origen, porque hay puestos de trabajo que podrán ocupar. Es su esperanza.

 

Si no les será posible quedarse, emigrarán a otras partes porque ya se están abriendo mercados nuevos en países emergentes. En el Este europeo se necesita fuerza laboral para crear y mejorar las infraestructuras, y parte importante de los rumanos, ya se están preparando para el regreso. Muchos ya lo han hecho.

 

Tener un trabajo se ha convertido en un lujo en la sociedad actual, capitalista, desarrollada, del siglo XXI. Es el agotamiento, la fase cíclica de crisis del capitalismo, el neoliberalismo atroz, en el cual, la corrupción de los Estados, la falta de ética, la falta de diálogo, (a pesar de que…vivamos en la era de la comunicación) el silencio como respuesta, crean mundos separados por fronteras difíciles de quebrantar.

 

Por un lado, las ideologías parecen extenuadas, y la mediocridad del poder lo puede destruir todo, sin saber convencer. Por otro lado, en la continua fuga detrás del capital, el mundo vive una grave fractura que corre el peligro de agravarse. La discrepancia entre ricos y pobres es cada vez mayor y, más allá de su nacionalidad, los ciudadanos recorren el mundo en busca de un lugar para vivir o trabajar. Aquí o allí.

 

Con su llegada, los inmigrantes no quitan puestos de trabajo. Cubren los vacíos y están dispuestos a todo, con tal de mejorar sus vidas en sus tierras. Es ésta la realidad.  No se les puede culpar. Ellos viven en su lógica, en su circuito creado por redes que recorren, tejiendo cual Ariadna, sus relaciones humanas, por todo el mundo. Si no se les necesitan aquí, se irán. Ya lo están haciendo.

 

Como la búsqueda de empleo, la permanencia en un puesto de trabajo, se ha convertido para la mayoría de las personas en un constante y despierto caminar global, aunque los tiempos fueran turbios, es importante que mantengamos la esperanza, la fortaleza de la solidaridad. Porque la debilidad puede convertirse en el peligro de la servidumbre. Y lo que hace falta en el mundo es la dignidad. Reconciliar el trabajo digno con la cultura, mediante diálogo. Crear una alianza solidaria, común, en el gran laberinto que es el mundo.

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Comentarios

Estoy de acuerdo con esta visión de la realidad económica-social de nuestro mundo globalizado, que está en crisis por la codicia y el desproporcionado egoismo humano.

Los inmigrantes son personas a las que se les aparta de la sociedad del país de acogida por la diferencia de cultura y costumbres y por la mala educación de los personas, que o sienten peligrar su empleo o tienen miedo a una rebaja de sus ingresos, por considerar que los inmigrantes se conforman con menos salario para el mismo trabajo.

Es lógico que los inmigrantes se estructuren en redes sociales en defensa a una vida digna en el país de acogida.

La profesora Marcu nos presenta en este documentado artículo el lado más duro no solo de la inmigración, sino de la sociedad humana, la INSOLIDARIDAD, el MIEDO, al tratar el "problema" de la inmigración. No nos cuestionamos al "inmigrante con/sin papeles q puede mantener un chalet en Marbella y cuyos "medios de vida" son desconcidos" sino de los q vienen en pateras….. sin un sitio donde dormir arrastrando una historia de mil y muchas penalidades.

Al mismo tiempo con una actitud equivoca nos rasgamos las vestiduras cuando en las noticias de los medios de comunicación se habla de las cifras de muertos y/o heridos en los brotes de violencia, Con una buen criterio, exigimos al Gobierno cooperación, ayuda al desarrollo….. Pero el miedo a nuestra propia situación, a nuestra crisis, la insolidaridad en el día a día, nos impide ver como nuestra postura excluyente hacia la inmigración, propicia la perpetuación de situaciones desestabilizadoras en países que por si mismos no puedan, o simplemente no consiguen, resolver los problemas de su propia población que se ve aboca a salir al incierto exterior

… Si la gente va de un país a otro – sabe lo que hace. Si no hay trabajo aquí – no hay inmigrante, está claro. Se acabó el trabajo en la construcción y un montón de chicos sin papeles que trabajaban allí marchan a otros sitios. Lo que tienen que hacer las instituciones – es adaptarse a la realidad.

ser inmigrante es de por si un reto para todo aquel que logre llegar a un pais extranjero. la gran mayoria como en mi caso somos exiliados economicos que buscamos un mejor porvenir para nuestras familias,tenemos un sin numero obstaculos en la realidad de la vida,pero los que llegamos a trabajar y a vivir en paz con dios y nuestros hermano extranjeros,saldremos adelante al igual que nuestros paises receptores. no todos los inmigrantes son iguales ni tienen el mismo nivel intelectual,pero como en vina del senor pagamos jusstos por pecadores.gracias

La inmigración es un proceso global lleno de matices. El inmigrante es el "extraño" y como tan bien señala usted, finalmente, todos, más allá de su formación, de sus valores, están sometidos al juicio del país receptor. Es un tema delicado, pero muy real que afecta a la sociedad en su conjunto.

A pesar de que en el mundo desarrollado donde los inmigrantes llegan, el concepto de lo nacional sigue siendo un elemento esencial (en el tema del mercado laboral sobre todo) es bueno que la globalidad comience a incluir al ser humano. Con sus matices. Aunque lentamente, creo que se avanza en este sentido…

La inserción laboral y social no tiene por qué debilitar las identidades iniciales. Al contrario, tiene reforzar la sociedad de acogida…

Por ello, el verdadero reto del Occidente es cambiar este "multiculturalismo" en un mundo heterogéneo en el cual cada cual sea libre y responsable de sus actos, sin etiquetas de ningún tipo, en el cual… no "no paguen los justos por pecadores".

Somos como un experimento, veo que todo el mundo nos interpreta según la época. A veces hacemos falta, a veces no. Ahora, es cuando menos. Pero nunca se sabe lo que vendrá. Por esto me alegra leer esto, porque hace que nos encontremos juntos, españoles y extranjeros.

Me parece muy oportuno como el texto engancha tres de las discusiones centrales de estos días del otoño de 2008; inmigración, paro y crisis mundial/neoliberalismo. Tras una década de inmigración sin precedente, acompañado u originado por un crecimiento económico sin precedente (pero a costa de la destrucción del territorio y la costa mediterránea), toca ahora el proceso que acompaña las políticas respecto a colectivos de inmigrantes en muchos estados de la UE desde décadas. Las crisis duelen a los que mas vulnerables son; y en las crisis se demuestra si una sociedad está en condiciones de querer a los que viven en ella, sin pensar en nacionalidades. Muchos países europeos han fracasado en este intento; en Francia, los inmigrantes viven en barrios marginales cuya dirección postal les inhibe conseguir un trabajo; en Alemania, muchos hijos de inmigrantes turcos salen del sistema educativo con 15 años de edad, sin poder escribir ni en el idioma de sus padres ni en el de su país de nacimiento; incluso en Holanda, antiguo paraíso de la políticas de diversidad, el debate acerca del ejercicio de diferentes religiones parece llegar a integrar posiciones excluyentes.

Si nos tomamos en serio lo que analiza el texto de Silvia, habrá que radicalizar su posición sobre el significado de una sociedad con continua movilidad; en este sistema “multi-migratorio” deberíamos trabajar por acabar con las fronteras en nuestras cabezas, producto de 200 años de proyección política en inventar lo que llamamos hoy el estado-nación. A pesar de que la globalización lo ataca desde muchos lados, esta invención sigue siendo el dispositivo central que produce “inmigrantes”; que produce el otro que excluimos. Ahí falta el debate crítico, el reconocimiento social y político de que el pensar en naciones, nacionalidades y fronteras herméticas nos lleva a un camino equivocado. Para efectuar una solidariedad efectiva, es necesario quebrar muchas fronteras en nuestras mentes.

No sé si radicalizar pero tomar en serio las palabras de la especialista sí, porque nos tenemos que poner serios… Más aún con la lucha contra el poder. De allí viene lo peor. Creo que lo que más me gusta del artículo es la crítica que hace al poder, y es bueno criticar, porque todo el poder destruye.

Nosotros nos vamos, muchos rumanos hacen las maletas porque vivir aquí sin trabajo es caro, pero cuanto vamos a ganar alli?

Y que vamos a hacer con los hijos que saben mejor español que rumano. A que colegio van a ir allí?

Vendi mi casa para venir a trabajar aqui. Si el Gobierno rumano me da otra casa y me paga bien vuelvo. Mira el gobierno de España paga a la gente solo para irse…

Hola, soy rumano. Y creo que la autora de este artículo también lo es (por el nombre).

Y para que la gente vea que no somos malos aquí va una pagina que recomendo a los inmigrantes y españoles para que nos conozcan mejor a los rumanos y a nuestro país.

http://www.holasoyrumano.es

A ver si podemos ser solidarios.

Mientras ciudadanos europeos siguen siendo discriminados los responsables siguen mirando a otro lado.

Siguen las inutiles visitas de politicos rumanos, los baños de masas y los congresos improductivos, pero el frio sigue calando los huesos de los rumanos y bulgaros que siguen pasando la noche a la intemperie para documentarse y vivir dignamente.

Hay poca dignidad saben? Y mucha xenofobia, parce que se nos hace un favor por dejarnos trabajar aquí. Se nos hace caso muy poco. Por eso saludo las palabras del artículo. Gracias.

Hace poco he ido de vacaciones a Rumania. Soy rumana. En el avión a mi lado estaba sentado un hombre de aproximadamente 30 años de edad que iba a Rumania con tal de trabajar en la construcción como oficial. En España se dejaba a su mujer y dos hijas e iba a Rumania lleno de incertidumbre e inquietudes empujado por la desesperación de pagar una hipoteca cada vez más alta.

Una situación triste. Pero hay más significados para el hecho. Por un lado unas economías en bajada dentro de un mundo en recesión. Por el otro lado la política de la Unión Europea sobre lo de incrementar la flexibilidad del mercado laboral por la migración de la mano de obra de un lugar al otro dentro de la UUEE empieza poco a poco a funcionar. Esto que estábamos siempre acostumbrados con la migración del Este al Oeste será que ahora podría también empezar a funcionar al revés para equilibrar asimetrías dentro de este organismo multinacional aun muy rígido.

Esta experiencia nos enseña que a cualquiera le puede tocar….lo de ser inmigrante, que hay que intentar e entender al otro, ser mas abierto,…con las de evitar mucho de los errores que muy a menudo podrían hacer tanto los emigrantes como los nativos.

Gracias, Paula, por el comentario. Veo que hay muchos compatriotas que escriben en este post de Migraciones…

Por nuestra parte sí, hay solidaridad. Creo que, poco a poco se van derribando las fronteras, aunque quedara el cristal, a menudo hiriente.

Y a pesar de que hasta ahora nadie ha solucionado el grave problema del muro, a pesar de que la integración queda como un sueño para muchos inmigrantes, (véase la herida de El Ejido que aún sangra) las palabras, los gestos, el conocimiento y el entendimiento ayudarán en el camino.

La actual situación global por la dureza de su carácter, ayuda a mirar al otro. Y a plantearse el cambio. Porque sí, es verdad, a todos nos puede tocar… Antes o después. Por ello, la dignidad, la justicia, la honestidad y la ética nos debe acompañar en nuestros actos, a todos. Inmigrantes o potenciales inmigrantes.

ya veo yo como ne trata los españoles,somos bueno y ne podremo entender solo cuando somos sus esclavos,entonces somos lo mas buenos y cuando pedimo nuestro derecios,ya somos ladrones!!sinceramente no creo que españa se va a cambiar la atitud con los imigrantes,son mui frios como personas y no tienen interes para ecearte un mano,digo eso porque yo trabaje en una casa ,todo el dia y mis jefes estavan contentisimos de my y cuando le dije que tambien quiero ser contenta y yo….le pedi si me pueden haser papeles y nada!le cayo la cara!han pensado si soi imigrante soy algun tonto y voi recto,pero hai de pensar que mientras te hases bien el trabajo tienes derechio de pedir tus derecios.Para my españa es un pais mui bonito pero la gente es lo mas malo que vi,no tienen sentimientos,lo ciento,no pedimo nada gratis solo que valoran nuestro trabajo,al final,ellos son ladrones !

Llegará la dignidad, Mihaela. Hay que trabajarla cada día e intentar avanzar. Estarás contenta tú también, seguramente. Porque ningún dolor dura para siempre, y además, en breve, con el fin de la moratoria seguramente podrás dar el salto cualitativo en el aspecto profesional. El esclavismo con el cual se acostumbraron muchos en el Occidente se está tambaleando.

¡Ánimo y suerte!!!

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