Respuesta a ¿Qué es la Inteligencia?

Serafín Casamayor, uno de nuestros lectores más asiduos y participativos, nos ha enviado un excelente texto que se puede ver como una respuesta a nuestro post sobre ¿Qué es la Inteligencia? En esta respuesta, Serafín Casamayor profundiza en la diferencia entre la Inteligencia humana y la capacidad de los ordenadores para llegar a ese nivel de inteligencia. Además de realizar un excelente análisis sobre las capacidades de los computadores actuales, Serafín Casamayor inicia un interesante debate, que estoy seguro que puede dar mucho de si. Animáos a participar en este debate.

La cuestión central es dirimir acerca de la definición de Inteligencia; actitud valiente y necesaria. Y no exenta de riesgos. En primer lugar, muestro mi acuerdo con prácticamente todo tu planteamiento en el post. Y es más, me parece muy acertada esa gradación que introduces en lo que es el camino hacia los procesos inteligentes, a saber: capacidad de cómputo, sistemas inteligentes y finalmente, comportamiento inteligente.

No obstante, me aventuro a profundizar algo en lo que considero el párrafo central de tu artículo, el cual transcribo a continuación y a partir de él, comienzo mi exposición sobre en qué detalles debemos poner más el acento desde un punto de vista científico, para consolidar la definición de inteligencia. Definición que por otra parte, una vez se consiga y haya acuerdo generalizado sobre ella, permitirá muchos avances en este campo.

La diferencia entre capacidad de cálculo y comportamiento inteligente es simple, y radica en que la capacidad de cálculo está relacionada con el ser capaz de procesar la información de forma algorítmica, aplicando una serie de pasos claros que conducen a un resultado único. El comportamiento inteligente es algo más complejo, porque está relacionado con el ser capaz de realizar acciones o tomar decisiones que lleven a una buena solución para un problema dado, siendo un problema que no se puede resolver aplicando una serie de pasos determinados (de forma algorítmica).

Pero creo que la diferencia va más allá. En el caso de la Inteligencia, o de los comportamientos inteligentes, el input/output  fundamental que debe ser considerado en el proceso es el “conocimiento”. En efecto, sólo podríamos considerar comportamiento inteligente cuando existiera una serie de entradas/salidas en el proceso (algoritmizado, dadas nuestras limitaciones materiales a la hora de construir máquinas hoy día), que son “conocimiento”.

Toca pues ahora definir éste. Abordémoslo desde un punto de vista Leibnitziano. En el mundo existen juicios analíticos y juicios sintéticos. Los primeros son necesarios, pues lo que se deduce o se predica de ellos tiene un carácter necesario, que se deriva de su propio planteamiento. Ejemplos de ello serían proposiciones del tipo “Que el todo es mayor que la parte”, o bien “el resultado de la raíz cuadrada de 143.234 es 378,4626…”, que tiene una respuesta o resultado exacto, y no otro. Por lo tanto, decir que “la raiz cuadrada de 143.234 es…” es un juicio analítico. Sólo esa puede ser la raíz del número dado, y su contenido, como que la parte es menor que el todo,  tienen sus conclusiones por tanto un carácter necesario, dado a partir de su planteamiento o premisas.

Por contra, los juicios sintéticos, se forman por concatenación de sujeto y predicado, que puede darse o no. “Los leones rugen” es un juicio sintético, pues se forma por la concatenación de dos hechos que en el mundo se dan, los leones por una parte, y seres que rugen por otra. Pero esto no es bastante. Hace falta una razón suficiente para dar cuenta que los leones rugen, y que no es otra que este juicio es cierto por la constatación misma de su existencia. Podría ser “los leones ladran”, sintáctica mente bien formada, pero no superaría el criterio de la razón suficiente. Pero podemos formulárnosla en la cabeza, como juicio posible. Sólo resta comprobarlo. Es lo que Wittgestein establecía como proposiciones con sentido. La inteligencia humana trabaja con proposiciones con sentido, que pueden ser juicios analíticos (pura algorítmica y en la que los ordenadores nos ganan) y juicios sintéticos (que pueden llegar a ser ciertos -existentes en la naturaleza- o bien no, sólo meras hipótesis que se contrasten o no en la realidad). Es esto último, los juicios sintéticos, en definitiva, conocimiento.

El tema crucial del debate que éstas líneas plantean a la hora de definir la inteligencia  creo pues que radica en lo siguiente: con dispositivos como los actuales, que trabajan sólo pura algorítmica, ¿pueden gestionar el conocimiento para llegar a resultados que resulten a su vez conocimiento?

Y creo, intuyo, supongo, que por muy buenos programadores que tengamos, por mucha potencia de cálculo que desarrollemos, por mucha memoría que dispongan nuestros ordenadores actuales, la respuesta es no. Justificaré mi respuesta.

Vinculado a la gestión eficiente del conocimiento para la obtención de resultados, que sean a su vez conocimiento, deben concurrir circunstancias que, sólo de momento, se da en los seres humanos en gran medida, y en otros seres vivos en general en otro tipo de medida, y son las siguientes.

Primero, la noción de consciencia. Ser consciente de una idea o pensamiento, dejémoslo en términos “wittgenstenianos”, ser consciente de una “proposición posible”, implica muchas veces vulneraciones de ciertos principios físicos que una máquina operando dentro del marco de la física clásica no puede realizar. Pues el ser consciente de algo, no sólo lo es en relación a aquello de lo cual se es consciente, sino que determina de manera clara la existencia de un ser que lo es (consciente) de las otras cosas. Somos conscientes por el “conocimiento” que tenemos de aquello que no es nosotros mismos.

Segundo, el principio de simultaneidad. La inteligencia humana, en algunos episodios según han evidenciado los neuropsiquiatras, se comporta como un sistema de procesamiento de la información, masivamente paralelo, llegando al extremo de tener consciencia una persona de sucesos que se suceden necesariamente unos a otros, en un sólo lapso de tiempo, casi, considerando la escala humana de la percepción, o mejor dicho, de la consciencia de los mismos, se es consciente de ellos simultáneamente.

No entraremos en el terreno del esoterismo, pues este es un debate científico, que llega a afirmar que en ciertos “elegidos” o “iluminados” puede incluso subvertirse en la percepción humana los principios de causa-efecto, en el sentido de ser conscientes de los efectos antes de las causas.

Pero sí que en ciertas experiencias de laboratorio, los neurocientíficos sí que han constatado el carácter casi-simultaneo de ciertas percepciones que vulneran lo que cabía esperar de ellas en la cadencia temporal, dentro de los cánones físicos. A este respecto, conviene recordar que todavía es un debate abierto en la cosmología moderna (y filosofía, por qué no decirlo) determinar si en el universo existen eventos simultáneos o todo, absolutamente todo cuanto ocurre, lo hace de un modo lineal o secuencial, y que a la percepción humana en algunos casos, dadas nuestras limitaciones perceptivas se presentan como simultaneas. Esto llevaría a una “cuantización” del tiempo, o “cuantos” temporales que haría rescribir muchas teorías del mundo físico firmemente asentadas.

Esto de introducir en el debate tiempo y distancia (a prioris frente a la alteridad, cosa distinta a lo que uno es), reconozco que es algo muy kantiano. Pero ¿qué subyace a todo esto? Pues que mientras nuestros ordenadores, son cada día más potentes, más sofisticados, más rápidos y más potentes, siguen siendo esclavos de la 2ª Ley de la Termodinámica, y todo cuanto sucede en el interior de sus circuitos, debe obedecer esa Ley.

Recordemos lo que esa Ley obliga a los sistemas físicos. Comentaremos sólo dos de sus efectos más notables: en primer lugar, y siguiendo a Hawking, que existe una flecha del tiempo clara y rigurosa, en virtud de la cual los sucesos ocurren con una orientación temporal determinada y no otra. Un vaso con cubitos de hielo, a la temperatura ambiente normal (25 grados C) y a la presión atmosférica normal, acaba siendo un vaso con agua, y no al revés. Iría contra el sentido común de todo lo percibido por nosotros hasta ahora, que “esta película”, la experimentáramos de otra manera.

Y en segundo lugar, los sistemas físicos que ganan orden o que disminuyen su entropía (esto es, el número de estados en los que el sistema físico se encuentra con mayor probabilidad, es un número de estados reducidos frente al número total de estados posibles) lo hacen a expensas de incrementar la entropía de los sistemas físicos que lo envuelven.

Un caso de la vida real que ilustra este hecho. En el supercomputador “Marenostrum” (63.83 TFlops Max – 94 TFlops Peak) instalado en la UPC en Barcelona (www.bsc.es, interesantísimo de ver y visitar, además de enseñarlo a los visitantes de una manera muy cordial y con muy buena acogida http://www.bsc.es/plantillaA.php?cat_id=6 Por último, acompaño también unos enlaces de interés sobre los supercomputadores en el mundo en ranking: http://top500.org/list/2009/06/100  y su gasto y consumo energético http://green500.org/lists/2009/06/list.php ), un superordenador de procesamiento masivamente paralelo y que estuve visitando recientemente, el aire que entra en los módulos de procesadores entra a 20 grados centígrados, siendo expelido por la parte superior del sistema de la torreta a más de 45 grados aproximadamente. El sistema que rodea a los procesadores gana muchísima entropía (o desorden, o número de estados accesibles se hace muy grande para las moléculas de aire que han entrado por debajo para refrigerar)  a costa de una significativa reducción de entropía que se da en el interior de los circuitos de memoria y procesador, pues se obtienen estados de memoria concretos y precisos que los programas de cálculo llevan a ello.
 
Pero lo anterior, es pura “algorítimica” expresada en Kw, y en MFlops/Kw. Y que obedece, por supuesto, a rajatabla la 2ª Ley de la Termodinámica, como podemos apreciar, tal y como hacen nuestros aparatos de aire acondicionado también: ganan orden en el interior de nuestra casa (estamos más fresquitos, así podemos pensar mejor) a expensas de generar desorden en el exterior, calor en otras palabras, debiendo gastar Kw para ello.

Ahora deberíamos responder a otra cuestión ineludiblemente ¿cómo es posible que como seres humanos seamos capaces de imaginar, y digo imaginar, que en un vaso de agua a la temperatura ambiente y presión atmosférica normal, espontáneamente su contenido en agua se convierta en varios cubitos de hielo? Mis circuitos neuronales, al fabular con sucesos o eventos (”proposiciones posibles” y sintácticamente bien formadas, conocimiento en suma) que violan la 2ª Ley y que por tanto no se dan en la naturaleza ¿acaso no estarán violando en su funcionamiento, en el proceder más íntimo de sus sinapsis, esta misma 2ª Ley?

Imaginemos que tenemos un potente ordenador, y que le introducimos todas las Leyes de Naturaleza perfectamente codificada, que es capaz de resolvernos cualquier cuestión científica. Si le introducimos los parámetros anteriores de la situación relatada, en ningún caso nos devolvería que aparecerán cubitos de hielo, sino que este hipotético HAL nos diría con su familiar voz metalica “seguirás teniendo un vaso con agua”.

Pero alguien,  podría preguntar, con toda la razón del mundo ¿para qué necesitará el ordenador recrear situaciones que violan el acontecer natural de las cosas? Y ahí radica una de las claves. Los humanos, la inteligencia humana ( y a veces la animal), es capaz de ser consciente, o necesita ser consciente, de hechos que no se dan en la naturaleza, o que o bien todavía no ha llegado a observar, y los maneja sólo como hipótesis. Y lo hace gracias a una “circuitería” que quizá en su funcionamiento más profundo vulnere los propios principios físicos clásicos en virtud de los cuales pensamos funciona.

Pues bien, podría afirmarse que el conocimiento se compone de juicios sintéticos. Los juicios analíticos, es pura algorítmica. Y la paradoja de la inteligencia artificial precisamente radica en lo siguiente: tratamos mediante sistemas algorítmicos (capaces de procesar y emitir juicios analíticos, necesariamente ciertos) tratamos, decimos, de procesar juicios sintéticos, que el mundo da y que cumplen el criterio de razón suficiente, mediante métodos y construcciones que solamente son capaces de trabajar con juicios analíticos. Mucho de lo que se exige mediante algorítmica pura a los sistemas inteligentes: diseño de estrategías, ensayo de soluciones, manejo de hipótesis e incluso cierta dosis de fabulación, me temo que está limitado por la tecnología actual a lo meramente algorítmico. Y es que los sistemas informáticos actuales, para hacer cosas que sólo los humanos parecen hacer con éxito, y aparentemente sencillas, hacen uso de su “circuitería” de una manera especial. Si bien nuestra “circuitería” es más lenta (se estima que la velocidad de transmisión de señales eléctricas dentro de un ordenador es del orden de 1.000.000 veces más rápido, si no me equivoco, hablo de memoria) nos permite generar “conocimiento”

Obviamente, a día de hoy, esto para un ordenador es del todo imposible. Y nuestro imaginario amigo sigue preguntándonos ¿pero para qué necesito yo imaginar que espontáneamente obtengo hielo de un vaso de agua en condiciones que lo hacen imposible? Y es que a veces, ¿no hemos soñado cosas así? ¿Uno no sueña a veces que vuela, o que está en dos sitios simultáneamente, o incluso cosas más extrañas? ¿Para qué soñamos por tanto? En este proceso desasistido (por tomar una terminología informática) que es la actividad del sueño ¿podemos llegar a afirmar que sobre una “circuitería” que sigue a rajatabla los principios de la 2ª Ley se recreen episodios que la violen? Me temo que no. Creo que nuestra psique, si bien lenta y con limitaciones, tiene un funcionamiento que no responde a veces estrictamente al dominio de la física clásica. Quizá responda a una serie de planteamientos cuánticos en el procesamiento de las señales eléctricas y de la información, con lo cual, transciende de la pura algorítmica. Recordaré en este punto uno de vuestros últimos posts colgados en vuestro blog acerca de los trabajos de Henry Markram, quien se contradice un poco. Afirma que en breve seremos capaces de replicar el funcionamiento del cerebro, pero por otra parte reconoce que “el mayor desafío consiste en comprender cómo los patrones eléctricos, magnéticos y químicos en el cerebro se convierten en nuestra percepción de la realidad”.

Mientras tanto, nuestros procesadores siguen teniendo una patilla a una tensión fija de unos +9V, tensión que no son capaces de variar, por mucho que lo desearan a veces para tratar de recrear o plantear cosas que son “conocimiento”. Mientras no puedan trabajar de otra manera, será sólo pura algorítmica lo que hagan, juicios sintéticos. No podremos hablar de comportamiento inteligente (aunque sí, de sistemas inteligentes tal y como tú los defines).

Después de todo este planteamiento, ¿cómo queda pues planteado el tema de la definición o intento de ensayar una definición de Inteligencia?
Pues seguimos retomando a Wittgenstein: “somos lenguaje”.
¿se puede definir el lenguaje haciendo uso del lenguaje? Algunos dirán que sí, claramente. El lenguaje es una facultad que tiene el hombre y que faculta a quien lo tiene para definir dicha facultad precisamente. Pero ¿hay que ser muy inteligente para definir la inteligencia? No lo sabemos con exactitud. ¿Nos hemos planteado que quizá no seamos capaces de definir una facultad que nos permite crear y trabajar con entes que no sepamos definir, tal y como es la Inteligencia misma? Pensemos que si respondemos que sí a este último interrogante, estaremos en un grave apuro. Pues quedaría que la Inteligencia humana no es una facultad, sino que puede llegar a ser un ente creado por nosotros mismos y el cual no somos capaces de definir, aunque nos sirvamos de él para ciertas cosas.

Soy de la opinión que al interrogante anterior hay que responder con un no. Por lo tanto, y siguiendo con el planteamiento expuesto más arriba acerca de las proposiciones con las que tratamos (a fin de cuentas, somos todo ese cúmulo de proposiciones con las que somos capaces de tratar), diremos que la Inteligencia es aquello que nos permitirá tratar las proposiciones que conforman nuestro mundo, y con discernimiento, de lo posible y de lo real. Porque tratar de lo cierto, de lo necesariamente cierto, ya lo hacen los algoritmos, y nos ganan. Pero de lo anterior, de los juicios sintéticos, contingentes ¿podrán hacerlo las máquinas algún día? Un ordenador podrá procesar que “los leones ladran”, puede que sí, si los motores de inferencia que le introducimos se lo permiten.  pero ¿acaso será consciente de lo que dice? Puede que también, si la ontología con la que trabaja está muy perfeccionada, y se reconozca a sí misma la máquina como aquella que sabe que hay leones que ladran. Pero ¿podrá soñar o imaginar que una león ladra?
 
Concluiré a modo de resumen recapitulando las dos preguntas cruciales que he planteado en este escrito, y a las cuales he respondido. Alguien muy sabio me enseñó hace muchos años que toda pregunta que no se pueda responder con un sí o con un no, es una pregunta mal planteada. Bueno me lo dijo un abogado antes de tener que prestar declaración en un pleito civil que tuve. Tipos listos estos abogados, que no sé si es otro tipo de inteligencia o es otra cosa distinta. El caso, es que son los que acaban gobernando el mundo. Bueno, bromas aparte, recapitulemos.

a)    Con dispositivos como los actuales, que trabajan sólo pura algorítmica, ¿pueden gestionar el conocimiento para llegar a resultados que resulten a su vez conocimiento? (tal y como se ha definido conocimiento, definición que a su vez puede ser nada pacífica).

He contestado que no. Dada la naturaleza que le hemos otorgado al conocimiento, como esencia de la actividad inteligente.

b)    ¿No somos capaces de definir una facultad que nos permite crear y trabajar con entes que no sepamos definir, tal y como es la Inteligencia misma?

He contestado que no. Pues soy de la opinión de que la Inteligencia es definible en términos de conocimiento y actividad mental.

Pienso por tanto que la Inteligencia es definible, pero que no es replicable haciendo uso de pura algorítmica en máquinas sometidas a la 2ª Ley de la Termodinámica.

Pero Jose Carlos, el debate está abierto. Caben cuatro combinaciones posibles de SI/NO a este par de preguntas, y cada una de estas combinaciones nos lleva a una visión de la Inteligencia y por ende, de la Inteligencia Artificial, que es lo que nos ocupa. Si pudiera sintetizar estas extensas nueve páginas (reconozco que me he pasado), en un SMS, lo terminaría con aquello de “pásalo”, para ver qué opina la comunidad investigadora y científica a este respecto, y que respuestas e interpretaciones obtenemos.

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Comentarios

aquí también hay un buen artículo explicativo sobre la inteligencia:

http://www.ellibrepensador.com/2008/06/26/de-la-inteligencia-natural-a-la-artificial/

En cuanto a la pregunta a)

En mi opinion la carga de la prueba esta del lado de los que pretenden que lo que ocurre en el cerebro no es un proceso fisico como otro cualquiera, o no es computable. Mientras no se aporten pruebas a este respecto, por defecto opino que la inteligencia es una propiedad que se puede abstraer del sustrato fisico humano, siendo fundamentalmente algoritmico (computable). Si alguien pretende que hay "algo mas", debe fundamentarlo.

No veo dificultad apriori para considerar el conocimiento como algo simbolico ni el pensamiento como algo algoritmico. Tampoco veo problemas fundamentales para describir algoritmicamente el razonamiento con incertidumbre, la planificacion, o el pensamiento hipotetico, por mucho que estos no sean "juicios analiticos" como los llamas. De hecho, mucho de los avances recientes de la IA son en el terreno del pensamiento con incertidumbre (eg bayesian networks) y son bastante prometedores.

En cuanto a leyes fisicas, los limites que imponen son los mismos sea cuales sea el sistema.

A pesar de todo esto, creo que en la practica es muy valioso investigar el cerebro para aprovechar los miles de años de "busqueda" que la evolucion ha efectuado en el terreno del diseño de una mente. Estas investigaciones pueden revelar mas (y mas rapidamente) acerca de como implementar inteligencia que las elucubraciones puramente teoricas. El trabajo de Jeff Hawkins en numenta.com, por ejemplo, va por este camino. Sin embargo, y reitero, mientras no se demuestre lo contrario, no veo porque la inteligencia tiene que estar necesariamente ligada al ser humano.

La inteligencia, el conocimiento, no es un proceso físico "normal" precisa una ingente interacción social que diriga un proceso físico.

En mi humilde opinión, las neuronas interactúan por asociación a modo de sistema emergente/algoritmos/gramáticas etc (y otros mecanismos posiblemente por descubrir)… Hasta ahí, teóricamente computable (aunque posiblemente no predecible por ser una categorización aplicada a partir y sobre ordenaciones caóticos). Ahora bien, este proceso de asociación es depurado desde el exterior mediante la educación/civilización, esta interacción es igualmente caótica (no es predecible el resultado). Para que funcione, se precisa además un motor análogo al placer/dolor, una especie de motor emocional o cerebro reptiloide sobre el que se fundamentan los criterios de decisión/selección. Maquinizar esto (el sentimiento) se me antoja complicado y precisa un cuerpo, y aún así estaríamos en el primer peldaño hacia la consciencia. Tenemos dos problemas, hacer que las máquinas sientan miedo o deseo, y los problemas derivados de la naturaleza caótica de la interacción.

Muy buenísimo blog, por cierto.

David,

sinceramente agradezco tus comentarios. Cada párrafo de los que acompañas, abre todo un mundo de debate científico, y por tanto enriquecedor (en el buen sentido este término se me debe entender). Quiero dejar claro que todo debate científico ha de ser para sumar y hacer avanzar la ciencia y el conocimiento ¡ y máxime si es sobre AI ! qué paradoja sería que de un Congreso sobre AI salieran a garrotazos. Bueno, bromas aparte David, seré conciso, pero que conste que el tema deseo que sea estrictamente científico y enriquecedor. Me comentas que la carga de la prueba recae sobre los que afirmamos que al hecho de la Inteligencia Humana le es inherente cierta transcendencia ¿acaso la carga de la prueba no esta recayendo sobre los que estamos investigando y desarrollando algoritmos imperfectos que la emulan y todavía no hemos dado con ello? ¿no somos nosotros precisamente los que lo estamos tratando de probar? De momento quienes están del otro lado (y perdona David si me debato a veces entre uno y otro lado), pueden argumentar que la Inteligencia humana maneja conceptos que no son definibles, como el de inteligencia, o como diría un matemático famoso, de todo cuerpo axiomático se pueden desprender teoremas que no son demostrables con esa axiomática. Ahí radica la posible transcendencia.

En cuanto a los otros dos párrafos, te contestaré más adelante, he de recapacitar algo más.

Saludos cordiales, gracias por tu participación, y hasta pronto.

SCN

Muchísimas gracias por tu apreciación final, sinceramente.

Es muy interesante, superinteresante lo que apuntas: dotar de cuerpo que interaccione con el medio mediante estímulos y que desarrolle unas respuestas u otras, como requisito indispensable para dotar de substrato a algo llamado inteligencia. Pero nos topamos con el problema de la conciencia. Conciencia de sí, ¿cómo se percibe ese cuerpo a sí mismo? ¿como depositario de una Inteligencia Autónoma? Berkeley, a quien admiro profundamente, en el S.XVIII nos dijo otra cosa: no más que percepción, que no conciencia. La conciencia no es nuestra, sino de otro ser superior (Dios) que la tiene de nosotros (me quede absolutamente flasheado cuando vi Matrix por primera vez. Sinceramente, pense que los hermanos estos que hicieron el guión original también eran seguidores de Berkeley). Es difícil pues de dilucidar la necesidad del substrato material para la inteligencia, precisamente por el problema de la conciencia. Caso de no ser preciso substrato material, sería lo que Aristóteles denominó "pura forma sin materia", y es como me gusta ver a mi a los programas de ordenador, especialmente si eran en Assembler: "pura forma sin materia". Si habeis visto algún programa en este lenguaje ensamblador, creedme, uno experimenta esa sensación. Ahora bien, si el substrato material es preciso…entonces tenemos la 2ª Ley que limitará muchas cosas…y no nos permitirá conocimientos o procesos que nuestra red neuronal sí lo hace…el porqué, sigue en el aire. Gracias por vuestra colaboración, y espero que entre todos lleguemos a descubrirlo algún día.

Hasta pronto.

En realidad no lo sé. No sé si necesita cuerpo para emular sensaciones dolor/placer. Para mi el tema de la consciencia es un reto formidable. Respecto a la pregunta , Hofstadter publicó en 2008 "Ese extraño bucle, Como la materia se piensa a si misma", bueno, el título es más largo. No lo veo muy claro pero aporta una teoría, a partir de la capacidad de autocontemplarse. (Me recuerda a Fichte). Berkeley (Esse est percipi) me tiene absolutamente subyugado, y como no puede ser menos, coincido en que Matrix se suele despachar muy a la ligera como peliculilla de acción, y qué va…

Hasta pronto.

Serafin,

Cuando hablo de carga de la prueba intento decir que en ausencia de estas demostraciones la conclusion por defecto es la de que no existe nada "magico" en los humanos, sino la misma fisica computable que en el resto del universo.

"todo cuerpo axiomático se pueden desprender teoremas que no son demostrables con esa axiomática. "

Los argumentos anti-mecanicistas basados en Godel estan en mi opinion superados (eg http://www.ihmc.us/users/phayes/Pub/LaforteHayesFord.pdf).

Puede que el lenguaje natural parezca a priori incompatible con una descripcion algoritmica. El que no seamos conscientes de exactamente como funciona nuestro lenguaje eso es una propiedad de nuestra estado de ignorancia, no del lenguaje en si.

Por ejemplo hay conceptos que son ambiguos y con bordes difusos, que parece imposible una maquina pueda manejar. Hasta que pones a funcionar un algoritmo de machine learning para aprender con ejemplos, y resulta que el algoritmo es capaz de aprender ese significado con exito. El que yo no sea consciente de como reconozco una letra ‘A’ manuscrita no significa que no exista un proceso computable que implementa ese reconocimiento.

Hola David.

Agradezco tu opinión. Realmente plantea debates interesantes y por supuesto, te he de agradecer también el link, pues realmente desconocía el paper al que apunta y que leere con detenimiento. Sinceramente, gracias.

Acerca del supuesto agotamiento del teorema de Gödel para replicar los principios de la AI fuerte, creo que lo queda es encontrar un contraejemplo que lo desmienta. Y me temo que aún no se ha podido.

Pero es que nunca dejamos de ser esclavos de una contradicción que parece intrinseca a todo proceso de estudio o sistematización de la Inteligencia. Tú mismo comentas "El que no seamos conscientes de exactamente como funciona nuestro lenguaje eso es una propiedad de nuestra estado de ignorancia, no del lenguaje en si."

Estas otorgando por tanto una existencia "per se", separada, distinta del individuo, a algo llamado lenguaje y a lo cual el individuo siempre efectúa un sinfin de aproximaciones fallidas, como es ser incapaz de conocer su funcionamiento.

Esa existencia autónoma y separada, quizá avale la tesis de su completa y posible en un futuro algoritmización. Pero dado que niego la mayor, pues creo, modestamente, que "somos lenguaje"… somos ignorantes que manejan un lenguaje propiamente ignorante, pues es incapaz de describirse a sí mismo (o mejor dicho, de contar con los elementos que permitan describirlo con precisión, en la misma tesitura nos encontramos que con la inteligencia).

Agradezco tu intervención. Estaré encantado de poder seguir debatiendo la cuestión. Ah, y gracias por el link.

Cordialmente,

Serafin Casmayor.

He de seguir tu link con detenimiento. Gracias por tu apunte. En este debate, todo suma realmente. Te diré algo al respecto.

Saludos cordiales,

SC

Para Sr. IA, acerca de Matrix, en realidad tienes razón. Pero subyace un posillo científico a todo esto. Puedes seguir el link…

http://www.geofisica.cl/English/FUM/FModerna/Simulacion.htm

es el artículo traducido. Lo tengo también en inglés, pero es un inglés un poco duro. si lo prefieres en el orginal, te envío el PDF sin problema.

Saludos cordiales,

SC

Gracias a ti por tus aportaciones.

Solo hago hincapie en la distincion entre ontologia y epistemologia para evitar que cometamos "mind projection fallacy" y atribuyamos al objeto de estudio propiedades derivadas de nuestro estado de desconocimiento. Al proyectar nuestra ignorancia acerca de algo sobre ese algo, lo dotamos de un aura de misterio, y parece incompatible con una explicacion mundana. Hasta que entendemos el algo y el aura desaparece.

El que "seamos lenguaje" no es obstaculo para concebirlo algoritmicamente. Reitero, mientras no se invoquen elementos sobrenaturales, por defecto opino que nuestro cerebro es un sistema gobernado por leyes fisicas computables.

Por ultimo te dejo con la observacion de que la evolucion, proceso fisico que no sabe nada ni de lenguaje ni de inteligencia ni de definiciones pudo construir seres con inteligencia.

Saludos

David,

me has dado donde duele, lo reconozco. Tengo que meditar la respuesta, es profunda y planteas el tema donde más escuece.

Me llevará días. Lo siento si me retraso. Pero me interesa que el debate intelectual no se extinga. No todo van a ser las gracias de la Sexta y Buenafuenta. También conviene hablar de cosas serias a veces.

Saludos cordiales,

SCN

Realmente es un tema complicado. A priori estoy con David, y creo que nuestra inteligencia no tiene por qué ser un proceso no algorítmico, y me gusta mucho el ejemplo que utiliza de la evolución.

El problema aquí es que nuestro nivel de conocimiento sobre nuestra propia inteligencia es muy limitado, por lo que no podemos aventurarnos demasiado hasta el momento. En cuanto conozcamos mucho mejor como funciona el cerebro humano, creo que podremos replicar la forma en la que gestionamos y manejamos el conocimiento de una forma mucho más algorítmica.

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