La construcción sostenible:¿Oportunidades de futuro? Diálogo de un emprendedor con el responsable de calidad y medio ambiente de Ferrovial

Hace unas semanas un emprendedor que le llamaremos ecoemprendedor (arquitecto interesado por la sostenibilidad) asistió a una Jornada muy interesante sobre Construcción Sostenible. Allí diferentes ponentes expusieron las razones que justifican el por qué hay que pensar en construir de forma ecoeficiente. La siguiente información le llamó la atención:

En la Unión Europea (UE) los edificios son responsable de más del 40% del consumo energético y gastan 270.000 millones de euros anuales en consumo energético. Se estima que podríamos ahorrarnos unos 460 millones de toneladas de CO2 anuales si los edificios se adaptasen a las normas vigentes en materia de energía.

Hace ya más de seis años la UE aprobó una Directiva (2002/91/CE) sobre rendimiento energético de edificios que finalmente no respondió a las expectativas que los reguladores habían puesto sobre ella. Esta Directiva exigía la eficiencia energética sólo a los edificios que superaran los 1.000 m2. La UE está elaborando una nueva Directiva que va a eliminar este límite ya que la mayor parte del ahorro energético se obtiene en edificios de pequeñas dimensiones. Además se van a hacer más estrictos los procedimientos de obtención de Certificados Energéticos y se exigirá a los Estados Miembros la implantación de sistemas de control independiente para verificar la exactitud de los certificados.

En la misma Jornada nuestro ecoemprendedor había tomado nota de un comentario de Valentín Alfaya director de calidad y medio ambiente de Ferrovial, este señalaba: “Construcción sostenible, es un sinónimo de construcción eficiente, eficiente no solo en términos económicos, sino también en el consumo de recursos y energía, así como en la utilización que ocupan las infraestructuras y edificios construidos. El adjetivo eficiente no tiene sentido sin el término: planificación“.

Un tiempo después, el ecoemprendedor coincidió de nuevo con Valentín Alfaya, de Ferrovial, empresa con fama de anticiparse a las nuevas regulaciones y los retos ambientales que están por venir. Basta recordar que fue la primera cosntructora a nivel mundial en obtener la certificación ISO 14001 en gestión ambiental, y la primera en desarrollar un índice integrado de comportamiento ambiental (conocido por su acrónimo ICM) que resume en un solo número la información referente al desempeño ambiental de la empresa, y que está implementado desde el año 1997. Esta empresa fue, además, la primera constructora española en acceder a los selectivos rating que aglutinan a las empresas más sostenibles del mundo, como el Dow Jones Sustainability o el FTSE4Good.

Efectivamente estas certificaciones y reconocimientos estaban aún muy lejos para el ecoemprendedor. Pero si que decidió aprovechar la oportunidad de conversar sobre el presente y el futuro de la construcción sostenible en España con el directivo de Ferrovial, de una forma directa y tratar de dar respuesta a algunas cuestiones que tenía en mente el ecoemprendedor, a continuación se exponen las reflexiones y respuestas de Valentín Alfaya.

1.  Desde hace unos años estoy oyendo ejemplos de la construcción eficiente de los edificios: Pero cuando compruebo que edificios son estos, en líneas generales ¿son muy singulares o corresponden a grandes rascacielos? ¿se construyen edificios sostenibles a niveles más próximos a los ciudadanos?

    • Afortunadamente, no sólo encontrarás ejemplos en edificios emblemáticos. Nosotros (Ferrovial) tuvimos la oportunidad de trabajar en la primera promoción de VPO (viviendas de protección oficial) diseñadas y construidas con criterios de máxima eficiencia energética. Las promociones de San Fermín en Madrid, de la EMV (Empresa Municipal de la Vivienda) se convirtieron en un proyecto pionero que recibió numerosos reconocimientos internacionales.

    • Sin embargo, es cierto que aún estamos lejos de que esta buena práctica se generalice en el ámbito de la edificación residencial. El sobrecoste de construcción sigue siendo una barrera para promotores y compradores de viviendas, aunque es cierto que este sobrecoste se va reduciendo, y que la nueva normativa de edificación (el Código Técnico) obliga a implementar ciertas medidas en todos los edificios, por lo cual algunos aspectos, dejarán de depender de la voluntad del promotor o del comprador.
    • Además, existe también un problema ligado al uso posterior de la vivienda. Por ejemplo, muchas de las instalaciones cuyo objetivo es incrementar la eficiencia energética del edificio requieren un mantenimiento posterior que está asumido en un edificio de uso industrial o terciario, pero que es difícil de implementar en una comunidad de propietarios. Un edificio de viviendas perfectamente diseñado y construido, se volverá infeciente si el mantenimiento durante su vida útil no es el adecuado.
    • El Centro de Recursos Ambientales de Castilla y León (PRAE). Es un ejemplo de un proyecto singular, en el que hemos tenido oportunidad de trabajar estrechamente con el capítulo español de Green Building Challenge (ahora iiSBE). Este organismo fue el encargado de certificar el desempeño “ecológico” del edificio desde su concepción y diseño hasta su construcción. Lo que más me gusta de este proyecto es que no sólo ha implementado las mejores tecnologías en materia de eficiencia energética, sino que además ha cuidado de prácticamente todos los aspectos ambientales que la edificación conlleva: por ejemplo la manera en que se reutilizaban las tierras sobrantes de las excavaciones, o las características de los materiales utilizados en la construcción.

 

    • En Europa también tenemos rascacielos cuyo diseño tiene en cuenta el medio ambiente. En Manchester, la Torre CIS tiene 7.000 paneles solares en la fachada y 24 turbinas eólicas en el tejado. En Rotterdam el “Urban Cactus“, un conjunto de 98 unidades residenciales cuyos balcones curvados permiten aprovechar mejor el sol y colocar más elementos vegetales. La bibliografía recoge un número importante de proyectos construidos con criterios de sostenibilidad; es difícil encontrar uno que recoja holísticamente todo el espectro de buenas prácticas, pero de todos y cada uno de ellos podremos aprender y tomar lo mejor para nuestro propio “catálogo de prácticas de edificación sostenible”.

                        

 

2. ¿Qué ventajas tien esta edificación para sus usuarios? A la hora de decidirse por comprar o promover este tipo de edificaciones, ¿Cuáles son sus pros y sus contras?

    • Es fácil caer en el tópico de que todas estas medidas contribuyen a crear un ambiente más confortable para el inqulino, mayor calidad de vida o reducción de la factura energética, por poner alguno de los ejemplos más recurrentes. En todos ellos hay parte de certeza y parte de “marketin verde”. Por eso, nuestra responsabilidad como técnicos es poner los puntos sobre las íes y proporcionar fiabilidad a estas aseveraciones.
    • Por ejemplo, no todas las medidas generan un ahorro energético que, en términos económicos, pueda rentabilizarse en un plazo de tiempo razonable para un inquilino de nivel medio. Por ponerte sólo un par de ejemplos, según los cálculos que nosotrso hicimos cuando se puso en marcha el CTE, el palzo de amortización de una instalación solar térmica para a.c.s. rondaba los ochos años, mientras que el de una instalación fotovoltáica, si no vendemos la energía, se amortiza en más de treinta años. Efectivamente se reduce la factura energética, pero que no siempre en una cuantía suficiente como para que la inversión resulte atractiva para el usuario.
    • Además, está también el problema de la percepción del comprador de la vivienda. Estamos muy lejos de que el usuario valore el diseño sostenible como un criterio real de compra. Un comprador antepondrá siempre la ubicación del inmueble, si le pilla cerca del colegio de los niños o no, si tiene piscina, y sobre todo si le entra o no en presupuesto. Todavía no se valora la “vivienda ecoeficiente” como se valora, por ejemplo, un coche de bajo consumo.

3. ¿Qué ventajas tiene para las empresas del sector de la construcción la apuesta por la sostenibilidad?

    • Yo creo que es muy difícil, y peligroso, generalizar. La apuesta por la sostenibilidad no es algo improvisado; un CEO no se levanta una mañana, se sienta iluminado por la razón y se dice “a partir de hoy mi empresa será más sostenible”. La verdadera apuesta por la ssoetnibilidad, la que va más allá de los ejercicios fatuos de comunicación corporativa, la que verdaderamente se integra en el core business de la empresa, es producto del aprendizaje y de una reflexión que muchas veces requiere años. En esta necesaria reflexión influirán cuestiones tales como el entorno de mercado de cada empresa, su visión del negocio a largo plazo, la voluntad y sensibilidad de la Alta Dirección y, sobre todo, la exposición real al riesgo medioambiental que tengas sus actividades.
    • Hecha esta aclaración, y yendo al caso particular del sector de la construccuón, lo único que puedo decirte es que quizás nos encontremos ante una oportunidad sin precendentes. Está claro que el anterior modelo de negocio basado en una elavada demanda, que unida al exceso de liquidez en los mercados finacieros nos llevé a una subida ininterrumpida de los precios de la vivienda, y a pingüies beneficios para los promotores, está definitivamente agotado. Port tanto tenemos la oportunidad de crear un nuevo modelo que, desde mi prespectiva, sólo será rentable a largo plazo si está basado en criterios de sostenibilidad. Es posible que en un futuro el único negocio de edificación residencial sea al que apueste por modelos innovadores, de reducido consumo de energía y recursos naturales, que permita también reducir el coste de ejecución.
    • Es más que posible, también, que el negocio de rehabilitación gane terreno al negocio de obra nueva. Tenemos dos grandes oportunidades aquí. La primera de carácter medioambiental: no podremos cumplir los objetivos del protocolo de Kyoto sólo aplicando el CTE en obra de nueva planta. En España el sector residencial consume el 20% de la energía y produce el 25% de las emisiones totales; necesitamos “meterle mano” al parque de viviendas antiguo, responsable de la inmensa mayoría de las emisiones. La segunda oportunidad es la generación de empleo, en un sector que prácticamente ha desaparecido respecto de la actividad que teníamos hace cuatro años.
    • Pero para generar suficiente negocio y empleo en trabajos de rehabilitación necesitamos cambiar el modelo y el marco legal, de manera que podamos avanzar con proyectos a garn escala que atraigan los recursos finnacieros y capacidades técnicas de las grandes empresas constructoras de nuestro país. quizás mediante modelos de partenariado público-privado pueden resolverse las necesidades de financiación que requiere la rehabilitación del parque antiguo de viviendas en nuestras grandes ciudades. Es algo en lo que ciertamente deberíamos trabajasr; los grandes problemas requieren grandes soluciones, y quizás este sea el momento para apostar firmamente por la “rehabilitación ecoeficiente” como una alternativa económica, social y medioambiental al devaluado sector de la edificación.

El diálogo entre el ecoemprendedor y el directivo de Ferrovial, continuará en el post de la próxima semana…

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