Archivo de febrero, 2020

La brecha de género también se refleja en el aeropuerto

A raíz de la celebración del 11 de febrero, están apareciendo artículos para la reflexión sobre el papel de las mujeres en el ámbito científico, prácticamente en todos los medios. Conceptos como la brecha de género o el techo de cristal ya no son tan ajenos en nuestra sociedad. Se agradece el esfuerzo de numerosas agrupaciones y sociedades que contemplan unidades de género y organizan actos, promueven iniciativas y proyectos de muy diversa índole, para visibilizar a las mujeres en las áreas de ciencia y tecnología.

Pues bien, hoy me gustaría trasladar a este Blog, un hecho experimental fácilmente constatable sobre la minoría de las mujeres en puestos de gestión y responsabilidad en ciencia. Se trata de las pocas mujeres que se encuentran en vuelos/trenes de días laborables. Puede que sea algo anecdótico, pero creo que refleja esa brecha de género mencionada y sobre todo el techo de cristal.

No sé si se dispone de estadísticas, seguramente las compañías las tengan, pero desde luego, cuando se mira la fila de pasajeros que embarcan en un vuelo un martes, por ejemplo, a primera hora de la mañana en Madrid con destino a otra ciudad europea, nos encontramos con que la mayoría son hombres “de negocios”, en grupos o solos, y la representación femenina es claramente muy escasa.

Decía que esto es una demostración del hecho que las mujeres somos minoría en puestos de gestión, que conllevan reuniones con colegas de otras instituciones y países. Ver por ejemplo: “Las mujeres siguen siendo minoría en puestos de gestión de la ciencia”. Es habitual que los miembros de la comunidad científica tengamos que desplazarnos como consecuencia de la gestión de proyectos, colaboraciones con otros grupos de investigación, difusión de la actividad investigadora en congresos, conferencias o cursos, etc. Cabe mencionar, que hay más representación de colegas latinoamericanas y asiáticas que europeas, en general. Y entre las europeas, la presencia femenina es mayor en países del entorno mediterráneo.

En resumen, la brecha de género se puede poner de manifiesto en entornos cotidianos, como es el ajetreo de un aeropuerto.


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Mujeres, talento, STEM

Ana Cremades

Entre las afortunadamente cada vez más frecuentes acciones de promoción de las ciencias e ingenierías entre las niñas, nos encontramos con algunas especialmente activas que operan en cada vez más comunidades autónomas. Hoy, día internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia,  quiero recalcar el papel del proyecto STEM Talent Girl, que en palabras de Soroya Palomar, coordinadora de este proyecto en Segovia, “es un proyecto para educar, inspirar y empoderar a la próxima generación de mujeres líderes en ciencia y tecnología. Mediante este proyecto identificamos en edades tempranas el talento de niñas y jóvenes desde los 14 años y las ponen en contacto con la comunidad de mentoras STEM Talent Girl desarrollando masterclass, sesiones de shadowing o talleres tecnológicos en colaboración con compañías de primer nivel como L’Oréal o Telefónica. El proyecto está ya presente en 11 provincias y comenzará su andadura en varias más en el nuevo curso escolar, con un plan estratégico que tiene como fin su escalado a toda España en los próximos años y la creación de alianzas internacionales”.

La elección de esta iniciativa no es casual, y es que he podido comprobar colaborando en sus Masterclass lo bien que funcionan. Aquí os dejo un link a un video de presentación de sus actividades y os animo a participar en este tipo de acciones desde las posibilidades de tiempo y dedicación de cada un@. Si con nuestras palabras promovemos alguna de las vocaciones de las niñas que nos escuchan, el tiempo habrá sido muy bien empleado!

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De niña jugaba con muñecas y me gustaban las matemáticas

Carmen Méndez

Soy profesora de Física y Química en un Instituto de Educación Secundaria que forma parte de la red de centros STEMadrid. Desde siempre he estado muy concienciada con el impulso de la enseñanza de las Ciencias en las aulas y su valoración en nuestra sociedad. También con el hecho comprobado de que cada vez menos alumnas, al terminar el Bachillerato, eligen grados de Ingeniería o Ciencias Puras.

La verdad es que no tengo ni idea de cuál es la razón de esta falta de vocaciones científicas entre las chicas y, por ello, me gusta provocar el debate siempre que puedo entre mis compañeros, familiares o amigos. En el fragor de la conversación inevitablemente siempre hay alguien que termina afirmando que, desde el nacimiento, los niños y las niñas son diferentes. De una manera natural las niñas eligen jugar con muñecas e ir de rosa de pies a cabeza, mientras los niños prefieren el balón y los juegos de construcción.

Estoy segura de que mis amigos son personas que han educado a sus hijos e hijas en igualdad pero no han podido evitar lo que la “fuerza de la naturaleza” produce en sus retoños. En muchas ocasiones concluimos que la culpa de esta diferencia no es tanto genética sino que se debe a los estándares tradicionales establecidos en nuestra sociedad. En cualquier caso es muy frecuente asociar esa disparidad en el modo de comportamiento de los niños y niñas en su más tierna infancia con lo que más tarde decidirán para su futuro. Pero yo me pregunto, ¿influyen tanto los juegos infantiles con la elección académica y profesional posterior de las personas?.

Se hablará de muchas cosas entorno al 11 de febrero (Día internacional de la niña y mujer en la ciencia), y no sé si sobre muñecas. Dudo que haya una persona que jugase tanto con las muñecas como yo. Todavía guardo mi “Nancy” como oro en paño en recuerdo de los maravillosos momentos que pasaba de niña peinándola y cambiándola de vestiditos. Nunca sentí atracción por los coches de juguete ni los “legos”. Sin embargo me encantaban las matemáticas y cuando llegó el momento de elegir carrera universitaria lo tuve claro. El orden de estudios de mi lista de preinscripción fue Química, Física y Matemáticas.

Tengo que confesar que me gustan las cosas de “chicas” como ir de compras, a la peluquería y, no me avergüenzo, hojear de vez en cuando alguna revista del corazón. Pero ¡ADORO LAS MATEMÁTICAS! y disfruto enormemente resolviendo ejercicios de las Olimpiadas de Física que luego comento, con algunos alumnos y pocas alumnas, en clases voluntarias los viernes a 7º hora. Sigo sin saber por qué las chicas eligen menos estudios de Ciencias que los chicos. Continuaré buscando la respuesta. Pero, por favor, no nos quitéis ese enorme placer que es jugar con muñecas.

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