‘ecosistema’

La hoguera de las apariencias del desarrollo sostenible

Tengo que reconocer que para el título de este post me he inspirado en la novela y película “La hoguera de las vanidades”, que como se recordará es una novela escrita por el estadounidense Tom Wolfe en 1987, en la cual se presenta un cuadro de sátira sobre las costumbres de la sociedad de Nueva York en la década de 1980.

En los últimos años, la cuestión del desarrollo sostenible está en el foco de empresas pasando por políticos/as, Administraciones, hasta ciudadanos todos parecen estar de acuerdo en poner de relieve su importancia y que tenemos que proteger nuestro planeta.

Así se están llevando a cabo acciones en turismo y movilidadsostenibles, o ropa elaborada siguiendo criterios medioambientales, nuevos textiles, contratación pública ecológica, hasta la economía circular.

Pero sin embargo, se siguen emitiendo gases de efecto invernadero con impacto en el cambio climático. En los mares aparecen residuos de plásticos y los problemas de reciclaje, o los incendios del Amazonas.

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Todos estos problemas y retos medioambientales están presentes en los discursos de diferentes stakeholders y difundidos en redes sociales, emitidos en televisión, radio o prensa. Pero no se ven claramente las soluciones y resultados. Y en ocasiones, me hace preguntarme ¿Si estamos ante un compromiso real en sostenibilidad?  o  ¿Asistimos a una hoguera de apariencias en todo lo referente responsabilidad medioambiental?

Esperemos que la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, permita articular políticas públicas y acción colectiva,  que logren que se tome conciencia y poner en marcha tecnologías limpias, inversiones sostenibles, innovaciones en bioenergías, usos responsables de los mares, repensando el futuro del uso de plásticos, el correcto ciclo del agua.

Me gustaría finalizar, parafraseando a lo afirmado por Tom Wolfe: “Hay que hacer un mundo protegido de la hipocresía” y que yo redactaría diciendo hay que hacer un planeta sostenible protegido de las apariencias, y apostando por acciones reales.

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El valor del coaching de equipos en las empresas

Como bióloga siempre me ha interesado la diversidad de los ecosistemas naturales y su inestable equilibrio, y todo lo que podemos aprender para los entornos empresariales. Como coach de equipos hay una cuestión que siempre realizo a los directivos/as de una empresa ¿a qué dan más importancia? y la respuesta siempre es reiterativa al equipo humano y puntualizan que constituye el principal valor de la organización. Pero cuando se indaga en qué actuaciones realizan, para que funcionen como un verdadero ecosistema y los equipos den lo mejor de sí mismos creando valor, la mayoría se decanta por cursos de formación, técnicas de liderazgo, etc. Y observo una cierta decepción en estos directivos/as, porque consideran que despliegan múltiples acciones favorables para los empleados/as, y en la mayoría de las ocasiones no hay un retorno sobre la inversión realizada.

Podríamos establecer un estudio sobre las causas, pero tal vez el denominador común debamos buscarlo, en que el trabajo que se desarrolla en cualquier organización es un trabajo de equipo, y con frecuencia se trabaja únicamente con los individuos, en lugar de aplicarse la máxima The is no “I” in TEAM y porque son los equipos los que realmente logran los objetivos innovadores.

Hace unos meses una empresa me solicitó mis servicios de coach para llevar a cabo un coaching de equipo, tenían un problema de comunicación, cada empleado/as tenía su propio ego, venían de empresas muy distintas tanto en valores como en visiones de los negocios. Y les faltaba los principales principios de un equipo: pertenencia, antigüedad y el dar y el recibir. Me detendré brevemente en estos valores Pertenencia, todos somos importantes en el equipo, si dejamos de lado a alguien, o si no tenemos en cuenta las aportaciones que otras personas hacen no se lograrán los resultados. Antigüedad, respetar a los miembros que son más antiguos, tienen mayor experiencia y conocimiento del mismo, han realizado más esfuerzos, que los recién llegados. Dar y recibir, si aportamos demasiado y no recibimos lo que creemos que merecemos a cambio, existirá una insatisfacción que provocará pérdidas de eficiencia y conflictos. Del mismo modo que, si recibimos mucho y aportamos poco, otros miembros del equipo acabarán sintiéndose insatisfechos con nosotros. Contemplar estos principios y estimularlos es uno de los primeros pasos para el logro de objetivos.

Por esta razón, los empresarios/as que deseen ser líderes en su sector, es fundamental que trabajen con sus equipos. Me gustaría recordar lo afirmado por Stephen Covey autor del libro Los siete hábitos de las personas altamente efectivas. “La fuerza reside en las diferencias, no en las similitudes”, y el coaching de equipos es el mejor aliado, para contribuir a que una organización sea fuerte y gestione las diferencias de las personas para llevar el barco en la misma dirección.

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