open access en humanidades
Hasta ahora siempre que se hablaba deopen access parecía implícito que nos referíamosa las ciencias experimentales (física, biología.medicina, computación,…) y, en menor medida, a las sociales(sociología, psicología, derecho, antropología,economía,…). Pero lo cierto es que el movimiento ha llegadoa las humanidades.
Y, al parecer, ha sorprendido a lospropios historiadores, filósofos, filólogos y críticos literarios. Ya habíamos comentado como los Research Councilsdel Reino Unido (RCUK)habían recomendado a todos sus 8 Consejos integrantes (uno porcada gran área del saber) una política clara de openaccess. Y así para que este desideratum tuviera la fuerza deun mandato se han ido librando recursos para financiar losrepositorios y, cuando corresponda, la compra a las revistas de losderechos de difusión abierta.
PhilipEsler, jefe ejecutivo del Arts &Humanities Research Council, no ha estado muy diligente en susresponsabilidades, sino que, por el contrario, ha adoptado unaconducta que muchos están interpretando como dilatoria. Paraasegurarse de que el gesto no se corresponde con la realidad, RichardPoynder, editor del blog Openand Shut?, le ha hecho un entrevista que publicó el 26 defebrero último.
La pregunta y respuesta que aquínos interesa son como sigue:
RP.: Algunos argumentan que el OpenAccess suscita diferentes problemas en las artes y humanidades que enla ciencias. ¿Está usted de acuerdo?
PE.: En mi opinión, losprincipios del Open Access son tan aplicables a las artes yhumanidades como a las ciencias.
Esto significa que las publicaciones resultantes de proyectos financiados con fondos públicos deberan ser de libre accesso pasado un breve plazo de tiempo -entre seis y doce meses, según los criterios que hoy suscitan mayor consenso-. En humanidades, el asunto tiene especiales connotaciones pues afecta a las monografías que, a diferencia de los que sucede en ciencias, publican los investigadores del área.
Ya hay quien se ha pronunciado (ver la declaración de la American Association of University Presses) sobre el asunto para defender que los libros siempre fueron escritos con fines de lucro y, en consecuencia, deberían quedar al margen del debate sobre open access. Los editores deben saber, sin embargo, que quienes defienden el open access no están proponiendo un nuevo modelo de negocios sino una política de acceso a la información financiada con recursos públicos. O, en otros términos, que deberían ponerse a pensar cómo adaptarse a los nuevos tiempos.
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Interesante post, que me ha inspirado uno mío que puedes leer en:
http://weblogs.madrimasd.org/historia/archive/2007/03/14/61229.aspx
Gracias por tu trabajo