bach, el procomún y la música barroca
La sociedad de autores anda pactando con el Ministerio de Cultura todas las formas de producir escasez en los bienes culturales (mediante la ampliación abusiva de los derechos de autor) y así mantener altos sus precios, como explica Lawrence Lessig en su injustamente silenciado y muy recomendable Por una cultura libre, libro publicado por traficantes de sueños (2005) bajo una licencia Creative Commons y que puede descargarse de la red de forma gratuita (pdf). Quienes les escuchen divagar sobre la defensa de los derechos de autor como la autopista que conduce a la creatividad, agradecerán conocer lo que nos cuenta, por ejemplo, Danny Weitzner. Dice Weitzner en su Open Internet Policy que se ha comprado un CD para gozar de la música de Bach y, por sorpresa, aprender mucho sobre cómo funcionó la creatividad durante la Ilustración.
El CD incluye los famosos conciertos italianos de Bach (BVW 971), publicados en 1731, en una interpretación de Alexandre Taraud (escuchar sample en mp3). Lo que hizo Bach, a la edad de 23 años y como parte de su proceso de formación, fue transcribir para clave algunos conciertos de Vivaldi, Torelli y los hermanos Macello, que le habían traído copiados de Holanda.
Sí, copiar y adaptar. Es decir, dialogar con la tradición y alterar a placer el patrimonio musical circulante para componer algo que entonces era considerado un homenaje a los músicos a los que se pirateaba. Muchos expertos en Bach opinan que en estas piezas están en el origen de una transformación de la música alemana del Barroco desde los rigores estéticos y doctrinarios luteranos, hacia formas más dialogantes con los sonidos nacidos en otras partes del mundo. Y así también se desarrolló la ciencia, la filosofía o la pintura y, en fin, todo eso que valoramos como lo más sublime de la llamada identidad europea.
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Comentarios
Hay una historia que viene a cuento:
durante siglos los Estudiosos (hay que ponerlo con mayúsculas, ya sabemos de su importancia) achacaron a Wilhelm Friedemann Bach que se apropiara de obras de su padre. Al parecer, habían detectado en su catálogo, obras que por su calidad debían ser del "viejo" Bach. Con ello, el hijo, menos talentoso, habría sobrevivido vendiendo como propio el patromonio paterno. Ahora sabemos que en realidad, la historia fue al revés. Para poder sobrevivir en tiempos de penuria, en tiempos en los que el hambre acechaban siempre a los artesanos y gente de oficios, Wilhelm Friedemann lo que hizo fue incorporar obras suyas al catálogo de su padre. Con el nombre de Juan Sebastián Bach podía tener el éxito más o menos garantizado. Esto ocurrió por ejemplo con la Obertura en Sol menor (catalogada en el Bach-Werke-Verzeichnis como BWV 1070) para flauta, cuerdas y bajo continuo y se sospecha de muchas de las pequeñas obras para clave del Cuaderno de Ana Magdalena Bach.
Hoy en día, seguramente, sus hijos, las casas discográficas, Vivaldi, el propi Bach mal aconsejado por su representante, y no se cuantos más estarían entablando una batalla por los derechos de autor en la que el único ganador sería sin duda, la Sociedad General de Autores que impondría a todos ellos y a nosotros mismos, un canon sobre nuestra memoria, en definitiva sobre nuestra capacidad de disfrute.



pongan las fotos de los mas grandes de la musica berroco porfa sabemos su trayectoria su vida pero quien los conose realmente como son si no hay fotos de ellos y grandes porque chicas no sirven para travajos grasis