De las estepas euroasiáticas y el Asia Central. Reflexiones suscitadas por modernas investigaciones españolas y antiguos viajeros castellanos

A comienzos del siglo XV, Ruy González de Clavijo contaba que a la gran ciudad de Samarcanda, emporio y corte de Tamerlán, llegaban mercancías de muchas partes del mundo, como pieles y lienzos de Rusia. Tan curiosa y antigua evidencia de las gentes de los bosques y las estepas rusas en Asia Central me ha venido a la cabeza, porque hace apenas semanas, en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense, se ha presentado una brillante tesis doctoral, defendida por el ya Dr. Don Jorge Rollán Calvo: Las estepas centroeuroasiáticas durante la Edad del Bronce (1). Una investigación española sobre la Edad del Bronce en las estepas al sur de los Urales es ya de por sí motivo de asombro, dada la nula tradición de nuestro país en los estudios prehistóricos de Rusia, Siberia o las estepas kazajas.Pero además de su alto nivel científico –oportunamente reconocido por el tribunal-, la tesis presenta dos virtudes dignas de encomio: que pone de relieve la milenaria relación entre las estepas euroasiáticas y Asia Central, y que la investigación se ha desarrollado en el marco de un proyecto de investigación conjunto entre la Academia de Ciencias de Rusia (Prof. E. N. Cherny) y un grupo de prehistoriadotes del CSIC (Profs. Mª Isabel Martínez Navarrete, S. Rovira Vicens, J. M. Vicent García), sobre el complejo minero y metalúrgico de Kargaly.

En colaboración con sus colegas rusos, los prehistoriadores españoles han conseguido integrar nuestra ciencia en un campo novedoso: las explotaciones de cobre al sur de los Urales a fines del IV y del II milenio a.C. Y eso supone una magnífica aportación. Pero además de los riquísimos resultados trasladados a su misma experiencia y la literatura científica, la evidencia de que el mineral circuló de forma no metálica y que se cambió por ganado revela la relación difícil de seguir, pero no menos real, entre estos mineros de los Urales, las gentes de vida nómada, las redes de intercambio, la cultura guerrera de las estepas a fines del Bronce y las grandes culturas campesinas y urbanas de Asia Central durante la dicha Edad del Bronce y el Hierro. Y esa es otra aportación no menos interesante. Y así, porque una cosa enlaza curiosamente con la otra, la tesis del Dr. Rollán y los investigadores de Kargaly me hacen recordar a nuestro viajero medieval, Ruy Gonzáez de Clavijo y su relato –Embajada a Tamorlán (2)-, y los revolucionarios descubrimientos que sobre una región poco conocida de la Antigüedad han ido sacando a la luz –y siguen sacando hoy mismo- los científicos rusos, soviéticos y nacionales de las repúblicas centroasiáticas renacidas con la disolución de la Unión Soviética.

Hace apenas unos años, el ya legendario investigador ruso Victor Sarianidi defendía la evidencia de una nueva región histórica, Margus, que al nivel de Mesopotamia o los valles del Indo y el Nilo había sido hogar de otra remota cultura urbana. Situada en el corazón del actual Turkmenistán, en las llanuras del delta del río Murgab, su mejor testimonio es el gran centro urbano de Gonurdepe, su palacio y sus necrópolis, ocupado todo durante los últimos siglos del III y comienzos del II milenio a. C. Libros como Gonurdepe. Turkmenistan. City of Kings and Gods (3) revelan un mundo insospechado, mucho más impresionante que los antiguos hallazgos soviéticos al pie del Kopet Dag, ya de por sí fascinantes.

Camino de Samarcanda, Clavijo y los embajadores castellanos del siglo XV pasaron sobre las impresionantes ruinas del mundo de Margus, que las arenas les hicieron invisibles. Y en Samarcanda encontraron mercancías rusas. Hoy, los trabajos de los científicos del CSIC en Kargaly demuestran la porosidad de las estepas y el movimiento perenne de bienes, gentes e ideas. La verdad es que un campo fascinante se abre a nuestra ciencia.

Para saber más:

1.- Jorge Rolland Calvo.- Las estepas centroeuroasiáticas durante la Edad del Bronce. Universidad Complutense de Madrid, Madrid 2009 (tesis doctoral no publicada en la fecha de esta entrada)

2.- Ruy González de Clavijo.- Embajada a Tamorlán. Versión en castellano moderno y edición de Francisco López Estrada. Editorial Castalia, Madrid 2004

3.- Victor Sarianidi.- Gonurdepe. Turkmenistan. City of Kings and Gods. Miras, Asgabat 2006
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Comentarios

(Asignatura Historia de Oriente I)

De esta entrada es de comentar tres aspectos que resultan especialmente interesantes: los viajes que representaron un contacto entre oriente y occidente, el desarrollo de las investigaciones en la zona de Asia central, y en especial la presencia de una región histórica nueva conocida a través de Gonurdepe (Turkmenistan).

En el aspecto de los viajes que supusieron un contacto entre Oriente y occidente, se señala la figura de Ruy González Clavijo, que fue enviado por Enrique III como envajador en 1403, y con la intención de incitar a Tamerlan a atacar a los turcos. Sin embargo, la muerte de Tamerlan en 1405 frustro el objetivo de la embajada. Clavijo deja testimonio de su viaje en el libro aquí citado, "Embajada a Tamorlan". El testimonio de Clavijo se hune al de otros ilustres viajeros, como Marco Polo (que también visitó Samarcanda), o el embajador de Felipe III, Garcia de Silva y Figueroa.

En cuanto al aspecto que trata las investigaciones en Asia Central, resulta muy interesante el conocer la existencia de documentación en español, ya que es un campo poco tratado, y con una bibliografía generalmente en lenguas poco accesibles.

Por último, en lo referente a la nueva región histórica defendida por Victor Sarianidi, que realizó las excavaciones de Bactria y Margiana en 1976, hay que destacar que este aspecto resulta fascianante, ya que es una región por lo general poco tratada y dejada de lado, y debido a que resulta facinante por su conexión con los centros regionales de Mesopotamia, y por la posibilidad de la existencia de nuevo centro histórico.

Finalmente, como apendice, es de resaltar lo interesante e instructivo de esta entrada, ya que toca una zona generalmente considerada marginal.

Desde mi punto de vista esta noticia resulta particularmente interesente por la pertinencia y la actualidad del tema tratado. Ciertamente la investigación en las estepas euroasiáticas y el Asia Central es un tema de gran interés para la comunidad científica a comienzos del siglo XXI; debido en primer lugar al reciente interés europeo por una zona que había permanecido vetada a los arqueólogos occidentales no sólo por la barrera política sino también por la lingüistica, y en segundo lugar por la suerte de “cambio de paradigma” que han supuesto los importantes descubrimientos en diversas zonas de Oriente desmontando una visión del desarrollo histórico excesivamente “mesopotamocentrica”.

En efecto la segunda mitad del siglo pasado fue testigo de una serie de acontecimientos que han acabado dando un giro a la interpretación del Oriente Antiguo. La segura identificación de Tell Mardikh con la ciudad de Ebla en 1975 constituyó, como lo llamaría D. O. Edzard, la «gran sorpresa de la historia del Próximo Oriente Antiguo» y puso de relevancia el importante desarrollo histórico de lugares hasta ahora considerados periféricos con respecto a la mejor estudiada Mesopotamia. Algo parecido ha ocurrido con el aumento de las investigaciones en Siria y otros lugares, al verse los arqueólogos desplazados de sus excavaciones en Iraq dada la terrible situación que vive el país. Es en esta línea de sorprendentes hallazgos en la que debemos incluir el estudio que Victor Sariandi hace de Gonurdepe.

Pero en el caso del Asia Central, se unió además, primero el ascenso de Gorbachov y el inicio de la perestroika y luego el fin de la U.R.R.S., con la consecuente apertura de la ciencia rusa y soviética a Occidente. En efecto, aunque los restos de mamuts en Siberia, el enterramiento de Sunghir, así como la cultura de Tripolje, los kurgane y otros famosos y muy puntuales ejemplos inundaban desde hacía tiempo los manuales de Prehistoria europeos, el resto de la investigación soviética –que en los años cincuenta alcanzó la notabilísima cifra de 500 expediciones arqueológicas, con más de 3000 informes anuales– había permanecido fuera del alcance de los estudiosos occidentales, quienes por su parte no estaban interesados en ella. Pero esta situación ha ido cambiando poco a poco, los investigadores rusos han aumentado el número de publicaciones en inglés –en revistas como Journal of Anthropological Archaeology y Journal of World Prehistory entre otras–, y científicos occidentales han editado publicaciones como la Soviet Anthropology and Archaeology de la Universidad de Wisconsin, además de multiplicarse los proyectos de colaboración. El caso del complejo minero y metalúrgico de Kargaly que Vd. cita en esta entrada es claro ejemplo de uno de estos contactos, en este caso con investigadores españoles, cuyas relaciones con los científicos rusos se remontan a junio de 1990, fecha de la Primera Reunión de Prehistoriadores Hispano-Soviéticos celebrada en Madrid, que puso las bases del convenio entre el CSIC y la Academia de Ciencias de Rusia.

Es por este doble aspecto de la noticia –las innovaciones en la investigación del antiguo Oriente y los contactos científicos hispano-rusos–, que resulte más que apropiada la interesante mención Vd. hace acerca de los viajeros españoles. En efecto, hablar de la investigación del antiguo Oriente es hablar de su redescubrimiento, y si se hace hincapié en los protagonistas españoles del mismo no se debe a ninguna fiebre chauvinista, sino para recordar que la ciencia española nunca cortó su relación con una realidad oriental que le resultaba particularmente cercana y que se había refugiado en los relatos de viajeros y en trabajos de religiosos españoles hasta hace relativamente poco, cuando se reintrodujo en la universidad con una fuerza de la que la tesis del Dr. Don Jorge Rollán Calvo, es una muestra más. Mi enhorabuena por su contribución a la investigación española.

(Historia de Oriente I)

Valorar de manera justa este tipo de aportaciones, escasas normalmente, a cualquier ámbito de la cultura y la ciencia resulta complicado. Complicado por la dificultad que entraña poder hacernos a la idea de los cambios y adelantos que representan; sino hoy día si en un futuro no muy lejano. El mero hecho de que haya quienes se preocupen y dediquen sus esfuerzos a ello es verdaderamente loable; solo por ello ya merece la pena un esfuerzo continuista en sus respectivas ramas. Este caso concreto, que bien podía haber aparecido en algún otro lugar virtual que no fuese de habla hispana, nos merece una especial atención. Teniendo en cuenta que en nuestro país, que cuenta con grandes especialistas (no solo arqueólogos o historiadores), este tipo de avances científicos es menos habitual de lo normal, debería servir como ejemplo a aseguir:

“la investigación se ha desarrollado en el marco de un proyecto de investigación conjunto entre la Academia de Ciencias de Rusia (Prof. E. N. Cherny) y un grupo de prehistoriadotes del CSIC (Profs. Mª Isabel Martínez Navarrete, S. Rovira Vicens, J. M. Vicent García)”

Pese a todo, este tipo de noticias, valoradas junto al número cada vez más considerable de misiones españolas fuera de nuestras fronteras, hace que el panorama no sea tan negativo como a simple vista pareciera. Hablo en particular a lo que se refiere a las áreas de Arqueología e Historia, pero pueden bastar como ejemplo de un esperado crecimiento en lo que a investigación y descubrimientos se refiere, en todos los sentidos y en todos los ámbitos.

Por otro lado, gracias a de que, hasta hace unas horas, mi conocimiento sobre esta área geográfica era prácticamente nulo, llegar a conocerla, siquiera someramente, ha resultado de gran interés. Al tratarse de una región poco conocida y estudiada (ya no solo por la curiosidad natural que puede despertar en cualquiera) me parece que el mérito y la aportación del Dr. Don Jorge Rollán Calvo (aunque no mayor que la de cualquier otro especialista deseoso de dar a conocer sus investigaciones y que sus nuevas aportaciones vean la luz) si es muy significativa. De un lado, el hecho de estar circunscrito en un estudio más amplio conjunto a otro país y otros especialitas lo que indudablemente enriquece los conocimientos y formación de ambas partes. De otro, al tratarse de, como bien se indica en el blog, unos estudios sin tradición en nuestro país, puede que se trate de una muestra más de un creciente interés por todas las culturas lejanas en el tiempo y espacio de nosotros, un interés que abre nuestros horizontes, tanto cultural como académicamente hablando.

También resulta siempre atractiva y curiosa la referencia a viajeros que nos legaron sus vivencias y percepciones de estos lugares que ahora vemos con ojos maravillados (Ruy González de Clavijo es un ejemplo de tantos que viajaron por Egipto, Mesopotamia o Asia).

En fin, se trata de un gran aporte que no conviene que en futuras charlas o debates sea tratado como un ejemplo aislado, sino que las aportaciones e investigaciones científicas de nuestro país continúen creciendo y no sean excepciones.

La verdad es que la historia de Asia Central es una gran desconocida, pero, por suerte, han desaparecido los obstaculos políticos como linguisticos que existían para la divulgación en Occidente de las investigaciones que sí se habían hecho en la época soviética, y aunque hace relativamente poco de ello, el calibre de hallazgos como el de Sarianidi en Gonurdepe merece que sean rápidamente asimilados en el conjunto de estudios sobre el Oriente antiguo; y si además, las relaciones desde esta región no se limitaron a las otras culturas urbanas de Oriente, si no que desde la estepa se mantuvieron importantes contactos e intercambios, nueva información queda por descubrir, y un importante trabajo por hacer para conocer las influencias que llegaron a esta región, y desde aquí pudieron transmitirse hacia el norte

Una buena noticia, por tanto, la aparición de nuevos estudios sobre la región, como el de Jorge Rollán, y mejor noticia es para la ciencia española, a la que nunca le vendrá mal la apertura al exterior, y las relaciones con científicos de otros países; y menos teniendo en cuenta que es una región en la que ha crecido el interés y la importancia de sus yacimientos y culturas antiguas. Y viendo el testimonio de Gónzalez de Clavijo, parece que este interés no es nuevo.

La tesis se puede descargar íntegramente a través del catálogo de tesis digitales de la Universidad Complutense, o directamente en http://eprints.ucm.es/9816/1/T31469.pdf.

Su referencia completa es:
Rolland Calvo, J. (2010): Las estepas centroeuroasiáticas durante la Edad del Bronce. Esbozo de problemas teóricos y metodológicos (tesis doctoral). Madrid: Universidad Complutense de Madrid (Biblioteca digital). ISBN: 978-84-692-9950-0.

Espero que la disfrutéis y os estimule para que sigamos todos con ello.

Un fuerte abrazo y muchas gracias por los comentarios, tanto a Joaquín Córdoba como a todos los demás.

Jorge Rolland.

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