La amateurización de las masas

El creciemiento vertiginoso de los blogs convierte a millones de ciudadanos anónimos en escritores y editores, un fenómeno que súbitamente transforma a la ciudadanía en amateur del periodismo [Antonio Lafuente]

La blogosfera trabaja como el cerebro, otra entidad muy compleja que se asienta sobre la versatilidad y conectividad de una infinidad de pequeñas entidades, las neuronas, tal como le ocurre a los blogs que se van expandiendo por la red.  Cada día aparecen unos 40 mil blogs nuevos. Technorati tiene hoy mismo registrados 8.796.972 weblogs que, a su vez, mencionan o remiten a 1.046.308.644 links. Según MSN Messenger, cada mes hay 155 millones de “chateadores” que usan sus servicios; entre ellos, y sólo en los últimos seis meses, están los 3 millones de nuevos usuarios de MSN Spaces, nuevos blogs en la terminología de Microsoft, que se han creado desde 11 de enero de 2005, es decir en unos 90 días.

Las cifras, se cuente como se cuente, y nosotros recomendamos usar blogcount.com son espectaculares. Resulta difícil saber cuántos hay activos pero, sea cual sea la cifra, estamos hablando de millones de reporteros dando cuenta de su personal y/o cooperativa visión del mundo. Cierto, son amateurs pero con frecuencia hacen su trabajo con más entrega que muchos profesionales.  Una reciente encuesta en USA ofrece resultados contundentes: el 52% de los norteamericanos opina que los bloggers deberían tener los mismso derechos que los periodistas. Y aunque un 39% cree que los periodistas tiene más credibilidad, hay un 32% que no se quiere decantar al respecto.

En efecto, un blog da a cualquiera la posibilidad de escribir, editar, diseñar y publicar. Un blog es una herramienta muy dinámica que permite interactuar a muchos niveles. Más aún, Weblogins (“bloguear”) simplifica tanto el concepto de Publishing (publicar) que cualquiera puede hacerlo. Publicar entonces es un asunto al alcance de las masas. Según Ton Coates, periodista de BBC Radio, los blogs funcionan en el ciberespacio como el puente entre los individuos y la comunidad, un instrumento para dar cuenta del entorno y narrarse a uno mismo, pero también para aprender, debatir e implicarse en empresas colectivas.

En otras palabras, son el signo definitivo que marca el rumbo hacia la amateurización a gran escala pues, de una parte, facilitan un espacio de creación de estructuras de distribución de información y, de la otra, promueven la formación de comunidades de creación de prácticas, valores y autoridad. 

Etiquetas:

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Escribe un comentario

(requerido)

(requerido)


*