mundialización de la tristeza
Hace unos dÃas Mind Hacks nos recuerda un magnÃfico reportaje de Kathryn Schulz publicado en New York Tinmes con el tÃtulo Did Antidepressants Depress Japan?. El argumento se resume en pocas palabras: hasta finales de los 90 en Japan apenas habÃa deprimidos y todos los datos indican que parece haberse apoderado del paÃs una epidemia contagiosa. El asunto es que los laboratorios han logrado convencer a la población de que los pequeños baches de ánimo pueden superarse con pastillas.
El fondo del artÃculo versa sobre la introducción del concepto de depresión en Japón, un término reservado a los especialistas y que hasta hace poco nadie usaba coloquialmente. Tras intensas campañas de GlaxoSmithKline bajo el lema kokoro no kaze (resfriado del alma) la gente ha comenzado a identificar sus pequeños pesares psicológicos (aquà para nada hablamos de los más serios) como una perturbación mental que, y esto es lo peor de todo, tiene cura. ¿Cura? En efecto, el número de ciudadanos que acuden a la consulta para pedir tratamiento se ha multiplicado escandalosamente. Entre 1999 y 2003, los casos diagnósticados han crecido un 46%. Los datos son inquietantes y plantean el interrogante de si es que, en efecto, hay más gente deprimida o, sencillamente, lo que está creciendo es la gente diagnósticada.
Ya conocemos las tácticas. Una de las que se describen consiste en tener 1350 representantes del antidepresivo Paxil que visitan una media de dos veces por semana a los doctores más prestigiosos. En tales intercambios, aprenden los profesionales a interpretar que, por ejemplo, la pérdida de apetito, una pizca de tristeza unida a cierta dificultad para el sueño y alguna otra cosilla, son sÃntomas que el fármaco que patrocinan pueden eliminar.Y poco más.
La depresión leve parece la más terrible de las epidemias que asolan el planeta. Es otro de los objetos que han construido los cientÃficos y promueven los farmachifles, en una alianza vergonzosa con las corporaciones farmaceúticas, las compañÃas de marketing y los servicios sanitarios nacionales. La mundialización de la tristeza es uno de los grandes paradojas de nuestro tiempo y, desde luego, un inmenso negocio que habrÃa que desenmascarar.
Si te gustó esta entrada anÃmate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artÃculos futuros en tu lector de feeds.
Comentarios
La noticia me recuerda la ultima indicacion de cierto fármaco antidepresivo.
Se trataba de curar lo que siempre hemos denominado timidez ó miedo al hablar en publico, con un farmaco amen de rebautizar esta situacion con un nuevo término acuñado para la ocasión :Fobia social
¿Tiene pacientes que les cueste hablar en público? Seguro que si.
Todo está conectado. Hace unos meses escribí sobre esrtas políticas de producción del malestar.
http://weblogs.madrimasd.org/tecnocidanos/archive/2006/05/04/20987.aspx
Siempre uno va reflexionando sobre esos temas tan incomprensibles, no se si la gente cada vez se vuelve mas solitaria y va cargando a cuestas una tristeza, que al hacerse un auto analisis no encuentra la razon, sin embargo la tristeza es un problema que se debe de tener en cuenta, al final creo que es una razon incontrolable que origina muchos suicidios.
Soy colombiano, médico-cirujano con especialización en Psiquiatría. Examino pacientes desde hace 30 años, cuando cursé la materia de Psiquiatría como estudiante y me empecé a vincular a dicho ejercicio el cual no he dejado hasta la fecha. Soy Psiquiatra Forense hace 22 años. Estoy perfectamente de acuerdo con su blog. si bien algunos medicamentos son útiles en mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes, la multimillonaria industria farmacéutica, "el verdadero narcotráfico" ha introducido la idea de que "el dolor de vivir" es una "enfermedad", para lo cual su "respectivo producto" es la "cura", a cambio de viajes a congresos y dádivas, entere más formule obviamente mayo. De acurdo con Usted.



No hay nada sagrado, ni la propia esencia del ser humano, cuando esta en juego hacer grandes negocios. En contra de lo que se nos enseña como la historia del progreso humano, dirigido a atender las necesidades humanas. La realidad es que la ciencia crea las oportunidades de negocio y el marketing se encarga de crear las necesidades de consumo. Es cierto que no siempre les sale bien, pero, desde luego cuando fracasan, no es por razones éticas.
Los dueños del conocimiento son los dueños del mercado. Valga de ejemplo la condena a la melancolía que nos imponen los médicos y sus benefactores.
Valoremos a donde vamos, sin necesidad de biotecnología o manipulación genética, pues, que es hombre sino melancolía.