open acess: los fundamentos de un compromiso público

El movimiento open access es muy plural, pero hay puntos de convergencia en los que puede fundamentarse.

La administración pública (regional, estatal o europea) sigue siendo el principal agente de financiación de la ciencia, de forma que su papel es (y debe ser) decisivo en todos los procesos de producción y circulación de la información científica.

Por otra parte, en la actual sociedad del conocimiento, la información, además de ser un instrumento decisivo para la creación de riqueza, también es clave para el buen funcionamiento del sistema de la gobernanza.

Así pues, favorecer el libre acceso a la información de calidad puede contribuir al fomento de la innovación tecnológica y a la mejora de la calidad de nuestra vida democrática.
No es extraño entonces que la información científica esté sometida al juego de intereses muchas veces divergentes. Y si es notorio el proceso de corporativización del saber, también es evidente la pujanza que están adquiriendo los movimientos favorables al acceso libre al conocimiento científico.

La situación de la ciencia es paradójica, pues la administración pública tiene que pagar dos veces por acceder a ella. Primero para producirla en los laboratorios y, segundo, para adquirir las revistas en donde se publica.

En la actualidad hay muchas iniciativas favorables al libre acceso (open access) de la ciudadanía a la información científica promovidas por las principales instituciones científicas del mundo, así como por la OCDE, UNESCO, FAO y OMS, además de numerosas fundaciones privadas, como la Wellcome y la Soros, y un abundante grupo de Premios Nobel.

Los motivos son variados, aunque todos comparten algunas razones de peso. Entre ellas, la convicción de que la ciencia, desde su origen, fue y debe seguir siendo una actividad de naturaleza pública y abierta.

Nuestras sociedades son cada día más dependientes de los dictámenes que se basan en la información científica, lo que obliga a que todos los actores presentes (y no sólo los vinculados a organismos académicos) puedan manejar la misma información. También hay consenso cuando se menciona que la información científica no puede ser una simple (y muy cara) mercancía, una circunstancia especialmente grave cuando se piensa en el Tercer Mundo.

Finalmente hay que subrayar que el movimiento open access es neutral respecto a las cuestiones relativas a la propiedad intelectual. También es importante enfatizar que el objetivo del libre acceso ni amenaza la calidad de la información publicada, ni implica cargas financieras insoportables para nuestras haciendas públicas.

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Comentarios

En mi modesta opinion un 10 a todo el entorno y en especial a quienes puedan y deban desarrollar un proyecto de semejante calidad.

Apoyo totalmente la iniciativa del OA, sin embargo, temo que sea utilizado por nuestros gobiernos latinoamericanos como herramienta politizante o lavado cerebral para imponer en lugar de la pluralidad, una sola ideología.

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