Módulos lamelares: Manual de mantenimiento

Uno de los equipos utilizados para el tratamiento de aguas residuales son los llamados decantadores lamelares. Uno de los principales problemas de estos equipos es que en los decantadores lamelares se crean canales preferenciales, o zonas dentro del decantador, que por su geometría tanto el agua como los sólidos en suspensión eligen caminos preferenciales dentro del lamelar. Ello genera que no todo el lamelar trabaje de manera uniforme. En este artículo, se propone un procedimiento de limpieza durante las paradas técnicas para mejorar el rendimiento de los módulos lamelares, y permitir así una mayor longevidad de la instalación.

CyPS-UCM-Grupo de Catálisis y Procesos de Separación

Uno de los equipos utilizados para el tratamiento de aguas residuales son los llamados decantadores lamelares. En función del sentido de flujo, existen dos tipologías básicas: si el agua fluye en la misma dirección que el fango se denominan co-corriente y si fluye en dirección contraria se denominan de contra-corriente.

 Uno de los principales problemas de estos equipos es que en los decantadores lamelares se crean canales preferenciales, o zonas dentro del decantador, que por su geometría tanto el agua como los sólidos en suspensión eligen caminos preferenciales dentro del lamelar. Ello genera que no todo el lamelar trabaje de manera uniforme. Dicho en otras palabras: hay partes del decantador lamelar que funcionan mejor o peor que otras. Esas zonas o caminos preferenciales hacen que los sólidos en suspensión se acumulen, provocando la obturación de los canales, y con el tiempo, el lamelar va quedando saturado de lodo en diferentes lugares. Eso genera que haya zonas dentro del mismo lamelar que superan hasta 20 veces el peso del mismo módulo de lamelas. Con el sobrepeso que genera ese lodo, la estructura soporte del lamelar se va sobrecargando hasta colapsar.

 A continuación, se propone un procedimiento de limpieza durante las paradas técnicas para mejorar el rendimiento de los módulos lamelares, y permitir así una mayor longevidad de la instalación.

 Causas habituales de las obturaciones de los lamelares

 Procedimiento de vaciado

1) Con el decantador lleno de agua, se empieza a manguear la superficie del lamelar con agua a presión: se recomienda una presión no superior a los 6/8 bares. Se deben ir lavando los módulos de forma continuada, por lo que se recomienda el trabajo de más de 1 operario para la actuación.

Para manguear correctamente los lamelares, se recomienda que los operarios de mantenimiento anden por la superficie del lamelar usando maderas. De esta manera, se evitan roturas de los módulos. Normalmente, estas roturas en ningún caso afectan al rendimiento de la instalación, es simplemente para no desmejorar la imagen visual de la instalación.

 A medida se va mangueando toda la superficie del lamelar, se debe bajar lentamente el nivel de agua en el decantador, sobre todo mientras ese descenso incide en la longitud/altura de los módulos. Incluso proceder al cierre de válvulas (por cortos espacios de tiempo) para poder asegurar la homogeneidad del lavado, diluyendo la materia orgánica depositada/adherida en las paredes de los tubos y evitando que las misma se reseque y pueda reducir capacidad de deslizamiento de las partículas, minimizando así la efectividad del proceso.

 2) A medida se vaya vaciando el decantador lamelar, siempre mangueando agua desde la superficie, es muy importante tener el rascador o el sistema de extracción de lodos en marcha, ya que la cantidad de lodos recogida tiende a ser elevada. Una perfecta recogida del lodo asegura un mayor rendimiento del lamelar.

 3) Una vez vaciado el decantador, se procede a la inspección interna de los equipos. Para acceder al interior del decantador se puede retirar uno de los paquetes lamelares para permitir la colocación de una escalera o un elemento apropiado para el descenso. Habitualmente hay que desarmar parte del sistema anti-flotante (SAF) para poder retirar el módulo.

 Partes a revisar del decantador lamelar

 Procedimiento de llenado

 En el proceso de llenado es de vital importancia llenar despacio el decantador y asegurar que los lamelares llevan sistema anti-flotante (SAF). El empuje hidráulico en el llenado es considerable, por lo que a veces los lamelares se mueven de sitio y pueden llegar a caer fuera de la estructura soporte.

 Habitualmente, los problemas de movimiento en los lamelares solo aparecen en tres casos:

 A medida se vaya llenando el decantador lamelar, es muy importante tener el rascador o el sistema de extracción de lodos en marcha.

 Recomendaciones

1)      Antes de acceder al interior de los decantadores para su inspección. Es recomendable asegurar que las vigas soporte del lamelar no han cedido: a veces, cuando se dimensionan las estructuras soporte solo se hacen contemplando el peso del lamelar y no se considera el peso del lodo. 1m3 de lamela que en vacío pesa 50 kg, con una carga de un 100% de lodos puede llegar a pesar 1.300 kg. Por seguridad, se recomienda asegurar la estructura soporte antes de acceder al interior del decantador.

2)      Los explotadores de la planta conocen su producción de lodos y con seguridad determinarán cuando proceder a la limpieza de los decantadores; ahora bien, se aconseja efectuar este proceso de mantenimiento como mínimo 1-2 veces al año.

3)      Cuando el decantador quede limpio, es totalmente necesario volver a llenarlo de agua, ya que la exposición continuada y por mucho tiempo al sol podría acarrear problemas en la cadena molecular de la materia prima de la lamela y producirse roturas o deformaciones a medio plazo.

4)      En caso de tener que quedarse los módulos a la intemperie, sin estar cubiertos por el agua durante un período largo de tiempo, se recomienda cubrirlos con una lona para evitar el contacto directo con el sol.

5)      Hay que considerar que la producción de lodo de un lamelar es aproximadamente 4 veces superior a la producción en un decantador sin módulos lamelares. A partir de esta premisa, es importante dotar de un perfecto sistema de extracción del lodo inferior para evitar que el lamelar se colapse, o que los lodos acaben en los canales de recogida de agua limpia.

Referencias:

iAgua, La web del sector del agua: http://www.iagua.es/  (consultado 8 de mayo de 2017).

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