BIENVENIDOS A BORDO

Acabáis de subir al barco más famoso de la Filosofía de la Ciencia: el barco de Otto Neurath. (Ver también el blog externo “A bordo del Otto Neurath”)

Neurath,economista de profesión, fue uno de los fundadores del llamado “Círculode Viena”… Sí, has oído bien, aquellos personajes maliiiignos queinfectaron el mundo con su “positivismo lógico”, decretaron la falta desentido de la metafísica, y separaron a rajatabla los hechos y losvalores. Eso sí, como muestra de que el positivismo es un movimientoesencialmente progresista, además de que a otro de sus fundadores(Moritz Schlick) lo mató un alumno nazi de un tiro en las escaleras dela Universidad de Viena, hay que mencionar el hecho de que Otto Neurathhabía sido unos años antes un alto cargo en el gobierno socialista deBaviera (la República Espartaquista, 1919), donde fue el encargado de”socializar la economía”.

Tal vez por esta experiencia de lavida y la sociedad como algo radicalmente inestable, Neurath ha pasadoa la posteridad como el creador de una de las más bellas imágenes de laHistoria de la Filosofía, en el mismo nivel que la caverna de Platón,el genio maligno de Descartes, o la paloma de Kant. Nuestro autorpropone que el conocimiento científico (o más bien el conocimiento engeneral) no tiene fundamentos firmes, no se basa en certezas absolutas,como habían pretendido la mayoría de los filósofos, y aún deseaban suscompañeros positivistas. Ni la evidencia racional, ni los datos de lossentidos, son algo que podamos considerar como “fuera de toda duda”. Alcontrario, Neurath sugiere que todos los elementos del conocimientocientífico pueden, en principio, entrar en contradicción con otros, y,cuando esta contradicción se da, somos nosotros quienes tenemos que tomar la decisión de qué elementos conservar en la nave de la ciencia, y cuáles eliminar.

Enla ciencia nos hallamos, por tanto, como los marineros de un navío quetuvieran que reconstruirlo continuamente, cambiando sus piezas una poruna (¡no todas a la vez, por supuesto!), pero siempre a flote, nunca enun puerto seco. En la ciencia siempre permanecemos en altamar, noestamos anclados ni sujetos al fondo, y no pisamos nunca tierra firme.La roca madre de las certidumbres, la que permite excavar cimientospropiamente dichos, no es para los científicos, sino sólo para loscreyentes. Quien desee estar seguro de algo, no tiene más que apuntarsea una iglesia, oratorio, mezquita o sinagoga (si le dejan), o comprarselas obras completas de Juan José Benítez, y dejarse petrificar la mentepor las melodiosas pláticas que en esos respetables foros escuchará.

Ahorabien, en una construcción con cimientos bien clavados en la tierra, unotan sólo puede guarecerse, esconderse. Para llegar muy lejos, encambio, sólo podemos navegar, echar nuestro barco al infinito océano de laspreguntas, dejarnos mecer (y a veces zozobrar) por el oleaje de laincertidumbre, y aprovechar el viento favorable de las respuestassiempre provisionales.

(Eso sí, llevamos salvavidas: el del humor).

Por todo esto, me ha parecido justo bautizar el navío del que da cuenta esta bitácora con el nombre de Otto Neurath. Os invito a que me acompañéis a ver cómo se cambian las cuadernas del fondo de la quilla… ¡cuidado, que nos vamos a mojar!

Para saber más sobre Otto Neurath en la red:

http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%ADrculo_de_Viena
(¡cómo es que no está en la wiskipedia castellana la bio de Otto?)

http://www.terremoto.net/x/archivos/000014.html
http://www.cibernous.com/glosario/alaz/neopositivismo.html

en inglés:
http://wapedia.mobi/en/Otto_Neurath
http://en.wikipedia.org/wiki/Otto_Neurath
http://www.cscs.umich.edu/~crshalizi/notebooks/neurath.html

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Comentarios

"En la ciencia nos hallamos, por tanto, como los marineros de un navío que tuvieran que reconstruirlo continuamente, cambiando sus piezas una por una (¡no todas a la vez, por supuesto!), pero siempre a flote, nunca en un puerto seco. En la ciencia siempre permanecemos en altamar, no estamos anclados ni sujetos al fondo, y no pisamos nunca tierra firme."

Preciosa metáfora, que promete un viaje lleno de zozobras y satisfacciones. Nos vemos

Jesús, es un placer leerte en este barco de las dudas y las preguntas que es la blogosfera de madri+d, donde también voy flotando con mayor o menor intensidad y fortuna.

¡Mejor el ‘barco de Neurath’ que los ‘Titanic’ de las certezas absolutas!

Saludos.

Tx

El enlace a tu blog externo no funciona…

Enhorabuena a los editores por la feliz inclusión en una travesía por los procelosos mares de la ciencia y la tecnología de un grumete que esperemos que sea bien recibido en este trasatlántico de las noticias de la ciencia y la tecnología. Ahora bien, espero que en su momento se tengan en cuenta a algunos viajeros heterodoxos de la filosofía de la ciencia, como puede ser el caso del filósofo de la ciencia Ian Hacking o algún sociólogo de la ciencia y la tecnología, para que amplién el horizonte que se divisa desde el barco.

Muchas gracias por la indicación, María. Ya está arreglado el vínculo.

Gracias también por los comentarios de ánimo, y en especial a Txetxu.

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