Después de la burbuja inmobiliaria: La burbuja de la formación.

En el otoño de 2008 estalló la crisis financiera. Desde entonces los países que habían confiado en los mercados financieros como garantes de la estabilidad económica, el crecimiento económico programado y el progreso y desarrollo moderno, han podido comprobar en qué medida su tejido económico estaba asentado en una estructura firme y a prueba de grandes impactos o, por en contrario, poseía una base blanda, efímera, de fundamento gaseoso. En el caso de España, la puesta a prueba de su estructura económica empieza a tener tientes dramáticos. La economía española sostenida en la inconsistente economía del ladrillo y su burbuja enladrillada ha saltado por los aires. No obstante, empeñados en demostrar que España bien puede ser el único país que tropieza dos veces en la misma piedra, es posible percibir como una nueva burbuja comienza a inflarse en el seno de la economía Made in Spain: La burbuja de la formación. No doubt, Spain is (always) different

A la sombra del proceso de Bolonia y la consecuente reforma del sistema de educación superior en España son muchos los cambios que (aparentemente) han tenido que afrontar las instituciones universitarias. No obstante, el principal cambio que han llevado a cabo ha consistido en adoptar su desempeño social al contexto de una ciudadanía que en los últimos años ha incrementado el número de licenciados y diplomados por metro cuadrado. Como respuesta a este novedoso fenómeno en la siempre precariamente formada sociedad española, la reforma de Bolonia venía como anillo al dedo para generar un nuevo nivel de formación que reajustara la pirámide meritocrática y que permitiera a las empresas discriminar en función de un nuevo nivel de exigencia. Los masters, en ese sentido, han respondido al problema de la sobretitulación universitaria, mediante la aplicación, eso sí, de un remedio casero: que no quieres taza, pues taza y media. Que nos es suficiente con ser licenciado, pues ahora te pido un grado y un postgrado. Independientemente, claro está, de si estás mejor formado o peor.

Con todo, la problemática que esconde la nueva estructura de la educación superior en el contexto español se puede atisbar estudiando este fenómeno en paralelo a la crisis económica iniciada en 2008. Sucede, pues, que ante la situación de precariedad laborar y falta de empleo, un sector amplio de la población está decidida a volver a las aulas bien para finalizar los estudios que dejaron en el tintero hace años o bien para buscar un postgrado que abra nuevas opciones laborales. Se considera, por lo general, que en un tiempo de crisis lo mejor es formarse y reciclarse. Lo cual explica el creciente número de matrículas que postgrados de todo tipo están experimentando en los últimos años.

Ayer mismo aparecía en El País un reportaje titulado: “El alumno maduro cambia el paisaje de la universidad”, que ayuda a explicar este fenómeno. Se señala en este reportaje que:  “En el curso 2000 -2001, el 9,5% de los estudiantes universitarios de licenciaturas y diplomaturas tenía más de 30 años; 10 años después, el porcentaje es del 18,5%, casi el doble, según el último Datos y Cifras de la enseñanza universitaria del Ministerio de Educación”. Y más adelante se menciona que: “Los especialistas explican que es muy difícil aventurar cómo está impactando ahora mismo la crisis económica en ese nuevo paisaje universitario, pero creen que puede crecer ese perfil de estudiantes de más de 30 que sienten la necesidad de reciclarse. Y para ese colectivo será fundamental mantener e, incluso, reforzar y flexibilizar la política de becas y ayudas, dice María José Romero, vicepresidenta del Consejo de Estudiantes Universitario del Estado”.

Sucede que desde los poderes públicos se está promocionando este tipo de práctica como una de las soluciones posibles a la crisis. Lo que se necesita, se dice, es mano de obra más cualificada. Lo que no es explica, mientras, es que aquí no hay trabajo ni para los que están sobradamente preparados ni para los que van a estarlo. Un título académico en el escenario de la crisis y la precariedad laboral no te asegura nada. O mejor dicho, no te asegura nada en comparación con el más importante factor que en España abre las puertas del empleo: el enchufe. En consecuencia, lo que realmente se está promoviendo es la formación de una nueva burbuja que dependiendo de la fuerza con la que se infle en los próximos años estallará y generará más precariedad, inestabilidad y frustración. Y al problema de la gente que no puede pagar sus hipotecas basura, familias que quedan desahuciadas y bancos que piden ayudas públicas, se añadirá el de los postgraduados en paro frustrados, los títulos basura y las universidades que pedirán ayuda al estado cuando empiezen a ver sus aulas vacías al quedar manifiesto que ellas tampoco ofrecen una solución para la búsqueda de empleo.

Y mientras Bolonia ya es una realidad. Aunque el proceso ha sido largo, duro y ha dejado los consecuentes conflictos entre docentes en los Departamentos,  grupos de poder en la Facultades y lobbies en los Rectorados universitarios, los grados, los postgrados y los programas de doctorado están en funcionamiento. Mucho fue el ruido que se organizó cuando esta reforma estaba siendo implementada, pero poco el efecto que tuvieron estas protestas en el devenir de los acontecimientos. Quizá en un tiempo, al estudiar la crisis producida al estallar la burbuja de la formación,  tengamos que acordarnos y mirar con detalle todo el proceso de reestructuración de la universidad que conllevó el Plan Bolonia. Y es posible que entonces sintamos algo parecido a cuando hoy miramos a las leyes que liberaron el suelo a finales de los años noventa.

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

[...] a inflarse en el seno de la economía Made in Spain: La burbuja de la … [Seguir leyendo...] Compromiso social por la ciencia Master Site Feed Posts Recommendar en Facebook compartir via Reddit Share with Stumblers Tweet acerca Imprimir Enviar [...]

(requerido)

(requerido)


*