El laboratorio del procomún como dispositivo de innovación social
La semana pasada estuve en NOWun evento anual que organiza el CCCBinvitado por el BancoComún del Conocimiento para presentar el Laboratoriodel Procomún y, en especial, los protocolos que lovertebran en su sede de MediaLab-Prado. La invitación para preparar un texto dediscusión coincidía con la necesidad sentida por losmiembros del laboratorio de evolucionar hacia una organizacióninterna menos mimética de lo ya conocido y mejor adaptada alos objetivos que inicialmente acordamos. Se juntaban entonces elhambre y las ganas de comer, pues mientras en el BCCsiempre andan buscando nuevos formatos, nosotros sentíamos lanecesidad de evolucionar. En definitiva, todos queríamosarriesgar y hacer del Laboratorio del Procomún un nuevodispositivo de innovación social. Así fue como nació eldocumento laboratoriosin muros.
La mayoría de los miembrosestuvo de acuerdo en que hubo cierto diletantismo originado ennuestra incapacidad para definir (o consensuar) con claridad unacierta definición o caracterización de la nociónmisma de procomún, un problema que fue atribuido a lacomplejidad y elusividad del concepto, como también a ladificultad para integrar en un sólo discurso o lenguajecompartido nuestras distintas procedencias profesionales y prácticaspolíticas, pues el laboratorio nació para integrargentes procedentes del derecho, la economía, el ecologismo, elfeminismo, el urbanismo, la antropología, el movimiento hackery biohacker, la edición libre, los estudios de la ciencia, lapráctica artística o los movimientos alternativos.
Hubo también un racimo decríticas que podrían agruparse en torno a la palabraarrogancia. No es difícil explicar los motivos de un juiciotan severo entre gentes que quieren practicar la transparencia y quecon frecuencia cuestionan el exagerado poder que nuestra sociedadotorga a los expertos. Convocar a la gente para discutir sobre elprocomún (los bienes que creíamos de todos y de nadieal mismo tiempo que debemos legar a las generaciones futuras) planteael problema de identificar las comunidades que sostiene y sonsostenidas por estos bienes compartidos. No hay procomún sincomunidad, y viceversa.
El asunto es que sólo apreciamos sunaturaleza vertebradora de lo colectivo cuando comienza a estaramenazado o, peor aún, cuando ya está siendo destruido.Así, parece que el destino de los bienes comunes es sudegradación o privatización, una tragedia (la tragediade los comunes) que sólo puede ser evitada reduplicando lacapacidad de gestión de la comunidad afectada por la amenazasobre el bien que comparte. El problema entonces tiene que ver conla pregunta de si el Laboratorio puede hablar de los bienes comunessin contar con los colectivos concernidos o, en otros términos,si podemos ser sus portavoces sin escuchar su palabra, sin negociarcon ellos los límites conceptuales y políticos de undiscurso sobre la forma en la que perciben las amenazas y la forma enla que se representan la soluciones.
El tercer elemento crítico puederesumirse en la palabra retórico. Convinimos en que no bastacon discutir, traduciendo todos los conflictos a intercambios depalabras. No sólo queríamos combatir la tendencia haciael diletantismo o el expertismo, sino también la deriva hacialo dialógico. El laboratorio quiere ser un lugar donde seinvestigue y se produzcan objetos nuevos. No queremos ser un espaciode divulgación, ni un ámbito de discusión almodo en el que lo son los ateneos públicos, los comitéspolíticos o los seminarios académicos. Ya haydemasiadas estructuras de esa naturaleza y, por el contrario, faltaniniciativas que exploren otras posibilidades. El Laboratorio delProcomún tratará de ser un dispositivo innovador queluche contra la cultura de salón, la cultura alienada y lacultura retórica.
Cultura del rigor. Para minimizar latendencia al vaporware que muchas veces se percibe en las discusionesen los ámbitos de las humanidades acordamos la creaciónde WIKomun, una wiki que nos permitirá aquilatarcolectivamente el significado de los conceptos que necesitemoselaborar, admitiendo la contribución de quienes se registrenen la web correspondiente y quieran participar en el ámbitodigital en las discusiones del Laboratorio. Adoptamos unametodología de trabajo que está descrita en eldocumento ya mencionado Laboratorio sin muros.
Cultura del compromiso. Para eliminarla sospecha de que trabajamos al margen de la realidad, inmersos enuna burbuja de correligionarios o compinches, nuestras próximasreuniones sobre el procomún identificarán un colectivode concernidos/afectados/interesados a los que daremos la palabra ycon los que someteremos a debate nuestras derivas teóricas.Trabajar con los concernidos implica entonces una voluntad decompromiso social y un deseo de contrastar nuestras conviccionesiniciales.
Cultura de la producción. Parahacer un lápiz o un mapa hay que discutir mucho sobremateriales, diseño o viabilidad, pero la final hay un productoque ha demandado la coparticipación de muchos actoresdiferentes. El Laboratorio quiere ser un espacio de producciónde objetos que puedan circular y captar la atención deposibles colaboradores. Para lograrlo se hará unaconvocatoria abierta de propuestas de trabajo que seránfinanciadas por el Laboratorio y a las que podrán contribuirquienes quieran agregarse. Los proyectos que sean aprobados definiránobjetivos y plazos concretos para ser realizados en MediaLab-Prado,un taller experimental que cuenta con mucha experiencia en este tipode prácticas y con los instrumentos para llevarlas a cabo.Quienes se apunten a uno de estos proyectos pasarán a serco-laborantes del Laboratorio del procomún.
Dos líneas más, antes deconcluir. Los tres movimientos que queremos emprender en la nuevaetapa del Laboratorio constituyen otras tantas aperturas: la primerahacia todos los interesados en una reflexión sobre los bienescomunes; la segunda busca el encuentro con quienes padecen (y hanreaccionado!) abusos sobre su patrimonio común y, la tercera,disolver en lo posible la escisión entre hablar y hacer, entreabstraer y concretar, entre producir consensos y producir cosas.
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Comentarios
Gracias next09. Aún estamos en proceso de discusión y tu comentario nos ayudará a evaluar correctamente las distintas opciones. Encuentro muy atinada tu consideración sobre "el meme de que el trabajo teórico es inferior al trabajo "práctico" y, desde luego, compartimos tus reflexiones sobre la apropiación de los espacios públicos. Gracias.
El Trabajo de los Conceptos
En la ultima reunión del Laboratorio de Procomún el pasado miercoles 2 de abril se trató de pensar, a partir de un texto de Antonio Lafuente titulado "laboratorio sin muros", cómo podría evolucionar el seminario hacia una segunda etapa. Según entendí, el grupo está tratando de pasar de una estructura cerrada y poco formal de trabajo a una estructura más abierta pero con prácticas formalizadas. La nueva dinámica se plantea ahora como un laboratorio sin fronteras que pretende poner a prueba en diferentes ámbitos las reflexiones teóricas que se han hecho acerca de lo que pueda ser o no ser un procomún. Estos ámbitos tienen que ser ante todo comunidades de afectados y por ello se trata de hacerlas visibles a ellas y que, a su vez, las comunidades muestren cúales "objetos" o bienes pueden ser candidatos a ser denominados procomunes. Lo interesante de esta nueva etapa es que se pone a trabajar el concepto de procomún en la esfera pública. Este trabajo conlleva un efecto de doble via por el que el concepto modifica esa esfera y, a su vez, ésta lo modifica, y así debe de ser; pues sino, la noción operativa de procomún que se ha tratado de dilucidar, tomaría un sesgo ideológico como comentó alguno de los participantes.
La estructura de "laboratorio abierto" que propone Antonio Lafuente adqiere su carácter formal al establecer un protocolo de procedimiento. Este se centra en crear un grupo o nucleo fuerte que jalone esta nueva etapa, un programa de trabajo y oferta pública de proyectos, para los cuales se seleccionaría o reclutaría colaboradores de las líneas de trabajos que esos mismos proyectos propongan. Conectar con otros colectivos y vincularse a otras organizaciones parecidas en aras de crear una red que potencie el contacto con las comunidades de afectados. Y finalmente, la estructura formal concreta sus resultados con la elaboración de "documentos constrastados".
En las próximas sesisiones de trabajo del Laboratorio del Procomún será interesante ver, en las diferentes propuestas de proyectos, cómo conciben cada uno de los proponentes de qué manera puede ser operativa la noción de procomún, en qué ámbitos y cúales podrían ser esas comunidades de afectados y, por su puesto, qué bienes o procomunes están en juego, ya que el espectro de posibilidades es bastante amplio. Pero precisamente de eso se trata, de poner a trabajar los conceptos. Alex
Publié par Medialab Prado à l’adresse 17:22 0



Hola A.L. primero felicitarte por los tres años del blog y por tu energía y labor en construir y mantener un espacio tan valioso.
Sobre el tema que tratas sencillamente hacer un aporte, me parece el camino acertado y no sólo el acertado sino el justo, pero muchas actividades sociales toman en un momento dado el mismo recurso -compartir el espacio con los afectados, dar voz a los sin voz- y caen en una dinámica retórica por lo testimonial, acomplejados por el meme de que el trabajo teórico es inferior al trabajo ‘práctico’, al final ni una cosa ni la otra y los grupos se agotan en tareas que parecen desmedidas. Para que eso no suceda hay que poner en valor esas acciones, por su concrección, su novedad, su especifidad o su potencia. En otras palabras poner en valor cosas, objetos sociales, que no sean tenidos por tales, por comunes, ni por los propios implicados. Un ejemplo muy sencillo sería la reapropiación de los espacios públicos, cosa que concierne a todos, pero sólo algunos reivindican conscientemente. Los que no reivindican, los que parece que no reivindican, los que no son conscientes son el auténtico objeto del progreso. Encontrar las preguntas y las acciones en el común de la gente es la dinámica que mayores satisfacciones puede procurar a los activistas y más se aleja de las prácticas consabidas de los espacios tradicionales y cerrados. Restringir la comunidad a aquellos que saben de su existencia es abocar la comunidad a una *comunión minoritaria* y además un contrasentido porque la comunidad lo es de bienes y participan de ella incluso aquellos que se la opondrían de forma consciente. Si se trata del común de las cosas y del procomún, si se trata de lo que habéis definido, entonces las prácticas tradicionales sólo pueden sumar testimonios paralelos. O se forman y se amplían minorías conscientes, mientras el ciclo es que se amplíen, o se hace consciente de sí misma a la mayoría y se la hace objeto de lo que por sí misma produce, detenta, custodia, garantiza. En el caso de las labores que os habéis prefijado la respuesta está clara.
Un saludo y de nuevo felicitaciones por el blog, el lugar. Salud y tiempo.