FILOSOFOS DE SALON
Que no se me confunda.
¿Hastadonde hemos llegado?¿Hasta qué punto el ser humano ha hecho de su vanidad lapiedra angular en la que todo demás gira? ¿Hasta qué punto, momento ruin ademásel ser humano ha hecho de eso sentido de lo bueno y malo y ha llamado alorgullo en bruto cosas buenas y santas?
Pero tambiénhasta qué punto ese hombre se ha querido llamar sabio, y hasta filosofo,inundado en una farragosa ignorancia; “Que no me salpique” –se dice esteaprendiz de acertijos.
Unfilosofo de verdad se moja, cruza a nado, pasa tres ríos más y se queda unoscuantos días en la montaña, si es que no inverna allí.
Pero derepente se nos presentan estos filosofitos de salón; probablemente no hanescuchado en su vida algo mas excepcional que el sonido al cerrar su bmw con elmandito.
Estosnos quieren hablar de la verdad: desde lo confortable de su hogar, quieren manejarla verdad a su antojo.
Ni hanvisto, ni han oído, -como mucho a varias leguas- ni se han querido jamás aatrever escuchar ni comprender nada.
Poceros,abogados, albañiles, delineantes, políticos, criminales: todos tienen en común serinherentes a su profesión. Mas estos filósofos nos hablan de vanidad, que es elorgullo en fundamentador de todas las cosas, y así debe serlo, y así deberán serllamadas todas las cosas santas.
En términostécnicos, tal ideología se basaría en determinar todo como verdadero o falso enfunción sólo resulte grato para el deseo, al gusto. Si no es así -como fácilmentepodemos comprobar- todo lo dicho debe resultar falso. Y en términos técnicos,supone que toda praxis este solo fundamentada sólo y en exclusiva en lacreencia.
Seráncualquier cosa, pero filósofos no son, aunque les pese, porque nadie más queellos se han querido llamar así.
Enverdad si: aquí es donde yace el ideal hombre hacia todos sus materiales fines.El político, y mas allá aun el religioso, cuando el ser humano ha perdido ya elsentido del absurdo hasta el extremo de intentar encontrar otra vida en esta.
Unsaludo.
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Comentarios
El hombre en su naturaleza cae en su propio nido cual le limita el ver la transparencia de su esencia. Se vive y se pretende hacerlo desde un marco cual en la mayoría de las veces él solito se ubica, en donde luego por el mercadeo de su esfuerzo podría ser reconocido. Por ende no reclamo ser psicólogo ni filosofo cuando lo único que puedo hacer es el vivir la vida. Y a duras pena lo consigo, pues veo como se me acaba y nada puedo hacer con ello. Para sabio otros, solo resalta ante mis ojos la humildad de quien vive a mi lado y en su sentir extiende su mano, su ser y en ello invita a caminar a su lado disfrutando así en conjunto, lo que con su esfuerzo ha conseguido. Pura vanidad mi querido amigo.

no llego nada sobre salon que pasa porque no llego yo tengo tarea sobre ese filosofo y no podre aserlo poque no encuentro su biografia es injusto