Mujeres inventoras (primera parte)

Desde hace varios años, cada 26 de abril se celebra el Día Mundial de la Propiedad Industrial e Intelectual con objeto de dar a conocer la función que desempeñan los derechos de propiedad industrial e intelectual (patentes, marcas, diseños industriales, derechos de autor) en el fomento de la innovación y la creatividad. En 2018, la campaña del Día Mundial de la Propiedad Industrial e Intelectual ha celebrado el talento, el ingenio, la curiosidad y el valor de las mujeres como impulsoras del cambio en nuestro mundo. El lema de este año ha sido:

Artífices del cambio: las mujeres en la innovación y la creatividad.

La Oficina Española de Patentes y Marcas ha querido sumarse a este homenaje a la actividad de las mujeres inventoras; para ello, en el vestíbulo de la entrada puede encontrarse (hasta el 31 de julio de 2018) una sencilla exposición consistente en varios paneles que resumen la vida y principales obras de veintitrés mujeres (ocho de ellas españolas). En este blog, se desea hacer una breve mención a estas innovadoras. La mayor parte de la información que se transcribe se ha obtenido de la web del Archivo Histórico de la OEPM, elaborada gracias a la colaboración entre la OEPM y la Universidad Autónoma de Madrid.

Margarita­ Salas Falgueras es una investigadora española pionera de la biotecnología. Nació en Canero (Asturias) en 1938, hija del psiquiatra José Salas Martínez. Licenciada en Química (1960) y Doctora en Bioquímica (1963) por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Margarita Salas contrajo matrimonio en 1963 con su compañero de estudios Eladio Viñuela Díaz (1937-1999). Ambos fueron ayudantes en la Universidad de Nueva York del médico español Severo Ochoa entre 1964 y 1967. Bajo la dirección de Ochoa, Salas y Viñuela estudiaron la formación de la síntesis de las proteínas bacterianas por la intervención del aminoácido formilmetionina. El matrimonio regresó a España en 1968 y organizó un laboratorio en el Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) de Madrid, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En 1968 Salas obtuvo la plaza de profesora de Genética Molecular en la Facultad de Química de la Universidad Complutense de Madrid, ocupándola hasta 1992. Profesora de investigación en el CIB (1973-1977) y en la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) (1977-1981), desde 1974 trabajó en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), dependiente del CSIC y de la UAM, del que fue su directora (1992-1993). La Doctora Salas y su equipo estudiaron la biología molecular del virus bacteriófago ­29 (“φ29”), agente infeccioso de la bacteria del suelo­ bacillus subtilis. Este virus, elegido por su simplicidad (20 genes) a la hora de manipularlo, se convirtió en modelo para toda la investigación posterior en ingeniería genética.

Durante la década de 1980 Salas y su equipo del CBMSO descubrieron un revolucionario método de replicación del ADN. Comprobaron que el ­φ29, al infectar al bacilo, producía la síntesis de la proteína DNA polimerasa viral, cuyas propiedades la convertían en la enzima perfecta para amplificar el ADN a partir de cantidades mínimas, lo que permitió a posteriori una gran cantidad de aplicaciones. El CSIC protegió la invención mediante patentes en varios países (WO 91/16446, US 5 001 050, JP 55 08302, EP 527 728, ES 2 103 741 T3, DE 69 031 043), obteniendo regalías por sus licencias, lo que ha hecho de la patente de la DNA polimerasa viral la más productiva de la investigación española.

Imagen de la proteína DNA polimerasa infectada por el virus bacteriófago φ 29.

La Doctora Salas tiene en su haber numerosos reconocimientos y distinciones, como Presidenta de la Sociedad Española de Biología (1988-1992) asesora del Instituto Max Planck de Genética Molecular en Berlín (1989-1996) y del Instituto Pasteur de París (2001), miembro de la Academia Americana de Microbiología (1966), la Organización Europea de Biología Molecular (1983), la Academia de Europa, la Real Academia Española de Ciencias (1988), la Academia Europea de Ciencias y Artes (1997), la Real Academia Española de la Lengua (2003) y la Academia de Ciencias de los Estados Unidos (2007). Es doctora “honoris causa” por las Universidades de Oviedo (1996), Politécnica de Madrid (2000), Extremadura (2002), Murcia (2003), Cádiz (2004) y, desde 2008, es Marquesa de Canero.

Otra mujer relevante fue la pedagoga y médica italiana Maria ­Montessori (1870-1952), licenciada en medicina por la Universidad de Roma-La Sapienza) siendo la primera mujer italiana en obtener este título (1896). En 1897 ya ejercía como ayudante de la Cátedra de Psiquiatría, y tomó contacto con niños con discapacidad. Entre 1899 a 1900 dirigió en Roma la Scuola Magistrale Ortofrenica consiguiendo que niños de ocho años con discapacidad alcanzaran notas por encima de la media en los exámenes oficiales de lectura y escritura. Influida por diversos pensadores, médicos y educadores (Rousseau, Itard, Séguin, Pestalozzi, Froebel), amplió su formación (antropología, psicología, filosofía) en Londres, París, Roma, Turín y Nápoles. En 1907 abrió en el popular barrio romano de San Lorenzo su primera “Casa dei Bambini” (para 50 niños entre dos y cinco años) donde puso en práctica su famoso método educativo, vigente actualmente en más de ocho mil escuelas públicas y privadas.

María Montessori viajó a Barcelona en 1934 para aplicar su método a la catequesis católica, ciudad en la que permaneció hasta el inicio de la guerra civil. Una parte fundamental de su método educativo fue el material didáctico que ella misma desarrolló, como queda reflejado en sus patentes (como es 55067, ES 68470, y FR 404244). El estallido de la Segunda Guerra Mundial la sorprendió en la India, donde permaneció hasta 1946, trabando amistad con Gandhi. Retornó a Italia en 1947 donde recuperó la docencia universitaria y colaboró en la reconstrucción del sistema escolar nacional. En 1949 fijó su residencia en Holanda. Autora de una docena de libros, obtuvo sendos doctorados “honoris causa” por las Universidades de Durham (1926) y Amsterdam (1950). Estuvo nominada tres veces al Premio Nobel de la Paz (1949, 1950 y 1951). Falleció en Noordwijk (Holanda) a los 81 años.

Dibujos de la patente española ES 68470 de Maria Montessori (“Sistema para iniciar a los niños en el estudio de la aritmética y la geometría plana y del espacio”).

La empresaria e inventora estadounidense Marion O’Brien ­Donovan (1917-1998) pudo acostumbrarse a la innovación y los negocios gracias a la empresa­ familiar The South Bend Machine Tool Company, dedicada a la fabricación de tornos para la construcción de maquinaria. Marion se graduó en Literatura Inglesa por la Escuela Rosemont de Filadelfia y más tarde en Arquitectura por la Universidad de Yale. En 1942 contrajo matrimonio con el importador de cuero James F. Donovan, un importador de cuero, adoptando su apellido.

Con el nacimiento de su primera hija (1946) Marion tuvo que enfrentarse con la engorrosa e ineludible tarea de lavar constantemente los pañales sucios y la ropa manchada. Por ese motivo fabricó un cubre pañal con trozos de cortinas de baño hechas del mismo nylon que los paracaídas, material impermeable muy abundante en la época y lo suficientemente flexible y transpirable. Incorporaba además unos botones de cierre a presión para conseguir la máxima fijación y prescindir de los tradicionales imperdibles, poco prácticos y muy peligrosos. Los buenos resultados de su invento llegaron de inmediato: era reutilizable, fácilmente lavable, mantenía secas la ropa y sábanas del bebé y evitaba las erupciones cutáneas y el riesgo de pincharse.

Marion bautizó el cubre pañal como “Boater” por su parecido a un bote de navegar (“boat”). Dado que ninguna empresa se interesó en fabricarlo o comercializarlo, en 1949 ella misma creó su propia compañía “­Donovan Enterprises” y lo ofreció a la venta en los grandes almacenes­ Saks Fifth Avenue­de Nueva York. El éxito del cubre pañal fue instantáneo y Donovan lo protegió a través de cuatro patentes (US 2556800, US 2575163, US 2575164 y US 2575165), concedidas todas en 1951. También fue protegido en Canadá (CA 482174) y en España (ES 39242).

Dibujos de la patente estadounidense US 2 575 165 de Marion O’Brien Donovan.

Marion patentó diversas invenciones, muchas extendidas a otros países:  un contenedor-dispensador de sustancias fluidas (US 2811281), pañuelos faciales de papel (US 2627974, US 3007065, US 3119516 y US 3338469), una liga para medias ajustable a la cintura (US 3067478), sobres (US 3270948 y US 3270950), material de oficina (US 3620553), un cordel elástico para los vestidos que se abrochaban por la espalda (US 3599274), una percha de ropa con capacidad para colgar ordenadamente hasta treinta prendas (US 4169534) y un hilo para la higiene bucodental (US 4523600).

Otra inventora destacable es la empresaria norteamericana Elizabeth Arden­ (1878-1966), nacida en Woodbridge (Canadá) como Florence Nigthingale Graham.­ Hija de emigrantes británicos, tras la muerte de su madre (1884) trabajó en la tienda familiar de comestibles en Toronto. En 1901 inició estudios de enfermería descubriendo que los tratamientos para piel de quemados servían como lociones de belleza. Tras dejar los estudios y ocuparse luego en diversos empleos, en 1908 se marchó a Nueva York. Allí trabajó como contable de una empresa farmacéutica ampliando sus conocimientos para desarrollar el concepto de “crema de belleza”, por entonces desconocido.

En 1909 abrió un salón de belleza en la Quinta Avenida de Nueva York, junto con otra socia; en 1910 el salón pasó a su propiedad, y cambió el nombre del local por el de Elizabeth Arden. En 1912 fue a París para conocer técnicas de belleza y de masaje facial. A su vuelta, Arden introdujo en los Estados Unidos el moderno maquillaje de ojos (el rímel y la sombra para párpados), y elaboró coloretes y polvos tintados de su propia invención. Tras establecer en París su primer salón en el extranjero (1922) y abrir el lujoso spa de Maine Chance (1934), comercializó su primera fragancia “Blue Grass” (1935) así como el bálsamo para la piel “Eight Hours Cream” (1936). Por entonces ya era dueña de 29 salones en todo el mundo (17 países hacia 1950). Doctora “honoris causa” por Syracusa (1949) y Dama de la Legión de Honor (1962), falleció en Nueva York a los 88 años siendo propietaria de 100 establecimientos en todo el mundo, contando una fortuna personal superior a los 30 millones de dólares.

Modelo de utilidad ES 74 832 U, propiedad de Elizabeth Arden Ltd, relativo a un envase para productos cosméticos.

 Finaliza esta primera entrega de mujeres inventoras con el recuerdo a la estadounidense Mary Anderson (1866-1953). En el invierno de 1902, durante una estancia en Nueva York, Anderson observó que los conductores de tranvías y automóviles tenían enormes dificultades para retirar la nieve de las ventanillas. Buscó entonces una solución a esa falta de visibilidad durante la conducción en los días de nieve o lluvia. Tras diversos ensayos, en 1903 ideó un aparato limpia-ventanas (patente US 743 801). Se trataba de un brazo metálico basculante que llevaba incorporada una lámina de goma y que realizaba un movimiento radial con un presión uniforme sobre el exterior del parabrisas gracias a un contrapeso. Era accionado de forma manual desde el interior del vehículo por el conductor o su acompañante a través de una palanca. Tras hacer el brazo limpiador su recorrido por la ventana, un resorte lo devolvía automáticamente a su posición inicial.

En 1905 pretendió, sin éxito, que una empresa canadiense lo comercializara. Por entonces los coches no eran todavía unos bienes de consumo asequibles a la mayoría y habría que esperar a 1908 con la aparición del Ford-T (el primer “utilitario” de la historia) para que el limpiaparabrisas resultara viable e imprescindible en el equipamiento básico de los automóviles. En 1913, miles de coches en EE.UU. ya tenían incorporado un sistema como el inventado por Anderson y para 1916 se encontraba estandarizado en la industria. Anderson jamás recibió ni un solo dólar por derechos de propiedad industrial sobre su invención.

Dibujos de la patente estadounidense US 743 801 de Mary Anderson.

 

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Comentarios

Estas son las verdaderas mujeres revolucionarias. Revolucionaron su entorno con grandes aportes y sumaron mucho a la sociedad.
Muchas mujeres suelen ser ignoradas y dejadas a un lado a traves de la historia cuando se trata acerca de grandes aportes.
Muchas gracias por escribir un articulo tan completo acerca de ellas.

Saludos desde
https://descargarelsongr.com/

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