democratizar el diálogo con la ciencia
Las ciencias tienen sus propias prácticas, valores y tradiciones. Y necesitan ser protegidas para que su desarrollo pueda realizarse en condiciones óptimas, manteniendo niveles de rigor e independencia imprescindibles. Pero sabemos también que de la investigación se derivan aplicaciones o innovaciones que pueden modificar drásticamente nuestra vida, el entorno medioambiental o el tejido social, como también las formas de vida y las opciones disponibles para las generaciones futuras.
Se trata de asuntos demasiado graves para dejarlos en las manos exclusivas de los científicos, los gestores o los políticos. Así se explica la reciente aparición en Francia de una serie de organizaciones cuyo objetivo general y compartido es promover nuevas formas de debate público que tengan la tecnociencia como temática principal. Entre ellas, cabe mencionar las siguientes: ViVagora, Sapience, 1001 sciences, Fondation Sciences Citoyennes, Futura-Sciences.
ViVagora nace en 2003 convencida de que nuestros estados y organismos internacionales no son muy eficientes en la elección y en el arbitraje de las prioridades. Es habitual que “la justicia se confunda con la legalidad, las opciones políticas con el alineamiento según las recomendaciones de los expertos.” En fin, que para superar estas carencias de nuestro sistema democrático, organizan debates temáticos sobre las implicaciones que se derivan del desarrollo de la biomedicina, buscando la participación de científicos, políticos, industriales, activistas, ONG y público en general.
Sapience nace en 2004 de la convicción de que es imprescindible que científicos y profanos retomen el diálogo. Su principal objetivo es combinar sabiduría con justicia, pues sus promotores creen más que razonable interrogarse sobre si si los progresos científicos están siendo suficientemente consensuados, o simplemente si son razonables o prudentes.
1001 sciences fue creada en 1997 a partir de una iniciativa de miembros del club “sciences et citoyens” del CNRS de Lyon que tomó la forma de un café des sciences. Ahora hay cafés científicos en varios países de Europa. Su objetivo es organizar debates entre ciudadanos y científicos, ver el blog que animan, que huyan de las posiciones simplistas de quienes creen que lo único que se puede hacer es divulgar maravillas o predicar a los irredentos.
Sciences Citoyennes fue creada en 2002 para favorecer los movimientos de reapropiación ciudadana de la ciencia y ponerla al servicio del bien común. La Fundación asume que la capacidad para producir criterio experto ha caido por completo en manos privadas y en su capacidad para ejercer lobbying. Por otra parte, la mercantilización creciente del conocimiento, impide que ” el estado sea ya una garantía suficiente para asegurar una investigación y un asesoramiento experto de interés general”. De ahí que el objetivo de sciences citoyennes sea crear un tiers secteur scientifique que sirva a la sociedad civil para contrarrestar el peso excesivo que ya tiene la industria privada en su asociación con el sector público.
Futura-sciences nace en 2001 para ofrecer información contrastada y de calidad (revisada por un comité de expertos) que ayude a entender y debatir las encrucijadas que la tecnociencia plantea a nuestra sociedad.
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