Decálogo de la depuración de las aguas residuales en las pequeñas poblaciones

El tratamiento de las aguas residuales generadas en las pequeñas poblaciones continúa siendo una asignatura pendiente, cuya solución se ha ido postergando en el tiempo, al priorizarse (de forma lógica) la depuración de los vertidos generados en las ciudades grandes y medianas.

En este artículo se resume, en forma de decálogo, la experiencia en el tema de Juan José Salas, Doctor en Química por la universidad de Sevilla y con una experiencia de más de tres décadas dedicado profesionalmente a buscar soluciones para el tratamiento de las aguas residuales generadas en las pequeñas poblaciones

Las principales conclusiones que se pueden obtener de este decálogo son:

CyPS-UCM-Grupo de Catálisis y Procesos de Separación

El tratamiento de las aguas residuales generadas en las pequeñas poblaciones continúa siendo una asignatura pendiente, cuya solución se ha ido postergando en el tiempo, al priorizarse (de forma lógica) la depuración de los vertidos generados en las ciudades grandes y medianas. El propio Real Decreto Ley 11/1995, que traspuso parte de la Directiva 91/271/CEE a nuestro ordenamiento jurídico, atrasaba hasta el 1 de enero de 2006 la fecha en la que las aglomeraciones urbanas menores de 2.000 habitantes equivalentes, que vertiesen a aguas continentales o estuarios, debían someter sus aguas residuales a un tratamiento adecuado. Han pasado ya once años de esa fecha límite y la labor pendiente en este campo es ingente.

Para situar la magnitud del problema baste recordar, que, de los más de 8.000 municipios existentes en España, el 72% cuenta con una población inferior a los 2.000 habitantes, elevándose al 47% los municipios que cuentan con menos de 500 habitantes. Si se desciende a nivel de núcleos de población estas cifras se disparan. En el caso concreto de Andalucía, el 89,5% de sus núcleos de población (5.038) cuentan con menos de 2.000 habitantes. Pero todo en la vida llega y, cada vez con más frecuencia, se acometen nuevas actuaciones para ir aprobando esta asignatura pendiente.

En este artículo se resume, en forma de decálogo, la experiencia en el tema de Juan José Salas, Doctor en Química por la universidad de Sevilla y con una experiencia de más de tres décadas dedicado profesionalmente a buscar soluciones para el tratamiento de las aguas residuales generadas en las pequeñas poblaciones.

1. Los ESTUDIOS PREVIOS (población servida, caracterización de las aguas residuales a tratar y de los terrenos disponibles, aspectos climatológicos, etc.), constituyen una etapa básica para el CORRECTO DISEÑO de las instalaciones de tratamiento.

Se debe erradicar la redacción de la totalidad del proyecto desde la comodidad del despacho. HAY QUE PISAR EL TERRENO para evitar sorpresas desagradables a la hora de la construcción y explotación de las instalaciones de tratamiento (crecimientos estacionales de la población no previstos, vertidos industriales a la red de alcantarillado no detectados previamente, proximidad a zonas habitadas, etc.).

2. En depuración NO EXISTEN SOLUCIONES ESTANDARIZADAS. Cada Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) es COMO UN TRAJE A MEDIDA, que debe adaptarse a las características propias del entorno en el que se implante.

3. En las pequeñas aglomeraciones urbanas los MUESTREOS PUNTUALES y la MEDICIÓN PUNTUAL DE CAUDAL de sus aguas residuales no SON REPRESENTATIVOS.

Y lo son menos, cuanto más pequeña es la población en cuestión, dado que las fluctuaciones diarias de caudal y carga son más acusadas conforme disminuye su tamaño. Las tecnologías que se apliquen en este rango poblacional deben ser capaces de absorber estas fluctuaciones.

4. Antes de implantar una nueva EDAR debemos asegurarnos del CORRECTO ESTADO de la RED DE SANEAMIENTO.

De nada sirve implantar la mejor tecnología de tratamiento disponible, si las aguas residuales que debe tratar se pierden, o diluyen, por el camino, por el deficiente estado de la red de saneamiento.

5. El correcto diseño, construcción y explotación de la etapa del PRETRATAMIENTO SON BÁSICOS para el buen funcionamiento de toda EDAR y, siempre que sea posible, el desbaste debería ser de LIMPIEZA AUTOMÁTICA.

Un deficiente comportamiento de la etapa de pretratamiento repercute muy negativamente en el comportamiento del resto de las unidades que constituyen la instalación de depuración. Una reja de desbaste de limpieza manual no sirve de gran cosa, salvo que un operario esté pendiente de su limpieza 24 horas al día y 365 días al año.

6. Para el control de las estaciones de tratamiento la MEDICIÓN DE CAUDALES EN CONTINUO es IMPRESCINDIBLE.

A este respecto, la orden ARM/1312/2009, de 20 de mayo, por la que se regulan los sistemas de medición y control de los vertidos al dominio público hidráulico, obliga a instalar a la salida de las estaciones depuradoras un sistema de medida de los caudales de las aguas tratadas.

7. Las EDAR de pequeño tamaño deben diseñarse, construirse y explotarse con el MISMO RIGOR que las de tamaño mayor.

 Uno de los principales hándicaps a los que se debe hacer frente en este campo radica en, que en general, los técnicos responsables de la selección, diseño y construcción, no conocen suficientemente bien las tecnologías de tratamiento que se recomiendan para este rango poblacional, especialmente en el caso de las tecnologías basadas en procesos extensivos.

8. No se debe confundir la simplicidad de explotación y mantenimiento de las Tecnologías Extensivas con su diseño y construcción, que deben ser MUY RIGUROSOS.

Si se toma como ejemplo el caso de los humedales artificiales, sus labores de mantenimiento se limitan, prácticamente, a la poda anual de la biomasa seca. Pero esta simplicidad de manejo no es sinónimo de diseños y construcciones al alcance de cualquiera. Un humedal artificial no es un agujero en el suelo, con cuatro piedras y unas cuantas plantas, sino un ecosistema complejo, en el que se desarrollan, de forma simultánea, procesos físicos, químicos y biológicos, entrelazados entre sí, y que requieren un diseño riguroso, si se quieren alcanzar los objetivos de depuración previstos.

9. Ninguna instalación de tratamiento funciona SOLA y SIN COSTES.

A veces, en un intento fatuo de magnificar las excelencias de una determinada tecnología de tratamiento se suele argumentar que “funciona sola”. Nada más lejos de la realidad, pues toda estación de tratamiento precisa de unas mínimas labores de explotación y mantenimiento, con los consiguientes costes asociados.

10. No existe la EDAR que NO GENERE LODOS, y una incorrecta gestión de estos subproductos, condena al FRACASO a las instalaciones de tratamiento.

A modo de conclusión este decálogo puede resumirse en:

 
Referencias:

http://www.iagua.es/  (consultado 23 de enero de 2017).
 

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