Protección de las aguas para alcanzar un buen estado ecológico y químico para 2015

La Directiva marco del agua (DMA) establece un campo de actuación comunitario en el ámbito de la política de aguas con el fin de garantizar la protección y la gestión del agua y conseguir un buen estado ecológico y químico de las mismas.

Recientemente se ha elaborado un informe sobre las  aguas y su estado en el que se recoge la situación de ríos y lagos y en el que se concluye que las masas de agua están mejorando, pero no lo suficientemente rápido para cumplir con los objetivos establecidos por la DMA. De hecho, sólo en el 52% de las masas de agua se prevé alcanzar un buen estado ecológico para 2015, de acuerdo con los planes presentados por los Estados miembros. En general, las concentraciones de los contaminantes del agua están disminuyendo en muchas cuencas. Por ejemplo, si los niveles de amonio y fósforo continúan bajando al ritmo actual, alcanzarán los niveles que cumplan un buen estado en 2015 y 2027 respectivamente.

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La Directiva marco del agua (DMA) es una norma del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea por la que se estableció un marco de actuación comunitario en el ámbito de la política de aguas y que se creó con el fin de garantizar la protección y la gestión del agua. Es por tanto una normativa europea que conmina a los Estados miembros que en 2015 todas sus aguas tengan, al menos, un buen estado ecológico y químico. Este objetivo es sumamente ambicioso y, en la práctica, significa dejar de considerar a los ríos como canales que transportan agua o los acuíferos como almacenes de agua que no tienen ninguna relación con ríos y humedales.

En España esta Directiva se trasladó al marco legislativo estatal en el año 2000, modificándose el Texto Refundido de la Ley de Aguas.

El marco que establece la Unión Europea (UE) se refiere a la protección de las aguas interiores superficiales, de las aguas subterráneas, de las aguas de transición y de las aguas costeras, con varios objetivos, concretamente la prevención y la reducción de la contaminación, la promoción del uso sostenible del agua, la protección del medio ambiente, la mejora de la situación de los ecosistemas acuáticos y la atenuación de los efectos de las inundaciones y de las sequías. El objetivo último es alcanzar un buen estado ecológico y químico de todas las aguas comunitarias para 2015.

La denominación del tipo de aguas a las que se refiere la normativa es la siguiente:

  • Aguas continentales son todas las aguas quietas o corrientes en la superficie del suelo y todas las aguas subterráneas situadas hacia tierra desde la línea que sirve de base para medir la anchura de las aguas territoriales.
  • Aguas superficiales, las aguas continentales excepto las aguas subterráneas, las aguas de transición y las aguas costeras, y, en lo que se refiere al estado químico, también las aguas territoriales.
  • Aguas subterráneas, todas las aguas que se encuentran bajo la superficie del suelo en la zona de saturación y en contacto directo con el suelo o el subsuelo.
  • Aguas de transición son masas de agua superficial próximas a la desembocadura de los ríos que son parcialmente salinas como consecuencia de su proximidad a las aguas costeras, pero que reciben una notable influencia de flujos de agua dulce.
  • Aguas costeras, aguas superficiales situadas hacia tierra desde una línea cuya totalidad de puntos se encuentra a una distancia de una milla náutica mar adentro desde el punto más próximo de la línea de base que sirve para medir la anchura de las aguas territoriales y que se extienden, en su caso, hasta el límite exterior de las aguas de transición.

En una primera etapa, los Estados miembros han tenido que identificar y analizar las aguas europeas, por cuencas y demarcaciones hidrográficas para posteriormente adoptar planes de gestión y programas de medidas adecuados a cada masa de agua. En el periodo 2009-2015 se tienen que elaborar planes de gestión en cada demarcación hidrográfica teniendo en cuenta los resultados de los análisis y estudios realizados. Estos planes serán revisados en 2015, y después cada seis años.

La DMA es una legislación muy pragmática, ya que parte de la premisa de que, si se siguen gestionando las aguas como se ha hecho hasta ahora, va a resultar cada vez más caro conseguir suficiente agua de buena calidad para los usos humanos y económicos.

Sin embargo, la consecución de los objetivos ambientales de la DMA está minado por su mala transposición a la legislación española, que tiene que ser revisada urgentemente. Además, todavía existen fuertes resistencias al cambio tanto en la Administración, como entre los usuarios del agua, debido a que una correcta implementación de la DMA significaría abandonar prácticas experimentadas de gestión e implicaría reducir significativamente los privilegios con los que han contado hasta ahora los usuarios.

Recientemente se ha elaborado un informe sobre las  aguas y su estado, (“Las aguas europeas – Evaluación del estado y las presiones”), publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). En este informe se recoge la situación de 104.000 ríos, 19.000 lagos, y 4.000 masas de agua costeras y se concluye que las masas de agua están mejorando, pero no lo suficientemente rápido para cumplir con los objetivos establecidos por la DMA. De hecho, sólo en el 52% de las masas de agua se prevé alcanzar un buen estado ecológico para 2015, de acuerdo con los planes presentados por los Estados miembros.

Esta situación se ha logrado debido a que la legislación ha reducido con éxito muchos tipos de contaminación y ha mejorado el tratamiento de aguas residuales. Pero parece que los Estados miembros de la UE necesitarán intensificar con urgencia los esfuerzos para proteger la salud humana y los ecosistemas de los que depende la humanidad.

Para la clasificación de las aguas superficiales, existen dos categorías diferentes: el estado ecológico y el estado químico. Por su parte, las masas de aguas subterráneas se clasifican en función de su estado químico y su estado cuantitativo. Para que una masa de agua esté en un buen estado general, ambos estados deben alcanzar al menos el nivel de bueno.

Más de la mitad de las masas de agua superficial en Europa han sido clasificadas por debajo de un buen estado ecológico o estado potencial, de acuerdo con los últimos datos que muestran esta información hasta el año 2009, ya que muchas masas de agua europeas siguen estando contaminadas por exceso de nutrientes, principalmente de fertilizantes. Cuando los fertilizantes se filtran desde las tierras de cultivo al medio acuático, se puede dar lugar a la eutrofización, un proceso que se caracteriza por el crecimiento de especies vegetales y de algas nocivas, el agotamiento del oxígeno y la consiguiente pérdida de la vida en el agua. La contaminación difusa de la agricultura es una importante presión en más del 40% de los ríos y aguas costeras europeos, y en un tercio de los lagos y las aguas de transición.

El estado ecológico también incluye consideraciones de hidromorfología, que es el grado en que ha sido alterada la forma de los cuerpos de agua y el flujo natural del río. Presas y dragados alteran los hábitats y dañan los ecosistemas. Las presiones hidromorfológicas, son las más comunes en las masas de agua, afectando a alrededor del 40% de los ríos y masas de agua de transición y al 30% de los lagos. El informe aboga por la re-naturalización de muchas masas de agua para restaurar sus características naturales, tales como la continuidad natural de los ríos.

El estado químico se refiere a los niveles de metales pesados y otras sustancias nocivas. Mientras que el 10% de las masas de agua superficiales de Europa se encuentran en mal estado químico, no hay datos disponibles sobre este estado para un 40% de las mismas. Las masas de aguas subterráneas se encuentran en peor condición: aproximadamente un 25% tiene un mal estado químico.

Dieciséis Estados miembros presentan más del 10% de las masas de agua subterránea en mal estado químico. Esta cifra supera el 50% en Luxemburgo, la República Checa, Bélgica y Malta.

En general, las concentraciones de los contaminantes del agua están disminuyendo en muchas cuencas. Por ejemplo, si los niveles de amonio y fósforo continúan bajando al ritmo actual, alcanzarán los niveles que cumplan un buen estado en 2015 y 2027 respectivamente. Los nitratos también caen, aunque la presencia de este contaminante seguirá siendo demasiado alta durante varias décadas a la actual tasa de disminución.

Los retos de la gestión de cuencas hidrográficas son numerosos y diversos. Los planes hidrológicos de cuenca presentados por los Estados miembros distinguen entre diferentes tipos de presiones que enfrentan las cuencas de los ríos. Sin embargo, incluyen menos detalles sobre cómo serán afrontadas estas presiones y sobre si las medidas seleccionadas contribuirán al logro de los objetivos medioambientales en 2015.

Para mantener y mejorar las funciones esenciales de nuestros ecosistemas acuáticos, éstos deben ser mejor gestionados. Esto sólo puede suceder si se adopta un enfoque integrado, como se introdujo en la legislación de aguas de la DMA y afines. Todos los sectores de la cuenca hidrográfica deben aplicar plenamente la DMA para reducir las presiones sobre las masas de agua, garantizando que todos los usuarios se comprometen a que las masas de agua alcancen un buen estado.

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