la propiedad intelectual contra la democracia

Cuando fallan las máquinas devotar, nadie puede abrirlas para saber lo qué pasa y quien loaverigüe sin autorización de la empresa que las fabricópuede ser acusado de conducta criminal.

La expansión (abusiva) de losderechos de propiedad intelectual acabará, como se explica enAcronymRequired, conduciéndonos a situaciones tan irracionalescomo la vivida por el profesor Ed Felten (Princeton University), quien hace unos semanas recibióun amenazador mensaje electrónico de la empresa SequoiaSystems. El problema es que Felten quiso comprobar laseguridad y funcionamiento de las máquinas de votar fabricadaspor la mencionada empresa y que fueron empleadas en las recientesprimarias en el estado de New Jersey.

El motivo que animaba la revisiónera doble, pues se utilizaron unas 10.000máquinas que disponían del certificado estatal decontrol, además de que algunosfuncionarios creyeron notar irregularidades en su funcionamiento,como yasucedió antres en Ohio. El argumento de la mencionadaempresa era que hackear el dispositivo vulneraba sus derechosexclusivos de propiedad. Y realmente tenían motivos para estarpreocupados porque, como se explica en Freedomto Tinker, hace un par de años que Felten habíademostrado que las máquinas de votar Diamond eran demasiadovulnerables (hackeables en un sólo minuto) lo que, por elmomento, invalidaba el uso de estas urnas electrónicas en procesos electorales.

Que desistan los tecnócratas ensu pertinaz intento: el problema no es tecnológico o, en otrostérminos, no se resuelve suponiendo que, tras ciertasdificultades iniciales, acabaremos teniendo unas máquinasfuncionando sin fallos. No nos detendremos en la crítica desemejante mentalidad, baste con recordar que los hackers handemostrado en reiteradas ocasiones que pueden penetrar los sistemasmás (aparentemente) seguros. Lo que aquí nos interesatiene con ver con el absurdo que representa que el estado no puedaexigir la más completa transparencia en el código queregula el funcionamiento de la máquina. Los hechos aquínarrados son tan chuscos que, como se explica desde la Electronic Frontier Foundation, por sí sólos justifican la reclamación de que sólo se permitasoftware abierto en cualquier dispositivo que sea clave para elfuncionamiento de la democracia.

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Comentarios

Estoy de acuerdo con esa posición pero si imaginamos el escenario en el que podrían producir un fraude masivo nos damos cuenta de que el consenso en la democracia liberal les facilita operar ese tipo de fraudes aun sin voto electrónico. Únicamente en una situación de crisis extrema en el sistema, y en la toma de decisiones muy señaladas, podemos apreciar diferencias entre los dos polos del consenso social, por ejemplo Florida y las papeletas mariposa, en el que lo llamativo no es que manipularan decenas de miles de votos decantando el resultado, sino que hicieron uso de todos los mecanismos de la democracia representativa, ya viciada de base, sistema electoral mayoritario, voto nominal por estados, para producir ese resultado y poner en marcha un programa de golpe de timón en la función histórica que parece que se había dado el capitalismo en estados unidos.

El consenso, el partido único de facto, logra que esos desajustes en el sistema no sean percibidos en el electorado como una enajenación de sus derechos. El electorado transige porque ha calado la percepción de que las propuestas políticas en el bipartidismo giran en torno a temas a los que no se oponen más que minorías; en cualquier tema la mayoría, la abrumadora mayoría, parece decidida a discutir sólo cuestiones de matiz y la minoría que discute el problema de fondo no tiene más papel que una función testimonial. En el caso del voto electrónico se acepta por parte del electorado sin muchas dificultades primero desacreditando la propia democracia por unos supuestos "costes económicos" y segundo por mor de una modernidad en la que las posiciones no se diferencian tanto como para que cale en la sociedad el miedo a un fraude electoral porque ninguno de los actores de la contienda pone en riesgo el status quo con el que se ponen en juego las democracias. Es el "progreso", la tecnología sirve en cuanto que permite ahorrar no en cuanto que posibilita un mayor control por parte del ciudadano a las instituciones. Las reglas, las reglas del juego del capitalismo liberal, son la verdadera política, el resto son matices que no inquietan a la consecución de un partido único.

Por tanto no sólo les es medianamente fácil imponer distintos mecanismos electrónicos que sustituyen un sistema garantista por uno dedicado a una presunta funcionalidad de la articulación de lo que denominan "derechos y deberes", como puede ser el rfid, el dni electrónico, el voto electrónico, las cámaras de videovigilancia, o la taxonomía genética, sino que avanzan en todos esos frentes porque han dado de facto un salto entre el juego de mayorías y minorías en que cada tema se reparte en un escenario en que sólo actúa la generalidad y sólo se opone el testimonialismo. Aun produciéndose desajustes y fraudes en el sistema el consenso articulado en torno al imaginario de "generalidad" no cree que en ninguno de esos cambios se diriman su libertad o sus derechos y que los posibles fallos de estos sistemas sólo afectaran a casos excepcionales que serán oportunamente corregidos por la acción de los mass media, que, a efectos operativos para el ciudadano, los medios de masas no son un medio de crítica y denuncia sino un factor de corrección del propio sistema. No hay oposición, "no sucede nada" a la mayoría, el voto electrónico no cambia nada porque es el voto en sí el que, para el ciudadano común, ya no cambia nada. Da igual que haya fraude porque la política ya se ha constituido previamente alrededor de un sentido de la historia y del progreso. Las fuerzas que están cambiando el sistema, las buenas y las malas, lo hacen por fuera de la democracia liberal.

Y una cosa más el propio Richard Stallman ha rechazado el voto electrónico aunque se utilizara código abierto para los sistemas. Que esas máquinas usen software libre asegura que sean más fiables y menos susceptibles de ser manipuladas fácilmente, pero ningún sistema electrónico garantiza que el voto no puede ser manipulado de forma más sencilla y masiva que el voto tradicional que implica a miles de personas de abajo a arriba en la garantía de que los resultados se corresponden con el voto emitido. Por otra parte están los que además abogamos porque cualquier sistema democrático tiene que implicar una serie de actos por parte del ciudadano para que realmente se expresen voluntades y no apetencias o pulsiones. Una banalización del sistema traería consigo una desvalorización del grado en que aprecia el ciudadano el constructo social. Si la toma de decisiones por parte del ciudadano, además de estar restringida al máximo, el voto cada cuatro años, se vuelve trivial como un sms el aparato de derechos y garantías se vendría también abajo, es necesario que haya decisión y voluntad y participación de hecho, también traducido al valor del tiempo.

Completamente de acuerdo next09. Estuve este fin de semana en Now, uno de los eventos anuales organizados por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), y pude escuchar la conferencia que dio el activista, gurú y showman R. Stallman, diciendo, entre otras muchas cosas y numeritos, lo que aquí nos cuentas (en la addenda al tu primer comentario). Saludos

Hola A.L. parece que no te gustan mucho las excentricidades de Stallman, desafortunadamente no he podido asistir a ninguna de sus conferencias pero voy a buscar a ver si hay alguna suya en internet y en castellano. En principio no veo mal que la "evangelización" del software libre sea como una gran gira de rock&roll aunque creo que la música que más se parece al free software es el Jazz. Saludos.

Next09: El problema no es que el voto carezca de poder transformador, sea electrónico o no, o que el voto electrónico lleve una mayor banalización del ejercicio de la delegación del poder político originario de los ciudadanos, (aspectos sobre los que discrepo radicalmente, ejemplos hay de cambios sociales unidos a cambios electorales y, no se me alcanza porque presumir que el medio electrónico nos afloja la sesera, no creo que tus palabras sean menos pensadas por escribir aquí que si nos las hubieras mandado por carta) ni si quiera plantear quien puede tener interés en generar desconfianza en las votaciones, lo que daría para un culebrón.

El problema es que se está construyendo un muro para que inmensa mayoría pueda acceder al conocimiento. Y detrás de este muro de exclusión se está construyendo “el negocio”. Lo que es de todos, pasará a ser el negocio de unos pocos y la miseria de unos muchos. Y esto sucede con el silencio cómplice de la mayoría.

Hola Ángeles. Me alegra que haya debate. Sobre lo que reflexiono es precisamente el exceso de confianza que han instalado en el imaginario ciudadano sobre el uso de lo que denominan "nuevas tecnologías". Ese exceso de confianza deviene de dos creencias, la primera "que la tecnología es imparable y son avances que nos facilitan la vida". Cualquier avance simplifica y por ello, dicen, debe de ser aplicado de manera que reduzca costes y simplifique la responsabilidad social del ciudadano. Aunque ello signifique un menor control por parte de los ciudadanos a las instituciones, una disminución del nivel de garantías de cualquier proceso democrático o una trivialización del mecanismo de derechos y obligaciones que se supone es la base del sistema. Trivialización porque se virtualiza sin fomentar la preparación del ciudadano y sin acompañarlo de un marco normativo. Por ejemplo coincidiremos que la atención al cliente, al ciudadano, por parte tanto de la administración pública como de la empresa privada, se ha depauperizado con el cierre de las oficinas de atención al cliente y el ascenso de los teleoperadores. Lo que significaba comodidad y progreso se ha convertido en un muro infranqueable donde las quejas de los ciudadanos se acumulan y se redirigen a un laberinto en el que el individuo tiene menos posibilidades que en El Castillo de Kafka. En un mundo virtualizado y repleto de audioscrobblers de las reacciones ciudadanas, y de los gustos de la gente, las posibilidades de hacer una oposición real a las tácticas de las corporaciones se vuelven mucho más remotas. Con la casa matriz deslocalizada, los servicios de asistencia en India, sin más presencia real de la empresa que sus comerciales, el ciudadano no cuenta con las capacidades con las que contaba hace una década, no puede encontrar la solidaridad efectiva de otros ciudadanos, ni de los trabajadores de la empresa, las quejas son virtuales y con ello pretenden que los daños parezcan triviales.

Por otra parte la confianza en que no se alteren las votaciones deviene no de que el sistema sea seguro, que no lo es ni aun con software libre, sino de que existe el consenso tácito de que es el sistema el que no se va a ver alterado ni aun cuando se alteraran sus resultados. Los cambios sociales tienen también como fruto, a veces, cambios electorales, si la ley electoral es lo suficientemente democrática como para reflejarlo, por ejemplo en España, pero ahora los cambios sociales no alteraran el estatus quo del del sistema y de su reparto porque no son cambios que tengan unos partidarios y una oposición, no parece que medie la dialéctica en todos estos cambios, ni siquiera que estén en la discusión social, sino que sobrevienen al ciudadano impuestos por algo que supuestamente no es "político" como la tecnología.

Por último, subrayo que el proceso es aparentemente no dialéctico y así se le muestra a los ciudadanos, la ‘mayoría’ no es que guarde un silencio cómplice es que les han enseñado que no tienen nada que decir ante el ‘progreso’. La sociedad "avanza" y una vez que está fuera de discusión el sistema económico y no se cuestiona el capitalismo, las tecnologías no tienen una naturaleza política sino empresarial. Hay que reivindicar la naturaleza política de la tecnología como hay que reivindicar la naturaleza política y por lo tanto opinable, decidible, del sistema económico. Sin ello la mayoría no tiene siquiera un silencio cómplice, sino un silencio obligado por la dimensión económica que le han otorgado a los ciudadanos. Son sujetos del "progreso", no de la historia, y no se la pueden oponer. Todo lo bueno que traen algunas tecnologías puede quedar ahogado por la aplicación de otras en beneficio de las falta de garantías y el desmantelamiento del sistema de derechos y obligaciones que acompañaba a la democracia liberal. Es posible que este sistema sólo evolucione a uno de puro consumo, desideologizado y donde la política quede abolida de facto en beneficio de la gestión. Donde la política no sea una decisión sino una pulsión.

Un saludo. Salud y tiempo.

"Los cambios sociales tienen también como fruto, a veces, cambios electorales, si la ley electoral es lo suficientemente democrática como para reflejarlo, por ejemplo en España"

Es un condicional, aclaro que la ley electoral en España no es suficientemente democrática y no sólo no refleja muchos cambios sociales sino que ni siquiera es capaz de reflejar un voto, una persona.

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