Archivo de septiembre, 2019

El cambio climático: Entre la ciencia y la psicología

El cambio climático es actualmente una de las cuestiones que están en todos los debates, de hecho este lunes 23 de septiembre de 2019 se celebrará la Cumbre del Clima en Nueva York. Pero en los últimos meses, me ha hecho reflexionar en torno a dos aproximaciones: Una científica, donde los datos sobre calentamiento del planeta, desaparición de especies ponen de manifiesto su realidad. Y otra psicológica, debido al ámbito emocional que está despertando el cuidado de nuestro planeta entre los ciudadanos y sobre todo en jóvenes.

El interés científico por evitar el cambio climático se remonta a varias décadas atrás, baste recordar el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático o Panel Intergubernamental del Cambio Climático, conocido por el acrónimo en inglés IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), es una organización intergubernamental fundada en 1988 por Naciones Unidas cuya misión disponer de una opinión objetiva de los impactos y riesgos naturales, políticos y económicos y las opciones de respuesta posibles.  
Pero en diciembre de 2018 la activista Greta Thunberg, ofreció un discurso ante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2018. Esta adolescente de 16 años ha sido capaz movilizar a miles de estudiantes desde Sídney a São Paulo, pasando por París, Bruselas, Dinamarca, Finlandia, Londres, Washington, Johannesburgo, menores de 29 años a tomar palabra liderando esta revolución verde. Llamando la atención a tomar medidas urgentes para detener la catástrofe ambiental que han heredado de sus mayores. “Si nadie actúa lo haremos nosotros. No somos simples jóvenes que se saltan las clases. Somos la vía para el cambio. Juntos somos imparables”, ha afirmado Greta Thunberg.
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Estos dos análisis del cambio climático, no son incompatibles de hecho la propia Greta ha afirmado “Debemos dejar de pedir a los líderes que escuchen la ciencia, y pedirles que actúen por la ciencia”. Sin embargo, la novedad es que por primera vez el cambio está siendo interiorizado a nivel emocional y esto tiene que ver con los sentimientos, es decir con la psicología.
 Este comportamiento me ha traído a la mente que los grandes temas, como son: la inteligencia artificial o si es posible vida en otros planetas siempre suscita cual es el futuro de la civilización humana, ambos son temas universales y claves, prueba de ello han suscitado interés para llevar a cabo  películas como: 2001: Una odisea del espacio” de Kubrick, o la reciente “Ad Astra” de James Gray donde se pregunta ¿dónde reside lo humano? en un mundo dominado por los impulsos belicistas, la maquinaria capitalista y las ansias de grandeza.  Además esta película contiene capas de lectura acerca del progreso, la evolución tecnológica, el aislamiento del ser humano, la obsesión, el peso de la culpa o la carga de la herencia.
Esto me ha hecho pensar, que parecidas capas también afectan al cambio climático, nuestro progreso en muchas ocasiones no ha prestado atención a la sostenibilidad de nuestro planeta, los espectaculares avances de la tecnología parece olvidar que no todo se puede cuantificar con datos, pero tal vez aún estemos a tiempo de que en el futuro no tengamos el peso de la culpa, por no haber actuado protegiendo este luminoso planeta, para que las nuevas generaciones no carguen con nuestra herencia; o como evitar lo que ha dicho Guterres: “Mi generación le ha fallado a los jóvenes” .Después de escuchar a los activistas, Antonio Guterres aseguró que los en realidad los líderes mundiales hablan demasiado y escuchan muy poco.
Por su parte Greta ha indicado “Lo que pedimos como jóvenes es que podamos influenciar las decisiones de los Estados miembros. Los países deben respetar nuestra libertad de expresión, incluida aquella en línea. Este es el momento para trabajar todos juntos y ser el colibrí que apaga un incendio forestal”.
Como en la película Ad Astra se indica nuestro planeta es una maravillosa canica azul vista desde el espacio”. Con lo cual, aprendamos a cuidarlo, y ésta es una labor de todas las personas que habitamos la tierra.
Para finalizar, me gustaría incluir la frase de Joseph Conrad autor del Corazón de las Tinieblas: “La mente de un hombre y –yo añadiría de una mujer-es capaz de todo, porque todo está en ella, el pasado y el futuro”.  

Pensemos en nuestro planeta ahora y siempre!!!

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La hoguera de las apariencias del desarrollo sostenible

Tengo que reconocer que para el título de este post me he inspirado en la novela y película “La hoguera de las vanidades”, que como se recordará es una novela escrita por el estadounidense Tom Wolfe en 1987, en la cual se presenta un cuadro de sátira sobre las costumbres de la sociedad de Nueva York en la década de 1980.

En los últimos años, la cuestión del desarrollo sostenible está en el foco de empresas pasando por políticos/as, Administraciones, hasta ciudadanos todos parecen estar de acuerdo en poner de relieve su importancia y que tenemos que proteger nuestro planeta.

Así se están llevando a cabo acciones en turismo y movilidadsostenibles, o ropa elaborada siguiendo criterios medioambientales, nuevos textiles, contratación pública ecológica, hasta la economía circular.

Pero sin embargo, se siguen emitiendo gases de efecto invernadero con impacto en el cambio climático. En los mares aparecen residuos de plásticos y los problemas de reciclaje, o los incendios del Amazonas.

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Todos estos problemas y retos medioambientales están presentes en los discursos de diferentes stakeholders y difundidos en redes sociales, emitidos en televisión, radio o prensa. Pero no se ven claramente las soluciones y resultados. Y en ocasiones, me hace preguntarme ¿Si estamos ante un compromiso real en sostenibilidad?  o  ¿Asistimos a una hoguera de apariencias en todo lo referente responsabilidad medioambiental?

Esperemos que la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, permita articular políticas públicas y acción colectiva,  que logren que se tome conciencia y poner en marcha tecnologías limpias, inversiones sostenibles, innovaciones en bioenergías, usos responsables de los mares, repensando el futuro del uso de plásticos, el correcto ciclo del agua.

Me gustaría finalizar, parafraseando a lo afirmado por Tom Wolfe: “Hay que hacer un mundo protegido de la hipocresía” y que yo redactaría diciendo hay que hacer un planeta sostenible protegido de las apariencias, y apostando por acciones reales.

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