Del cielo al grifo en menos de un día

Llueve en Madrid y no ha parado de hacerlo en las últimas semanas. Dependiendo del día y de los procesos, el agua que cayó del cielo está tratada y lista para beber en unas 24 o 36 horas. Dicen que el agua de Madrid es una de las mejores de España (no en vano, Madrid es la comunidad con menor consumo de agua embotellada por habitante). No es un sentimiento, tiene una base científica.

Grupo Ingeniería Química UAM

En la zona norte de la Comunidad de Madrid se encuentran los 14 embalses que dan de beber a los madrileños. Entre todos tienen una capacidad de 946 hectómetros cúbicos, algo así como para llenar 845 estadios de fútbol como el Santiago Bernabéu. El Atazar es el más grande de todos, donde llega el agua desde el río Lozoya. El 50% de la capacidad de almacenamiento de Madrid está aquí, en una presa en la que trabajan 24 horas 14 personas en varios turnos. Lleva ejerciendo su función desde principios de los 70 y su objetivo principal no ha cambiado, aunque sí el control milimétrico que se ejerce sobre sus paredes. A lo largo de más de ocho kilómetros de galerías que recorren el interior de la presa los aparatos de medición registran cuánto se dilatan o comprimen sus muros -en realidad apenas unos milímetros- la temperatura y las filtraciones. Todo queda anotado, incluso hasta aquí llegaron los movimientos del terremoto de Lorca (Murcia) de 2011. En total, unos 121.000 datos al año.

La presa puede recorrerse a través del laberinto de galerías unidas por un ascensor que recorre 160 metros de altura. El complejo consiste en un gigantesco muro que retiene el agua, pero del que también sale en varias direcciones: una, hacia el río, en el llamado caudal ecológico, para que continúe su curso; otra, desembalsando el agua cuando sobrepasa el límite; y la última, para dar de beber a los ciudadanos. En esta función el punto central es la llamada torre de toma, una torre dividida en tres partes donde se alojan las compuertas que darán paso al agua que recorre el camino hasta una de las 14 estaciones de tratamiento de agua potable (ETAP).

El agua no siempre sale por la misma toma -compuerta de la torre-, depende de la calidad que tenga en cada cota. Los datos y las mediciones que realizan los trabajadores de Canal de Isabel II determinan esa calidad en sus tres alturas para conocer qué toma se abrirá en cada momento.

Estos días, la torre permanece inundada en sus dos terceras partes. Hubo años, como 1988, 1991 o 2016 en los que se registró un lleno total. Pero en 1984 la sequía fue tan grande que apenas se podía sacar agua por alguna de las tres tomas. Los 14 embalses llenos podrían llegar a abastecer Madrid durante casi dos años si, durante ese periodo, no cayera ni una gota del cielo. Y en un caso muy extremo, cuando los embalses no fueran suficientes, Canal de Isabel II echaría mano de las aguas subterráneas, un recurso estratégico solo utilizado en casos muy excepcionales. Las lluvias de las últimas semanas permiten a los madrileños respirar tranquilos tras un otoño especialmente seco con un nivel medio de más del 60%.

Dicen que el agua de Madrid es una de las mejores de España (no en vano, Madrid es la comunidad con menor consumo de agua embotellada por habitante). No es un sentimiento, tiene una base científica. Parte se debe a la sierra granítica que atraviesa el agua para llegar hasta los embalses, que no disuelve materiales ni sales, lo que permite que el agua tenga buena calidad de origen. Canal también tiene su ‘parte de culpa’: cuida desde el origen la calidad del recurso, aplica tratamientos avanzados y analiza constantemente que todo esté en perfecto estado. Dependiendo del día y de los procesos, el agua que cayó del cielo está tratada y lista para beber en unas 24 o 36 horas.

Lo que sobra del vaso se tira por el sumidero. El agua residual- la que tiramos en la cisterna, la del pescadero que limpia su comercio o el agua de lluvia de las calles- es transportada por 14.000 kilómetros de saneamiento hasta las depuradoras, donde es tratada para devolverla al río en las mejores condiciones y no perjudicar el medio natural. O, con un tratamiento extra, se utiliza para regar calles, jardines o procesos industriales.

Fuente:
https://brands.elconfidencial.com/sociedad/2018-03-22/ciclo-agua-canal-isabel-madrid-presa-lluvia-bra_1538913/

 

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Comentarios

Reportaje imprescindible para conocer como se gestiona el agua que bebemos.
Muy valiosa y necesaria la contribución de El Confidencial que debiera ampliarse a otros abastecimientos y cuencas hidrográficas. Así se “informa” y “educa” a los ciudadanos, para evitar el simplismo de ciertos planteamientos de algunas “bienintencionadas” organizaciones sociales que -lamentablemente- “desisforman” y “maleducan” a los ciudadanos.

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