el mega chute tecnológico
Hace unos días, ver TheGuardian, el Reino Unido decidió impulsar,después de una moratoria de muchos años, laconstrucción de nuevascentrales nucleares. Y, como no podía sermenos, la decisión está provocando mucha controversia,no sólo porque supone recuperar una opción energéticapreviamente rechazada, sino por la forma en la que ha sidoconfigurada, empaquetada y mostrada ante la opinión pública. El gobierno quiere trasladarnos la impresión de que se tratade una decisión políticamente inevitable,científicamente rigurosa e democráticamente impecable.El razonamiento que airean es contundente: si queremos menos CO2sin dejar de crecer hay que incrementar la producción deenergía y favorecer la diversidad de fuentes energéticas,lo que implica ponerse ya a construir centrales nucleares. O, enotros términos, la lucha contra el cambio climático yla defensa de nuestra cultura (la británica), exigen nohacerle ascos a electricidad (o el calor) de origen nuclear.
Impresionante. Hace nada que secombatía la noción misma de cambio climático y,para sorpresa de muchos, hoy es el principal factor (al menos, desdeel punto de vista mediático) que autoriza el relanzamiento delprograma nuclear. Para ser justos hay que señalar que tambiénson claves otras dos variables en la toma de la decisión: elcreciente incremento de la demanda de petróleo (oil peak) y elclaro envejecimiento de muchas de las infraestructuras energéticasoperativas. En tales circunstancias parece improbable la viabilidadde un modelo económico basado una energía de bajo costey un consumo de alta intensidad. Pero hay más, porque elgobierno ha ensayado nuevas e inéditas formas de legitimidad.
La decisión estuvo precedida deuna encuesta (o consulta, publicada en julio de 2006) que pretendíasondear el estado de opinión pública. Las cosas seintentaron hacer bien y, en vez elegir una muestra estadísticamenterepresentativa de ciudadanos a los que, como es habitual, se leshacían unas cuentas preguntas, se optó por convocar arepresentantes de grupos reconocidos (empresas, ONG, sindicatos,agrupaciones ciudadanas) y ofrecerles informacióncualificada, reunir a los diferentes colectivos en sus respectivasciudades, favorecer el debate público y todo ello dedicandotiempo suficiente para que el proceso de formación de opiniónse prolongara durante meses y no fuera precipitado. Cuando elgobierno dio por terminada la consulta, hizo pública laconclusión de que la ciudadanía, en términosestadísticos, apoyaba la opción nuclear. Pero, no.
Algunos grupos de activistas,Greenpeacey Friends of the Earth entre otros miembros de Green Alliance, negaron la transparencia delproceso y acusaronal gobierno de manipular la opinión pública.Habían desvirtuado uno de los mecanismos de diálogo másesperanzadores entre el gobierno y los públicos. De hecho, lasONG pusieron una denuncia en el juzgado que la juez JusticeSullivan, ver EUEnergy Policy Blog, resolvió en favor de losdenunciantes y que obligada al gobierno a repetirel proceso de consulta, evitando los sesgos yocultaciones de información que había amparado elgobierno. Sullivan llegaba a afirmar que la consulta no debíaconsiderarse un privilegio o concesión del gobierno, sino underecho de los ciudadanos. Los activistas fueron más lejos yhan hablado de tiempo perdido, descrédito de la administraciónpública, sabotaje a los dispositivos de consulta, crisis delos expertos, malas prácticas y derrota de la democracia. Endefinitiva, han acusado al gobierno de tener una agenda oculta y dehaber organizado una pantomima resultona para dar legitimidad adecisiones que estaban tomadas previamente.
La encuesta se repitió con unprotocolo, segúnBBC, parcialmente mejorado e igualmente cuestionado.Quienes han seguido de cerca el proceso cuentan que el 8 deseptiembre de 2007 fue un día clave, pues se celebraron 9talleres/sesiones de debate en otras tantas ciudades que permitieronconfirmar que el 43% de los asistentes, unas 1100 personasrepresentativas de los aludidos grupos o colectivos interesados, estaban a favor de la energía de fisión nuclear,mientras que un 37% estaba en contra y un 18% permanecíanindecisos. Hubo ciudades, como Newcastle en los que el NO alcanzóhasta el 41%, dos puntos por debajo del sí. El resultado de Newcaslte arroja un índice de oposición a la energía nuclear superior a la media europea (ver Energy Technologies: Knowledge, Perception, Measures (Eurobameter especial, enero 2007). Los datos, sin embargo,autorizaron al gobierno a proclamar elúltimo 10 de enero su decisión de nuclearizar el país, agregando que no había más tiempo queperder, tanto si de verdad se quería luchar contra elcalentamiento global, como si se aspiraba a que el Reino Unidosiguieran siendo una potencia mundial.
No todo el mundo está deacuerdo. Auspiciado por movimientos medioambientales se creó el NuclearConsultation Working Group para que examinara losmodos de proceder, así como los argumentos movilizados por elgobierno. Quienes están preocupados por estos debates sobrelas alternativas energéticas de nuestro mundo, reconocen quela decisión británica puede ser decisiva, especialmentesi la alternativa alemana(contraria a lo nuclear, favorable a las fuentes renovables eigualmente inquieta por el problema del cambio climático), no llegara aser exitosa. Así, la crítica a la política de Gordon Brown, como se explica en Nuclear Spin, lejos desermeramente táctica, es estratégica, pues hay muchospaíses que seguirán el mismo camino sila contestación es débil o inconsistente.
El NCW Group, formado por acreditadosmiembros de la comunidad académica inglesa (y sin embargoactivistas), inauguró el año con un excelente informe Nuclear Consultation. Public Trust in Governmentdestinadoa explayarse sobre todas las ocultaciones o desenfoques utilizados porel gobierno para forzar un compromiso público que está más cercano alos intereses de las corporaciones eléctricasque a los rigores que exigen las aproximaciones científicas. Los hechosson incontestables, pues se ha ocultado a la gente que elnuevo programa nuclear sólo reducirá en un 4% lasemisiones de CO2. También se ha repetido hasta la saciedad,aunque falten pruebas concluyentes, que la energía nuclear esla única capaz de mantener barata la factura energéticay de asegurar la independencia energética del Reino Unido. Lasotras energías serán también implementadas,aunque en un proporción sorprendentemente baja y sin muchaconvicción ni prontitud, haciendo plausible la hipótesisde que se tardó tanto para precipitar la opciónnuclear.
Nuestras economías son muydependientes del petróleo y, desde hace unos meses, han tenidoque aceptar que el modelo de desarrollo pone en peligro el futuro.Pero tratar de solucionar el efecto invernadero con centralesnucleares es, según Jonathon Porritt -presidente de la gubernamentalComisiónpara el Desarrollo Sostenible (SDC)-, un chutemegatecnológico (technological megafix). Corregir ladependencia extrema de la energía barata con másnucleares es como tratar los problemas de los yonquis con prótesiscerebrales. Es confiar en lo nuevo por tecnonuevo (o tecnocientífico) almargen de cualquier otra consideración (ver el vídeo lanzado por Greenpeace The Convenient Solution).
Los documentos difundidos por elgobierno y ahora contestados, en el ya citado Nuclear Consultation. Public Trust in Government, dicen muy poco acerca de un puñadode problemas candentes. El primero tiene que vez con los costesreales de una planta nuclear, cuya construcción y posteriorexplotación siempre se planifican muy por debajo de las cifrasreales. También se ha faltado a la verdad cuando se argumenta que las energías renovables no pueden sostener elpaís, llegando a alegar que falta sol, sin que se hablesuficiente de viento, biomasa o mareas. La carencia de estudiosserios sobre cómo sacar mejor provecho de estas energías,contrasta con la tranquilidad exhibida al hablar del problema de losresiduos o del probable agotamiento de las reservas de uranio.
Pero hay más. Casi nada se lesha dicho sobre accidentes, seguridad, eficiencia, catástrofeso terrorismo. Se da por hecho que todas estas cosas estásiendo analizadas por técnicos competentes, pero se discutenmuy poco los resultados obtenidos, los modos de obtenerlos, lasvariables empleadas y, en general, el impacto de todos estos factoresen la decisión que acaba de adoptar el gobierno. Y este es unpunto importante, porque las variables que conforman y cualifican laopción nuclear dentro de lo que es el sistema energético(la constelación que forman todas las fuentes disponibles)deben ser cuidadosamente elegidas y, desde luego, hay muchos factorestecnológicos a considerar, pero tampoco son desdeñableslos económicos, los políticos y los éticos.
Este es el camino seguido por elinforme ya aludido, y por Scientistfor Global Responsibility. De una parte, mostrar lasmuchas incertidumbres que todavía pesan sobre la alternativanuclear y, de la otra, exigir que se de más importancia amuchos factores que tienden a ser infravalorados. Cuando se procedede otra manera, cuando las decisiones son tomadas por comitéspoco representativos, cuando se elude hablar de las incertidumbresque rodean el problema de los residuos, cuando nadie quiere mencionarel plutonio que se empleará en el armamento nuclear, en fin,si se sigue aludiendo a las energías renovables como si fueranla divisa de los activistas radicales (cuando no de tecnófobostrogloditas), entonces el gobierno se comporta exhibiendo una faltanotable de responsabilidad internacional e intergeneracional.
La responsabilidad internacionalimplica no agravar los problemas de los demás para resolverlos propios. Y la intergeneracional demanda no dejar para lasgeneraciones futuras conflictos o tensiones irresolubles. Si losgobiernos se comportan como hooligans de las nuevas tecnologías(por no decir de las grandes corporaciones) nos ganamos el derecho acalificar la reciente decisión británica deirresponsable. Si además se ignoran factores decisivos,también se puede decir que no se apoya en datos objetivos yque el razonamiento en el que se basa es vicioso de partida.
Al hablar de lo nuclear, seguimosinstalados por desgracia en la misma cultura dominante durante losúltimos cincuenta años: la mentira, el secreto y lamanipulación. La alternativa nuclear es solo el entimemanuclear: un negocio que se hace a costa de los menos afortunados y delos todavía no nacidos.
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Comentarios
No creo que sea tan asi yo trabajo en una empresa de cable e internet en argentina se llama telecentro y existe gracias a menen que dio privilegio a sus amigos. Trabajo por un sueldo lamentable y veo todos los dias como dan un pesimo servicio a cambio de altisimos aranceles. por tal motivo el acceso a la informacion esta dispocicion de muy pocos.



ME ENCANTO ESTA NOTA DE MEGA TECNOLÓGICO, XQ TE EPLACA TODO ACERCA DE LA TECNÓLOGIA . DE HOY EN DÍA Y ESO PARA MI ES MUY IMPORTANTYE YA Q LAS TECNÓLOGIAS ES UN USO PARA TODOS
LUCAS