progreso médico y retroceso cívico

La hipocresía de nuestrascorporaciones y organismos regulatorios es inaceptable si permitenque ensayos clínicos prohibidos en el mundo noratlánticosigan practicándose en Africa.

Todos los países tienen normasque regulan los ensayos clínicos obligatorios que loslaboratorios deben realizar con los nuevos fármacos antes deintroducirlos en le mercado. Tales normas, sin embargo, cambian deunos países a otros. En Africa y en Asia los niveles decontrol son bajos y por eso las compañías farmacéuticasprefieran trasladar las pruebas (subcontratarlas con las llamadascontract-research organizations) allende sus fronteras. Obviamente,se trata de conductas que bordean la legalidad y que, cuanto menos,desbordan ls tabla de valores éticos menos exigente. Muchasveces, como se explicó en la excelente película Eljardinero fiel, se trata de prácticas sencillamenterepugnantes. El penúltimo caso involucra a los laboratoriosPfizer.

Entre los muchas paradojas de estahistoria nos encontramos con que la agencia de control delmedicamento, laFederal Drugs Administration (FDA), acepta como buenos los ensayosque, prohibidos en USA, fueron efectuados en ultramar. Pero haymás. En 1996 apareció un brote de meningitis en Kano(Nigeria) y rápidamente Pfizer logró el consentimientode las autoridades locales y federales nigerianas para experimentarcon 200 niños su nuevo producto Trovan, un antibióticoque ya se administraba con inyección y que ahora se podíasuministrar por vía oral. Así, se hicieron dos gruposde cien niños, unos fueron tratados con inyección y losotros por la boca. Los resultados probaron que ambos presentacioneseran equivalentes. Hasta aquí los hechos.

Lo que Médicos sin Fronterasdenuncia, ver BiopoliticalTimes, es que habiendo un medicamento que funciona se aprovechaseuna crisis epidémica para suministrar a los niños unfármaco de eficacia no garantizada. Hay un detalle que nopodemos pasar por alto. Lo que se probaba no eran nuevas funcionesdel fármaco, sino simplemente una presentación másagradable. Pero Médicos Sin Fronteras ha descubierto que algrupo de control, los 100 niños tratados con inyección,recibieron una dosis más baja de lo habitual para que Trovantuviera la misma eficacia y así poder concluir que las dospresentaciones tiene los mismos efectos.

Lo que Pfizer hizo entonces esintroducir dos prácticas éticamente dudosas. Primero,dar a los niños que tomaron Trovan algo no contrastado y,segundo, administrar a los del grupo de control una dosis menor de lahabitual. Ahora que venga algún directivo de estamultinacional o alguno de los científicos que integran la FDAy que trate de convencerme de que estamos exagerando o de que, porejemplo, hubiera aceptado que sus hijos formaran parte de cualquierade los dos grupos de niños. Lo más duro es que vieranen esos niños nigerianos una oportunidad para cumplimentar unmero trámite administrativo que les permitiera continuar conlos negocios.

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Comentarios

es bien pero gusto tener mas infomaciones sobre el progreso cientifico en general y de medicina en particular por favor gracias

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