¿Un Plan ADO para la Competitividad?
En este supermes de Julio de 2010, glorioso para el deporte español, le preguntaban en una entrevista de televisión al Secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, tras el tercer triunfo en Tour de Alberto Contador, sobre cuál era el secreto de esta explosión de nuestros deportistas en disciplinas tan dispares como el fútbol, la Fórmula 1, el Baloncesto o el tenis por citar algunos de ellos.
Me quedó grabada la respuesta de Lissavetzky. Vino a decir que no hay secreto, ni casualidades. Esto es el resultADO del Plan ADO (Asociación de Deportes Olímpicos).
El Plan ADO se puso en marcha 1988, ante los pobres resultados obtenidos por los deportistas olímpicos españoles a lo largo de la historia. Ante el reto de organizar los Juegos de Barcelona en 1992, se crea la Asociación de Deportes Olímpicos, sin ánimo de lucro, con el objetivo de “promover y desarrollar la práctica de la alta competición de los deportes incluidos en los programas olímpicos”. Los resultados de Barcelona ’92 atestiguan que es válida la experiencia
Si lo comparamos con la evolución de la productividad de las empresas españolas, y siempre hablaré en términos globales, y con la competitividad de nuestra economía, podríamos decir que esta situación se asemeja a nuestros resultados olímpicos: grandes expectativas, buenos deseos y pocas medallas.
La comparación se hace más clara si consideramos los destellos producidos por “milagros” como los de Paco Fernández Ochoa, Severiano Ballesteros o Manolo Santana, que parecen surgidos de la nada. También hay empresas españolas formidables, pero no dan lugar a un Supermes de Julio de la competitividad de España. Tenemos a Inditex, y a Telefónica, Indra y otras cuantas. No más de 12.000, dice COTEC y lo confirman las estadísticas, nacionales e internacionales.
El Plan ADO, en primer lugar, y creo que es de ahí de donde viene su éxito, pensó a largo plazo y eso es importante en nuestro país. Cada uno de los sucesivos Juegos Olímpicos desde Seúl en 1988 (Barcelona, Atlanta, Sídney, Atenas, Pekín y los próximos de Londres en 2012) representa en sí mismo un hito, al que hay que llegar con unos objetivos cumplidos en cuanto a la selección, formación y apoyo a los deportistas, cubriendo en cada hito más disciplinas deportivas y mejor ranking en el medallero. La competición, más tarde, hará la selección final, pero antes hay que hacer los deberes.
El Plan ADO selecciona promesas, deportistas que apuntan excelentes maneras, que tienen, tras una exhaustiva selección previa, capacidades, aptitudes y actitudes de ganadores. Pero no solo eso es suficiente. Estas condiciones se dan por supuestas, como en la mili el valor. Ahora toca formarlos, entrenarlos, reforzar esas capacidades innatas para que finalmente opten a ser ganadores.
Es evidente que todo esto requiere una gran planificación, creernos que no somos diferentes y convencernos de que si no habíamos conseguido medallas hasta entonces era porque no habíamos puesto los medios, no porque no fuésemos igual de capaces.
El Plan ADO obtiene recursos de los Presupuestos Generales del Estado, pero, y sobre todo, del patrocinio empresarial, que ve en este patrocinio prestigio, que asimila los valores del esfuerzo y del espíritu competitivo y de superación a sus propios valores empresariales. En definitiva, significa que el deporte tiene prestigio social, y no hablo solo del fútbol: el deportista es esforzado, consistente, persistente, leal con su equipo y capaz de sufrir para lograr los objetivos sin trampas. Cuando las hay, se los castiga sin misericordia.
Cuando estaba escuchando al Secretario de Estado para el Deporte, me preguntaba si no se podría hacer esto con las empresas: un Plan ADO para la Competitividad, en el que se eligen empresas, se las entrena, se les da cobertura, se les otorga prestigio social, y se las apoya para que ganen medallas.
Esto no se puede hacer con 10 empresas, como no se hace con 10 deportistas. Hay que tener un número suficiente, y bien seleccionado, que compense el fracaso, algo implícito tanto en el deporte como en la empresa.
Tampoco se puede hacer con alevines. A los alevines y juveniles se los trabaja, se los sigue y se los entrena en los clubes, unos más dedicados y con mejores, que no siempre significa más, recursos.
Creo asimismo que no sería conveniente centrarse solo en los sectores “emergentes” o de alta tecnología. Estos, evidentemente, son esenciales para ganar en competitividad y tienen en gran medida sus propias reglas. Creo que son los sectores mal llamados “tradicionales” los que nos han de sacar del estancamiento en el que se halla nuestra competitividad. He hablado sobre ello en alguno de los artículos anteriores y creo que es necesario reforzar, consolidar y acrecer las mejores empresas de estos sectores para que compitan en condiciones de conseguir podio.
Las empresas deberían tener un tratamiento similar al de los deportistas. Han de tener un recorrido, una historia tutelada y conocida, contrastable y evaluable (como en los campeonatos), en la que se hayan observado sus capacidades, sus habilidades y sus actitudes y aptitudes. A partir de ahí hay que trabajar con ellas, con entrenadores, financieros, expertos en internacionalización, apoyo en la I+D+i, y, sobre todo, en la estrategia empresarial.
Me parece que es éste un tema clave y bastante olvidado, la estrategia empresarial. Da la impresión de que la estrategia, tomada como “(en un proceso regulable), conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento”, es cosa de las grandes empresas: se fusionan, compran, se desprenden de áreas de negocio poco rentables, se financian en los mercados de valores, tienen estrategias de I+D+i coherentes con sus estrategias de mercado y éstas se apoyan en las de marketing…. En fin, de alguna manera adoptan las herramientas y los procedimientos que les permiten “tomar decisiones óptimas en cada momento”.
Esto no asegura el éxito, pero el no hacerlo sí garantiza el fracaso. ¿Acaso no podemos lograr que medianas y pequeñas empresas con determinadas características y de diferentes sectores puedan ser seleccionadas, entrenadas y puestas a competir en mercados globales?
Estoy convencido de que se puede hacer. Y al igual que no se entrena igual a un futbolista que a un navegante a vela, cada tipo de empresa requerirá su propio programa, un tiempo diferente y diferentes recursos. Enlaza esto con lo que comentaba en anteriores artículos de este blog: necesitamos un cambio en la estructura de nuestro sector empresarial y eso podemos lograrlo fortaleciendo empresas, haciéndolas crecer y consolidarse.
Pero necesitamos, como en el Plan ADO, creernos que lo podemos hacer, poner los medios, los recursos y tener fe y paciencia, ser conscientes de que llevará tiempo y, en definitiva, ser constantes.
Pues empecemos. Cada día perdido nos aleja de conseguir una medalla empresarial.
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Comentarios
Sin duda el capital semilla es importante y también trabajamos en ello. En cualquier caso, alguien que ponga los 450.000 € que necesita su empresa, va a tutelarlos muy de cerca, sea la administración o un inversor privado, quizá en este caso incluso más. Pero trabajamos lo más activamente que podemos en transformar la mentalidad inversora hacia el riesgo.
Gracias por el comentario y un saludo
[...] ¿Un Plan ADO para la Competitividad? http://www.madrimasd.org/blogs/reto_empresarial_innovacion/2010/07/… por andresrguez hace 3 segundos [...]
No seré yo el que dude de la eficacia del plan ADO.
No soy experto en el mundo del deporte y por tanto no estoy seguro de si los recursos se podrían utilizar de manera más eficiente…
De lo que si estoy seguro es de que el señor Lissavetsky acerca el ascua a su sardina, el plan ADO es para deportes olímpicos y poca o nula influencia tiene en cosas como la Formula 1 o el motociclismo.
En otros deportes superprofesionalizados como el baloncesto o el futbol tengo mis dudas.
Pero en lo importante del artículo, la competitividad de las empresas pequeñas y medianas, hay que empezarla por la raiz, por las bases, por crear una cantera de “jugadores” con cultura coopetitiva cuyo mayor aspiración no sea ser funcionarios (o trabajar en madridmasd
Estoy totalmete de acuerdo con la propuesta.
El deporte y el deporte de alta competición reune todas las características para ser modelo de mejora continua y de excelencia.
Procedo de familia vinculada al deporte y siempre he aplicado los principios del deporte a nivel personal como de grupos profesionales. Siempre me han dado muy buenos resultados.
Tengo definido una estrategia y un modelo para lograr mejorar la competitividad de nuestras empresas. Estoy tratando de explicarlo a instituciones y empresas.
Quedo a disposición de quien quiera para explicarlo.
Enhorabuena por el artículo.
Estoy plenamente de acuerdo en que el deporte forma perte de un buen entrenamiento en todos los aspectos. Me encantará hablar de ello. En cualquier caso, yo me refiero más en el post a una estructura a largo plazo, como el ADO, que haga que puedan conseguirse “medallas” en muy diversas disciplinas: pensar a largo, compromiso y medios, alineamiento de intereses… Gracias
Tampoco yo dudo del Plan ADO como medio de para establecer una estrategia a largo plazo, poner medios y alinear intereses que refuercen la posibilidad de lograr los objetivos. En cualqiuier caso, está claro que no está diseñado para la Fórmula 1, como tampoco se diseñó para navegar en la Volvo Ocean Race…. Es precisamente en lso deportes más puramente olímpicos en los que menos medallas se han logrado. Pero, y eso es un importantísimo lofgro colateral, se ha creado un ambiente favorable de apoyo al deporte, de consideración al deportista, de creación de estructuras…
Y por cierto, desde el mundo empresarial, claro que nos preocupa, y mucho, la falta de vocaciones empresariales y sí las vocaciones funcionariales (que ojo, no son siempre malas).
Finalmente, NO se trabaja EN madri+d: se trabaja PARA madri+d: mucho y muy bien, por cierto. Ah, yo no trabajo EN madri+d, sino CON madri+d
Hola Daniel,
Coincido con tu punto de vista.
Tras los Juegos de Barcelona, Ramon Maspons y yo escribimos un libro en el que intentamos descubrir cómo se habían logrado tantas medallas, analizando, entre otros factores, el Plan ADO, para trasladar sus conclusiones al mundo empresarial (P. Escorsa – R. Maspons, “Objetivo: medallas olímpicas”, Alianza Editorial, 1996). Si quieres, te lo mando.
Habría que hacer algo en este sentido. Es posible incluso que existan ya casos de éxito parecidos (IDAE-Energía Eólica)
Pere Escorsa
Gracias, Pere. Me encantará recibirlo. Creo además que influye sobre el conjunto de la sociedad. Hoy mismo leía que Camper se incorpora a la vuelta al mundo a vela Volvo Ocean Race porque “La historia y la autenticidad de la prueba, la aventura humana, el esfuerzo, el espíritu de superación y el trabajo en equipo coinciden plenamente con los valores de Camper.” Ahí está el éxito.
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Sin pretender discrepar, me gustaría incorporar el concepto adicional de “EQUIPO” que no he detectado en el esquema argumental. Me limito a indicar algunas puntualizaciones, sin extenderme en la justificación.
1.- ¿Se considera que lo “realmente importante” es que un español sea el número uno del mundo? ¿Esto es realmente beneficioso para la sociedad española, si detrás no hay otros muchos miembros de la sociedad, que recojan parte de los beneficios?
2.- Los éxitos mencionados ¿los han obtenido personas o equipos compactos, coordinados, integrados y motivados, en procesos planificados, optimizados, soportados económicamente (o mejor autosuficientes o como se dice ahora sostenibles)?
3.- Ninguna actividad estable (sostenible) funciona sólo con subvenciones. Una cosa será impulsar y otra garantizar continuidad en un sistema dinámico, cambiante y competitivo.
4.- La estructura empresarial/productiva requiere del tan comentado “tejido“, y debe cubrir muchos niveles no sólo la elite. Incluso habría que preguntarse si es mejor para una sociedad como la española, que no parece ser, o vaya a ser, el líder mundial en este aspecto, tener la mejor empresa mundial o una estructura empresarial de muchas empresas, sólidas, competitivas y solventes. De las que algunas estén entre las 500 ó 1000 mejores del mundo, junto con muchas otras que, sin figurar en los rankings, den soporte y apoyo a las que si están, y que quizás vivan y comercien en entornos más locales, sin tanta presión de competencia multinacional y global.
Leo esta noticia a la vuelta de vacaciones, y me alegra..esta misma reflexión he estado haciendola desde el triunfo de la selección de futbol. Y la pregunta, es por qué no un Plan ADO de la Ciencia, donde las competiciones periódicas sean la visibilidad de los proyectos transferidos a la empresa? ¿Como poner en TV la competitividad cientifica (o mepresarial) internacional? Un elemento no comentado hasta ahora, es la capacidad de emocionar a toda la población y con ello poner a la vista de los jóvenes un forma de éxito personal que se remunera, ser futbolista, tenista, atleta, etc.. Un elemento catalizador de los exitos del deporte español, es que por cada éxito se amplia la base de personas disponibles para ser reclutadas para el deporte…Esto hay que conseguirlo con la ciencia y con las empresas. Lo que vemos en los medios acerca de las empresas y de la ciencia no estimula a la base poblacional a estudiar más o a ser emprendedor. Al contrario, es desmotivador.
Recientemente he visto un Informe Semanal reportando la actuación de ICEX llevando a jovenes emprendedores a Silicon Valley…¿qué audiencia tuvo este programa?. ¿Donde queda la catarsis nacional del exito cientifico o empresarial español?
Hay que ponerse a trabajar en el ADO de la ciencia, pero, como en el deporte,haciendo de ello una cuestion de estado, una cuestion de exito nacional que sea sentido por la población como ejemplos de exito personal profesional.
Para José Luis este comentario.
Efectivamente, no planteo e tema del equipo, algo absolutamente esencial. Solo recoge la medalla el deportista, pero detrás hay un equipo que permite que el deportista gane. No hay mucha diferencia con lo que ocurre en la empresa.
Yo SÍ considero que haya empresas españolas que sean las número 1 en su actividad, pero no por un simple afán de triunfo: detrás del Nº 1 hay otras muchas que apoyan su actividad: una empresa no es un ente aislado.
Y estoy de acuerdo en que las subvenciones sirven para lo que conceptualmente sirven: dar un impulso inicial a un proyecto que ya de por sí es bueno. Se trta únicamente de acelerar el que se alcancen lo objetivos. En cualquier caso, y por parte de las admijistraciones, deber´`ia haber un análisis de coste beneficio de esas subvenciones. Al fin y al cabo son una inversión con el dinero de los contribuyentes.
Y en cuanto al cuarto punto, plenamente de acuerdo: la élite no es más que el vértice de la pirámide, que se apoya sobre otros que quizá no son tan buenos pero son indiscutiblemente necesarios. Eso es lo que entiendo por el tejido y que en una sociedad competitiva va a venir marcado por las capacidades de cada uno o, por qué no, por la vocación a expandirse y alcanzar otras metas que cada uno se imponga.
Insisto sobre que mi comentario sobre el Plan ADO es una forma de provocar una reflexión sobre cómo estructurar objetivo y medios a largo plazo para lograr éxitos. Y en cualquier caso, gracias a todos los comentarios

Programas de entrenamiento, formación, tutela, etc. para las start-ups los hay a montones, tanto del Estado como de las Comunidades Autónomas. Pero lo que mi empresa necesita son 450.000 euros para poner en marcha su plan de negocio (tutelado y más que tutelado), y de eso, billetes verdes para emprendedores, en este país hay muy poquito.
¡Por favor, dejen ya de tutelarnos y formarnos, y trabajen para que el capital semilla fluya!