Agua del Ebro para paliar la sed de los barceloneses (I)

Con la primera parte de este artículo se pretende dar una visión general de las diferentes partes implicadas por el decreto-ley para trasvasar el agua del Ebro a Barcelona y combatir de este modo la sequía del interior de Cataluña.

[Ernesto Simón Camacho. Grupo de Fisicoquímica de Procesos Industriales y Medioambientales, FQPIMA. Universidad Complutense de Madrid.]

 

¿Que es lo que tendrá el agua del Ebro, que todos la demandan? Los últimos en exigir metros cúbicos del río han sido los barceloneses, compresible pretensión vista la situación de extrema emergencia que viven, aliviada ligeramente con las últimas lluvias, no suficientes, para salir del nivel de excepcionalidad II impuesto por la Generalitat en febrero y que prohibía el uso de agua potable para regar o llenar piscinas.

Cuando se asoma el fenómeno de la sequía no solo suele castigar a cuencas hidrográficas locales, como la del Júcar o la del Segura, sino que sus efectos suele extenderse y notarse en mayor y menor magnitud por toda la vertiente, en este caso, mediterránea. Así en la cuenca interior de Cataluña los efectos de la sequía se han acentuado en los últimos meses en  cuencas como la del Llobregat y la del Besós.

De este modo, sí las cuencas colindantes a la del Ebro sufren esta carencia, estos efectos se dejan notar, y generan, por lo mínimo, una situación de estrés hídrico a la cuenca. Lo cual argumenta a favor de la Plataforma para la Defensa del Ebro (PDE), agrupada por regantes y habitantes de la Ribera del Ebro, cuyos portavoces replican a más no poder que no les sobra agua en los regadíos del Delta, que necesitan más agua y no menos, sobretodo para recuperar el Delta del Ebro, en la actualidad muy degradado ecológicamente, ya sea por los requerimientos de  agua de refrigeración de la central nuclear de Ascó o los constantes vertidos de las omnipresentes industrias químicas y petroquímicas que se asientan es sus márgenes, además del ensuciamiento que supone transcurrir por grandes ciudades como Zaragoza. Y es que el Ebro llega exhausto a  Tortosa (Tarragona) donde el río esta salado porque no tiene empuje para llegar al mar.

De este punto de vista deberían de partir las reflexiones de muchos políticos y olvidarse de agrios discursos. Porque el Ebro no es el comodín al que se puede recurrir cuando saltan las alarmas de sequía, se debe abandonar el agua como arma política y buscar la mejor solución entre todas las instituciones que mueven ficha en la cuenca hidrográfica del Ebro.

La mejor solución que se ha encontrado, respaldada por el Gobierno Central y la Generalitat, aceptada como medida extraordinaria y de emergencia, ha sido el decreto-ley que autoriza el trasvase de agua del Ebro a Barcelona. Éste deja la puerta abierta a futuros trasvases cuando haya otras zonas en las mismas situaciones de emergencia, aunque la Agencia Catalana del Agua ha asegurado que el decreto se extinguirá cuando acabe la emergencia, por lo menos esto es lo que ha prometido a los representantes de la PDE, quienes recelan de estas promesas.  En el ámbito técnico, el trasvase se realizará mediante una tubería que transcurrirá por la mediana de la autopista AP-7, tendrá un metro de diámetro, unirá Tarragona (donde llega el minitrasvase del Ebro aguas arriba de Tortosa)  hasta la planta de Abrera (en el Llobregat). Con un total de 64 kilómetros, el coste asciende a 178 millones de euros.  

En contra de este real decreto-ley, se ha vuelto a oír a toda aquella fuerza social, quizá menor al dar Aragón su visto medio al proyecto, que manifestó su repulsa al Plan Hidrológico Nacional del Partido Popular derogado por el Gobierno actual. La PDE hierve en indignación ante esta decisión, también los ecologistas, con Greenpeace a la cabeza, lo consideran un nuevo atropello y manifiestan su repulsa con locuciones como estas: ‘El Ebro es nuestro y no nos gusta que nos vengan a mandar en nuestra casa’ o ‘Cada seis años hay un plan para llevarse el agua del Ebro’, en alusión a los gobernantes. No es para menos.

Ante esto,  la Ribera del Ebro del sur de Cataluña se siente totalmente desamparada, cansada del abandono que sufre por parte de las administraciones (además de acoger todos los proyectos que las demás no quieren, ahora un cementerio nuclear y el de varias plantas gasificadoras); claro ejemplo es la demora en la redimensión de las superficies de regadíos prevista por parte de la Generalitat, o que  las mejoras en los regadíos del delta solo llegan encubiertas por el interés de que todo el agua que saldrá de estas mejoras equivaldrá a la que será destinada para el trasvase, según afirman los precursores del transvase. Y como consuelo a los regantes y habitantes, se les aseguran que los trasvases no se extenderán a la Comunidad Valenciana ni a Murcia, mas cuando el marco legal ha quedado abierto, ¿y si, por ejemplo, Castellón o Alicante sufriesen una situación semejante a la de la ciudad condal?. 

 

Fuentes: noticias en prensa en los diferentes periódicos:

  • El País, 07.04.2008
  • El País, 09.04.2008
  • El Periódico, 17.04.2008
  • Las Provincias, 11.05.2008
  • El Periódico, 13.05.2008
  • ABC, 13.05.2008

 

 

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Comentarios

Catalunya está en contra de los transvases. Aún así, la gente del Ebro o de Terra Ferma estaría dispuesta a dejar agua a la "city" si se cumpliesen tres condiciones:

1: si el agua fuese únicamente para uso de boca (evidementemente después de aplicar severas restricciones a otros usos). Esta condicion no se cumple pues en la práctica no se ha aplicado ninguna restricción a la indústria ni al influente lobby hotelero.

2: si el sur o en poniente sobrase agua. No sobra ni una gota de agua.

3: si históricamente no se hubiese maltratado al sur, a poniente, a los pirineos,… históricamente olvidados..sólo recordados para equipamientos "sociales": cárceles, vertederos de residuos, centrales eléctricas (nucleares en el sur),…

No al centralismo Español… tampoco al de Barcelona!

Leo esto y me da risa… Este es un país de ineptos, que ni siquiera nos llevamos bien entre nosotros, ¿cómo va a funcionar bien si estamos divididos? ¿si no sabemos lo que es compartir? Y más cuando se habla de un producto de primera necesidad, el único daño que se podría percibir, sería el impacto ambiental, pero esta lucha de niños pequeños de "es mía" "te la dejo sólo si…" me parece patético… Y que se traslade la política a cubrir las necesidades de los ciudadanos españoles, también. En este país sólo debatimos las estupideces, lo que verdaderamente importa jamás se debate, ¿no? Claro, que luego siempre estamos a tiempo de decir " a mí me da igual… Zapatero que Rajoy…" Señores… Pónganse de acuerdo, ¿nos interesa o no? y si nos interesa… TODO o sólo donde se puede ir en contra de nuestros propios vecinos españoles? Esta guerra inútil entre españoles… Me pone enferma.

Vergonzoso: si históricamente no se hubiese maltratado al sur, a poniente, a los pirineos,… históricamente olvidados..sólo recordados para equipamientos "sociales": cárceles, vertederos de residuos, centrales eléctricas (nucleares en el sur),…

Siempre podemos exigir ayuda, pero nunca ayudar…

Por cierto… Los desbordes de agua no son precisamente de que falte, pero en fin, no voy a entrar en el juego pues no soy ninguna experta. Sólo puedo juzgar a estos españoles que quieren serlo sólo para lo que quieren.

(requerido)

(requerido)


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