Wall-E, un robot con sentimientos

Wall-E es la última, y esperadísima, película de Pixar. Trata sobre Wall-E, un pequeño robot “basurero”, encargado de recoger, compactar y agrupar toda la basura que encuentre. Wall-E es una verdadera joya del cine, una película con un argumento más que aceptable, una puesta en escena fabulosa y una historia de Ciencia Ficción que no tiene mucho que envidiar a otras películas no animadas. Pero, sobre todo, Wall-E es una película que trata sobre un robot con sentimientos, un robot capaz de tomar sus propias decisiones motivadas por sus sentimientos, incluso si esto le obliga a desobeceder sus instrucciones.

Aviso: el resto de la entrada contiene “spoilers”, es decir, comentarios que desvelan y valoran parte de la trama.

Ya de por si, el personaje principal, Wall-E, muestra algo que muchos investiadores en el campo de los Sistemas Inteligentes querrían conseguir. Un robot con sentimientos, capaz de darle un valor sentimental a determinados objetos, capaz de sentir nostalgia y soledad y, sobre todo, capaz de enamorarse, cuidar a su enamorada y darlo todo por ella. Si existiera en la realidad, Wall-E sería todo un portento de la robótica.

Más allá del personaje de Wall-E y de su relación con Eva, la película plantea un interesante futuro en el que los robots y computadores han alcanzado un nivel de “inteligencia” tal que controlan a la propia sociedad humana. Siguen en cierta medida al servicio de los humanos, pero en algunos casos ese estar al servicio de éstos, les lleva a decidir por ellos por lo que consideran “su propio bien”. Esta última parte, es una clara alusión de la película al HAL 9000 de “2001: Odisea del Espacio”, una de las múltiples referencias que aparecen en Wall-E a clásicos, tanto de la ciencia ficción como del cine en general.

¿Llegaremos algún día al punto en el que las computadoras sobrepasen el nivel de inteligencia de los humanos? ¿Llegarán a ser cuasi-humanas, desarrollando sentimientos propios de los seres vivos? Son 2 grandes preguntas que se llevan haciendo del campo de la Inteligencia Artificial durante años. Personalmente, no me cabe duda que algún día rozaremos ese punto pues, aunque nos quede mucho camino por recorrer, todavía estamos “en pañales” en estos campos que llevan poco más de 50 años existiendo.

En definitiva, Wall-E es una película digna de ver, camino a convertirse en un clásico de la animación y, además, una preciosa película sobre robots y sus interacciones con los humanos.

[José Carlos Cortizo Pérez]

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