tatuajes parlantes: la monitorización de las masas

La implantación de chips RFID bajo la piel avanza entre quienes la asimilan como un juego y quienes la abrazan como un destino y, entre ambas opciones, se sitúan los que la demonizan y los que luchan por su socialización. [Antonio Lafuente]

Muchos artistas y hackers han comenzado implantarse chip bajo la piel para saber lo que pasa. Con el tamaño de un grano de arroz, el coste de 3 euros y una instalación simple mediante jeringa, el asunto no parece presentar la menor dificultad para que pronto se convierta en una moda (ver encuesta de CNN). Lo cool no es el piercing o el tatuaje, sino el chipping (chipearse). De momento parece un juego inocente que involucra al propio cuerpo y a las nuevas tecnologías.

El asunto no es nuevo pero esta semana ha cobrado nueva actualidad porque Amal Graafstra, un hacker y empresario de 29 años, y Jennifer Tomblin, su novia, han decidido celebrar San Valentin implantándose un chip RFID que funciona como un abracadadra que abre la puerta de sus casas y da acceso a sus computadores. Están seguros de que compartir las llaves que suprimen las barreras a su intimidad en los dos mundos que habitan, el presencial y el virtual, es la mejor prueba de amor que pueden darse.

El RFID es un artefacto una tecnología capaz de almacenar información, transmitirla a corta distancia (mediante bluetooth, por ejemplo ondas de radio UH/UHF) y que está todavía en fase de experimentación. Se calcula que ya hay unos dos mil chips implantados. Está previsto que su uso se generalice pronto. El documento nacional de identidad (o pasaporte) y los enfermos crónicos parecen ser los primeros candidatos a llevarlo. Hay proyectos avanzados para monitorizar toda la cabaña animal y así llevar un mejor control de enfermedades. La comunidad Amish norteamericana se ha negado en rotundo alegando que esta acción evoca una premonición apocalíptica recogida en la Biblia (Apoc. 13:16-17): la marca de la bestia.

Está en estudio la posibilidad de situarlo en algunas mercancías para poder estudiar los hábitos de consumo de la gente. Hay también unidades de la policía involucradas en operaciones especiales que portarían un chip que les daría acceso a bases de datos muy reservadas. Algunos padres, aterrados por la posibilidad de que secuestren a sus hijos (o , quizás, sus mascotas), están pensando en monitorizarlos para conocer siempre su paradero exacto. No faltan clubs exclusivos que los ofrecen a sus socios para que puedan consumir sin tarjeta ni dinero. En fin, no hablaremos de más motivos por los que la gente está dispuesta a monitorizarse: no importa si por amor o por temor, ya sea para jugar a las máquinas ya sea para controlar sus intereses, lo mismo da que tratemos de las vacas, los hijos, los empleados o, para qué limitarse, la ciudadanía en su conjunto.

Graafstra dice que lo hizo por amor, aunque podría ser una buena operación de marketing, pues la performance ha coincidido con el lanzamiento de un libro suyo y el anuncio de su nueva empresa. Rfid toys es un manual de uso de estos artefactos que, según el autor (ver entrevista en pikiki), enseña a usar el hardware y los invita desarrollar nuevas utilidades para estos nuevos juguetes.

La más que posible expansión de la tecnología RFID nos enfrenta entonces a varios problemas de distinta naturaleza: la afición de los nerds por experimentar con nuevos recursos, el entusiasmo de los jóvenes por nuevas formas de singuarizarse, las espectaculares utilidades que cabe asignarle y, por fin pero no en último lugar, la pulsión hacia el control de la ciudadanía y sus hábitos por parte de las administraciones públicas y las corporaciones industriales.

Las alarmas se han disparado. Algunos movimientos ciudadanos se han movilizado para que no aceptemos como inevitable esta digitalización masiva de nuestros cuerpos y de sus parámetros bioquímicos o psicosociales. Los hackers también están en marcha y están dispuestos a socializar esta tecnología, lo que equivale a experimentar con ella para poder contrarrestarla. Riz McIntyre, una activista contraria al RFID, ha escrito todo un libro para argumentar lo contrario que Amal Graafstra: Spychips: How major Corporations and Goverment Plan to Track Your Every Move with RFID. Y, en fin, todo indica que llevamos ya una década avanzando hacia el inevitable destino cyborg que nos aguarda. Y, sin duda el mayor error sería abonar las tendencias tecnofóbicas que proliferan por todas partes. 

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Comentarios

Un panorama desolador, terrible. Si se piensa unos minutos, angustiante.

Sí, la tecnología siempre nos ofrece al menso dos cara. Muchas posibilidades beneficiosas, pero si su uso no es el adecuado, ayuda a que nos esclavicemos a nosotros mismo. A veces me pregunto si sería posible y conveniente el control del desarrollo tecnológico.

No es tan desolador. Solo angustia a los controladores de vocación.

La tecnología siempre nos ofrece lo mismo: tecnología.

Y generalmente ayuda a vivir mejor. El control del desarrollo tecnológico ya lo hizo la iglesia y lo sigue haciendo??

El problema del uso es el de siempre. ¿Vamos a prohibir el vino, con lo bueno que está.?

Para su tranquididad, yo llevo mi historial clinico en un pen drive, o como se llame, y no me importaria llevarlo debajo de la piel y que los hospitales tuviesen acceso a su lectura. Un simple ejemplo.

yo creo que es una forma de tenernos controlados a todos en unos cuentos años seremos como mascotas para el gobierno, ai estan los monederos electronicos, y bueno en unos cuentos años si no asemos lo que nos pidan nos podrian dejar sin comer cacelarnos todos y asta controlarnos en su totalidad. yo estoy encontra de esto no se ustedes pero viendo de como ya nos controlan en la actualidad creo que asi estoy bien, aunque no niego que mucha gente estara de acuerdo con esto pero bueno respeto los puntos de vista personal pero en mi persona no.

quiero saber sobre mi proyecto de investigacion q trata sobre el tatuaje en la poplacion juvenil

para saber q me recomiendan

hmmm suena interesante un tanto maquiabelico pero interesante no lo usaria yo no me gustaria que en un chip estubiera mi acceso total a mis cuentas de bancos a mi casa y a mis artculos personales como ese cuate que se lo puso en la mano digo porque si quisiera alguien tener acceso a todo eso tan simple como que le corta la mano y listo venga esa pasta :S

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