¿A QUÉ JUEGAN LOS CIENTÍFICOS? (1)

Fue Karl Popper el primero que señaló (que yo sepa) la importancia filosófica de comprender las reglas del método científico, no como si fueran “reglas lógicas”, sino más bien como las reglas de un juego(como el ajedrez, el fútbol, o el parchís), pero lo cierto es que hansido muy pocos los autores que se hayan preocupado de sacar las consecuencias que esta hipótesis puede tener, o al menos las interesantes preguntas que pueden formularse a partir de ella.



La comunicación que presentaré el próximo sábado en el congreso de laEPSA es un resumen de los aspectos centrales de mi enfoque sobre la investigación científica como un juego. Fue Karl Popper el primero que señaló (que yo sepa) la importancia filosófica de comprender las reglas del método científico, no como si fueran “reglas lógicas”, sino más bien como las reglas de un juego(como el ajedrez, el fútbol, o el parchís), pero lo cierto es que hansido muy pocos los autores que se hayan preocupado de sacar las consecuencias que esta hipótesis puede tener, o al menos las interesantes preguntas que pueden formularse a partir de ella.
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Unaprimera cuestión es: “¿de qué va el juego?”. El fútbol “va de” metermás goles que el otro equipo sin tocar el balón con las manos; elajedrez, “va de” comerse el rey del contrincante moviendo las fichassegún ciertas reglas, etc. Pues bien, a la vista de lo que hacen loscientíficos, propongo que interpretemos su actividad como un juego que “va de” conseguir que tus colegas reconozcan públicamente que lo que dices es correcto e importante. Como bien sabéis, loscientíficos se mueren por publicar sus trabajos en revistas “top” (ypor ser invitados a seminarios y conferencias), pero, aun reconociendola importancia de la “mera” publicación, lo que de verdad “les pone” alos investigadores es que sus trabajos sean citados(a ser posible, de modo aprobatorio) en los artículos de otroscientíficos, y tanto más cuanto más prestigio tengan estos últimos. La”lógica del descubrimiento” (la popperiana “logic of scientific discovery“) consiste básicamente en la “lógica” de aquelloque hay que hacer para que tus colegas consideren expresamente que loque has hecho merece ser tomado como un descubrimiento.
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Así que los científicos desean descubrir la verdad (claro que sí), pero lo que les motiva sobremanera es el reconocimiento. No cualquier tipo de reconocimiento, sino el de ser considerados públicamente autores de una contribución que satisface unos ciertos estándares de calidad científica.
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Elproblema principal para quien se dedica a este juego (al contrario queel de los jugadores de ajedrez, fútbol o parchís – aunque en el fondono es tan distinto) consiste en que el “premio” principal no depende en último término de lo que puedas hacer (tu investigación, digamos, lo que escribes en tus artículos), sino que depende de una decisión que toman tus colegas, a saber, la decisión de reconocer públicamente que tenías razón (es decir, de lo que escriben ellos en sus artículos). Es como si en el fútbol sólo contaran los goles en propia meta.
Latesis principal del texto que presento en la EPSA afirma que un juegocomo éste sólo puede jugarse, es decir, a un científico sólo leinteresará dedicarse a jugar a ese juego, si se cumplen (al menos) trescondiciones:
1) los demás científicos siguen ciertos patrones predecibles (“reglas”)en sus decisiones acerca de qué resultados de los colegas considerarcomo “descubrimientos” (si no, ¿para qué vas a discutir con ellos?);
2) estos patrones favorecen que lo que llamamos “descubrimientos” tengan ciertas propiedades epistémicamente deseables; y
3) aceptas seguir esos patrones como parte de un “contrato social” con el resto de tus colegas.
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La cuestión relevante es: ¿cómo puede organizarse un juego así?, y ¿qué tiene de tan bueno? Lo veremos en próximas entregas.
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Comentarios

Tienes en parte razón en que muchos dentro del mundo de la investigación juegan al juego del reconocimiento y la publicación. Pero aquí falla algo, porque la manera más exitosa de jugar a ese juego, no es haciendo grandes descubrimientos, sino siendo un gran mediocre. Mediocre, pero eficiente a la hora de escribir artículos (la mayor parte irrelevantes), astuto, socialmente activo en el "mundillo" de los grupos de investigación y las revistas, "matón" para conseguir recursos y atrapar a otros investigadores de valía, etc. Curiosamente, las estrategias que potencian la "excelencia" en investigación, potencian en realidad ese tipo de mediocridad.

Una manera poco eficiente de jugar a este juego es intentar hacer un descubrimiento auténtico. Es poco eficiente, porque el riesgo de fracasar es máximo. Y también, porque los que vayan a juzgar tu trabajo, editores de revistas, etc. seguramente lo rechacen. Ejemplos de estos los hay a montones. Por supuesto, todos los buenos investigadores tienen la esperanza de convencer a sus colegas de que tienen razón, pero en esa visión que tienes de que esto es sólo ese tipo de juego falta algo. El buen investigador busca algo que es de crucial importancia para el, hasta el punto de llegar a empeñar la vida. Y esto lo puede hacer en una sociedad, en medio del juego que planteas, o en una isla desierta.

Algo que falla en estos análisis tipo "pomo", es que el descubrimiento científico tiene entidad por si mismo, y no está definido socialmente. A diferencia de los análisis del descubrimiento científico :-)

buen comentario de Marco…

si el éxito se mide por los descubrimientos o aportaciones científicas correspondientes cómo explicamos ‘el éxito’ de la mayor parte de nuestra peña de cátedros a los que no se les conoce ningún trabajo de relevancia… y fíjate que están bien seleccionados, tanto como que se seleccionan bien entre ellos, con esas comisiones de eruditos máximos en el papanatismo y el clientelismo más paleto que se pueda dar sobre este planeta… me da la impresión que te estás refiriendo a este tipo juego, porque quizás se dé la remota posibilidad de que tú mismo seas uno de ellos o andes haciendo ‘méritos’ para ser aceptado en esa tribu… pues nada muchacho, estúdiate bien las reglas de la genuflexión clientelar que te irá mucho mejor que las chorradas que acabas de escribir… dios los cría y ellos se juntan!!.

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