Fiebres hemorrágicas virales: Fiebre hemorrágica por el virus de Ébola

Entre las Enfermedades Infecciosas Emergentes se encuentran las Fiebres Hemorrágicas virales y quizá la parte más conocida de las mismas es la Fiebre de Ébola. 

En este post no vamos a seguir el libro que utilizamos siempre:”El Control de las Enfermedades transmisibles” que yo siempre llamo Benenson aunque ahora sus revisores son otros. Son enfermedades de las que se conoce poco, salvo su alta letalidad, y por ello están en constante revisión. Vamos a utilizar la actualización que realizó la OMS en 2008.

En ella ya se diferencian las 5 especies en que se han clasificado últimamente los Fliloviridae, que han bautizado con el nombre del país en el que se ha encontrado cada subtipo, lo que me parece una sabia decisión que nos facilita mucho la identificación de los posibles casos.

También podéis pensar que para que me pongo a hablar de enfermedades raras que “si dios quiere” nunca vamos a ver, pues me explicaré: 

 

Descripción

La fiebre de Ébola se caracteriza por la aparición repentina de fiebre, debilidad intensa, dolor muscular, dolor de cabeza y dolor de garganta, seguida de vómitos, diarrea, erupción cutánea, deterioro de la función renal y hepática, y en algunos casos, hemorragia interna y externa. Los hallazgos de laboratorio muestran recuentos bajos de glóbulos blancos y plaquetas, así como elevación de enzimas hepáticas.

 

El virus Ébola pertenece a la familia Filoviridae (filovirus) y se compone de cinco especies distintas: Zaire, Sudán, Costa de Marfil, Bundibugyo y Reston. Las especies Zaire, Sudán y Bundibugyo han sido asociadas con los brotes de Ébola registrados en África con una tasa de letalidad del 25 al 90%.

 Virus Ébola microscopio electrónico

Las cepas de filovirus Costa de Marfil y Reston pueden infectar a los humanos, pero no están asociadas, de momento, a enfermedad grave o muerte en los humanos.

La infección humana por el subtipo Reston, que se encuentra en el Pacífico Occidental, sólo ha causado la enfermedad asintomática.

Reservorio

Desconocido, aunque se cree que el reservorio natural del virus del Ebola parece residir en los bosques tropicales del continente africano y en las zonas del Pacífico Occidental.

Aunque los primates no humanos han sido una fuente de infección para los seres humanos, no se cree que sean el reservorio. Tanto ellos, como los seres humanos, se cree que están infectados por el reservorio natural a través de una cadena de transmisión, desconocida, desde el reservorio natural.

En el continente africano, las infecciones por el virus del Ébola de los casos humanos se han vinculado al contacto directo con los gorilas, chimpancés, monos, antílopes de los bosques y puercoespines encontrados muertos en la selva. Hasta ahora, el virus del Ébola se ha detectado en la naturaleza en los cadáveres de los chimpancés (en Costa de Marfil y la República del Congo), gorilas (Gabón y la República del Congo) y antílopes (República del Congo).
Se han elaborado diferentes hipótesis para explicar el origen de los brotes de Ébola. Observaciones de laboratorio han mostrado que los murciélagos infectados experimentalmente con el virus del Ebola no han fallecido, y ello ha llevado a la especulación de que estos mamíferos pueden desempeñar un papel en el mantenimiento del virus en los bosques tropicales.

Están en curso estudios ecológicos en la República del Congo y Gabón para identificar el reservorio natural del virus del Ebola.  

 

Modo de Transmisión

El virus del Ébola se transmite por contacto directo con la sangre, secreciones, órganos o líquidos corporales de personas infectadas.

Las ceremonias de inhumación en donde los dolientes tienen contacto directo con el cuerpo de la persona fallecida pueden desempeñar un papel significativo en la transmisión del virus del Ebola.

Los casos de infección humana por virus de Ebola en el manejo de los chimpancés infectados, gorilas y antílopes de bosque, tanto muertos como vivos, ha sido documentada en Costa de Marfil, República del Congo y Gabón. La transmisión de la cepa Reston por manipulación de macacos cangrejeros.

La posible transmisión al los trabajadores sanitarios es un “transmisión nosocomial” que puede producirse a través de un estrecho contacto con pacientes infectados, sin las precauciones de control de las infecciones y procedimientos de enfermería adecuados de aislamiento.
Período de incubación

Entre 2 y 21 días.

 

Periodo de transmisibilidad

Comienza a partir de la aparición de fiebre y va aumentando a medida que evoluciona la enfermedad, mientras la sangre y las secrecciones contengan virus.

 

Diagnóstico
Mediante pruebas específicas de laboratorio en muestras de sangre buscando antígenos específicos y / o los genes del virus.

Pueden detectarse anticuerpos contra el virus, y el virus puede ser aislado en cultivos celulares.

El análisis de estas muestras presenta un gran  riesgo biológico requiriéndose un nivel de Bioseguridad 4 (máxima contención).

Los nuevos avances en las técnicas de diagnóstico incluyen métodos no invasivos de diagnóstico mediante pruebas de saliva y orina, pudiéndose además realizar pruebas con muestras inactivadas (muy utilizadas como diagnóstico de laboratorio rápido en la gestión de casos durante las actividades de control del brote.

 

Tratamiento

No hay tratamiento específico ni vacuna.

Los casos severos requieren cuidados intensivos, los pacientes suelen estar deshidratados y suelen necesitar líquidos por vía intravenosa o rehidratación oral con soluciones que contengan electrolitos.

Los estudios experimentales utilizando suero hiperinmune en animales no han mostrado ninguna protección contra la enfermedad.

 

Métodos de control

 

En su ámbito natural

 

Consuelo Ibáñez Martí

Médico salubrista

Etiquetas: , ,

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Escribe un comentario

(requerido)

(requerido)


*