El calentamiento global y el flautista de Hamelín

. No sé si estáis enterados de una iniciativa curiosa para hacer frente al cambio climático. Se trata de echar hierro al asunto, y no lo digo enbroma, sino literalmente: arrojar partículas de hierro al océano, paraque fomenten el crecimiento de ciertos tipos de algas del plancton queabsorben el CO2. Por supuesto, es una actividad que tiene sus riesgos,pues no se comprenden aún muy bien los ciclos químicos y biológicosinvolucrados a tan gran escala, lo cual es necesario para calcular bienlos costes, los riesgos, y los beneficios esperables, pero me pareceque al menos se trata de algo digno de investigar, dada la gravedad dela situación. .Uno de los problemas del actual debate sobre el cambio climático es elexceso de carga ideológica que llevan casi todos los participantes, yque además parece directamente proporcional a su nivel de presencia enlos debates públicos. Como podéis suponer, uno de las cosas que nopodemos consentir a bordo del Otto Neurath es el exceso de equipaje, por el peligro de hundimiento que conlleva. Así que vamos a intentar achicarlo un poquito.

. No sé si estáis enterados de una iniciativa curiosa para hacer frente al cambio climático. Se trata de echar hierro al asunto, y no lo digo enbroma, sino literalmente: arrojar partículas de hierro al océano, paraque fomenten el crecimiento de ciertos tipos de algas del plancton queabsorben el CO2. Por supuesto, es una actividad que tiene sus riesgos,pues no se comprenden aún muy bien los ciclos químicos y biológicosinvolucrados a tan gran escala, lo cual es necesario para calcular bienlos costes, los riesgos, y los beneficios esperables, pero me pareceque al menos se trata de algo digno de investigar, dada la gravedad dela situación.

. Lo malo es que el problema ha surgido noprecisamente porque los riesgos y las ventajas no estén claros.Cualquiera que conozca la dinámica de la cienciasabe que hay una larga travesía desde los inicios de una investigacióny de una hipótesis hasta un eventual consenso entre los especialistas;así que, como en todo lo demás, en este caso tendrán que investigarsemucho y discutir todo lo discutible.
. Existe una iniciativa curiosa para hacer frente al cambio climático. Se trata de echar hierro al asunto, y no lo digo enbroma, sino literalmente: arrojar partículas de hierro al océano, paraque fomenten el crecimiento de ciertos tipos de algas del plancton queabsorben el CO2. Por supuesto, es una actividad que tiene sus riesgos,pues no se comprenden aún muy bien los ciclos químicos y biológicosinvolucrados a tan gran escala, lo cual es necesario para calcular bienlos costes, los riesgos, y los beneficios esperables, pero me pareceque al menos se trata de algo digno de investigar, dada la gravedad dela situación.
. No: lo malo es que la iniciativa la están encabezando empresas privadas, en particular, una compañía denominada Planktos, que pretende vender sus servicios de “compensación de carbono” (carbon-offset)a cambio del precio correspondiente en bonos de reducción de gases deefecto invernadero. (Recuérdese que, por el protocolo de Kyoto, lospaíses que emiten más de la cuota que tienen establecida pueden comprarestos bonos a los países que han emitido menos).

. “¡Dios santo! ¡Hacer negocio con la ecología! ¡Hasta dónde vamos a llegar! ¡Que el capitalismo aparte sus sucias manos de la atmósfera herida!”. Esta ha sido más o menos la reacción de los grupos ecologistas (véase, p. ej., el blog de Carmelo Ruiz),quienes sostienen todos sus argumentos desde el prejuicio de que todoaquello que se haga por intereses económicos es moralmente reprobable ysocialmente dañino.

. Pero la posición de los ecologistas, ¿no recuerda a la del alcalde aquel del cuentodel Flautista de Hamelín, que se negó a pagar lo acordado a quien leshabía librado de las ratas? El incentivo del beneficio muchas veces haespoleado la imaginación que hace falta en la investigación científicamás que los sueños planificadores. Pretender renunciar a una soluciónsimplemente porque se les ha ocurrido a “los malos de la película” esclaramente irracional.

. También es ilógico el argumento de quefomentar las medidas “lucrativas” contra el cambio reduce el grado decompromiso y de concienciación de la gente. No veo cómo se sigue unacosa de otra, la verdad. Es como si decimos que la contratación deguardaespaldas privados hace reducir la preocupación del público por elterrorismo.

. Por supuesto, la medida habrá que estudiarla consuficiente rigor, e intentando calcular todos los riesgos. (P. ej., laempresa renunció hace poco a realizar un experiencia piloto cerca de las Galápagos, aunque ahora inicia otra polémica siembra de hierro frente a Vancouver).Pero descartarla sólo porque está “manchada” con el deseo de riqueza estan absurdo como lo era el impedir el acceso de la mujer a la enseñanza”porque ello perturbaría la concentración de los estudiantes yprofesores”. Al fin y al cabo, si la lujuria era el pecado capital máshorrible para los curas y sus guardias de corps, ahora lo es laavaricia para los eco-oscuros.

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Comentarios

precaución, precaución

Más que curioso me parece muy triste.

En vez de reducir las emisiones, lo que algunos pretenden es seguir emitiendo lo mismo o más y poner un parche que no sirve para nada, salvo para terminar de jorobar los océanos. Ya casi nos hemos cargado la tierra firme y en parte los océanos, y ahora a rematar la faena.

Otra idea extravagante es la de ponerle un paracuas gigantesco a la Tierra y situarlo en órbita, en uno de los puntos de Lagrange, el L2 si no recuerdo mal, que es donde está colocado el satélite SOHO.

Como dicen por ahí, es como si para apagar un incendio nos venden gasolina para quemar el bosque que no ha ardido aún, y encima nos quieren cobrar la gasolina.

Luego nos dirán que se han pasado en la dosis de hierro y que se han cargado no se cuantas especies marinas, que se ha creado una plaga incontrolada de algas, y que están capturando demasiado CO2 y el planeta se está congelando.

Y para colmo, lo del calentamiento global es una estafa global, pero esto es tema de otro foro.

un buen negocio con la ecologia lo ha hecho ‘al-gore’..

al muchacho no lo hicieron presidente de los USA asi que

decidio colgarse otra medalla, en este caso, el premio nobel

de la paz.. en fin, esto se llama en convertir en negocio el

supuesto desastre que ellos han causado: los muchachos

contaminan sin consuelo y despues se cuelgan medallas

advirtiendonos de que han conseguido convertir el planeta

en un basurero.. en fin, el siguiente paso sera vendernos

el detergente que lo deja todo limpio y natural, y de ahi

parece claro que se colgaran otra medallita.

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