‘Propiedad Industrial’

LA FOTOCOPIADORA: UNA GRAN INVENCIÓN …… ¿EN RETIRADA?

Resulta sorprendente ver la rapidez con la que ciertos inventos, revolucionarios hace unos años, entran en decadencia. Es el sino de los tiempos actuales, los nuevos productos suelen tener ciclos de vida cada vez más cortos. Hoy en día ni siquiera las invenciones de éxito tienen garantizada la estabilidad, y la invención que protagoniza esta entrada es un claro ejemplo de ello. No le resultó fácil alcanzar la gloria y ésta no duró demasiado.

Uno que vivió los estertores del papel carbón, el cual no dejaba de tener su atractivo para un niño, aún recuerda la espectacularidad de las primeras fotocopiadoras, y como no olvidar el abuso de las mismas en los años ochenta y noventa, cuando en las facultades y escuelas universitarias baterías de decenas de fotocopiadoras vomitaban cientos de copias de libros, de apuntes que en muchas ocasiones  se archivaban sin merecer ni si quiera una mirada.

Durante unas décadas proliferaron las tiendas especializadas en la fotocopia, las copisterías, pero todos somos conscientes de que el tiempo de esplendor ya pasó y  de que la fotocopia se encuentra en plena retirada. Internet y la digitalización permiten seleccionar muy cuidadosamente qué se desea imprimir y las nuevas generaciones prescinden del formato papel a pasos agigantados.

La invención de la fotocopiadora se le atribuye al inventor estadounidense Chester Carlson, que era agente de patentes. Se suele comentar que uno de los motivos que le llevaron a su invención fue precisamente el elevado volumen de copias que, como bien sabemos los profesionales del mundo de las patentes, se manejan en este sector. Es difícil imaginar cómo se las arreglaban los agentes y examinadores de patentes en aquellos tiempos sin impresoras ni fotocopiadoras….. Según parece, en aquella época lo que se hacía para obtener múltiples copias de un documento era mecanografiar de nuevo el documento en cuestión utilizando papel de carbón. Chester era perfectamente consciente del problema que planteaba la obtención de copias de la documentación y se propuso inventar un dispositivo que permitiera solucionarlo.

Experimentando en su apartamento de Nueva York junto al austriaco Otto Kornei, llegó a la invención inicialmente bautizada como “electro-fotografía”. En esencia, el procedimiento consistía en utilizar luz para eliminar la carga electrostática de un “fotoconductor”. Como la zona negra del papel no reflejaba la luz, esas zonas permanecían cargadas electrostáticamente en el “fotoconductor” y atraían un polvo (que posteriormente sería tóner) que se depositaba sobre una hoja en blanco y se termo presionaba.

Imagen de la primera fotocopia (Lugar y fecha donde se realizó la primera fotocopia)

Dado que parte de su vida laboral había transcurrido en el mundo de las patentes, Chester estaba familiarizado con de la necesidad de presentar una solicitud de patente lo antes posible, lo cual hizo el 04 de abril de 1939, obteniendo la patente de número US2297691 el 06 de octubre de 1942.

US2297691 (Primera patente de “electro-fotografía”)

En 1946, Chester firmó un contrato con la empresa Haloid, especializada en la fabricación de papel fotográfico y competidora de Kodak, por el que recibió 10.000 $ a cambio de una licencia no exclusiva sobre su patente. La compañía Haloid que, posteriormente obtuvo una licencia exclusiva sobre la patente, decidió bautizar la tecnología como “xerografía” que significaba “escritura en seco” en griego. La primera fotocopiadora, la XeroxX model A se comercializó en 1948, pero era una máquina muy complicada de operar y que precisaba 39 pasos para obtener una fotocopia. La primera fotocopiadora moderna no se comercializó hasta 1959, con el nombre de Xerox 914. En este vídeo se puede observar que su funcionamiento era prácticamente idéntico al de las fotocopiadoras de la actualidad. El modelo Xerox 914 tuvo tal éxito que hizo que la compañía Haloid cambiara su nombre por el de “Xerox Corporation”.

Desde 1961 hasta 1976, año en que se dejó de fabricar, se vendieron unas 200.000 unidades del modelo Xerox 914. Las primeras fotocopiadoras en color aparecieron en 1968. Como se adelantaba anteriormente, tras unas décadas de esplendor, la llegada de las nuevas tecnologías ha provocado que este dispositivo pierda su papel estelar.

Las primeras fotocopiadoras llegaron a España en 1963 con la instalación de la compañía Xerox. La noticia que se incluye a continuación se publicó en el diario ABC el 23 de noviembre de 1963. Según se observa, las primeras fotocopiadoras se instalaron en algunos ministerios y grandes empresas de la época. La primera fotocopia se realizó ese mismo año en el INI (Instituto Nacional de Industria).

Xerox presentó su primera solicitud en España unos meses antes, el 27/03/1963, con el número P0286492 y título “método de producción de un espectro de cargas electrostáticas”.

Por supuesto, la aparición de las fotocopiadoras proporcionó un método maravilloso para apropiarse de información confidencial, que no podían desaprovechar los distintos servicios de inteligencia. Este artículo relata como ya en 1962, la CIA logro insertar una cámara en la fotocopiadora Xerox que se había instalado en la embajada soviética en Washington.

La marca Xerox también tiene su peculiaridad; como en tantos otros casos de invenciones de éxito abrumador, el término Xerox se ha convertido en genérico y se utiliza en lengua inglesa como sinónimo de fotocopia y de fotocopiar. El riesgo de vulgarización es evidente en los países de habla inglesa, en Rusia y en Brasil y por ello la compañía está realizando importantes esfuerzos para evitarlo, como una campaña publicitaria donde se afirmaba:  “When you use ‘xerox’ the way you use ‘aspirin,’ we get a headache.

Conclusión

A pesar de que cualquier tiempo pasado fue mejor en el mundo de la fotocopia, las fotocopiadoras-impresoras, ahora con capacidad de digitalización, siguen siendo imprescindibles en toda oficina que se precie.

 

 

Leopoldo Belda

 

 

 

 

 

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LLÉVAME HOY AL FÚTBOL

A día de hoy, la extensión y la importancia del sistema de marcas ha alcanzado todos los recovecos de la sociedad hasta el punto de que, en cualquier esquina, podemos encontrarnos con un pleito relativo a derechos de marca. Incluso en un campo de fútbol.

Con fecha 3 de octubre de 2018, el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Valencia ha emitido la sentencia que pone fin al conflicto que involucraba al Villareal CF y que ponía en peligro el nombre de su estadio, el Estadio de la Cerámica.

Todo comenzó en el año 2015. Por aquel entonces, el estadio del Villareal respondía al nombre de “El Madrigal”. Desde hacía algún tiempo, los propietarios del club, la familia Roig, deseaban fortalecer la identificación de este con la empresa PORCELANOSA, de la que también son propietarios y que constituye uno de los principales patrocinadores del club.

Dado que la actividad de PORCELANOSA se centra en la explotación de cerámicas y que, tras la última remodelación del estadio, este pasaba a tener una apariencia “azulejada”, se pensó en renombrarlo como Estadio de la Cerámica. Este proyecto no era ningún secreto y los responsables del club lo habían sugerido en diversas ocasiones, habiendo recibido amplia difusión en los medios de comunicación. Por desgracia, no tuvieron la precaución de proteger dicha denominación por vía de marca, lo que les dejaba expuestos ante la intervención de un tercero que supiera aprovechar la oportunidad.

En efecto, con fecha 13 de julio de 2015, un vecino de Villarreal intentó marcarle un gol (nunca mejor dicho) al Villareal CF, presentando una solicitud de marca con la denominación Estadio de la Cerámica para la clase 41 (que incluye las actividades deportivas) bajo el número de expediente M3570680.  Con el mismo fin, solicitó también la marca Ceramic Stadium bajo el expediente M3575632.

Los expedientes fueron tramitados sin que se apreciaran anterioridades pues, para entonces, el Villareal CF no había iniciado los trámites para el cambio de nombre del estadio. Como cualquier otro expediente que no presentara complicaciones, las marcas fueron concedidas por resolución de 11 de diciembre de 2015 y 27 de enero de 2016.

El Villareal CF no conocía la existencia de este registro de marcas y, confiadamente, inauguró su nuevo estadio con el anunciado nombre de Estadio de la Cerámica. La alegría de la inauguración se vio pronto empañada por la llegada de una notificación. El Villareal CF había sido demandado por la utilización de un nombre que estaba protegido como marca y, en consecuencia, por un comportamiento desleal en el ámbito mercantil, exigiéndose el inmediato cese en la utilización del mismo. En la práctica, se exigía que el Villareal CF dejara de utilizar el nombre que había elegido para su estadio, que retirara todo rótulo, documento o cualquier otro elemento en el que se incluyera tal denominación y, como siempre pasa en estos casos, que abonara al demandante una importante indemnización por la violación de sus derechos marcarios.

El Villareal CF observó asustado que le acababan de pitar un penalti de lo más injusto pero sus servicios jurídicos se pusieron manos a la obra sin tardanza. Resultaba evidente que haber proclamado a los cuatro vientos la intención de renombrar el estadio sin antes haber protegido adecuadamente esa nueva denominación había sido un error de principiante. De cualquier forma, no era momento de lamentarse sino de buscar soluciones. En consecuencia, decidieron lanzarse al contraataque y contestaron a la demanda con su propia demanda reconvencional, en la que se solicitaba la declaración de nulidad de las marcas del demandante y la imposición a este de las costas procesales.

Paralelamente, el demandante planteó también ante el mismo juzgado una acción de nulidad contra la marca de la Unión Europea 016206708. Esta solicitud de marca, presentada por el Villareal CF, incluía la denominación Estadio de la Cerámica y un gráfico con un dibujo estilizado del perfil del estadio pero, en cualquier caso, se presentó en fecha 28 de diciembre de 2016 por lo que, al ser posterior, no podía tener efectos en el pleito original.

El juzgado valenciano declaró que, con independencia de la pretensión principal, no tenía jurisdicción para valorar la nulidad de esta marca de la UE, remitiendo las actuaciones a la EUIPO y conociendo tan solo de la demanda original y su reconvención.

En la sentencia 208/18 por la que se resuelve la controversia, el juzgado estima la postura del Villareal CF, declarando la nulidad de las marcas que fundamentaban la demanda y condenando en costas al demandado. En consecuencia, se desestimaron también las pretensiones de éste de obligar al club a cambiar el nombre de su estadio.

La fundamentación de la sentencia se basa en presupuestos de mala fe por parte del demandante. Considera probado el juzgado que el demandante actuó movido por “una evidente mala fe” y con “aspiraciones especulativas” en base a la falta de actividad profesional por su parte en el ámbito del deporte, la falta de explotación de las marcas que registró y la fecha de solicitud de dicho registro, que tuvo lugar apenas una semana después de la publicación de numerosas noticias acerca de la intención del Villareal CF de renombrar sus estadio. Informaciones que tuvieron una amplia repercusión, especialmente en la localidad de Villareal, donde el demandante tiene su domicilio.

Se aprecia por el juzgado que el hecho de registrar las marcas por parte del demandante se hizo con una “evidente intención de impedir el uso de esa denominación para el estadio de futbol” siendo las motivaciones, como se ha dicho, de carácter especulativo y no relacionadas con la explotación comercial de dichas marcas, quebrando así el fundamento y finalidad propia de este tipo de derechos.

El demandante, como es natural, defendió que su actuación no incurrió en mala fe, que no conocía las intenciones del club en cuanto al cambio de nombre del estadio y que sus pretensiones eran legítimas.

La sentencia toma en consideración los reiterados pronunciamientos de la justicia valenciana y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea para apreciar la existencia de mala fe. En concreto, se considera que esta existe en el ámbito del registro de marcas cuando queda acreditado que la intención del solicitante no es la de llevar a cabo una explotación efectiva del signo en el mercado, sino perjudicar a terceros impidiendo el registro de otras marcas con finalidad de obstaculizar a la competencia o cuando se pretende registrar una marca para fines distintos de aquellos que constituyen el fundamento de la misma. De ahí que se haya declarado la nulidad de estas marcas, pendiente ahora de hacerse efectiva.

Al respecto, conviene recordar que la finalidad de las marcas, según todos los instrumentos legales que las regulan, es la de servir en el tráfico comercial para identificar la procedencia empresarial de productos y servicios en condiciones de competencia ordinaria. En el presente caso, el juzgado ha considerado evidente que el demandante no registró dichas marcas para hacer tal explotación de las mismas sino para coaccionar al Villareal CF y obtener de él compensaciones e indemnizaciones en base a un registro prioritario, no existiendo nunca verdadero interés en explotar las marcas como tales.

Un caso que se produce con cierta frecuencia, en el que un “listillo” intenta aprovecharse de los procedimientos de registro de marcas para obtener, malintencionadamente, un beneficio ilegítimo a costa de un tercero. Afortunadamente, aunque el sistema haga posible la existencia de estas prácticas desleales, siempre hay un partido de vuelta en, en este caso el juzgado, para volver a poner orden en el marcador.

 

 

Juan Uceda

 

 

 

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NUEVAS DIRECTRICES DE LA OFICINA EUROPEA DE PATENTES PARA EL EXAMEN DE INVENCIONES SOBRE “INTELIGENCIA ARTIFICIAL”

Estamos viviendo unos meses donde el término “Inteligencia Artificial” está presente en todos los ámbitos y conversaciones, principalmente laborales. Se ha convertido en una especie de burbuja, en lo que en inglés se conoce como “hype”, un gigantesco “hype”. Todas las organizaciones se sienten en la necesidad de incluir la inteligencia artificial en sus procedimientos, por miedo a quedarse rezagados. La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un asunto de “ciencia ficción” y ya está entre nosotros, aunque quizás ya llevaba muchos años aquí y sólo ahora somos conscientes de ello.

El mundo de la propiedad industrial y más concretamente de las patentes no podía quedarse al margen y prácticamente todos los días hay algún seminario, conferencia, etc. sobre la Inteligencia Artificial y las Patentes u otras figuras de la Propiedad Industrial. El pasado 30 de mayo se celebró una conferencia en la Oficina Europea de Patentes, sobre la que ya se publicó una entrada en este blog. También la OMPI organizó un encuentro de oficinas de propiedad industrial para discutir la utilización que realizan de la Inteligencia Artificial, publicando un informe basado en las respuestas recibidas a un cuestionario. La USPTO acaba de anunciar una conferencia muy similar a la organizada por la EPO y que tendrá lugar el próximo día 5 de diciembre.

Dentro del Comité Permanente de Derecho de Patentes, la delegación española solicitó la realización de un estudio sobre la relación entre el Derecho de patentes y la Inteligencia Artificial, propuesta que habrá que presentar de nuevo en la próxima sesión de diciembre.

Mientras tanto, rara es la semana en que no aparece alguna noticia relativa a la incorporación de la IA por parte de una Oficina de Propiedad Industrial a sus actividades. Además del conocido caso de la Oficina Japonesa, en los últimos tiempos hemos conocido la incorporación de un “bot” de asistencia a los solicitantes en el INPI francés y de un programa de búsqueda de marcas a partir de imágenes  basado en “deep learning” en el INAPI chileno. También la India tiene su estrategia sobre la utilización de la Inteligencia Artificial. Por otro lado, las llamadas IP5 (Las 5 oficinas de patentes más grandes el mundo, que tramitan un 80% de todas las solicitudes de patentes presentadas en el mundo) han declarado la IA una máxima prioridad estratégica.

En aquella conferencia celebrada en mayo, la Oficina Europea de Patentes anunció que en octubre se publicaría otra versión de las directrices con un nuevo apartado dedicado al examen de las invenciones relativas a la inteligencia artificial. Y aquí están.

Lo primero que se puede destacar es que las indicaciones relativas a la inteligencia artificial se incluyen en la parte G (patentabilidad), dentro de la lista de exclusiones y a su vez como un subapartado de los “métodos matemáticos”. Ello indica que se ha considerado un tipo de invenciones que en ocasiones van a estar excluidas de la patentabilidad por considerarse un método matemático (art. 53.2.a CPE). El primer párrafo señala que estos programas son de naturaleza matemática abstracta y que por tanto es de aplicación lo indicado en las directrices sobre ese tema.

El segundo párrafo llama la atención sobre expresiones como “motor de razonamiento”, “red neuronal” o “máquinas de vectores de soporte” porque normalmente se refieren a modelos abstractos privados de carácter técnico.

Como ejemplo de inteligencia artificial con una contribución técnica se cita la utilización de una “red neuronal” en un aparato de control del corazón para detectar latidos irregulares. El resto de la guía relativa a estas invenciones se centra en los programas de “clasificación”. Los programas de clasificación de imágenes digitales, vídeos y señales de sonido basados en características de “bajo nivel” como píxeles o bordes de imágenes se consideran con carácter técnico. La clasificación de textos no debe considerarse de carácter técnico y se hace referencia a la decisión T 1358/09 de las cámaras técnicas de recursos. Los programas de clasificación deben mostrar un objetivo técnico para poder ser patentables y el entrenamiento del clasificador, así como los datos empleados juega un papel importante en proporcionar ese carácter técnico.

No se debe olvidar que las invenciones relativas a Inteligencia Artificial (IA) reúnen propiedades y, por tanto, también problemas de los métodos matemáticos y de los programas de ordenador, en definitiva, van a ser “invenciones implementadas en ordenador” en las que subyace un método matemático.  Durante su examen es esencial determinar si el método matemático produce un efecto técnico que, en el contexto de la invención sirva o esté dirigido a una finalidad técnica. Esto se puede analizar desde dos puntos de vista diferentes, pero a su vez complementarios:

 

a.      Las aplicaciones técnicas del método, por ejemplo: un método de encriptación de comunicaciones electrónicas, la optimización de la distribución de la carga de una red de ordenadores o el control de la posición de las antenas de seguimiento de satélites.

b.      Las implementaciones técnicas del método, es decir, el método matemático, aun cuando no tenga aplicación técnica, puede contribuir al carácter técnico de la invención si su implementación o puesta en práctica está condicionada por consideraciones del funcionamiento interno del ordenador, por ejemplo: por la política de reemplazamientos de la memoria cache o por el nivel de paralelismo de los procesadores.

 

Por otro lado,  como las invenciones en el ámbito de la IA tienen la forma de programas informáticos, los cuales, en principio,  no se consideran invenciones, para superar la barrera de falta de carácter técnico, la condición necesaria es que la ejecución de dichos programas genere  “efectos técnicos adicionales”  (“further technical effects”), es decir, efectos  que vayan más allá de los efectos técnicos comunes que se producen siempre como consecuencia inevitable de la interacción entre la parte física (hardware) y la parte lógica (software) cuando un conjunto de instrucciones se ejecutan  en cualquier equipo programable, como son las corrientes eléctricas que cambian el estado de los circuitos integrados que forman el dispositivo donde se ejecuta el programa.

Esta dualidad de método matemático y programa de ordenador provoca  que las reivindicaciones de invenciones vinculadas a la IA incluyan una combinación de características técnicas y de características no técnicas cuya delimitación  no es  inmediata y, sin embargo, es absolutamente imprescindible realizar esa separación ya que en ningún caso la actividad inventiva de una invención, en cualquier campo de la tecnología, puede estar soportada por características que no contribuyan al carácter técnico de la invención. (Ver EPO-GL G VII 5.4)

Al respecto se puede añadir el ejemplo proporcionado en la conferencia celebrada el pasado mes de mayo, relativo a un clasificador de imágenes. La introducción del hecho de que se trataba de una invención ejecutada en un ordenador y que estaba orientada a clasificar imágenes de lesiones en la piel permitía superar el primero de los obstáculos para que la invención pudiera ser patentada; la presencia de características técnicas. El segundo obstáculo que superar es que esas características deberán implicar actividad inventiva.

 

 

Llama la atención que no se haga referencia alguna en la nueva versión de las directrices a la cuestión de la “suficiencia descriptiva”,  la cual  surgió en la conferencia de mayo y fue designada por algunos intervinientes como el principal problema de las invenciones relacionadas con la inteligencia artificial, tanto desde el punto de vista ético como de su patentabilidad. Habrá que esperar a posteriores ediciones.

Por lo que se refiere a la patentabilidad de los “programas” de inteligencia artificial son de aplicación las decisiones de las cámaras de recursos más conocidas:

T641/00

Cuando una invención se compone de características técnicas y no técnicas y la invención en su conjunto tiene carácter técnico, se evaluará la actividad inventiva teniendo en cuenta únicamente aquellas características técnicas que contribuyen al carácter técnico.

T258/03

Todo método que incluya características técnicas se considera una invención. En este caso se trataba de un método de subasta automático ejecutado en un ordenador. Esta ejecución en un ordenador otorga un carácter técnico. Sin embargo, el único efecto técnico era la automatización del procedimiento, que se consideró que no implicaba actividad inventiva.

Conclusión

El “Hype”, la burbuja continúa, pero desde el punto de vista de los programas de inteligencia artificial, la evaluación de la patentabilidad coincide con la de las invenciones implementadas en ordenador. Otra cosa es lo que ocurrirá con las invenciones generadas por la inteligencia artificial. Son numerosas las cuestiones sobre el derecho a la patente, el experto en la materia, la suficiencia descriptiva y la evaluación de la actividad inventiva, que aún esperan respuesta.

 

 

 

Eduardo Martín Pérez

Leopoldo Belda Soriano

 

 

 

 

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LAS PATENTES QUE NO VEN LA LUZ

El origen etimológico del término “patente” deriva del latín patents, -entis, y a su vez de “patere” (estar expuesto”, “ser evidente”) (ver pág. 28 del nº 42 de la revista “marchamos”) ya que la publicación de la solicitud de patente a los 18 meses desde la fecha de presentación o de prioridad es uno de los fundamentos del sistema de patentes. A pesar de ello, es común que la gente sin conocimientos sobre patentes las asocie con la idea de secreto…. Nada más lejos de la realidad.

Ello no es óbice para que haya ciertas solicitudes de patentes y patentes que permanecen sin publicarse durante décadas y la experiencia es que esas patentes suelen ser muy atractivas desde el punto de vista periodístico. Por ejemplo, recientemente la revista norteamericana de tendencia izquierdista “Slate” ha publicado un artículo sobre la cuestión. Asimismo, suelen ser fuente de “teorías conspirativas” sobre la supuesta ocultación de tecnologías que resolverían numerosos problemas de la humanidad, como el energético o la cura de determinadas enfermedades. La organización “freethetech” ofrece los datos de que en el año fiscal 2017, 5784 patentes se encontraban “clasificadas” y que, mientras que 28 fueron desclasificadas, otras 132 se incorporaron a la relación. Esta organización solicita la creación de un “panel ciudadano” al que se le permita revisar el contenido de dichos documentos de patentes y divulgar los resúmenes de 50 de ellas.

En la mayoría de los estados, las correspondientes leyes de patentes prevén que las solicitudes de patentes sobre invenciones de interés para la defensa nacional no se publiquen y que sean tramitadas en “secreto”. España es uno de esos estados donde dicha situación se encuentra perfectamente regulada. Asimismo, todos los estados miembros de la OTAN se encuentran vinculados por el Acuerdo de la OTAN para la salvaguardia mutua del secreto de invenciones relativas a la defensa respecto de las cuales se hayan presentado solicitudes de patentes, hecho en París el 21 de septiembre de 1960. Sin embargo, hace un par de años se publicaron una serie de noticias (patente sobre un tanque ucraniano, Rusia anuncia que va a establecer un registro de PI relacionada con la defensa)  que parecían indicar que los países del antiguo bloque soviético, y que no se habían incorporado a la OTAN, no poseían dicha regulación aunque estaban a punto de elaborarla.

La declaración de patentes como de interés para la defensa tiene una larga tradición. En esta entrada anterior del blog sobre las patentes durante la ocupación alemana de Francia, se hace referencia a un decreto francés de 29 de noviembre de 1939 que, con el fin de evitar que Alemania se apropiara de invenciones militares francesas, creaba un período de 8 meses durante el cual los funcionarios especializados debían analizar todas las invenciones antes de que fueran divulgadas o explotadas, con el fin de comprobar si tenían un interés militar. Se cree que durante la ocupación alemana se siguió aplicando de forma “disimulada”. En la historia española es posible encontrar un ejemplo de acceso limitado a las patentes de interés para la defensa durante la guerra civil española (ver nº 52 de la revista marchamos, página 10), en la nota que se publicó en el BOPI del primero de octubre de 1936:

Pero si hay un estado con una profunda tradición en la vigilancia de aquellas invenciones de interés para la seguridad nacional, ese es el de los EE. UU. Su “invention secrecy act” se aprobó en 1951. El “proyecto Manhattan” destinado a la elaboración de la primera arma atómica supuso la generación de numerosas patentes que fueron mantenidas en secreto (hasta 2100 solicitudes). A continuación, se reproducen algunas de las patentes del proyecto Manhattan, declaradas secretas inicialmente y que tras su desclasificación se publicaron:

La primera figura de estas cuatro representadas (arriba a la izda)  corresponde a la patente US2708656, relativa a un reactor neutrónico, presentada en 1944 y publicada en 1955 tras su desclasificación. El primer inventor es el físico nuclear y premio nobel italiano Enrico Fermi. A su derecha se encuentra la figura de la patente US2709222 sobre un método de separación electromagnética de uranio 235 a partir de uranio natural, también se publicó en 1955, 10 años después de su presentación.

De las figuras inferiores, la  izquierda  corresponde a la patente US3358605 que tiene por objeto un interruptor sensible a la presión. Presentada en 1945 se publicó 22 años después tras ser desclasificada. Parece que se trata del sistema de detonación empleado en las bombas de Nagashaki e Hiroshima. A su derecha la figura de la patente US6761862 que tiene por objeto un proceso químico empleado en el enriquecimiento de uranio y que representa un caso extremo en el mantenimiento en secreto de una patente; presentada en 1945 no se publicó hasta el año 2004, tras su desclasificación. Quizás aún se mantengan clasificadas patentes de aquella época.

Para poder determinar qué invenciones son de interés para la defensa es preciso contar con una detallada relación de los sectores en los que se pueden clasificar dichas invenciones. En ese enlace pueden encontrar cuáles son los sectores de interés en Francia. En este documento, anteriormente clasificado, pueden conocer los sectores de interés para la defensa estadounidense en 1971. Sorprende ver que la energía fotovoltaica era uno de ellos.

No es infrecuente tener noticias de conflictos entre inventores y el gobierno de los EE.UU. a causa de solicitudes de patentes “clasificadas”, debido a  que los afectados por esta medida tienen derecho a una compensación por parte del Estado. En este documento pueden observar que el inventor de la solicitud de patente US8925438, presentada en 2007, clasificada de acuerdo a la “invention secrecy act” y concedida en 2014, obtuvo una compensación de 63.000 US$.

A pesar del protagonismo de los EE. UU., este artículo de hace ya unos años llamaba la atención sobre el papel especialmente activo que el Reino Unido desempeña en el campo de las patentes “clasificadas”.

Si se habla de invenciones que se clasifican por ser de interés para la defensa de los Estados, es de suponer que muchas de ellas tendrán su origen en organizaciones muy vinculadas con la misma. Es por ello por lo que, entre la documentación desclasificada por la CIA, se hace referencia a patentes que fueron tramitadas en secreto. También la NSA (National Security Agency) de los EE. UU. genera sus patentes y aunque es de suponer que muchas de ellas permanecen “clasificadas” y por tanto no se han publicado, una búsqueda en la base de datos de la Oficina Europea de Patentes ofrece 293 familias de patentes con la NSA como titular. La última solicitud de la NSA se publicó el pasado mes de agosto y se refiere a un algoritmo de búsqueda que permite generar declaraciones y razonamientos lógicos. Una rápida ojeada permite ver un par de patentes relacionadas con la protección de los puertos USB y con la detección de su utilización no autorizada. Este artículo pone de manifiesto otras solicitudes algo más extrañas para la NSA, como las siguientes:

USD637658

US5224756

Entre 1994 y 2015, la USPTO mantuvo un programa llamado “Sensitive Application Warning System” mediante el cual los examinadores de patentes avisaban a la dirección de la entrada de solicitudes de patente que se referían a temática “delicada”. En esta ocasión el objetivo era que no se publicaran solicitudes que tenían por objetivo invenciones consideradas como “frívolas”, que podrían causar alarma entre la población, como invenciones relacionadas con los móviles perpetuos, curas para el SIDA, toxinas, clonación humana, dispositivos anti-gravedad y otros temas considerados como polémicos o peligrosos. Este documento muestra que todavía permanecen muchas incógnitas en relación con este programa.

A pesar de las protestas que el mantenimiento de patentes en secreto genera e incluso de la creación de organizaciones que tienen como fin revisar qué patentes han sido clasificadas, la historia está llena de ejemplos de lo negativo que puede llegar a ser la publicación de patentes sobre invenciones “peligrosas”. Se puede comenzar por citar a la patente US3060165 sobre la llamada “ricina tóxica”, patentada por los EE. UU., presentada en 1952 y publicada en 1962 (lo que indica que en algún momento se encontró clasificada). La lectura de la descripción no deja lugar a dudas respecto a que se trata de un poderoso veneno:

“Ricin is a protoplasmic poison prepared from castor beans after the extraction of castor oil therefrom. It is most effective as a poison when injected intravenously or inhaled.”

En 1952 los químicos Ranajit Ghosh y J.F. Newman descubrieron los agentes nerviosos de la serie V mientras trabajaban en la compañía británica ICI y posteriormente llegaron a sintetizar y patentar la forma más peligrosa, el llamado agente nervioso VX. La patente permaneció clasificada y por tanto no se publicó durante muchos años, pero fue desclasificada por el departamento de defensa del Reino Unido en 1971. Asimismo, en 1973 se desclasificaron dos patentes sobre métodos de producción del agente VX. Aunque según se afirma, gracias a que aún no existía internet, supuestamente las copias de las patentes se retiraron en el plazo de 10 días, se afirma que estas publicaciones contribuyeron a que la tecnología fuera conocida por todos aquellos interesados en obtener el agente VX.

En este artículo se afirma que los científicos iraquíes utilizaron una patente desclasificada en 1975 (en este caso por los EE.UU.) para fabricar el agente VX a partir del EMPTA (O-Ethyl methylphosphonothionic acid) . Como curiosidad, este agente VX fue utilizado para asesinar al hermanastro del presidente de Corea del Norte en el aeropuerto de Kuala Lumpur el 13 de febrero de 2017. Otro agente nervioso que ha saltado a los medios de comunicación debido a su utilización en el intento de asesinato de un desertor ruso es el llamado “Novichok”. Cuando todo apuntaba a una acción por parte de los servicios secretos rusos, los medios de comunicación de la Federación Rusa intentaron desviar la atención señalando que ya se habían presentado numerosas patentes sobre este agente en los EE. UU., pero lo que parece ser cierto, al efectuar una búsqueda en las bases de datos disponibles en internet es que se han presentado solicitudes sobre antídotos y métodos para combatir este tipo de venenos y con el ejército de los EE. UU. como titular. Es de suponer que si se hubiera presentado una solicitud sobre el agente propiamente dicho, la misma estaría convenientemente clasificada y no habría sido divulgada.

Un problema distinto se plantea cuando se patenta la llamada tecnología de doble uso. En esos casos puede ser más complicado el detectar si la solicitud de patente debe ser clasificada o no. Por ejemplo, una pequeña avioneta destinada a rociar un campo de cultivo con pesticidas podría utilizarse para lanzar un arma biológica…. Pero ¿justifica ello que la patente sobre algún aspecto de esa avioneta sea mantenida secreta? La Unión Europea publicó un detallado informe sobre estas tecnologías en 2017. Entre las conclusiones, el informe destaca aquellos sectores en los que son más comunes las tecnologías de doble uso civil y militar:

-        Energía para la movilidad.

-        Materiales.

-        Protección sanitaria.

-        Sistemas de comunicación, navegación y vigilancia.

-        Sistemas de seguridad y ciberseguridad.

-        Soluciones para la producción y cadenas de suministro.

Un conocido caso de tecnología de doble uso patentada saltó en 2017 a los medios de comunicación. La cadena de televisión estadounidense FOX divulgó que “una agencia de las Naciones Unidades había ayudado a Corea del Norte a presentar una solicitud de patente sobre un procedimiento de obtención de un potente veneno”. La solicitud de patente en cuestión era la solicitud internacional PCT de número WO2016199944 y de título “procedimiento para la obtención de cianuro de sodio”. El informe de búsqueda internacional (IBI) fue realizado por la Oficina China de la Propiedad Intelectual (CNIPA), en cuanto que Administración de Búsqueda Internacional según el PCT designada por Corea del Norte.  En ningún momento se hace referencia en la solicitud a la utilización del compuesto como un veneno y como bien nos dice “Wikipedia” se emplea también en minería para extraer oro y plata de la roca madre.

CONCLUSION

La no publicación de ciertos documentos de patentes es un tema polémico, como se ha mostrado, pero asimismo creo haber proporcionado suficientes ejemplos de la necesidad de que las Oficinas de Patentes sean capaces de detectar aquellas solicitudes de patentes cuya publicación podría ser perjudicial para la sociedad y que por tanto deben ser tramitadas bajo régimen de “secreto”.

 

Leopoldo Belda

 

 

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La plancha eléctrica: ¡qué gran invento!

Una de las tareas del hogar más fastidiosas de llevar a cabo es el planchado de ropas y telas. Sirva de consuelo para los sufridos planchadores saber que esta tarea sería aún más ingrata si el ingenio humano no hubiera desarrollado una invención tan práctica como la plancha eléctrica moderna.

En esta entrada pretendo hacer un breve recorrido por la historia de la plancha desde la antigüedad hasta nuestros días, haciendo mención a las patentes que han permitido la evolución técnica de este pequeño electrodoméstico.

Pero antes, aquellos que tengan curiosidad por saber por qué se producen arrugas en la ropa deberían echar un vistazo a este enlace, en el que se explican de manera clara los fenómenos del arrugado y el planchado de las fibras textiles y su relación con la humedad y la temperatura.  También es interesante saber que el significado que le damos actualmente al verbo planchar no aparece en la lengua castellana hasta el s. XVII y que en inglés las palabras plancha y planchar se traducen como “iron”, en alusión al hierro con el que se fabricaban las suelas de las planchas.

El deseo del ser humano por obtener prendas alisadas es común a las antiguas civilizaciones orientales y occidentales. Ya en el siglo IV a.C. los griegos, y posteriormente los romanos, empleaban una barra de hierro cilíndrica calentada para marcar los pliegues de la ropa. Se sabe también que al menos desde el siglo IV d.C  los chinos utilizaban a modo de plancha un recipiente de latón provisto de un mango en el cual se introducían brasas.

Durante la Edad Media, en Europa se empleaban alisadores de vidrio, mármol o madera, que se utilizaba en frío ya que la goma vegetal utilizada como almidón no permitía usar el calor.

Con la llegada de la Revolución Industrial se desarrollaron planchas que se calentaban por medio de gasolina, gas o alcohol. Huelga decir que el empleo de estos combustibles convertía el arte del planchado en una actividad de riesgo debido al peligro de que ocurrieran escapes de combustible y explosiones accidentales.

El mayor hito en la historia del planchado llegó a finales del s. XIX con la invención de la plancha eléctrica, cuyo funcionamiento se basa en permitir el paso de corriente eléctrica a través de una resistencia colocada en el interior de la plancha. La invención se atribuye a H. W. Seely, quien en 1882 obtuvo la patente US259054.

Desafortunadamente para Seely y sus socios la patente no tuvo el éxito comercial que hubieran deseado, principalmente por dos motivos:

  1. La plancha de Seely se calentaba por medio de un arco voltaico (una potente chispa que saltaba entre dos barras de carbón), lo que ocasionaba problemas de seguridad.
  2. En esa época aún no estaba generalizado en EEUU el suministro de corriente eléctrica en los hogares lo que complicaba la implantación masiva del objeto de la invención.

Entre finales del s. XIX y principios del s. XX aparecieron multitud de diseños que solucionaron algunos de los problemas técnicos que tenía la invención de Seely. En paralelo, la red eléctrica se extendió por EEUU. Gracias a estos dos factores aparecieron las primeras planchas eléctricas comercializadas con éxito. Una de las más conocidas fue la llamada “Hotpoint”, desarrollada por E. H. Richardson en 1905 y protegida mediante la patente US809529. La marca de electrodomésticos Hotpoint aún existe y es muy popular en EEUU.

A pesar del gran éxito comercial de la “Hotpoint” el sobrecalentamiento de la suela suponía un gran problema técnico para estas primeras planchas eléctricas. La solución a este problema fue la incorporación en todas las planchas de un termostato regulable. Ver patente US2048614 de J. W. Myers.

Otro hito importante fue el desarrollo de la plancha de vapor por parte de la compañía Eldec Co. de Nueva York, a partir de la patente US1521058 del suizo Otto Walker. Hasta entonces, la ropa se planchaba húmeda para facilitar el planchado y evitar quemaduras.

A partir de las décadas de los 40 y los 50 se popularizó enormemente el uso de las planchas de vapor eléctricas en la mayoría de los hogares estadounidenses y europeos, siendo uno de los electrodomésticos de mayor venta de aquellos años, con una implantación en los hogares comparable a la de la radio a transistores.

Las planchas que tenemos todos hoy en día en nuestras casas no difieren técnicamente demasiado de las de mediados del siglo pasado, si bien el diseño de las mismas ha evolucionado notablemente. Además se han incorporado algunas características técnicas novedosas como los sistemas antigoteo, el planchado vertical, las planchas inalámbricas, etc.

La clasificación CIP para las planchas eléctricas y accesorios relacionados la encontramos en la sección D, clase D06 subclase D06F.

A modo de curiosidad, existen impresionantes colecciones de planchas de todas las épocas como la del Castillo de Gochsheim, en Alemania, con más de 1300 piezas. Y para los que no puedan viajar hasta allí, en Internet podemos encontrarnos con  auténticos expertos en el tema como el autor de este blog, dedicado exclusivamente a las planchas eléctricas vintage.

Por último, para aquellos que penséis que vuestra técnica de planchado es susceptible de mejora os recomiendo que leáis estos consejos prácticos antes de volver a enfrentaros a la complicada tarea de planchar.

 

 

Gabriel Madariaga Domínguez

 

 

 

 

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