Espacios que enseñan; lugares donde aprender.

En nuestras ciudades, cada vez con más frecuencia, se levantan nuevos y autodenominados centros culturales o espacios abiertos para la cultura. Al tiempo que cada vez es más difícil encontrar un lugar público donde compartir inquietudes culturales con quien te apetezca. En el caso Madrid la última inauguración de este tipo de construcciones, anunciado o bombo y platillo, ha sido el edificio de “Caixa Forum Madrid”. Ahora bien, si nos atenemos a lo que sucede en estos recintos, así como a las actividades que se desarrollan en su interior, cabe preguntarse: ¿éstos son espacios que enseñan o lugares donde aprender?

En mi opinión, los espacios que se autodenominan como culturales (sirva como ejemplo, la Casa Encendida de Caja Madrid, el recién estrenado recinto “Caixa Forum Madrid”,  el Círculo de Bellas Artes, los Centros Culturales del Ayuntamiento de Madrid o de la Comunidades de Madrid…) tienen poco de culturales y mucho de educativos. Me explico: en estos espacios lejos de ofrecerse un acceso amplio a la cultura, lo que se hace es seleccionar aspectos determinados de la cultura para los posibles interesados. Y eso es educar. Y el objetivo de la educación en enseñar algo a alguien.

Entonces, educar, según yo lo entiendo, es un intento de proporcionar, mostrar, enseñar, a las personas un carácter y unas costumbres particulares a partir de una selección de una parte de una cultura y en función de un interés. La educación se dedica a hacer una selección de la cultura, mientras que la cultura es libre.

Lo que sucede es que hoy, ante la crisis de los espacios que tradicionalmente se han encargado de esta labor (especialmente las escuelas), se han constituido otros espacios que con objetivos aparentemente distantes, han desarrollado una labor educativa mucho más eficaz. Con frecuencia se nos habla del efecto que tienen la televisión, Internet o lo videojuegos para la educación de los jóvenes. Ellos parecen ser los causantes de todos los males de la juventud. Y poco se dice de esos espacios que con un objetivo aparentemente cultural, y con unas intenciones a veces no muy claras, también educan, enseñan algo, aunque esta vez el objetivo son los adultos (quizá por eso no son tan criticados).

Baste un primer ejemplo, para un ciudadano de clase media que quiera ver una determinada película de los años setenta en una sala de cine, la oportunidad que le queda es esperar a que en uno de estos espacios se abra un ciclo de cine que contenga esa misma película y que los horarios de la proyección sean compatibles con el tiempo de ocio del interesado (ya puede esperar entonces…). Uno no puede ir al Círculo de Bellas Artes, por citar uno de estos centros, y decir que quiere ver esa película en cuestión. Porque en estos recintos la cultura ya está seleccionada, porque en ellos se enseña algo al público interesado. Se ofrece un producto a quien esté interesado en consumirlo.

Segundo ejemplo. Quiero disponer de un espacio donde comentar un libro con un grupo de personas interesadas en ese mismo tema. Hoy en los bares o cafeterías cada vez es más difícil hablar con la música tan alta y los ambientes tan cargados, y quiero reunirme en un lugar tranquilo y a la vez público, que me ofrezca unas mesas y unas sillas. Voy a un Centro Cultural y la empresa que lo gestiona me dice que ahí no se dan los espacios así como así, que si quiero proponer una actividad que lo ofrezca como un taller y que rellene los documentos necesarios. Porque en los Centros Culturales del Ayuntamiento o de la Comunidad de Madrid, tal y como funcionan hoy, sólo se puede ir a escuchar la voz de quienes son seleccionados para presentar sus libros o dar sus conferencias. Porque no están pensados para una comunicación horizontal. O te ciñes a lo que hay o no hay nada. Porque la cultura, aquí también, está seleccionada. Lo que se ofrece y por tanto lo que se enseña es ya educación.

 ¿Pero qué es entonces un espacio cultural? En mi opinión, es un lugar donde las herramientas (en su sentido más amplio, es decir, las técnicas desarrolladas por el hombre para la interacción con el medio y su interpretación) están dispuestas para el uso libre del público. Donde los espacios son ocupados por la gente y no por los programas educativos. Un lugar donde si me apetece reunirme con cierta tranquilidad puedo hacerlo en el momento que me apetezca y con quien me apetezca. Un lugar donde la herramienta cinematográfica esté a mi disposición y no yo a la disposición de la programación de la herramienta. Porque cuando las herramientas están a nuestro servicio se abre el terreno propio del aprendizaje libre en contacto directo con la cultura, que curiosamente, muy a menudo, muy poco tiene que ver con el de la enseñanza.

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Comentarios

Hola Jon,

Que interesante cuestion has tocado, haber si he comprendido bien lo que dijiste: espacios culturales en realidad son educacionales?

Cres que la cultura sea libre?

Quién está por detrás de la Cultura y de la Educación, de su desarrollo y acceso?

Ya he escuchado muchas veces, principalmente en espacios academicos, que "hay que crease una cultura de eso o de aquello" que me parece lo mismo que "hay que enseñar a la gente eso o aquello" …

Un museo tambien es un espacio cultural/educacional?

Mira lo que ha salido en la ultima Tribuna Complutense:

"Otra Mirada"

http://www.ucm.es/info/ucmp/cont/descargas/prensa/tribuna1475.pdf

o por el enlace:

http://www.ucm.es/info/ucmp/pags.php?tp=Gabinete%20de%20Comunicación&a=directorio&d=0003300.php

Ah, por cierto, la Gestion del Conocimiento piensa y planifica estos espacios a que echas de menos, Gesco deberia incluir esta pauta, a que si?

un abrazo!

Fabi

repensando el tema…otra observación : creo que no estoy de acuerdo con Tolstoi, me parece que se consume cultura, que si un día la cultura ha sido libre, hoy está controlada tanto cuanto la educación lo está…

Hola Fabiana;

Bueno pues, intentaré dar respuestas a tu inquietudes y de paso continuar con el debate que ha generado este post (para mi sorpresa).

Como bien señalas en tu primer comentario, lo que quiero decir es que los que hoy se denominan “espacios culturales” son en realidad espacios educativos. Y la diferencia está en que estos espacios seleccionan (según sus criterios y sus intereses) partes de la cultura con el fin de enseñar algo a alguien, y eso, según yo lo entiendo es educar. Si te gustas vas y si no, pues no. Tú no puedes acceder a ese espacio libremente para su uso.

Respecto a si creo que la cultura es libre, pues creo que sí. Y creo que lo es en la medida que la cultura la concibo como las distintas formas de expresión que el “pueblo” (en su más amplio sentido de la palabra, quizá también pueda valer el concepto de “sociedad”) utiliza para dar significado a la relación que mantiene con el medio en el que desarrolla sus actividades. La cultura es un intento por dar un sentido a la vida de quienes habitamos el planeta. De ahí que diferentes sociedades, diferentes pueblos, al disponer de diferentes formas de relacionarse con el medio, desarrollen culturas diversas. Por ejemplo; no es lo mismo la relación que puede tener una cultura que habita en el desierto, donde el medio es hostil (es el caso de la cultura occidental de carácter judeo-cristiana, donde el texto sagrado, la Biblia, la dicta Dios a los pueblos que van por el desierto), que la relación de una cultura que habita en la Selva (pon por ejemplo los Mayas de Centroamérica)

Entonces la cultura resulta que tiene como origen y final el pueblo, mientras que la educación tiene como origen el poder y como final “algunos elegidos” del pueblo (quienes a su vez luego serán los poderosos)

El problema, como bien dices, es que muchas veces ambos conceptos se confunden. Observa como muchas veces se dice que alguien con cultura es un tipo educado. Y eso yo creo que es lo que ocurre con los centros culturales, que tienen mucho de educativos y en realidad poco de culturales. El ejemplo que tú misma ponías es igualmente válido.

¿Si la gestión de conocimiento y el grupo GESCO podría pensar espacios? Pues yo creo que sí, sobre todo si tenemos en cuenta que una de sus intenciones es utilizar las nuevas tecnologías para una gestión social de conocimiento. Fíjate que creo que hoy Internet podría considerarse como uno de los espacios culturales más importantes que tenemos a nuestra disposición. No hay poder detrás de Internet (bueno no lo hay en esencia…) y el conocimiento nadie lo selecciona, tú misma puedes acceder a casi todo (aunque también eso está cambiando). Ahora bien, ¿es eso deseable?

Por último decías que no estabas muy de acuerdo con la postura de Tolstoi. Y me da la sensación que es ahí donde podemos encontrar nuestras divergencias. Pues en mi caso ando muy influenciado por la reciente lectura del clásico de Tolstoi Guerra y Paz (te lo recomiendo) y reconozco que mis planteamientos tiene una influencia muy clara de su pensamiento pedagógico (o de lo que yo entiendo que es su pensamiento pedagógico).

Y hasta aquí llega mi respuesta, así que, nada más, nos estamos viendo por la Facultad (ya nos tomaremos un café para seguir debatiendo la cuestión)y gracias por tus comentarios.

Un abrazo

no es lo correcto si van ha escribir comentarios q no son siertas mejor no escriban nada

ma parece muy importante lo que opinas sobre La educación ya que es verdad q la misma se dedica a hacer una selección de la cultura, mientras que la cultura es libre. esa es la realidad

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