secretismo en ciencia
La ciencia es una empresa cooperativa, internacional y, hasta poco , al menos, creíamos que estaba comprometida con el bien común. Para que funcione se necesita que la información sea compartida y fluya sin restricciones entre los expertos. Pero los hechos no avalan tales afirmaciones. En el último número de Academic Medicine, febrero de 2006, (ver EurekAlert y ScientificLive) ha aparecido dos artículos, ambos realizados por miembros del Institute for Health Policy at Massachusetts General Hospital (MGH) in Boston, que prueban que la práctica del secreto en biociencias va en aumento y que ya tiene unas proporciones muy inquietantes. Tanto, que de seguir así las cosas, el secretismo pronto dejará de ser la excepción para convertirse en la norma.
El primer artículo de Blumenthal y colaboradores describe los resultados de una encuesta -realizada a 1849 biocientíficos (de ellos, 1240 era genetistas) de las 100 principales universidades de investigación de EEUU- cuyo objetivo era dimensionar la práctica de la retención de datos (data withholding) entre los científicos. Mientras otros estudios previos se limitaban a explorar la ocultación de datos en artículos publicados, la actual encuesta también ha preguntado si los científicos ocultadn datos cuando están en seminarios, congresos o en simples conversaciones con otros colegas. La conclusiones han sido que el 44% de los genetistas y el 32% de los biocientíficos reconocen la práctica del secreto. También queda claro que estas prácticas son más frecuentes entre los científicos que mantiene relaciones con la industria.
Los más descorazonador, si cabe, es que estas conductas están afectando a los jóvenes que inician su carrera como investigadores. El otro artículo mencionado, de Vogeli y colaboradores, ha encuestado en 2003 (la muestra fue de 1000 jóvenes de 50 universidades) sobre el mismo asunto a becarios pre y post doctorales, y los resultados confirman la tendencia: el 25% afirma haber padecido ocultamiento de datos, materiales o programas informáticos, y un 45% lamenta que tales prácticas afectaran a la calidad de sus relaciones en los medios académicos.
Por el momento, no hay más remedio que vincular el secretismo a la cada vez más profunda penetración de las grandes corporaciones en la financiación de la ciencia. Hay mucha gente inquieta por estas cuestiones y seguro que, entre ellos, deberíamos contar a un porcentaje alto de científicos, pero no sabemos si son o no mayoría. Seguro que hay maneras de hacer compatibles los intereses privados y los públicos en ciencia. No es obvio, sin embargo, que nuestras instituciones estén empeñadas en garantizar el acceso libre a los resultados de todos los proyectos financiados con fondos públicos, ni tampoco es evidente que estén haciendo algo para combatir el secretismo.
Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
Hace mas de 20 años,el Estado pagaba a los científicos el salrio y ademas se le proporcionaba el dinero para hcar investigación. Ahora al científico se le paga igualmente el sueldo pero tiene que buscarse los fondos para hacer investigación esto, que en principio parece positivo , tiene sin embargo inconvenientes y uno evidente es que su servicio al bien comun esta limitado,y el que se beneficia es el que paga. Al tener que competir con otrs investigadores para conseguir contratos de investigacion o Proyectos Nacionale y Europeos, les dificulta para poner a disposición de sus competidores todo sus conocimentos.ahora somos mas competitivos ,pero menos solidarios.
El siguiente paso es que los científicos también tengan que buscarse su salario, y hacia ello vamos. Finalmente, tal como se razona en este folclórico país, ‘lo privado es mío y lo público también’. Todo puede servir para ser explotado y para producir suculento lucro. Hay gente en la universidad española que se saca 3 sueldos en el mismo horario laboral: (uno) el sueldo de funcionario, (dos) en másteres y títulos propios y (tres) el cobro de comisiones en contratos para proyectos externos a través de las otris…¿quién da más por menos?.



bueno, en españa no es demasiado problema
porque no tenemos mucho que ocultar, a no ser
el no pasarse apuntes o memorias docentes infumables
entre colegas o campañeros..mucho más no se puede hacer.
por cierto, ¿alguien de los presentes sabe para qué sirven
las memorias docentes y las pruebas de oposición
que se asocian a ellas en la universidad española?…
¿a nadie se le ha ocurrido dejar en el pasado ese
anacronismo?…y es que no evolucionamos.