Las patentes de D. Leonardo Torres Quevedo (Segunda Parte)

Continúa, en esta segunda entrega, una revisión de las patentes de Torres Quevedo.

Globos dirigibles

Entre 1906 y 1919, Leonardo Torres Quevedo registró en España un total de seis invenciones relacionadas con globos dirigibles. El 11 de julio de 1906 se presentó la solicitud Un nuevo sistema de globos fusiformes (patente ES 38 692), que empleaba una viga flexible en forma triangular. Dicha viga estaba compuesta solamente de tirantes (cuerdas, o cuerdas y tela) que se mantenían en tensión por efecto de la presión del gas interior.

Esta patente fue extendida al Reino Unido (patente GB 15 938 A.D.1907) y Francia (FR 382 794), y en este país se presentaron cuatro patentes adicionales con otras tantas mejoras de dicha invención. Una de estas mejoras también fue registrada en España, el 8 de agosto de 1906, mediante el certificado de adición nº 44 956 a la patente ES 38 692, “Mejoras introducidas en el objeto de la patente principal”; dichas mejoras se referían a la inclusión de un globo auxiliar en la popa del dirigible.

 

El 30 de julio de 1913 se presentó en España la patente ES 56 139, “Un nuevo tipo de buque denominado Buque campamento”, que describía el procedimiento de lanzar y recoger un globo desde un buque, así como su proceso de inflado.

“Globos fusiformes deformables” (patente ES 57 622), fue la cuarta patente sobre dirigibles que Leonardo Torres Quevedo presentó en España, el 2 de marzo de 1914. La invención describe una envolvente fusiforme de sección variable según el volumen del hidrógeno contenido, así como una armadura rígida compuesta de una viga terminada en dos puntas cónicas a la proa y popa del dirigible. Esta invención fue extendida en Francia (patente FR 478 617).

El 11 de agosto de 1919 se presentó en España una nueva patente (ES 70 626) titulada “Un nuevo tipo de globo denominado Hispania”, que posteriormente fue extendida a Reino Unido (patente GB 149 994) y Francia (patente FR 521 707). La invención propone la disposición de unos tubos de lastre en el fondo del globo, y a lo largo del mismo, con objeto de compensar los desequilibrios en la masa total del dirigible según se va consumiendo el combustible que alimenta los motores. Una configuración alternativa a estos depósitos de lastre se presentó en el certificado de adición nº 70 895 a la patente ES 70 626, “Mejoras introducidas en el objeto de la patente principal”, solicitado el 19 de septiembre de 1919.

Torres Quevedo desarrolló otras invenciones sobre dirigibles, como el sistema de amarre descrito en las patentes británica GB 2 737 A.D. 1912 y francesa FR 439 618; sin embargo, no hay constancia que este dispositivo fuese protegido en España con otra patente.

Dibujos de la patente francesa FR 439 618 (fuente: INPI, Institute National de la Propiété Industrielle, y base de datos Esp@cenet)

Otras invenciones

Además de las ya mencionadas, en el Archivo de la Oficina Española de Patentes y Marcas se custodian otras doce patentes relativas a otras tantas invenciones del insigne ingeniero cántabro. Cuatro de estas invenciones se refieren a máquinas de escribir, como la patente ES 80 121, “Perfeccionamientos en las máquinas de escribir”, solicitada el 2 de diciembre de 1921. Este dispositivo incluía un servomotor que, al apretar un botón, hacía que el papel corriese. Podría considerarse que esta invención es un antecedente de lo que, años después, serían las máquinas de escribir eléctricas. Otras invenciones sobre máquinas de escribir fueron las patentes ES 82 369 (solicitada el 25 de julio de 1922), ES 86 155 (solicitada el 13 de julio de 1923) y ES 87 428 (solicitada el 22 de noviembre de 1923).

Leonardo Torres Quevedo fue un inventor muy fecundo y versátil. Además de las ya mencionadas, presentó otras ocho patentes de temática variada, como un procedimiento de señalización (patente ES 27 042, de 1900), una máquina para copiar  discursos a medida que se pronuncian (patente ES 39 798, de 1907), una embarcación (patente ES 63 383, de 1916), un sistema de enclavamientos ferroviarios (patente ES 66 560, de 1918), paginación de libros (patentes ES 99 176 y ES 99 177, de 1926), un puntero proyectable (patente ES 116 770, de 1930), y un proyector didáctico (patente ES 117 853, de 1930).

El ingenio y la obra de D. Leonardo Torres Quevedo es una muestra de lo que puede ser la capacidad inventiva personal; además, éste es un claro contra ejemplo para decir: “Nosotros también inventamos,… y tan bien como ellos”, si se permite la expresión.

 

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