Brote de Tularemia de origen hídrico, asociado a la pesca de cangrejos de río (Cuenca 1998, España)

A la vista del interes que se ha despertado por la Tularemia en España, debido a la alerta por la actual proliferación de topillos en Castilla-León y un posible brote de Tularemia en Palencia, publicaremos el resumen de la investigación de otro brote de Tularemia que tuve la oportunidad de estudiar en 1998, junto con otros colegas,  mientras estaba realizando mi formación como epidemiologo de campo (Programa de Epidemiologia Aplicada de Campo, PEAC).

Los casos aparecieron en Cuenca (comunidad de Castilla-la Mancha) al principio del verano de 1998 y tenian la originalidad de carecer de antecedente de contacto con conejos o liebres. El elemento común es que habian pescado o limpiado cangrejos de río. Menos de un año antes, a 200 km al noroeste de Cuenca (en la provincia de León, perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla-Leon, como los casos de este verano de 2007), habia habido un importante brote de Tularemia (1997), asociado a la caza de liebres.

El estudio se publicó posteriormente en la revista Emerging Infectious Diseases (podeis descargaros el manuscrito en inglés en esta dirección: Anda P, Segura del Pozo J, Diaz Garcia JM, et cols. Waterborne outbreak of tularemia associated with crayfish fishing. Emerg Infect Dis. 2001; 7(3 Suppl): 575-82 y ahi teneis identficadas casi todas las personas que participaron en el estudio) y tuvo cierta relevancia por el interés que había despertado la Tularemia como enfermedad de potencial uso bioterrorista (al parecer, la investigación microbiológica tuvo financiación de la OTAN).

El 4 de agosto de 1998 la médico de Mohorte, pequeña localidad cercana a Cuenca, alertó a la Sección de Vigilancia Epidemiológica de la Delegación Provincial sobre un posible brote epidémico de etiología desconocida que, inicialmente, afectó a cinco pacientes que tenían como antecedente común la manipulación de cangrejos de río, pescados en el río Mayor, cerca del pueblo de Moncalvillo de Huete (Cuenca). Algunos de estos pacientes requirieron ingreso hospitalario.

 

  

Río Mayor a la altura de la zona inundable de la cola del Embalse de Buendía.  Al fondo: puentecillo de las Cañas y pinares del coto de caza de ICONA (1998).

Para su estudio se estableció como definición inicial de caso la siguiente: ” Persona con ulceras en los dedos y manos, fiebre, malestar general, adenopatías en codos y/o axilas,  que manipularon cangrejos procedentes del río Mayor (Moncalvillo de Huete) “.

Dos líneas de trabajo se iniciaron inmediatamente. La primera orientada a establecer la responsabilidad etiológica del brote, es decir el diagnóstico microbiológico. La segunda a establecer las características epidemiológicas de la producción del brote.

 

Inicialmente se pensó en una infección por Mycobacterium marinum, debido a las características anatomopatológicas de las lesiones ganglionares. Posteriormente, y como consecuencia de la alerta epidemiológica para la prevención de casos de Tularemia, consecuente al brote de Castilla-León del año precedente, se relacionó su clínica con la descrita para la Tularemia, remitiéndose muestras de sueros al Laboratorio de referencia del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III (CNM).

 

 

 

 

Se confirmó, a partir de los resultados de laboratorio, que estabamos ante un brote epidémico de Tularemia producido por Francisella Tulariensis, no conociéndose todavía la variedad responsable del brote, dato de extrema importancia para saber si es un brote relacionado con el aparecido el pasado invierno en Castilla y León (a pesar del alejamiento de los territorios epidémicos en unos 200 kms), o ante una nueva situación.

 

En cualquier caso, su relevancia es enorme al mantenerse una situación epidemiológica emergente, ya que de acuerdo con la información epidemiológica disponible en España sólo se conocía la presencia de casos esporádicos. El último caso esporádico declarado fue en 1980. Entre el 27 de septiembre de 1997 y el 21 de marzo de 1998 se había detectado  un brote con 559 casos de Tularemia relacionados con la manipulación de liebres cazadas en varios cotos de Castilla-León.

 

El estudio epidemiológico del brote de Cuenca identificó el tiempo epidémico (fechas en las que los casos iniciaron síntomas) entre el 16 de julio y el 4 de agosto de 1998, correspondiendo el territorio epidémico a un tramo de 4 a 8 kms. del Río Mayor, cercano al embalse de Buendía. Sin embargo, los casos presentaban una gran dispersión, en función a sus lugares de residencia (todos ellos, excepto uno, en la provincia de Cuenca), situados todos ellos dentro de un radio de 50 kms, respecto al territorio epidémico.

 

 

 

 

 

 

En total se  identificaron, mediante búsqueda activa, 18 casos, 11 varones y 7 mujeres, con una media de edad de 58,5 años y ocupaciones variadas en las que predominaban 6 amas de casa y 5 jubilados. Ninguno tenia profesiones con prácticas de riesgo para la Tularemia. Todos los casos presentaron una clínica ulcero-glandular o glandular con lesiones cutáneas en ambas manos relacionadas con las heridas sufridas al manipular los cangrejos. El periodo de incubación se estimó entre 3,3 y 3,5 días con un rango de 1 a 8 días.

 

 

 

 

Todos los casos habían estado en contacto con cangrejos[1] pescados días antes,  en el mencionado tramo de 4 a 8 km del Río Mayor, en su mayoría en la zona de la antigua cola del embalse, especialmente en la margen derecha. Al parecer, en esta zona abundaban más los cangrejos y el acceso a los mismos desde la carretera era más sencillo, especialmente alrededor de dos puentecillos. La mayor presencia de cangrejos en julio pudo relacionarse con una bajada del nivel del agua del embalse en ese mes. Solo dos casos referían manipulación de liebres durante el mes de julio, ningún caso recordaba picaduras de garrapatas o tábanos.

 

 

 

 

 

 

Cangrejo rojos (cubiertos de barro) fotografiados en la zona epidémica del embalse de Buendía (1998)

 

 

 

 

 

 

Todos los enfermos manifestaron contacto con los cangrejos,  bien solo al pescarlos, 4 casos, bien solo al limpiarlos (caparlos), 5 casos, o bien al pescarlos y caparlos, 9 casos. Sin embargo, el principal factor de riesgo fue las heridas que los cangrejos infligieron a los casos, lo que representó un elevado riesgo de padecer Tularemia  (73% de enfermos entre los que sufrieron heridas, frente a  7% de enfermos entre los que no recibieron heridas; OR= 37,3 ; IC 95%: 3,9-349). El riesgo era mayor si la herida se había recibido durante la operación de capado (OR ajustada= 34,1 ; IC 95% 3,1-373) que durante la pesca (OR ajustada= 29,3 ; IC 95%: 2,6-324). Se identificó Francisella Tularensis por PCR en estómago y hepatopancreas de cangrejos congelados pertenecientes a algunos casos.

 

 

 

 

 

 

 

Los análisis que se realizaron  del agua  del tramo autorizado de pesca detectaron un importante grado de contaminación fecal del río, siendo el principal vertido potencial al mismo la depuradora de Huete, situada 16 km. río arriba de la zona de pesca de los cangrejos manipulados por los casos. Se aisló Francisella Tularensis en las muestras de agua procedentes de esta depuradora.

 

 

 

 

 

Asi mismo, la investigación de los reservorios animales potenciales para Tularemía en la zona no fueron positivos. Sin embargo, es de destacar que ambas márgenes del tramo autorizado de pesca del río Mayor eran cotos de caza, que incluían caza de liebres.

 

 

 

 

 

 

El 6 de agosto se vedó la pesca en este rio. El 7 de septiembre mediante el resultado de las serologías se confirmó que el brote, que ya contaba con cerca de 16 casos, era de Tularemia, dándose el 13 de septiembre la alerta sobre esta enfermedad.

 

 

 

 

 

Conclusiones:

 

I.                     Se trataba de un brote de tularemia producido por la pesca y/o posterior manipulación de cangrejos de río. Estabamos pues ante una situación emergente.

II.                   Las lesiones producidas durante las operaciones de pesca y ,especialmente, capado , era el mayor riesgo para la infección, siendo la posible via de entrada de la misma.

III.                  El papel del cangrejo en la transmisión del brote era plausible con el mismo por las siguientes consideraciones:

 

A.                  Se había aislado la F. tularensis en el estómago y hepatopáncreas del cangrejo.

B.                  Se había aislado la F. Tularensis en la estación depuradora de aguas residuales de Huete, 16 km.aguas arriba de los puntos de pesca.

C.                  Las heridas producidas en las manos de los enfermos durante la pesca y manipulación facilitaban la penetración del germen y, por tanto, la infección.

 

Recomendaciones:

 

    Proceder  a la limpieza de los lodos de la depuradora de aguas residuales de Huete y a la desinfección de la misma con los métodos adecuados que no produzcan un daño ecológico.

 

    Evaluación de la contaminación de las aguas del río Mayor en el tramo afectado.

 

    Seguir investigando la posible entrada clandestina de animales enfermos de Tularemia en la provincia, especialmente en los cotos de caza y criaderos de liebre.

 4º Seguir con la alerta en la vigilancia epizootica y epidemiológica de la Tularemia

 

 

ANEXO

 

El cangrejo rojo: ecología y proceso de pesca

 

A. Ecología del cangrejo rojo.

 

En nuestro país existen tres especies de cangrejos de río:

 

  

 

 

 

 

 El cangrejo autóctono comenzó a desaparecer en la década de los 70, principalmente por su alta sensibilidad a la afanomicosis, enfermedad causada por un hongo parásito, que se desarrolla sobre el tejido muscular del cangrejo y libera toxinas que afectan al sistema nervioso y acaban en la muerte del animal. Esta enfermedad procedente de Norteamérica, fue probablemente importada a partir de la introducción en nuestro país de especies nuevas, como la trucha arco iris y el cangrejo rojo, que es resistente frente a la misma. Sin embargo, según algunos autores el cangrejo autóctono comenzó a diezmarse anteriormente (finales de los 60) por la contaminación de los ríos consecuente al desarrollo urbano y la política hidráulica (embalses) que produjo desviaciones en los cauces y regulación de los caudales de los ríos. De cualquier forma, debido a su casi total extinción, a partir de 1980 se prohibe la pesca del cangrejo autóctono en Castilla-La Mancha.

 

El cangrejo rojo ha sido comercialmente cultivado en Luisiana (EEUU) desde finales del siglo XIX, teniendo un importante desarrollo en las ultimas tres décadas y llegando a alcanzarse superficies de cultivos de 50.000 ha. En 1973-74 es introducido en España para su cultivo en las marismas del Guadalquivir, donde ha tenido una producción importante, especialmente en los últimos tres años después de la sequía. Hasta el punto de que actualmente nuestro país es el tercer productor mundial, después de EEUU y China, en un mercado mundial con demanda creciente. Su cultivo en zonas arroceras, como las marismas del Guadalquivir, puede llegar a paliar la crisis del mercado del arroz.

Desde esta zona de Huelva el cangrejo rojo se extendió rápidamente por traslación, con la participación de pescadores comerciales y deportivos, a otros ríos de España, siendo actualmente la especie dominante.

 

El cangrejo rojo se desarrolla especialmente en zonas periódicamente inundadas. Estos “hidroperiodos” o fluctuaciones en el nivel del agua estimulan la reproducción del cangrejo, que tiene una gran capacidad de adaptar su ciclo biológico al ciclo hidrológico, al contrario que el cangrejo autóctono. Durante el descenso del nivel acuático se favorece el crecimiento de la vegetación que les aporta cobijo y alimento durante los periodos de inundación, se eliminan bastantes de sus depredadores y se reducen los sedimentos anaerobicos. 

 

Se reproducen mejor a temperaturas entre los 22 y 30ºC, por lo que requieren aguas no muy profundas, especialmente las ricas en calcio (dureza total>50mg/l de Carbonato cálcico). Son bastante más resistentes que los cangrejos autóctonos a la contaminación hídrica, aunque muy sensibles a los pesticidas, especialmente insecticidas. Sin embargo se han descrito reacciones de estrés, incluyendo su emergencia a la superficie para obtener oxigeno atmosférico, cuando el nivel de oxigeno disuelto baja de los 3 mg/l. Estas reacciones de estrés también se producen cuando baja el nivel acuático, respondiendo migrando a otras zonas o excavando galerías en busca de humedad.

 

Los cangrejos rojos se diferencian por la actividad excavadora. Hacen galerías de unos 25 a 100 cm. de profundidad para poner los huevos. Durante esta fase embrionaria están protegidos de sus depredadores y encuentran el suficiente grado de humedad.  Así pues, las galerías se excavan durante periodos de descenso del agua, periodos secos o periodos reproductivos. Alrededor de las entradas a las galerías (o pocillos) puede haber un cono de arena (chimenea) que sirve para mantener la humedad. Donde las poblaciones de cangrejos son muy abundantes puede producirse excavaciones comunicadas formando un autentico panal de abejas subterráneo. Estas superpoblaciones también pueden producir un enturbiamiento del agua del río por movimiento de los sedimentos del fondo acuático.

 

 

Cangrejo a la entrando de una galeria (pocillo) en la zona epidémica del embalse (1998)

 

El ciclo de vida de un cangrejo oscila entre 1 y 3 años, no siendo poblaciones sincrónicas (conviven generaciones que están en fases diferentes de desarrollo). Entre sus depredadores se encuentran la mayoría de los vertebrados e invertebrados acuáticos carnívoros, incluyendo aves acuáticas y pequeños mamíferos, como visones, nutrias o mapaches.

 

Se mueve fuera del agua especialmente por la noche, siendo su radio de desplazamiento de 200 a 300 mts en el agua e indefinido en la tierra, aunque solo se aleja de las márgenes acuáticas en casos de desecación.

 

Es polítrofo. Aunque se alimenta especialmente de macrófitos (plantas sumergidas semiacuaticas), puede comer cualquier cosa, incluido detritos de origen animal (es detritívoro). Tiene un estomago triturador y un hepatopancreas que es el órgano detoxificador, pero también de acumulación de los contaminantes ingeridos. El cangrejo es de hecho un animal acumulador de la contaminación de su medio acuático, aunque también eliminador de la misma. Actualmente hay varios proyectos en marcha en Andalucía, en colaboración con la cátedra de Ecología de la Universidad Autónoma, que pretenden utilizar al cangrejo rojo como bioindicador de la presencia de algunos contaminantes, como metales pesados, en el medio acuático.

 

 

 

 

 

 

  

A pesar de estas características, el cangrejo rojo no es descrito como un animal que padezca o transmita serios problemas de salud. Se describe como huésped intermediario o final de algunos parásitos helmintos de vertebrados. Se han encontrado frecuentemente tremátodos del genero Paragonimus, siendo un patógeno potencial para el hombre y sus animales domésticos carnívoros que consuman cangrejo crudo o poco cocinado (situación excepcional en el hombre ya que el cangrejo se suele cocinar intensamente antes de su consumo

 

B. Proceso de pesca y manipulación del cangrejo

 

 

Marco legal

 

La pesca del cangrejo de río es una actividad tradicional en nuestro país, que se interrumpió en parte a partir de la practica desaparición de la especie autóctona a finales de los 70 y de las consecuentes medidas proteccionistas que limitaron la pesca.

 

Hasta este año eran escasos los tramos de río en que se autorizaba la pesca del cangrejo en la provincia de Cuenca. Este año debido a su importante proliferación en los últimos dos años se abrieron a la pesca tres ríos: río Mayor, río Záncara y río Guadamejud (Ver Figura 3 del Anexo II).

 

La pesca está regulada por la Orden de 5 de enero de 1998 de la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente de Castilla-La Mancha sobre vedas de pesca, que además de limitar los tramos autorizados, prohibe el transporte de cangrejos vivos, limita su pesca a una franja horaria “entre una hora antes del orto y dos horas después del ocaso” y fuera del periodo de veda, fijado entre el 1 de febrero y el 31 de mayo (“con el fin de no perturbar la nidificación de las aves acuáticas”).

 

En otras disposiciones anteriores (Ley 1/1992 de 7 de mayo de pesca fluvial) se especifica que la pesca con retel es la única autorizada, limitándose el nº de reteles y el tamaño de los cangrejos autorizados.

 

Cabe mencionar que a partir del 1 de enero de 1998 el gobierno regional eximió del pago de tarifas para la obtención de las licencias de caza y pesca a los castellano-manchegos que hubieran superado los 65 años

 

 

 

Proceso de pesca y manipulación

 

Se puede identificar las siguientes operaciones en el proceso de pesca y manipulación del cangrejo:

 

1. Poner el cebo en el retel o lamparilla

2. Sumergir el retel en el agua

3. Vaciar el retel de cangrejos pescados en cubos/sacos

4. Transportarlos al domicilio

5. Lavarlos

6. Caparlos (quitar el contenido intestinal)

7. Guardarlos (refrigeración o congelación)

8. Cocinarlos

9. Comerlos

 

Javier Segura del Pozo, médico salubrista y epidemiólogo de campo (en esta ocasión, nunca mejor dicho)


[1] En la literatura científica no hay ninguna referencia conocida donde se relaciona el cangrejo con la transmisión de la Tularemia.

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Comentarios

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Nacho

un excelente trabajo,lo usare como modelo en mi catedra, si estan de acuerdo, pero los aspectos metodologicos son impecables.

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Me alegra que te haya gustado el trabajo y especialmente que te pueda ser ‘util en los cursos de tu catedra. Es uno de los objetivos de nuestro blog. Por ello, estoy a tu disposici’on por si necesitas algun otro apoyo en los mismos.

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Un abrazo

Javier Segura

hola. Sólo quiero dejar constancia de que mi mujer tuvo tularemia por la manipulación de cangrejos. Pero fue en el año 2007 y en el río sequillo.(c.y.león)

Interesante, Bernardo. Parece que los casos en Castilla-Leon han seguido despues del brote de 1997…

los cangrejos de rio no depositan sus huevos en ninguna parte los llevan las hembras arracimados en la cola

mola esta web

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