por fin se ha celebrado el primer foro de la “Alianza de Civilizaciones”, tan deseado por ZP y que ha pasado tan sin pena ni gloria por los informativos (¿no se lo creían ni los organizadores?, ¿o los medios pensaban que al público le mola más la sangre y la carnaza?; en todo caso
, Prisa no ha dejado de meter su pullita),quiero aportar mi granito de arena, con una proposición que, no me cabeduda, contribuiría como ninguna al hermanamiento de los pueblos ahoraenfrentados por un odio visceral..
Todos sabemos del gran éxito que ha tenido en la Unión Europea el programa “Erasmus” (también llamado “Orgasmus” por la intensa
dedicación al encuentro de culturas de la que dan gala tantos de sus jóvenes beneficiarios). Se trata de permitir a los alumnos universitariosque hagan un curso de su carrera en una universidad de otro país de laUnión mediante una generosa beca (que en un 95 % financian los padres).Las nuevas generaciones de europeos que surjan de esta experienciaerásmica (no me refiero a los que surjan de la experiencia orgásmica,pues, siendo los becarios gente preparada, saben hacer buen uso de losmedios anticonceptivos) verán los distintos países de Europa más comoregiones diversas de una sola nación que como “el extranjero”..
Pues bien, mi propuesta, para los r
esponsablesde la Alianza de Civilizaciones, consiste en que algo parecido se hagacon los estudiantes que se preparan para la venturosa, aunquesacrificada vida de mediación entre los hombres y el Altísimo.Me refiero a los heroicos alumnos de seminarios diocesanos, madrasas,escuelas rabínicas y demás (en una segunda fase podía extenderse a loslamasterios y otras instituciones orientales; de momento, los pobresbudistas no meten mucho ruido -o, como decía Sabina, “del Tibet a aquí, no llega”-)..
Para futuros curas, pastores (de ganado humano), rabinos, imanes, mulás, y
demás (puede incluirse a los alumnos de universidades del Opus ysimilares), ¿no se abriría ante ellos una experiencia poderosísima decercanía a los hijos de Dios sise hiciera obligatorio que, para poder “ejercer” su oficio, tuvieranque pasar al menos tres o cuatro años estudiando en las escuelas deotras religiones y prestando servicios en los templos de éstas? Y sihacen un recorrido un poco más largo, pasando por tres o cuatrosubdivisiones de cada religión, mejor que mejor..
Lo largo delproceso (frente al año escaso de que gozan los becarios Erasmus) sedebe, naturalmente, a que la “inculturación” en una mentalidadreligiosa distinta de la propia es psicológicamente más difícil, enparte por la dificultad inherente al oficio, que en general suele ponerbastantes trabas a la derivación orgásmica del programa para alumnosuniversitarios (sin contar la estimulación manual, que, salvo ayuda porterceros, suele dar poco juego en lo de la asimilación de culturasajenas, al contrario que la estimulación bigenital), y en parte porqueasí tendríamos unos añitos más a los futuros sacerdotes sin ejercer, loque siempre es muy beneficioso para el rebaño.
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Tanto la idea del programa, como su nombre (Erasmus Dei,¿cuál si no?) los cedo gratuitamente a los organizadores de la Alianzade Civilizaciones, para que puedan aplicarlos como mejor les inspire elEspíritu Santo (que sea).
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Amén.

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