Cooperación entre países para llevar alimentos excedentes a zonas donde los necesitan.

Por fin una buena ídea!!

Hace unos días veíamos estupefactos como se tiraban todas las verduras que no se podían comercializar por la famosa crisis del pepino sabiendo que no presentaban ningún riesgo para la salud. Imagino que no era la única que me preguntaba si no se podría hacer algo más constructivo con ellas.

¿No estamos en crisis? ¿No ha aumentado el número de familias que acuden a comedores sociales para poder alimentarse? ¿Es necesario destruir esos alimentos en vez de aprovecharlos?

Hoy leo esta noticia en el periódico el país y creo que merece la pena reseñarla para que la ídea fructifique y se pueda llevar a cabo en muchos más países. Veamos la noticia:

España y Brasil impulsan una red mundial de donación de alimentos

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Los dos países ensayan un sistema por el que uno aporta excedentes y otro los reparte – Madrid llevará al G-20 este modelo para la cooperación ‘sur-sur’

PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL - Madrid – 21/06/2011

España y Brasil se proponen generalizar un tipo de cooperación internacional para atender crisis alimentarias que ha logrado reducir significativamente el coste de estas operaciones e incorporar a nuevos países como donantes de ayuda. En el año 2009, a través de una conversación informal entre el expresidente Lula da Silva y José Luis Rodríguez Zapatero, Brasil solicitó a España ayuda para dedicar 40.000 toneladas de alimentos, procedentes de su exitoso Programa Hambre Cero, a ayuda internacional. Brasil necesitaba un socio experimentado en un ámbito que hasta entonces no formaba parte de su política exterior. El resultado fue la operación logística más grande que ha hecho la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). La oficina española se encargó de lograr el transporte de esa gigantesca cantidad de arroz, maíz y leche en polvo a Haití, Cuba y Honduras, que acababan de ser golpeados por los huracanes Ike y Gustav.

El plan inicial de Lula era el trueque entre sus agricultores

Una buena cosecha puede convertir en donantes a países muy pobres

La propuesta es instalar un primer almacén mundial en Las Palmas

Se trataría de nutrir estos silos para evitar cortes en el suministro

Algo aparentemente tan obvio como llevar comida de donde sobra a donde falta no es el modo habitual de operar en las crisis humanitarias. Normalmente, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) compra la comida a un intermediario internacional especializado. En este caso, los alimentos eran donación de un país y la logística donación de otro. El PMA se encarga de la distribución en el país de destino. A esta novedosa operación se le llamó hermanamiento o triangulación. La consecuencia directa, según cálculos de la AECID, es que con la misma inversión se consiguió tres veces más impacto humanitario. España gastó cinco millones de euros en los barcos. La comida donada por Brasil estaba valorada en 11,32 millones de euros.

El director de la AECID, Francisco Moza, afirmó la semana pasada que Brasil es un “socio fundamental para la cooperación española” y que las operaciones de hermanamiento se van a presentar en la próxima reunión del G-20 como “ejemplo” de cooperación. España ha creado un fondo específico para estas operaciones de 10 millones de euros, que Moza presentó el lunes pasado al Programa Mundial de Alimentos.

Ante el G-20 se presentará un proyecto piloto para que España sea sede de un almacén mundial de alimentos para cubrir crisis en el oeste de África. El almacén estaría en Las Palmas, ya que es el único puerto profundo de la zona, explican en la Oficina de Atención Humanitaria de la AECID. Esto permite transportar en grandes barcos graneleros, lo que reduce costes. Este depósito, que irían nutriendo los países donantes, sería el primero de una serie de almacenes mundiales de excedentes alimentarios donados. Esta red de stocks evitaría un corte en el suministro.

El Programa Hambre Cero de Brasil venía a establecer una red que permitía llevar alimentos de agricultor a agricultor dentro del país. Esa idea, trasladada al plano internacional, permite asumir el papel de donante a países sorprendentes. El propio Sudán, que recibe ayuda alimentaria, fue donante de un excedente de casi 9.000 toneladas de su cosecha de sorgo a principios de este año. Se repartieron en Etiopía. El año pasado, España puso la logística para llevar 7.000 toneladas de arroz de Tailandia a Haití. Desde 2009, España ha gastado 15 millones de euros en operaciones triangulares.

El próximo proyecto de hermanamiento empieza dentro de un mes y medio en Somalia, “el peor contexto humanitario del planeta”, según el director de la Oficina de Atención Humanitaria, Pablo Yuste. Será una operación a cuatro bandas. La comida la vuelve a poner Brasil. EE UU financiará el transporte hasta Somalia y España pagará parte de la operación en el interior del país junto con el Programa Mundial de Alimentos.

 

Consuelo Ibáñez Martí

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