MÁS SOBRE LA DEMOCRACIA PLURICAMERAL, LA LEY DE D’HONT, Y LA DEMOCRACIA DIRECTA

La democracia pluricameral es un sistema intermedio entre la democracia directa y la democracia representativa basada en partidos-hipermercado.
Por su carácter ilustrador, reproduzco aquí mis comentarios sobre la democracia directa, la democracia pluricameral, y la ley de D’Hont, en el blog La mirada del mendigo. Perdón si es un poco largo.
LA DEMOCRACIA Y LA LEY DE D’HONT

Mendigo (ya que ignoro tu nombre):

gracias por tus comentarios.En realidad, no estaba “apoyando” la ley de D’Hont, que tiene efectosbastante perniciosos. Simplemente intentaba mostrar que todoslos sistemas de votación tienen sus pros y sus contras. De hecho, loque yo propongo es un sistema proporcional, pero más flexible que elque sugiere la “simple” proporcionalidad.

Veamos: tú afirmas que “cualquierotro sistema de democracia parlamentaria que no refleje con la máximafidelidad posible (sin necesidad de trocear diputados) los resultadoselectorales en la cámara de representandes, no es que sea “maligno”,sólo que es ILEGÍTIMO.

Bueno, que sea legítimo o ilegítimono depende de las propiedades que tenga “en sí mismo” el sistema devotación. Lo que hace legítimo a un sistema electoral es que haya unamayoría (constitucionalmente suficiente) que lo apoye. Si la granmayoría de la población estuviera a favor de un sistema mayoritario,como el que tienen muchos países, pues eso sería lo “legítimo”. Inclusoaunque a mí no me guste el sistema mayoritario.

Por otro lado,el sistema proporcional tiene una “trampa”, que no tiene que ver con la”gobernabilidad”, sino con la forma en que DISTORSIONA la voluntad delos ciudadanos. Y es precisamente la trampa que denuncio en la entradaque citaba de mi blog: tú partes de la premisa de que “la gente decidevotar IU, o CiU, o PP…”, y esas decisiones deberían representarseproporcionalmente en el parlamento. ¡Pero la cuestión es, ¿por quétengo que elegir entre un partido u otro, si posiblemente habrá cosas que me gusten más de unos y otras de otros?! En realidad, cuando estás votando a un partido (aunque luego la asignación de escaños sea proporcional), YAha habido una “distorsión” de la opinión de los “votantes”, cuando elpartido en cuestión ha decidido qué proponer en su programa teniendo encuenta las opiniones de mucha gente con opiniones MUY distintas.

La verdadera “representación” proporcional es la FALTA total de representación: es decir, que todas las leyes se decidieran mediante referéndum,sin parlamento ni zarandajas. Así no harían falta ni siquiera partidospolíticos: los candidatos a presidente del gobierno se presentarían atítulo particular.

Pero, como es posible que un sistema en elque TODAS las leyes se votaran por referendum fuera un auténtico coñazo(y mucha gente pasaría de votar, y de enterarse de qué va cada ley), espor lo que me parece que la “democracia pluricameral” sería unsustituto razonable. Se elegiría un parlamento (o una sección delparlamento) para cada grupo de temas, y podrías dividir tu voto enfunción de tu opinión sobre cada tema.

Ten en cuenta que ladiversidad de las opiniones no se refleja sólo en la “dimensión” de losdistintos partidos (si quieres, imagínatelos en una tabla, uno en cadacolumna, de izquierda a derecha), sino también en la diversidad de los problemas políticos(las filas de la tabla). Tú (y casi todo el mundo que critica la leyelectoral) sólo se fija en la diversidad que viene dada por ladimensión horizontal, pero también hay que tener en cuenta vertical (yyo creo que más, porque es lo que se refiere a los verdaderos problemas de los ciudadanos, de unos más unos, y de otros más otros).

Un saludo

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DEMOCRACIA Y REPRESENTATIVIDAD

Mendigo:

acepto todas las críticas; naturalmente, mi propuesta no mela tomo como una insignia sagrada que, o se acepta íntegramente, o meconsideraré ultrajado en mi honor (que es como se suelen presentar laspropuestas en este país), sino como una idea para discutir, de la que,con suerte pueden salir otras ideas mejores.
Ya sé que con partidoscomo los que tenemos ahora (con tendencia omniabarcante), un sistemaasí no funcionaría, pero creo que una de las virtudes del sistema seríaque forzaría un cambio en los partidos.
Por otro lado, el problemade la democracia directa no es sólo cuánto le molesta a la gente ir avotar (creo que a la mayoría nos gusta), sino cuánto nos molesta tomarnos la molestia de sopesar los pros y los contras de cada propuesta que tenemos que votar;creo que el principal peligro de la democracia directa, por tanto, esel que los ciudadanos tenderíamos a votar un poco a lo loco, mientrasque un parlamento existe (o debería existir) precisamente como cámarade discusión en la que se piensan y repiensan las leyes. Lo que yo meplanteo es: ¿cómo conseguir que las leyes se hagan así -pensándolas ydebatiéndolas racionalmente-?

Lo a que a mí no me gusta de lospartidos es precisamente el que se ocupen de todo “por obligación”. Ladebilidad del movimiento ciudadano se debe a que los ciudadanos nosmovilizamos, si acaso, por un fin concreto, pero los partidos son como”hipermercados” (sólo con marcas propias, eso sí), en los que cadademanda tiene que competir con otras rivales a la hora de hacer unprograma unificado. Lo que yo querría es que esos “movimientossociales” fueran directamente al parlamento, y que hubiera unparlamento estructurado de tal forma que eso fuera posible.

Dicesque la representación con la ley D’Hont está mal. Pero está aún peor,posiblemente, si te fijas en la representación de las IDEAS (y eso nolo arregla la representación proporcional). P.ej., ¿cuántos diputadosapoyarían una ley de plazos para el aborto? Tal vez muy pocos, o almenos, seguro que los del PP (cerca del 40 %) no. En cambio, tal vezmás de un 80 % de la población esté a favor. ¿Y el canon digital? Y asípodemos decir con muchas otras cosas. Y repito, eso no se arregla conuna representación proporcional, porque tú votas a un partido que apoyael canon (digamos), o rechaza la extensión del aborto, porque el RESTOde sus políticas te parece mejor que las de los rivales, pero “tragas”con muchas cosas con las que no estás de acuerdo.

Y por último,lo de la “justicia” tampoco equivale a la “proporción lineal”. Terepito que un sistema mayoritario, en el que cada pueblo o barrio eligea UN diputado, y en donde las minorías desaparecen del todo, puede serTOTALMENTE justo desde el punto de vista de los ciudadanos del país, siles parece así.

Un saludo

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DE NUEVO LA DEMOCRACIA PLURICAMERAL

Querido Mendigo:

graciaspor tus comentarios. En realidad, no estaba “apoyando” la ley deD’Hont, que tiene efectos bastante perniciosos. Simplemente intentabamostrar que todos los sistemas de votación tienen sus pros ysus contras. De hecho, lo que yo propongo es un sistema proporcional,pero más flexible que el que sugiere la “simple” proporcionalidad.

Veamos: tú afirmas que “cualquierotro sistema de democracia parlamentaria que no refleje con la máximafidelidad posible (sin necesidad de trocear diputados) los resultadoselectorales en la cámara de representandes, no es que sea “maligno”,sólo que es ILEGÍTIMO.

Bueno, que sea legítimo o ilegítimono depende de las propiedades que tenga “en sí mismo” el sistema devotación. Lo que hace legítimo a un sistema electoral es que haya unamayoría (constitucionalmente suficiente) que lo apoye. Si la granmayoría de la población estuviera a favor de un sistema mayoritario,como el que tienen muchos países, pues eso sería lo “legítimo”. Inclusoaunque a mí no me guste el sistema mayoritario.

Por otro lado, el sistema proporcional tieneuna “trampa”, que no tiene que ver con la “gobernabilidad”, sino con laforma en que DISTORSIONA la voluntad de los ciudadanos. Y esprecisamente la trampa que denuncio en la entrada que citaba de mi blog:tú partes de la premisa de que “la gente decide votar IU, o CiU, oPP…”, y esas decisiones deberían representarse proporcionalmente enel parlamento. ¡Pero la cuestión es, ¿por qué tengo que elegir entre unpartido u otro, si posiblemente habrá cosas que me gusten más de unos y otras de otros?! En realidad, cuando estás votando a un partido (aunque luego la asignación de escaños sea proporcional), YAha habido una “distorsión” de la opinión de los “votantes”, cuando elpartido en cuestión ha decidido qué proponer en su programa teniendo encuenta las opiniones de mucha gente con opiniones MUY distintas.

La verdadera “representación” proporcional es la FALTA total de representación: es decir, que todas las leyes se decidieran mediante referéndum,sin parlamento ni zarandajas. Así no harían falta ni siquiera partidospolíticos: los candidatos a presidente del gobierno se presentarían atítulo particular.

Pero, como es posible que un sistema en elque TODAS las leyes se votaran por referendum fuera un auténtico coñazo(y mucha gente pasaría de votar, y de enterarse de qué va cada ley), espor lo que me parece que la “democracia pluricameral” sería unsustituto razonable. Se elegiría un parlamento (o una sección delparlamento) para cada grupo de temas, y podrías dividir tu voto enfunción de tu opinión sobre cada tema.

Ten en cuenta que ladiversidad de las opiniones no se refleja sólo en la “dimensión” de losdistintos partidos (si quieres, imagínatelos en una tabla, uno en cadacolumna, de izquierda a derecha), sino también en la diversidad de los problemas políticos(las filas de la tabla). Tú (y casi todo el mundo que critica la leyelectoral) sólo se fija en la diversidad que viene dada por ladimensión horizontal, pero también hay que tener en cuenta vertical (yyo creo que más, porque es lo que se refiere a los verdaderos problemas de los ciudadanos, de unos más unos, y de otros más otros).

Un saludo

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¿DEMOCRACIA DIRECTA?

Queridos soñadores:

lode la democracia directa suena bien, y las posibilidades tecnológicaslo facilitan muchísimo más, pero el problema es que, con independenciade estas nuevas posibilidades, a la inmensa mayoría de la gente leatosigaría muchísimo tener que andar comiéndose la cabeza sobre todas ycada una de las discusiones políticas. ¡Pero si todo el mundo nosescaqueamos todo lo que podemos de las juntas de vecinos! (y mira quelos temas que se discuten ahí nos afectan directamente, y hacen faltabien pocas “nuevas tecnologías” para discutir y votar).

No setrata sólo de un problema de “pasotismo” o de “alienación”. Incluso laspersonas más entuiastas, activas y preparadas nos preocupamos por, comomáximo, un miserable uno por ciento (y estoy exagerando) de lascuestiones que se deciden en los ámbitos políticos día a día. Sobreesos temas estamos deseando que nos dejen decidir, pero, además de queesas ganas no las vamos a tener toda la vida, hay muchísimos otrostemas que no nos da la gana molestarnos en pensar.

A esto nopodemos responder con la actitud de decir “¡al que no le interese, quese abstenga y punto!”, porque no se trata de una cuestión dedesinterés: se trata de que todos tenemos derecho a que nuestros valores, necesidades y opiniones sean tenidos en cuenta al decidir las leyes, pero no tenemos la obligación de participar activamente en la elaboración de esas leyes. Es decir, yo quiero tener (porque tengo derecho a ello) la capacidad de influiren el establecimiento de las leyes, pero eso no implica que tenga eldeber de estar molestándome en informarme y reflexionar sobrecuestiones enormemente técnicas y/o enormemente aburridas. Por esotengo derecho a delegar mi capacidad de decisión en personas que se especialicen en la creación de leyes.

Estoademás es una simple consecuencia de la división del trabajo: del mismomodo que no todos tenemos la obligación de saber reparar el circuitoeléctrico de casa, tampoco tenemos la obligación de dedicar un terciode nuestras horas de vida a discutir de política (naturalmente, quienquiera, que lo haga, pero un sistema en el que el ciber-ciudadano puede participar directamente en la política no debe quitar el derecho que tienen a delegar su voto aquellos que no quieren vivir en el ágora todo el día).

La democracia directa corre el riesgo de convertirse en una tiranía de los ciberentusiastas,
igualque los sistemas electorales actuales se convierten en una tiranía delos grandes partidos. Aquélla tiene la ventaja de que, como los cibersson muchos y desorganizados, sería más difícil que se dedicaran atrincar a lo bestia. Y tiene la desventaja de que las leyes quesurgieran serían seguramente bastante caóticas, e incompatibles entresí. El sistema actual, naturalmente, tiene las ventajas einconvenientes opuestos.

De nuevo, el sistema de democraciapluricameral (que se puede complementar con referendums más frecuentes)me parece un equilibrio razonable para satisfacer el deseo de losentusiastas de la democracia directa (pues habría un papel más ampliopara los movimientos ciudadanos autoorganizados) y el de los quequeremos dedicarnos a lo nuestro, y pensamos que la Atenas de Periclesera como vivir todo el día sometido a la continua vigilancia de uncorral de vecinos. La experiencia de la democracia ateniense condujo,sabiamente, a la filosofía del más grande de los sabios de Grecia,Epicuro: late bioseas (“pasa desapercibido toda tu vida”).

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