El Plan Bolonia y la pirámide educativa.

Los sistemas educativos poseen mecanismos que les permiten adaptar su desempeño en función de los cambios que se producen en su entorno. Los cambios acontecidos en los sistemas educativos europeos en las últimas décadas son un buen ejemplo en este sentido. Si una pieza se mueve en el engranaje del sistema, el resto tiene que reacomodarse automáticamente. De tal forma, intentar comprender los lineamientos del conocido como Plan Bolonia para la conformación del Espacio Europeo de Educación Superior sin observar con detenimiento la expansión de la educación obligatoria es, sin duda, un error.

Todo sistema educativo basado en la escolarización obligatoria dentro de una sociedad que tiene como ideal de desarrollo el modelo industrial occidental es por excelencia piramidal. Unos pocos serán, pase lo que pase, los que lleguen a la cúspide del sistema, mientras que la mayoría siempre quedará estancada entre la base de la pirámide y su mitad. Esto es así en Finlandia, en México, en el Congo o en España.

La diferencia está en donde ponemos la base y el punto más alto de la pirámide. Es decir, hay lugares donde la mayor parte de la población no supera el sexto grado de primaria y quien tiene el título de bachillerato es el rey de Roma. De la misma forma que existen países o regiones donde más del 80% de la población posee el título correspondiente a la educación obligatoria y sólo aquel que cursa un postrado y sabe tres idiomas tiene todas las puertas abiertas.

En el primero de los casos, donde con el título de bachillerato ya eres una persona reconocida -pensemos en la España de los años cincuenta-, el sistema no necesita mayores reformas para seguir cumpliendo su acometido social, esto es: seleccionar a quien puede optar por un tipo de trabajo considerado cualificado y quien no puede hacerlo.

Por su parte, en aquellas situaciones en las que, como consecuencia de la propaganda del progreso, la educación ha ido abarcando cada vez más grados bajo el pretexto de la obligatoriedad, el sistema debe de poner en funcionamiento todos los mecanismos que tiene a su alcance para su rápida readaptación a las nuevas circunstancias. Y en el contexto europeo, cuna, en cierta medida, de la fe en el progreso educativo, el mecanismo que viene siendo utilizado para readaptar el sistema educativo al nuevo contexto es el conocido Plan Bolonia.

Así, basta observar el modo en que cada vez más alumnos pasan más tiempo encerrados en las escuelas, aprobando cursos y cursos, y como cada vez más estudiantes consiguen sus títulos universitarios en Europa, para entender la necesidad de configurar toda una nueva plaga de postgrados (privados y concertados en su mayoría) que amenazan con echar raíces en las Universidad del viejo continente. La pirámide debe aumentar su altura en la medida que la base se ensancha.

Nos pueden intentar convencer de que lo que se busca es incrementar la calidad de la formación que hoy se oferta en la Universidad, formar nuevos investigadores en nuevas áreas del conocimiento, crear profesionales más cualificados y especializados, y toadavía mil historias más. Cuando en verdad de lo que se trata es de poner cada vez más lejos la punta de la pirámide para la mayoría de la gente.

Ahora se están debatiendo en muchos departamentos de las Universidades la configuración de los postgrados y los cursos de doctorado. Una vez que ya han quedado maltratados y desacreditados los grados, llega el momento de poner la guinda al pastel y diseñar lo que realmente tiene cierta sustancia dentro del nuevo EEES, esto es, los postgrados. Este título va a ser ahora el papel necesario para acceder al mercado laboral y no mucho tardaremos en encontrar ofertas de empleo donde ponga eso de: “absténgase graduados”. Y mientras la cara del posgraduado será la misma que la de ese bachiller de hace cincuenta años, o ese licenciado de hace veinticinco, con la única diferencia de que este nuevo sujeto educado habrá malgastado doce años más de su vida dentro del sistema educativo para conseguir lo mismo que logro aquel joven bachiller, esto es, un papelito firmado,  sellado y apostillado.

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Comentarios

hola,

EL plan Bolonia es una verguenza para nuestro pais ;i todo x culpa del psoe i del cabron de zp.

soys una banda de maricones ilustrados.

(requerido)

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