Mayo de… ¿2008?
Al tiempo que desde arriba se organiza el aniversario de aquel mayo del 68 en Madrid (con jornadas conmemorativas y conciertos de Raimon incluidos). Desde abajo resulta que un movimiento organizado a partir de la acción combinada de numerosos colectivos, asambleas e individualidades, pretende relanzar la lucha universitaria anti-Bolonia con una huelga y una manifestación prevista para este jueves 8 de mayo a las 12.00 en Atocha.

(Manifestación de estudiantes en la UAM del martes 6 de mayo)
El 16 de abril un grupo significativo de unos 200 estudiantes iniciaron en el Hall de la facultad de Filosofía un debate público con el único fin de “autoinformarse” en relación a las consecuencias del Plan Bolonia que caerá sobre las universidades españolas de aquí al 2010. El objetivo era claro (ver su blog):
Estudiantes de diferentes facultades, perplejos ante la falta de transparencia en torno a las profundas transformaciones que está sufriendo nuestra universidad, hemos decidido buscar por nosotros mismos la información que las autoridades nos niegan. Porque nos preocupa el futuro de la universidad pública, hemos acordado organizarnos en Asamblea y estudiar esta reforma. Quien no sabe no contesta, y nosotros queremos saber para tener respuestas. Por eso nos hemos encerrado en la Facultad de Filosofía; para que nuestra voz sea escuchada por la comunidad universitaria y por toda la sociedad; para que se debata públicamente la reforma universitaria, con todas las cartas sobre la mesa

(Asamblea permanente en la Facultad de Filosofía /Filología de la UCM)

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Comentarios
Reconozco que soy escéptico por naturaleza, y muy descreído por lo general de todo aquello por lo que la gente se junte en masa para quejarse. Pero lo del movimiento anti-Bolonia me da un poco más de risa que lo normal.
El movimiento es un ejemplo perfecto de "teoría conspirativa" (como se sabe, un tipo de paranoia bien estudiado). La idea de base es que el plan de Bolonia consiste, "en el fondo", en una trama bien planeada que tiene el objetivo claro de mercantilizar la universidad, y que cuenta con un diseño meticuloso, digno de Ocean’s Eleven, para alcanzar ese objetivo.
Esto supone tres graves errores:
1º.- Que los diseñadores del plan son lo bastante inteligentes como para haberlo diseñado así. Esto es rotundamente falso, no tanto por la falta de inteligencia de todos y cada uno de los cerebros que hayan contribuído al diseño del plan, como por la falta de "inteligencia colectiva" que las instituciones europeas han demostrado con certeza inductiva en los últimos cincuenta años.
2º.- Que el objetivo "oculto" de Bolonia sea ése de la "mercantilización". Lo más parecido que puede haber pasado por las mentes de la Unión es que, al fin y al cabo, la universidad cuesta una pasta gansa, y habría que racionalizar un poco lo que se hace con el chorro de billones de euros que se dedican a ella. Pienso que el hecho de que la universidad pública europea es ineficiente y chapucera, cuando no cobijo de mafias (la privada, por lo menos, no se esfuerza tanto por disimularlo), es un hecho reconocido por todo el mundo, y el plan de Bolonia sencillamente consiste en decir "venga, jo, vamos a tomarnos esto un poquito en serio, y a ver cómo lo organizamos con un poco de cabeza, ¿no?".
Lo malo es que, cuando en la UE se ponen a "pensar las cosas con un poco de cabeza", lo único que saben hacer es diseñar un formulario incomprensible, y mandar a la gente que lo rellene, aunque ni quien lo ha diseñado, ni quien lo va a rellenar, ni quien lo va a revisar, tengan ni puta idea de la relación causa-efecto que hay entre lo que pone en el formulario y lo que se pretende conseguir con él. Bueno, tampoco tienen ni puta idea de qué es lo que pretenden, pero, para no reconocerlo, hacen el formulario aún más largo. [Esto es lo que ahora estamos haciendo en todas las facultades españolas, con el título de "adaptar los planes de estudio al plan de Bolonia"].
3º.- El último error consiste en creer que hay alguna probabilidad mayor que cero de que la universidad pública europea vaya a cambiar lo más mínimo por muchas reformas "de papel" que hagamos (las privadas seguirán siendo academias de corte y confección para pijos opusinos y asimilados, por supuesto). Después de rellenar los formularios en cuestión, y de que la ANECA transija más o menos con unos y con otros, las clases se seguirán dando igual que antes, porque quienes tienen el control último para determinar si lo que se ha hecho está de acuerdo con lo que se ha escrito en el formulario, seguirán siendo los mismos de siempre (nosotros, los profesores vagos, y ellos, los alumnos vagos). La estrategia de "tú haces que aprendes y yo hago que te apruebo" es dominante en el juego de la universidad, tal como está concebida.
Así que las pandillas de marchosos anti-Bolonia sólo conseguirán lo que han conseguido todos los protagonistas de las "revueltas estudiantiles" de las últimas décadas: sentirse importantes y echar algún casquete gracias a ello (que no es poco). No porque se enfrenten a un enemigo demasiado poderoso, sino porque el enemigo es puramente imaginario, y ellos son parte de la razón de su inexistencia.
Hola Jesús;
Bueno, intentaré responder a alguno de tus planteamientos. Pero antes creo conveniente hacer algunas aclaraciones. Una en relación a tu reticencia a ser convertido en masa (argumento, por cierto, ya muy desgastado entre las elevadas conciencias de los superhombres de la postmodernidad), ya que debo decirte que por primera vez el movimiento anti-Bolonia parte de una organización no sólo de asambleas autónomas a nivel de facultad, sino también de la suma libre de individualidades. Y la otra respecto a tu comentario de que el movimiento anti-Bolonia te da un poco más de risa de lo normal. Sin saber lo que es “normal” para ti, yo considero muy interesante y digno de ser tenido en cuenta que hoy exista un movimiento de alumnos (el de los profesores aún brilla, en los sustancial, por su ausencia) que resista en su reivindicación de una Universidad pública, gratuita y de calidad.
Pero me detendré en algunos de los puntos de tu comentario:
En primer lugar dices que se parte de un error al considerar que “los diseñadores del plan son lo bastante inteligentes como para haberlo diseñado así”. Pues bien, yo creo que ese es un punto muy presente entre quienes se han manifestados estos últimos días contra el Plan Bolonia. Está quedando muy claro, sobre todo ahora que la nueva configuración de las carreras urge en las facultades, que quienes iniciaron este proceso (aquellos Ministros y Secretarios de Estado reunidos en Bolonia) no tenía ni idea de lo que estaban haciendo. Por eso la gente se manifiestas y no por lo contrario. En consecuencia, yo no veo “teorías conspirativas” por ninguna parte.
Segundo; nadie dice que el objetivo oculto de Bolonia sea la “mercantilización”, más bien, es un objetivo claro y evidente. Tienes toda la razón cuando dices que la universidad cuesta “una pasta gansa”. Ahora bien ¿nos debemos creer que no hay dinero para la universidad pública y sí para financiar con fondos públicos la construcción de carreteras y aeropuertos (por donde circulan coches y aviones privados) o la subvención empresas constructoras (privadas) ahogadas por la crisis? Yo creo que la Universidad cuesta una pasta, y la Universidad pública, gratuita y de calidad, todavía cuesta más. Y también creo que ofertar una formación universitaria de estas características es responsabilidad del Estado, y si no…¿para qué queremos un Estados?
Tercero; yo tiendo a creer que sí hay muchas opciones para transformar la Universidad. De hecho, la Universidad como institución ha sobrevivido a tantos momentos difíciles que por encima de planes como el de Bolonia, y más allá del grado de simulación pedagógica que conlleve, siempre quedará algún rincón donde seguir conservando y compartiendo el conocimiento.
Vale entonces, un saludo y gracias por tu comentario.
Jon:
Muchas gracias por tu respuesta. Como imagino que supondrás, no estoy de acuerdo con casi ninguna de las cosas que dices. Iré punto por punto mostrando mis argumentos.
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En primer lugar, no creo que haya nada en mi texto que sugiera que siento "reticencia a ser convertido en masa"; me considero parte de "la masa", pero no todos los que estamos "en un mismo lodo manoseaos" pensamos necesariamente igual. Lo que reconozco que no me gusta es el juntarme con más de dos personas (¿o una?) para manifestar mis ideas (prefiero manifestarlas solo), pero los gustos son libres, supongo, y no creo que haya nada criticable en eso.
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En segundo lugar, dudo mucho de la descripción que das del movimiento anti-Bolonia ("una organización… de la suma libre de individualidades"). ¡Toma ya, como todos los movimientos que en el mundo han sido! (al menos, los que yo recuerdo).
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En tercer lugar, claro que me felicito de que haya un movimiento de alumnos que reivindiquen una universidad pública y de calidad (lo de gratuita, ya no lo comparto tanto; no sé por qué el hijo de un millonario tiene que ir gratis a la universidad). En donde pongo mis dudas es en las creencias de esos reivindicadores sobre los MEDIOS para conseguir una universidad así. Al fin y al cabo, el Plan de Bolonia pretende PRECISAMENTE ESO (universidades públicas de calidad, y se supone que accesibles para todo el mundo). ¿Cuál es la diferencia, entonces? Yo creo que los redactores del Plan no saben muy bien qué hacer para conseguir esos fines, y que los manifestantes tampoco lo saben. (Yo tampoco lo tengo nada claro, pero propondré algunas ideas más abajo).
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En cuarto lugar, no veo por ningún lado en el diseño y la implementación del Plan de Bolonia que el objetivo consista en hacer que el Estado gaste MENOS dinero en la Universidad. En el caso de España, en particular, es totalmente improbable que la aplicación de éste o cualquier otro plan verosímil vaya a conducir a una reducción del gasto universitario. Tampoco se pone en duda (salvo tal vez Sinesperanza Aguirre y algunos otros de su calaña) que el gasto universitario sea y vaya a ser fundamentalmente del Estado (además de las carreteras y aeropuertos).
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En quinto lugar, quedan las propuestas alternativas. Dices que tú tiendes a "creer que hay muchas opciones para transformar la universidad". Estupendo: lo que necesitamos es una lista de esas opciones, pero tú no indicas ninguna. Aquí van algunas mías:
- que no entre en la universidad ningún alumno que cometa más de tres faltas de ortografía en una redacción de una página (y ningún profesor que cometa más de una); esta mera simpleza mejoraría la calidad de la universidad en un 50 %;
- que las universidades puedan competir por los alumnos (ofreciéndoles enseñanzas mejores que en otros sitios, o mejores instalaciones, o estudios más especializados) y por los profesores (ofreciéndoles salarios correspondientes a su calidad);
- que el Estado facilite a los estudiantes el irse a estudiar a la universidad que prefieran, en cualquier parte del mundo;
- que aquellos centros universitarios que ahora funcionan como meros centros de FP un poco maquillados, se reconviertan en verdaderos centros de FP, que es lo que desesperadamente necesitamos en este jodido país (abundantes cuadros medios sólidamente formados, y no abundantes licenciados con un barniz de aprendizaje). Demos a esos centros de FP de calidad una relación lo más fluída posible con las empresas, y dejemos el residuo de universidad de altísima calidad (que quede) con toda la vocación humanística, investigadora y anticrematística que se nos antoje.
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Por último, si los movimientos anti-Bolonia se limitan a criticar que "los creadores del Plan no saben lo que hacen", entonces de acuerdo. Pero nada de lo que he visto hasta ahora apoya esa interpretación.
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Mi crítica al plan de Bolonia es que ni por asomo va a conseguir una mejora en la calidad universitaria comparable a la que tendrían medidas tan tontas como éstas. Todo lo más, facilitará las convalidaciones (o lo que las sustituya), pero en el fondo, lo que se hará en las universidades seguirá más o menos igual.
Un cordial saludo
Y a la gente de planes antiguos que le falten pocas asignaturas para terminar le impondrán mayor número de asignaturas para terminar la carrera por el Plan Bolonia si este plan les pilla?
Hola Jesús;
Bueno, como siento que va a ser difícil que nos pongamos de acuerdo a la hora de ver los puntos que unen nuestras distintas concepciones de los movimientos sociales (yo sigo con mi “no a Bolonia”), voy a centrar mis energías en ir al grano y entrar a la cuestión de las opciones posibles para nuestra “querida” Universidad. (Observarás como tu acusación sobre mi falta de propuestas ha surgido efecto)
- Tú dices que no debería entrar en la universidad ningún alumno que cometa más de tres faltas de ortografía por página. Puedo aceptar tu propuesta, aunque yo antes limitaría el acceso a aquellos alumnos que no fueran capaces de mantener una conversación mínimamnete interesante de menos de cinco minutos (tema a elegir por el examinado). En el caso de los profesores lo alargaría a 20 minutos (también tema a elegir), asumiendo el riesgo que esto conllevaría en pro de una depuración histórica de los profesores universitarios (¡ni Franco!)…
- En cuanto a que las universidades puedan competir, pues puedo acercar mi posicionamiento al tuyo con una condición, esto es, que se parta de una igualdad de condiciones. Hoy por hoy (y en eso Bolonia y la ANECA son un problema para las pequeñas universidades) es una barbaridad que Universidades como la Complutense o la Autónoma de Barcelona (por poner dos ejemplos) compitan con la Universidad de Burgos o la de Murcia bajo unos estándares homogéneos. De hecho, creo que la competencia entre universidades, así como la competencia en la captación de alumnos, va a dibujar un escenario de centralización de la oferta universitaria que ni Carlos III hubiera soñado. Así que lo de la competencia desde mi perspectiva queda aparcado si no hay igualdad de condiciones o si las reglas para la competencia no son lo suficientemente heterogéneas o flexibles como para respetar las desigualdades de partida. De lo contrario, quienes se lo puedan permitir, mandarán a sus hijos a Madrid y Barcelona para recibir la mejor formación, mientras que los demás tendrán que conformarse con ir a esas pequeñas universidades marginadas por la competencia.
- El tercer punto lo dejo tal cual lo propones, ya que en su sentido más amplio no es debatible: “que el Estado facilite a los estudiantes el irse a estudiar a la universidad que prefieran, en cualquier parte del mundo”
- Y el cuarto, el de la FP también lo firmo. Creo, y aquí si que das en un punto clave de la estructura de un sistema educativo, que mejorando la formación de la FP las instituciones que más ganan son las universidades. Y éste, perdona que insista, es otro de los puntos que no ha sabido ver Bolonia.
Vale pues, saludos y gracias por tus aportaciones,
Jon,
me alegro de poder suscribir una por una (con una sola excepción) tus propuestas; creo que valen para un mismo manifiesto que las mías, sólo que tu manifiesto incluiría de regalo una pegatina con el "No a Bolonia" y el mío una con el de "Bolonia, ¿qué Bolonia?".
La excepción a la que me refiero es en el punto de la "competencia en igualdad de oportunidades". Yo creo que lo que tienen que hacer las universidades pequeñas para competir EN CALIDAD es:
1º especializarse; Burgos no necesita tener una facultad de cada (de hecho, una facultad de cada en Castilla y León ya me parece demasiado, dada la población que tienen), pero puede tener tres o cuatro titulaciones que sean de lo mejorcito en su área, y olvidarse de lo demás.
2º ofrecer a los alumnos condiciones mejores que en otros sitios; p.ej., mejores residencias, becas-salario más elevadas, prácticas en determinadas condiciones, etc.
(Por cierto, el Jesús del otro comentario no soy yo; pero, a su pregunta, puedo decirle que en el caso de la UNED -y supongo que será lo normal- se está planeando un sistema de convalidaciones "generoso" para pasar de los planes antiguos a los nuevos).
Exigimos de una puñetera vez la claridad que desde cuatro décadas esperamos, respuestas claras y concisas.La desgraciada suerte que tocó a los centros de FP y escuelas de Artes y diseño comenzadas por decisiones políticas absurdas y como consecuencia aun hoy siguen pagando el pato los antiguos y nuevos títulos superiores de FP y Artes, quedando en la más absoluta ambigüedad que tanto perjuicio nos provocan en lo laboral y académico. No puede ser que carreras de artes de cinco años de duración, aun estén sin definir en puertas de Bolonia.

es para estudiantes de bachiller o de la eso tambn?? o solo universitarios??